Que Hace El Medico Geriatra?

Que Hace El Medico Geriatra
El objetivo primordial de la Geriatría es lograr el mantenimiento y la recuperación funcional de la persona mayor para conseguir el máximo nivel de autonomía e independencia. La geriatría es la rama de la medicina que se dedica a estudiar las enfermedades que aquejan a las personas mayores y a su cuidado. El o la geriatra considera los aspectos clínicos y también los que pueden ayudar al tratamiento, prevención y rehabilitación del o la paciente, integrando aspectos familiares y sociales.

Proporciona también herramientas para la atención de la persona adulta mayor sana o enferma, en etapas agudas, subagudas, crónicas o en situación terminal. El objetivo primordial de la Geriatría es lograr el mantenimiento y la recuperación funcional de la persona mayor para conseguir el máximo nivel de autonomía e independencia.

Para lograrlo, se requiere la participación de especialistas de la salud, la familia, las personas cuidadoras, las amistades o núcleo social cercano. Este propósito se complementa con otras acciones que en conjunto dan sostén al desarrollo de dicha especialidad.

  1. Algunas de estas acciones son: 1;
  2. Manejo de los síndromes geriátricos, los cuales hacen referencia a las condiciones comunes que afectan a las personas mayores: demencia, delirium, depresión, caídas, trastornos de la marcha y el equilibrio, alteraciones sensoriales, trastornos del sueño, incontinencia, desnutrición, trastornos orales y dentales, dolor, úlceras de presión, fragilidad, síncope, sarcopenia, entre otros;

Optimización de la provisión de cuidados a través de la coordinación de recursos en todo el ciclo de vida de la enfermedad, basado en la evidencia científica y orientado a mejorar la calidad y los resultados (clínicos, económicos, calidad de vida y satisfacción de usuarios y profesionales) al menor costo posible, sobre todo en aquellas enfermedades crónicas o que generan dependencia como diabetes, síndrome metabólico, falla cardiaca y cáncer.

Reconocimiento de la complejidad del proceso de envejecimiento y sus desenlaces: persona adulta mayor sana, fragilización precoz, riesgo de discapacidad, enfermedad terminal. Comprensión y reconocimiento de la interacción entre envejecimiento, enfermedad, estado clínico y estado funcional del paciente.

Comprensión del uso apropiado de los medicamentos, evitando riesgos en su interacción. Coordinación del cuidado entre los posibles proveedores de salud a fin de mantener la independencia funcional y la calidad de vida. Evaluación y organización de los servicios sociales y de salud para propiciar la productividad y la inserción social de la persona mayor.

Asistencia para familiares y personas cuidadoras que enfrentan las decisiones y el cuidado relacionados con la declinación funcional, la pérdida de la autonomía, la provisión de cuidados y los retos que impone la enfermedad terminal.

Organización de sistemas de cuidados a largo plazo y cuidados transicionales. 10. Inserción de la persona mayor en la comunidad. 11. Desarrollo de capital humano en la geriatría en particular y en general, en torno al envejecimiento y las personas mayores. 12.

  • Investigación estratégica que aporte conocimiento encaminado a resolver los problemas que aquejan a las personas mayores;
  • ¿Quién debe acudir con el o la geriatra? Hay varios grupos de personas mayores que lo requieren: Personas mayores de 65 años;

De acuerdo con las características y el diagnóstico de la persona, el o la geriatra recomendará actividades preventivas personales para lograr un envejecimiento saludable. Además, ayudará a la detección precoz de disminución de la memoria, capacidad cognitiva, pérdidas insignificantes de funcionalidad o síntomas que denoten la presencia de otras enfermedades.

Personas mayores de 65 años con más de tres enfermedades crónicas. La labor del o la geriatra es el manejo adecuado de los múltiples medicamentos para frenar el avance de la enfermedad y favorecer la autonomía de la o el paciente.

Pacientes mayores de 80 años, con o sin patología crónica. Debido a que estas personas presentan disminución de sus capacidades fisiológicas, están expuestas a presentar enfermedades agudas que con facilidad requieren de hospitalización para mejorarlos.

  1. Asimismo, pacientes que presentan enfermedades propias del envejecimiento como demencia, incontinencia urinaria, osteoporosis, entre otras;
  2. La emisión de un diagnóstico y de medidas específicas para su tratamiento por parte de profesionales de la salud y la colaboración de la familia y personas cuidadoras, ayuda a mejorar o a estabilizar la salud del o la paciente y lentificar su deterioro a medida que envejece, además de reducir la posibilidad de hospitalización;

Es por ello y ante el envejecimiento innegable de la población, que resulta de suma importancia la labor del o la geriatra. Fuentes: Inapam. Geriatría https://www. clinicalascondes. cl/CENTROS-Y-ESPECIALIDADES/Especialidades/Departamento-de-Medicina-Interna/Unidad-de-Geriatria/%C2%BFQue-es-la-Geriatria- https://www.

¿Qué preguntas hacer a un geriatra?

¿Qué se hace en un geriátrico?

La función del auxiliar de geriatría es permitir que los ancianos mantengan su independencia en la medida de lo posible y que sean tan social y físicamente activos como les sea posible. El trabajo que realizan con las personas mayores depende de su edad, sus capacidades, su salud y su nivel de autosuficiencia. Las funciones concretas son:

  • Atención básica en residencias geriátricas. El auxiliar es el encargado de ayudar al anciano a lavarse o a bañarse, a vestirse, a comer, a tomar la medicación, a ir al baño y a desplazarse.
  • Planificación y supervisión de actividades sociales y recreativas o de excursiones. El auxiliar se encarga de programar este tipo de actividades en colaboración con otros profesionales del centro, como psicólogos, fisioterapeutas y educadores sociales.
  • Realización de tareas sanitarias rutinarias, como la aplicación de cremas o el cambio de apósitos, siempre bajo la supervisión de una enfermera cualificada.
  • Atención y seguimiento del estado del paciente. Los auxiliares de geriatría deben ser capaces de detectar cualquier cambio en la salud física o mental de un anciano, tales como el dolor, la pérdida de la movilidad, una depresión o un estado de ansiedad. Estos profesionales deben ver la enfermedad como un problema que necesita ser investigado y tratado, más que una consecuencia natural de la edad.
  • Asistencia social al paciente y apoyo emocional. Es esencial que los auxiliares se muestren amables y atentos, y que establezcan relaciones de confianza con las personas con quienes trabajan. Deben hablar con ellas, escucharles y tranquilizarles cuando están ansiosas o confundidas. Pueden ayudarles a relacionarse, es decir, a hacer amigos o a mantener el contacto con sus familias.
  • Favorecer la autonomía del paciente. Los auxiliares de geriatría deben propiciar que los ancianos realicen sus tareas personales y sociales por sí mismos, en lugar de hacer las tareas para ellos.
  • Velar por la seguridad de los residentes. En hospitales, hogares y centros de día, los auxiliares de geriatría son responsables de la salud y la seguridad del personal y de los residentes. También pueden ser responsables de la seguridad del hogar o del centro, cuando trabajan en un turno de noche, por ejemplo.
  • Resolución de conflictos. En ocasiones, el auxiliar debe lidiar con conflictos y conductas difíciles. En este sentido, debe tener las competencias adecuadas para desempeñar su labor con empatía y ecuanimidad.

Los auxiliares de geriatría trabajan en coordinación con otros profesionales como médicos , enfermeras , trabajadores sociales y terapeutas..

¿Cómo ayuda un geriatra en el tratamiento de enfermedades y demás malestares de una persona adulta?

El geriatra te ayudará a saber que medicaciones son estrictamente necesarias según las enfermedades padecidas y te avisará de cuáles no lo son o pueden ser perjudiciales para tu salud.

¿Cómo se llaman los médicos que atienden a los ancianos?

Especialidad de Geriatría El geriatra es un especialista médico, que tiene como propósito incidir en la condición del proceso salud-enfermedad que se representa por la funcionalidad geriátrica del paciente adulto mayor o anciano.

¿Cuándo se debe acudir al geriatra?

El objetivo primordial de la Geriatría es lograr el mantenimiento y la recuperación funcional de la persona mayor para conseguir el máximo nivel de autonomía e independencia. La geriatría es la rama de la medicina que se dedica a estudiar las enfermedades que aquejan a las personas mayores y a su cuidado. El o la geriatra considera los aspectos clínicos y también los que pueden ayudar al tratamiento, prevención y rehabilitación del o la paciente, integrando aspectos familiares y sociales.

  • Proporciona también herramientas para la atención de la persona adulta mayor sana o enferma, en etapas agudas, subagudas, crónicas o en situación terminal;
  • El objetivo primordial de la Geriatría es lograr el mantenimiento y la recuperación funcional de la persona mayor para conseguir el máximo nivel de autonomía e independencia;

Para lograrlo, se requiere la participación de especialistas de la salud, la familia, las personas cuidadoras, las amistades o núcleo social cercano. Este propósito se complementa con otras acciones que en conjunto dan sostén al desarrollo de dicha especialidad.

Algunas de estas acciones son: 1. Manejo de los síndromes geriátricos, los cuales hacen referencia a las condiciones comunes que afectan a las personas mayores: demencia, delirium, depresión, caídas, trastornos de la marcha y el equilibrio, alteraciones sensoriales, trastornos del sueño, incontinencia, desnutrición, trastornos orales y dentales, dolor, úlceras de presión, fragilidad, síncope, sarcopenia, entre otros.

Optimización de la provisión de cuidados a través de la coordinación de recursos en todo el ciclo de vida de la enfermedad, basado en la evidencia científica y orientado a mejorar la calidad y los resultados (clínicos, económicos, calidad de vida y satisfacción de usuarios y profesionales) al menor costo posible, sobre todo en aquellas enfermedades crónicas o que generan dependencia como diabetes, síndrome metabólico, falla cardiaca y cáncer.

Reconocimiento de la complejidad del proceso de envejecimiento y sus desenlaces: persona adulta mayor sana, fragilización precoz, riesgo de discapacidad, enfermedad terminal. Comprensión y reconocimiento de la interacción entre envejecimiento, enfermedad, estado clínico y estado funcional del paciente.

Comprensión del uso apropiado de los medicamentos, evitando riesgos en su interacción. Coordinación del cuidado entre los posibles proveedores de salud a fin de mantener la independencia funcional y la calidad de vida. Evaluación y organización de los servicios sociales y de salud para propiciar la productividad y la inserción social de la persona mayor.

Asistencia para familiares y personas cuidadoras que enfrentan las decisiones y el cuidado relacionados con la declinación funcional, la pérdida de la autonomía, la provisión de cuidados y los retos que impone la enfermedad terminal.

Organización de sistemas de cuidados a largo plazo y cuidados transicionales. 10. Inserción de la persona mayor en la comunidad. 11. Desarrollo de capital humano en la geriatría en particular y en general, en torno al envejecimiento y las personas mayores. 12.

Investigación estratégica que aporte conocimiento encaminado a resolver los problemas que aquejan a las personas mayores. ¿Quién debe acudir con el o la geriatra? Hay varios grupos de personas mayores que lo requieren: Personas mayores de 65 años.

De acuerdo con las características y el diagnóstico de la persona, el o la geriatra recomendará actividades preventivas personales para lograr un envejecimiento saludable. Además, ayudará a la detección precoz de disminución de la memoria, capacidad cognitiva, pérdidas insignificantes de funcionalidad o síntomas que denoten la presencia de otras enfermedades.

Personas mayores de 65 años con más de tres enfermedades crónicas. La labor del o la geriatra es el manejo adecuado de los múltiples medicamentos para frenar el avance de la enfermedad y favorecer la autonomía de la o el paciente.

Pacientes mayores de 80 años, con o sin patología crónica. Debido a que estas personas presentan disminución de sus capacidades fisiológicas, están expuestas a presentar enfermedades agudas que con facilidad requieren de hospitalización para mejorarlos.

  1. Asimismo, pacientes que presentan enfermedades propias del envejecimiento como demencia, incontinencia urinaria, osteoporosis, entre otras;
  2. La emisión de un diagnóstico y de medidas específicas para su tratamiento por parte de profesionales de la salud y la colaboración de la familia y personas cuidadoras, ayuda a mejorar o a estabilizar la salud del o la paciente y lentificar su deterioro a medida que envejece, además de reducir la posibilidad de hospitalización;
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Es por ello y ante el envejecimiento innegable de la población, que resulta de suma importancia la labor del o la geriatra. Fuentes: Inapam. Geriatría https://www. clinicalascondes. cl/CENTROS-Y-ESPECIALIDADES/Especialidades/Departamento-de-Medicina-Interna/Unidad-de-Geriatria/%C2%BFQue-es-la-Geriatria- https://www.

¿Cuánto cobra la consulta un geriatra?

La consulta de un especialista en geriatría puede rondar los 500 a 1000 pesos mexicanos; la variación en precios depende de varios factores, entre ellos la ciudad donde se vive, cuántos Geriatras trabajan donde vives, qué tanta necesidad hay por esa especialidad y si el médico consultado posee subespecialidades.

¿Qué significado tiene la palabra geriátrico?

Estudio de la cabeza de un anciano , de Peter Paul Rubens ; óleo sobre madera (1610-1615). La geriatría es una especialidad médica dedicada al estudio de la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la rehabilitación de las enfermedades en las personas mayores. [ 1 ] ​ La Geriatría resuelve los problemas de salud de los ancianos y personas que no son tan ancianas debido a su poca autonomía y a su dependencia en el área hospitalaria y en la comunidad; sin embargo, la Gerontología estudia los aspectos psicológicos, educativos, sociales, económicos y demográficos de la tercera edad. [ 2 ] ​ [ 3 ] ​ El paciente geriátrico se define en esencia como aquel que cumple las siguientes condiciones:

  • Generalmente mayor de 65 años.
  • Pluripatología relevante.
  • Alto riesgo de dependencia.
  • Presencia de patología mental acompañante o predominante.

¿Cuál es la capacidad física que más se deteriora con la edad?

ESPAÑA, UNA SOCIEDAD QUE ENVEJECE El porcentaje de población mayor de 65 años se ha ido incrementando con el paso del tiempo, pasando de ser del 13,79% en 1991 al 16,61% en 2007 1. Otro hecho destacable es que en 2001 el número de personas mayores comenzó a ser superior al de niños de 0 a 14 años, y que el tamaño del grupo de mayores, y en especial de octogenarios, es ya suficientemente grande como para ejercer un fuerte impacto en los sistemas sanitarios y de servicios sociales, pues suelen presentar un mayor grado de soledad, discapacidad, dependencia y morbilidad 2.

  1. En 2020 el grupo de 85 y más años habrá crecido un 50% y se triplicará en 2050 3;
  2. La tasa de dependencia (relación entre las personas de 65 y más años y el grupo de edad de 16 a 64 años) en 2005, según el Padrón Municipal de Habitantes, es del 24,5%, o lo que es lo mismo, una persona mayor por cada cuatro en edad de trabajar 3;

Esta tendencia de inversión demográfica se prevé que seguirá aumentando en los próximos años, generando una descompensación entre la población trabajadora y la población jubilada. Esto obliga a dirigir el esfuerzo científico y sanitario no sólo a tratar las diversas enfermedades que se asocian a la vejez, sino también a promover un envejecimiento saludable.

El envejecimiento es un proceso fisiológico influenciable. Esta influencia puede ser negativa (acelerándolo) o positiva (retardándolo). Dado que la principal característica del envejecimiento es la progresiva pérdida de funcionalidad y puesto que el envejecimiento y la muerte no están genéticamente programados, resulta posible retardar o atenuar ese declive funcional y mejorar la salud y el buen estado de forma físico y mental.

En primer lugar, evitando conductas de riesgo (p. ej. , el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, la exposición excesiva al sol y la obesidad) que aceleran la expresión de enfermedades ligadas con la edad. En segundo lugar, adoptando conductas que se benefician de una fisiología que es inherentemente modificable; tales conductas son la práctica habitual de ejercicio (que mantenga al organismo en buena forma) y el seguimiento de una pauta de alimentación saludable 4.

Castillo 5 afirma que el ejercicio físico, practicado de manera regular y de la forma apropiada, es la mejor herramienta hoy disponible para fomentar la salud y el bienestar de la persona. Cuando se realiza de manera adecuada (lo que no es tarea fácil), los beneficios del ejercicio se producen siempre, independientemente de la edad, del estado de salud y de la condición física de la persona.

Las intervenciones de carácter prescriptivo se han orientado en la población general hacia la mejora de la capacidad aeróbica, la composición corporal, las capacidades coordinativas de la condición física, el fitness metabólico y el estado de ánimo 6.

Para su diseño y desarrollo es fundamental tener en cuenta el estado biológico de la persona mayor. ¿CÓMO INFLUYE EL ENVEJECIMIENTO EN LA CONDICIÓN FÍSICA? El envejecimiento asociado a la edad tiene una alta dependencia del deterioro que se produce en las cualidades físicas humanas.

Por tanto, el conocimiento de cómo evolucionan éstas y cómo poder desarrollarlas será garantía, por una parte, de un mejor conocimiento de cómo es una persona mayor, y por otra, de cómo poder actuar con ella para conseguir paliar dicho deterioro. A continuación se analiza la incidencia del envejecimiento en cada una de las cualidades físicas.

Fuerza del tren superior Se reduce la fuerza de prensión manual en mujeres 7,8 y varones 8,9 conforme aumenta la edad. Forrest et al9 realizaron un estudio transversal y longitudinal de 7 años con varones de entre 51 y 84 años y encontraron que los mayores de 75 años tenían un 27,6% menos de fuerza que los menores de 60.

El estudio longitudinal les aportó una ratio media de descenso del 2,8% al año. El análisis por grupos de edad reflejó que esa ratio era del 2% en los menores de 60 y del 3,4 % en los mayores de 75 años. Estos investigadores publicaron 2 años más tarde una réplica de este estudio con mujeres 7.

  1. Realizaron un estudio transversal con 9;
  2. 372 mujeres de 65 a 99 años y encontraron que las mujeres de 75 a 79 presentaban un 10% menos de fuerza de prensión manual que las de 65 a 69 años, mientras que las mayores de 80 años presentaban un 14% menos que las de 70 a 74 años;

Realizaron también el análisis longitudinal, y a los 10 años vieron que el nivel promedio de pérdida era de 2,4% al año. La pérdida era mayor conforme aumentaba el rango de edad; obtuvieron un 19,4% para el grupo de 65 a 69 años, un 23,4% para el de 70 a 74 años, un 24,3% en el correspondiente a 75 a 74 años, y para el grupo de mayores de 80 años, un 28,6% 7.

Nuñez et al 10 , tras realizar un estudio transversal en el que analizaban la fuerza de prensión manual de mujeres sanas de 20 a 80 años, encontraron que a partir de los 64 años la fuerza del tren superior experimenta el mayor descenso.

La media de las mujeres mayores de 64 años es de 17,95 kg, lo que representa una disminución del 21,58% entre éstas y las mujeres adultas de 45 a 64 años, y del 34,22 % respecto a las mujeres adultas de 20 a 44 años, como se aprecia en la figura 1. Figura 1 Evolución de la fuerza del tren superior con la edad.

Resultados del estudio de Nuñez et al 10. Fuerza del tren inferior La pérdida de fuerza en las piernas es mayor que la que se produce en la fuerza de los brazos 11. Goodpaster et al 12 analizaron la fuerza extensora de las piernas en 3.

075 varones y mujeres de 70 a 79 años en un estudio longitudinal de 3 años y obtuvieron ratios anuales de descenso del 3,4% en varones blancos, del 4,1% en varones negros, del 2,6% en mujeres blancas y del 3% en mujeres negras, mientras que la ratio de pérdida de masa muscular anual fue del 1%.

  1. Existe correlación entre el incremento de edad y una baja masa muscular 13 , pero la pérdida de fuerza muscular no se debe exclusivamente a la pérdida de masa muscular 12,14;
  2. La edad, el nivel inicial de fuerza, la pérdida de masa muscular, la disminución de talla, un nivel de actividad física bajo, estados patológicos de salud en enfermedades como la artritis y la diabetes o las caídas contribuyen a la pérdida de fuerza conforme avanza la edad 7,12,13;

Nuñez et al 10 analizaron la fuerza explosiva de las piernas en mujeres sanas de 20 a 80 años y encontraron que los mayores descensos se producen a partir de los 44 años (23% respecto al grupo de 20 a 34 años) y a partir de los 64 años (30% de descenso en relación con las mujeres de 55 a 64 años), como se aprecia en la figura 2.

Esta disminución de la fuerza explosiva queda reflejada en varios estudios, en los que al comparar los resultados obtenidos en un salto con contramovimiento de adultos jóvenes con mayores, estos últimos presentan valores significativamente inferiores 15,16.

Figura 2 Evolución de la fuerza del tren inferior con la edad. Resultados del estudio de Nuñez et al 10. Varios estudios confirman que una baja fuerza muscular, tanto de piernas como de prensión manual, es predictora fuerte e independiente de mortalidad en personas mayores 17-19.

La fuerza de prensión manual también es sugerida por los científicos como un método para la detección de la sarcopenia 8 , entendida ésta como una pérdida de la masa muscular. La sarcopenia es común en personas mayores de 65 años y su incidencia se incrementa con la edad 20.

Una baja masa muscular (sección transversal muscular pequeña), un bajo nivel de fuerza muscular y un alto nivel de grasa en el músculo se asocian con limitaciones de la movilidad en mujeres y varones mayores 21 , de ahí que deba ser una cualidad preferente para incluir en el diseño de programas de intervención para esta población.

  • Capacidad aeróbica La ratio de descenso del VO 2máx no es constante a lo largo de la edad, pero se acelera marcadamente con cada década, y es mayor en varones que en mujeres 22-24;
  • En una revisión realizada por Hawkins y Wisswell 25 de los porcentajes de descenso de VO 2máx , obtenidos tanto en estudios trasversales como longitudinales, se llegó a la conclusión de que la ratio de descenso normal era aproximadamente de un 10% por década;

Stathokostas et al 24 encontraron que aunque los varones tienen un nivel inicial de VO 2máx superior, el porcentaje de descenso en 10 años es del 14,7% en varones y del 7 % en mujeres de 55 a 84 años. No encontraron cambios significativos en el umbral anaeróbico en varones y mujeres o en el porcentaje de VO 2máx en el que se sitúa el umbral anaeróbico, confirmando que el umbral anaeróbico tiene una ratio de declive menor al VO 2máx.

Según Weiss et al 26 , la disminución del VO 2máx por la edad después de los 60 años se debe tanto a una reducción del gasto cardíaco máximo como a una reducción de la diferencia arteriovenosa de oxígeno.

Estas reducciones se dan más rápidamente en varones que en mujeres, aunque estas diferencias entre sexos tienden a disiparse en las últimas décadas de vida. La reducción del gasto cardíaco asociada a la edad se debe fundamentalmente a una reducción de la frecuencia cardíaca máxima.

Para Hollenberg et al 22 , la frecuencia cardíaca máxima y el volumen espiratorio forzado en un segundo explican en gran parte la disminución de la capacidad aeróbica por la edad. El descenso de la capacidad aeróbica tiene sustanciales implicaciones en la independencia funcional y la calidad de vida, no sólo en personas mayores saludables, sino especialmente cuando se superponen déficit de varias enfermedades relacionadas 23 , por lo que, al igual que la fuerza, la capacidad aeróbica debe trabajarse de manera prioritaria.

Flexibilidad La flexibilidad experimenta una reducción progresiva, pero no lineal, conforme avanza la edad 27,28. Los valores medios tienden a ser sistemáticamente mayores en mujeres que en varones, incluso a edades tempranas. Después de los 60 años esa diferencia aumenta, y la mujer es entre un 20 y un 40% más flexible que el varón 27 , pero otros autores concluyen que el efecto del sexo es más débil que la edad 28.

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El efecto de la edad es específico para cada articulación y movimiento específico. Doriot y Wang 28 compararon los máximos rangos de movimiento de las articulaciones del tren superior entre adultos jóvenes (25 a 35 años) y mayores (65 a 80 años) y encontraron que la máxima pérdida se observa en el cuello, especialmente en la extensión y en la flexión lateral (más de 40% de disminución), y en el tronco, en la flexión lateral (por encima del 33% de pérdida) y en la rotación axial (más de 16% de reducción).

La articulación del hombro disminuye un 25% en la flexión y un 10% en aducción. No observaron efecto de la edad en las articulaciones del codo y de la muñeca. En línea con estos resultados, Sforza et al 29 obtuvieron que el rango de movimiento del cuello se reduce entre los 15 y los 45 años de edad en varones sanos, y Barnes et al 30 concluyeron que el rango de movimiento del hombro en movimientos pasivos y activos disminuye con la edad entre los 4 y los 70 años, excepto para la rotación interna.

Las mujeres presentaron mayores rangos de movimiento que los varones en esta articulación. Troke et al 31 aportan datos normativos de rangos de movimientos de la columna lumbar de personas de 16 a 90 años, y determinan que la flexión frontal y la flexión lateral disminuyen un 45 y un 48%, respectivamente, a lo largo del rango de edad.

La extensión se reduce en un 79%, y por el contrario no disminuye la rotación axial. Respecto al tren inferior, el rango de movimiento de la articulación de la rodilla tiende a disminuir conforme aumenta la edad 32. Equilibrio Los trastornos del equilibrio son comunes en personas mayores.

El equilibrio es un importante factor de riesgo para las caídas y se ve afectado por la progresiva pérdida de la función sensoriomotora asociada al incremento de la edad 33. Déficit en la propiocepción, la visión, el sentido vestibular, la función muscular y el tiempo de reacción contribuyen a un trastorno del equilibrio.

Esto se manifiesta en un bajo rendimiento en tareas como estar de pie, inclinarse, subir escaleras, caminar y responder a perturbaciones externas 33. Amiridis et al 34 estudiaron cómo jóvenes y mayores adaptaban su postura en tareas de equilibrio estático al incrementar la dificultad (postura estática erguida normal, tándem de Romberg y equilibrio estático monopodal).

Las personas mayores mostraron variaciones del centro de presiones y del desplazamiento de las articulaciones, así como actividad electromiográfica superior a la de adultos jóvenes. El incremento de la demanda postural en mayores conlleva un mayor movimiento de la cadera, compensado con el incremento de la actividad muscular de esa zona, hallazgo no encontrado en personas jóvenes.

Madhavan y Shields 35 observaron que los jóvenes ( 60 años) sólo conseguían una media de 4,5 s. Atribuían estos resultados a una disminución de la propiocepción y de la función vestibular en las personas mayores. Según el estudio longitudinal realizado por Baloh et al 36 , la edad produce una disminución de la capacidad vestibular, visual, auditiva y somatosensorial, aunque, para estos autores, estos cambios sólo se relacionan débilmente con las alteraciones en el equilibrio y la marcha.

El sentido dinámico de la posición disminuye con la edad 35. Se modifica el patrón de la locomoción, con reducción de la velocidad de la marcha 8,37-40 , incremento del tiempo de apoyo bipodal, disminución de la longitud de zancada 39,40 y dorsiflexión reducida de tobillo durante la fase aérea en comparación con jóvenes.

Esto implica graves riesgos de que el pie contacte con obstáculos 38. Si a la marcha se le añade la realización de una tarea cognitiva, su velocidad disminuye aún más 37. Se altera también la velocidad y el patrón de ejecución al subir un escalón, ya que las personas mayores permanecen más tiempo en fase de doble apoyo con un pie en el suelo y otro en el escalón, con mayor flexión hacia delante del tronco, con mayor flexión de cadera y con menor flexión dorsal del tobillo que los jóvenes durante la ejecución de esta tarea 41.

Composición corporal La masa libre de grasa permanece estable durante las primeras décadas en ambos sexos, pero después experimenta un descenso acelerado que empieza en la década de los 50 años en los varones y de los 60 años en las mujeres 23.

Estudios longitudinales realizados con personas mayores han confirmado un descenso de la altura y de la masa libre de grasa conforme aumenta la edad 42,43. La masa grasa, por contra, tiende a aumentar en las personas mayores 44. Kyle et al 45 encuentran una clara asociación entre la edad o un bajo nivel de condición física y parámetros de composición corporal ajustados por altura.

Las personas mayores son más propensas a tener una baja masa libre de grasa y alta o muy alta masa grasa corporal. Junto con estos cambios en la composición corporal también se produce una disminución del gasto energético en reposo conforme aumenta la edad, si bien esta disminución no se debe en su totalidad a dichos cambios de composición corporal 46,47.

La realidad es que, según un estudio realizado por Andreyeva et al 48 , España tiene la prevalencia más alta de obesidad entre varones (20,2%) y mujeres (25,6%) mayores de 50 años. Estos autores analizaron la prevalencia de obesidad y de sobrepeso en 10 países europeos desarrollados, y hallaron que tanto la obesidad como el sobrepeso se asocian a condiciones crónicas de salud, como diabetes, concentraciones altas de colesterol en sangre, hipertensión y artritis.

Este rápido crecimiento de la obesidad frente a décadas pasadas y las diferencias encontradas entre diferentes países con poblaciones similares indica que las pautas de obesidad son ambientales y que la causa de su extensión es social.

CONCLUSIONES El envejecimiento produce una pérdida de las capacidades físicas, con el consiguiente deterioro funcional. Conforme avanza la edad se produce una pérdida de fuerza en las piernas, mayor que la que se produce en la fuerza de los brazos. La capacidad aeróbica disminuye, pero la ratio de descenso del VO 2máx no es constante.

La flexibilidad experimenta una reducción progresiva pero no lineal, y el efecto de la edad es específico para cada articulación y cada movimiento articular. En personas mayores los trastornos del equilibrio son comunes y el patrón de la marcha se ve alterado.

La masa libre de grasa disminuye conforme aumenta la edad, al igual que el gasto energético en reposo. Por contra, la masa grasa tiende a aumentar. Ana Carbonell posee una beca (FPU) del Ministerio de Educación y Ciencia (AP-2006-03676).

¿Cuáles son las principales actividades que puede realizar el adulto mayor para mantener un buen estado de salud?

Al realizar actividades de su vida diaria, como alimentarse adecuadamente, mantener una apropiada higiene bucal, realizar movimientos, caminar, pasear y mantener una actividad física, así como lograr una paz interior, desarrollar acciones que cultiven su mente y espíritu –todo ello controlado en forma periódica por.

¿Qué factores son los que influyen en la vejez?

Las variables a considerar en el análisis son factores sociales (actividad social, vínculo social, trabaja, vive en compañía), factores estructurales (género y acceso a la salud), factores biológicos (limitación y padecimiento) y factores individuales (consumo alcohol, consumo tabaco y actividad física).

¿Qué es la geriatría y cómo se divide?

Geriatría : Rama de la medicina que se ocupa de la atención integral del adulto mayor en la salud y enfermedad considerando aspectos clínicos terapéuticos, preventivos y rehabilitación precoz.

¿Cuáles son las ramas de la geriatría?

¿Qué es la demencia senil en el adulto mayor?

La demencia no es una enfermedad específica sino, más bien, un término general para referirse a una alteración de la capacidad para recordar, pensar o tomar decisiones, que interfiere en la realización de las actividades de la vida diaria. La enfermedad de Alzheimer es el tipo más común de demencia. Si bien la demencia afecta principalmente a los adultos mayores, no forma parte del envejecimiento normal. ¿Qué tan común es la demencia? Entre las personas que tienen por lo menos 65 años de edad, se estima que en el 2014 hubo 5. El envejecimiento normal puede incluir el debilitamiento de los músculos y los huesos, el endurecimiento de las arterias y los vasos sanguíneos, y algunos cambios en la memoria relacionados con la edad que podrían manifestarse de la siguiente manera:

  • Perder las llaves del auto de vez en cuando
  • Tener dificultad para encontrar una palabra, pero recordarla después
  • Olvidarse del nombre de una persona conocida
  • No acordarse de los hechos más recientes

Normalmente, los conocimientos y las experiencias que se adquirieron a lo largo de los años, los viejos recuerdos y el idioma se mantendrían intactos ¿Cuáles son los signos y síntomas de la demencia? Como demencia es un término general, sus síntomas pueden variar ampliamente de una persona a otra. Las personas con demencia tienen problemas con lo siguiente:

  • Memoria
  • Atención
  • Comunicación
  • Razonamiento, criterio y resolución de problemas
  • Percepción visual, más allá de los típicos cambios en la vista que están relacionados con la edad

Los signos que podrían indicar demencia incluyen:

  • Perderse en un vecindario conocido
  • Usar palabras inusuales al mencionar objetos conocidos
  • Olvidarse del nombre de un familiar o amigo cercano
  • Olvidarse de viejos recuerdos
  • No poder completar tareas de manera independiente
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¿Qué aumenta el riesgo de demencia?

  • Edad El mayor factor de riesgo conocido de la demencia es el aumento de la edad; en la mayoría de los casos afecta a personas de 65 años o más.
  • Antecedentes familiares Quienes tengan padres o hermanos con demencia tienen más probabilidad de presentar ellos mismos esta enfermedad.
  • Raza/grupo étnico Las personas afroamericanas de mayor edad tienen el doble de probabilidad de presentar demencia que las personas de raza blanca. En las personas hispanas, la probabilidad es 1. 5 veces mayor que en las personas de raza blanca.
  • Salud deficiente del corazón La presión arterial alta, el colesterol alto y fumar aumentan el riesgo de demencia si no se tratan de forma adecuada.
  • Lesión cerebral traumática Las lesiones en la cabeza pueden aumentar el riesgo de demencia, especialmente sin son graves o suceden en forma reiterada.

¿Cómo se diagnostica la demencia? Un proveedor de atención médica puede realizar pruebas de atención, memoria, habilidad para resolver problemas y otras capacidades cognitivas con el fin de determinar si hay algo preocupante. Un examen físico, los análisis de sangre y los estudios de imágenes cerebrales, como las tomografías computarizadas (TC o CT, por sus siglas en inglés) o las imágenes de resonancia magnética (IRM o MRI, por sus siglas en inglés), pueden ayudar a determinar la causa subyacente. ¿Cuáles son los tipos de demencia más comunes?

  • Enfermedad de Alzheimer. Esta es la causa más común de la demencia y a la cual se deben entre el 60 y el 80 por ciento de los casos. Es provocada por cambios específicos en el cerebro. El síntoma característico es tener dificultad para acordarse de hechos recientes, como una conversación ocurrida hace unos minutos o unas horas, mientras que la dificultad para acordarse de los recuerdos más lejanos ocurre más adelante en la enfermedad.
    1. 0 millones con demencia, y se proyecta que para el 2060 la cifra estará cerca de los 14 millones;
    2. ¿No es la demencia una parte común del envejecimiento? No, muchos adultos mayores viven su vida entera sin presentar demencia;

    Los otros motivos de preocupación, como la dificultad para caminar o hablar, o los cambios en la personalidad, también aparecen más tarde. Los antecedentes familiares son el factor de riesgo más importante. Tener un pariente de primer grado con la enfermedad de Alzheimer aumenta entre un 10 y un 30 por ciento el riesgo de presentarla.

  • Demencia vascular. Aproximadamente el 10 por ciento de los casos de demencia están vinculados a accidentes cerebrovasculares u otros problemas relacionados con el flujo de sangre al cerebro. La diabetes, la presión arterial alta y el colesterol alto también son factores de riesgo.
  • Demencia con cuerpos de Lewy. Además de los síntomas más típicos, como la pérdida de la memoria, las personas con esta forma de demencia pueden tener problemas de movimiento o equilibrio, como rigidez o temblores. Muchas personas también presentan cambios en su estado de alerta, como somnolencia durante el día, confusión o ausencias.
    • Los síntomas varían según sea el área del cerebro afectada y su tamaño;
    • La evolución de la enfermedad se da en forma escalonada, lo cual significa que los síntomas empeorarán repentinamente a medida que la persona tenga más accidentes cerebrovasculares o accidentes isquémicos transitorios (pequeños accidentes cerebrovasculares);

    También pueden tener dificultad para dormir a la noche o presentar alucinaciones visuales (ver personas, objetos o formas que en realidad no está allí).

  • Demencia frontotemporal. Este tipo de demencia con mayor frecuencia provoca cambios en la personalidad y el comportamiento debido a la parte del cerebro que afecta. Las personas que tienen esta afección pueden hacer cosas que los avergüencen o comportarse de un modo inadecuado.
  • Demencia mixta. A veces en el cerebro se presenta más de un tipo de demencia, especialmente en las personas de 80 años o más. Por ejemplo, una persona podría tener la enfermedad de Alzheimer y demencia vascular. No siempre es evidente que una persona tenga demencia mixta ya que los síntomas de uno de los tipos de demencia podrían notarse más o podrían coincidir con los síntomas del otro.

    Por ejemplo, una persona que solía ser prudente podría hacer comentarios ofensivos y no cumplir con sus responsabilidades en casa o en el trabajo. También podría tener problemas con las destrezas del lenguaje, como hablar o comprender.

    La evolución de la enfermedad podría ser más rápida que cuando se tiene un solo tipo de demencia.

  • Causas reversibles. Las personas con síntomas de demencia podrían tener una causa subyacente reversible, como el efecto secundario de un medicamento, una mayor presión en el cerebro, una deficiencia vitamínica o un desequilibrio de la hormona tiroidea. Los proveedores médicos deberían hacer pruebas de detección para determinar si hay causas reversibles en pacientes con síntomas de demencia.

¿Cómo se trata la demencia? El tratamiento de la demencia depende de la causa subyacente. Las demencias neurodegenerativas, como la enfermedad de Alzheimer, no tienen cura, si bien hay medicamentos que pueden ayudar a proteger el cerebro o manejar los síntomas como la ansiedad o los cambios del comportamiento. Las investigaciones para el desarrollo de más opciones de tratamiento están en curso. ¿Qué hacer si un ser querido sospecha que tiene demencia?

  • Hable con su ser querido. Hablen acerca de consultar pronto a un proveedor médico sobre los cambios observados. Hablen sobre el tema de manejar y siempre llevar una identificación.
  • Evaluación médica. Vaya a un proveedor con el que se sienta cómodo. Pregunte acerca del examen anual de bienestar de Medicare.
  • Reunión familiar. Comience a planear y a reunir documentos, como las directivas para la atención médica, poder notarial para la atención médica, el plan de herencia.

¿Qué es el síndrome geriátrico?

Los síndromes geriátricos son una forma de presentación de enfermedad común en los adultos mayores, se presentan como un conjunto de cuadros clínicos habitualmente originados por la interacción de enfermedades con alta prevalencia en esta edad y que con frecuencia originan incapacidad funcional o social en la población.

¿Qué significa Gerontológico?

Que Hace El Medico Geriatra El término gerontología proviene de los prefijos geronto = viejo, y logo = estudio o tratado. En1903, fue definido por Michel Elie Metchnikoff como “Una ciencia para el estudio del envejecimiento”. En todo el mundo la proporción de personas de 60 años y más, se incrementa de manera acelerada en relación con los otros grupos etarios, lo anterior debido a la disminución de los índices de fecundidad, natalidad y mortalidad, y un aumento en la esperanza de vida de las personas.

El envejecimiento poblacional es un hecho indiscutible, representa un reto y al mismo tiempo un triunfo en las políticas de salud. Los países desarrollados tomaron conciencia de la importancia de la atención de las personas mayores hasta finales de la segunda gran guerra.

En la mayor parte del mundo, el envejecimiento de la población tardó más de 115 años; fue un proceso gradual que permitió realizar las intervenciones sociales, económicas y jurídicas necesarias para brindar una atención adecuada y generar mejoras en la calidad de vida de este grupo de la población.

Hasta el siglo XX, los estudios sobre el envejecimiento y la vejez no recibían todo el apoyo necesario a causa de la falta de visibilidad de las personas mayores; tal como lo señala Ken Dychtwald “La gente no envejecía, se moría”.

En los países en vías de desarrollo el envejecimiento avanza con rapidez, en menos de 50 años se alcanzó lo que a los países desarrollados les llevó más de cien. América Latina envejece de manera rápida y heterogénea y es víctima de la llamada transición demográfica.

De esta manera, nace la gerontología con un profundo compromiso humanista y social; atendiendo de manera directa e indirecta el envejecimiento, la vejez y a la persona mayor en un contexto de prevención y planes de intervención dentro de las esferas biopsicosociales y el plano espiritual, considerando la opinión y el deseo de las personas mayores, e involucrando a los gobiernos, las instituciones, la academia, la sociedad civil, la familia y las personas cuidadoras.

El término gerontología proviene de los prefijos geronto = viejo, y logo = estudio o tratado. En1903, fue definido por Michel Elie Metchnikoff como ” Una ciencia para el estudio del envejecimiento”, de igual manera la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, definió a la gerontología como una ciencia de manera formal, además de ser considerada como una disciplina, ya que hace referencia a un concepto más amplio que sólo el científico.

De ahí que surja la importancia de tener profesionales en gerontología. La o el gerontólogo, es la persona profesional del área de la salud de manera integral que atiende la triada envejecimiento, vejez y persona mayor dentro de un contexto biológico, psicológico, social y espiritual.

Las y los gerontólogos deben cumplir con al menos dos características para la realización de sus objetivos; basarse en el método científico y enfocarlo con intervenciones de calidad en el proceso del envejecimiento y la etapa de la vejez. Este profesional, está formado y capacitado para realizar valoraciones gerontológicas integrales así como realizar intervenciones acordes a cada perfil de la persona mayor, fomentar el autocuidado, la independencia, la autonomía y favorecer una cultura de envejecimiento y de prevención con la finalidad de alcanzar niveles de bienestar y alta calidad de vida en la población adulta mayor; es competente en la implementación de estrategias de cambio en políticas públicas, programas, modelos de atención y seguridad social que redunden en el bienestar y la mejora en la calidad de vida de este grupo etario, la familia y la población; asimismo cuenta con los conocimientos y las habilidades para el manejo de Instituciones y Centros de Atención Gerontológica, así como la investigación, docencia y gerontagogía [1].

Sin embargo, la persona gerontóloga debe estar formada de manera multi, inter y transdisciplinar, así como contar con aptitudes, capacidades y habilidades como ética profesional, crítica y autocrítica, resiliencia, generar nuevos conocimientos, liderazgo, trabajo en equipo, relaciones interpersonales, comunicación oral y escrita, investigación, desarrollo, habilidades pedagógicas y gerontagógicas, ser cálido y gentil, respetuoso, empático, habilidad de escucha, entre otras.

Independientemente de las y los profesionales en gerontología,  aquellos que se involucren en la atención al envejecimiento, la vejez y la persona adulta mayor, deben formarse en el área gerontológica, siempre y cuando realicen sus intervenciones fundamentadas en beneficio de la mejora de la calidad de vida de las personas mayores y se brinde una atención con calidad y calidez para este grupo poblacional.

Fuentes: https://www. consentidosiempre. com/single-post/2017/11/18/Gerontagog%C3%ADa-modalidad-educativa-para-los-adultos-mayores [1] La gerontagogía es una rama de la gerontología que se ocupa de la formación de las personas mayores como parte del envejecimiento activo.

Estudia los procesos de enseñanza- aprendizaje en las personas mayores, poniendo énfasis en su situación educativa,  así como en las necesidades que presentan en su formación..