Que Es Ser Residente Medico?

Que Es Ser Residente Medico
México tiene una gran historia y tradición en la formación de médicos residentes. Pero ¿qué encontramos detrás de este proceso? Relaciones de poder implícitas y explícitas, inadvertidas o ignoradas por conveniencia por parte de las instituciones universitarias y de salud, con el agravante de olvidar su compromiso en la formación de mujeres y hombres profesionales.

Los residentes son reducidos a un indicador más de recursos humanos para la salud. El médico residente en formación académico-científica está sumergido en esta vorágine deshumanizada y termina por convertirse en un individuo para el cual el dominio del conocimiento es un instrumento de poder.

En este proceso olvida que su actuar y su razón de ser radican en el principio de primun non nocere y de servir. El artículo describe la realidad actual de los residentes en México y propone algunas medidas para mejorar las condiciones en las cuales se desempeñan.

Este artículo plantea una necesidad urgente respecto a la formación profesional y conformación de los recursos humanos de salud en México, en especial el caso de los médicos residentes. Este personal es utilizado por los sistemas de salud privado y público como mano de obra barata, en condiciones de alimentación inadecuada, con abuso físico en su horario laboral, sometido a una alta presión académica y con un sueldo beca que humilla toda la labor ejercida por este médico en formación.

Por esta razón planteamos  ¿qué médicos necesitamos en el país? 1. Nuestro propósito en el presente artículo es labrar un camino nuevo e innovador en la reconformación de estos profesionales de la salud. El médico residente es, por definición operativa, el profesional de la medicina que ingresa a una unidad médica receptora para realizar una residencia médica o especialidad, la que se caracteriza por un conjunto de actividades académicas, asistenciales y de investigación que debe cumplir durante el tiempo estipulado en los programas académicos y operativos correspondientes.

  • Además, éstos deben estar avalados y supervisados por una institución universitaria;
  • En este tenor, el médico residente es aceptado por una institución de salud pública o privada con aval universitario;
  • Con anterioridad, el médico residente aprobó una evaluación nacional de carácter anual;

Este proceso está formalizado desde el 18 de octubre de 1983 por Acuerdo Presidencial. En este acuerdo se crearon dos comisiones interinstitucionales: la Comisión de Formación de Recursos Humanos en Salud y la Comisión de Investigación en Salud. Sus propósitos están estrechamente ligados con la educación y la salud, enfocados a la especialización de los médicos generales 2.

La Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud, es un organismo colegiado interinstitucional y autónomo. Su propósito es identificar las áreas de coordinación entre las instituciones educativas y las de salud en el proceso de formación de recursos humanos para esta última área, según los requerimientos del Sistema Nacional de Salud 2.

Dentro de los objetivos educativos se encuentra el elevar la calidad de la educación en todos los niveles, vincular la investigación científica y el desarrollo experimental con los requerimientos del país, elevando la calidad del personal médico y de salud, propiciando el incremento de la investigación.

  • Asimismo, la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud es un órgano de consulta de la Secretaría de Educación Pública y de la Secretaría de Salud, así como de otras dependencias e instituciones del sector público;

Cabe aclarar que la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud de lo único que se encarga es de coordinar cuántas plazas existen para cada médico aspirante. Si se encargara de supervisar los procesos formativos y académicos terminaría por cerrar la gran mayoría de sedes para médicos residentes, puesto que no existe hasta este momento un censo nacional de profesores certificados en la enseñanza de posgrado, en este caso de especialidades médicas.

En este punto la cuestión es ¿cómo se promociona y certifica la calidad educativa y formativa de estos médicos residentes? La Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud trata de conciliar la cantidad con la calidad, esto es la matrícula con la capacidad del Sistema Nacional de Salud para la instrucción clínica (especialización médica).

En el año 2012 ofertó 6. 900 plazas en 28 especialidades de entrada troncal, para una demanda que superó los 55. 000 médicos en busca de un lugar2. Es oportuno mencionar que esta comisión ha estado envuelta durante muchos años en múltiples fraudes que involucran la venta del examen nacional de residencias médicas y de plazas 3,4,5.

No fue hasta 2012 que se implementó la aplicación de manera electrónica, y aun así se detectó venta electrónica del mismo examen. Si la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud no certifica calidad educativa y está inmersa en fraudes en la compra de plazas, ¿qué importancia tiene como organizador de las especialidades médicas? El médico general se enfrenta a todo esto para obtener una plaza de especialización.

Una vez que cuenta con la carta de aprobación de examen nacional de aspirante a residencia médica, tiene que acudir a una institución receptora de médicos residentes, pública o privada, y esperar a que sea aceptado para realizar su adiestramiento. Cuando es aceptado, el médico residente deberá regirse por las disposiciones jurídicas aplicables como profesional en formación.

  1. De igual forma, deberá someterse a la normatividad institucional de la sede que lo acepta 6,7 , a las disposiciones de la norma oficial mexicana para residencias médicas 8 , así como a los programas operativos y académicos avalados por la institución universitaria de su sede 9;

El médico residente al ingresar a la institución en salud obtiene una beca mensual de 770 dólares como residente en su primer año. Cada año académico el sueldo aumenta significativamente en 76 dólares, es decir un residente de segundo año gana 846 dólares mensuales y así sucesivamente.

  1. Cabe mencionar que el discurso oficial revela que el sistema de salud mexicano gasta 77 millones de dólares anuales solamente en sueldos para médicos residentes 10;
  2. Esta cantidad de dinero debería alcanzar para pagar a 9;

000 residentes, los cuales no existen. El último censo de médicos residentes es de 8. 000 en 495 cursos de especialización en 89 sedes hospitalarias. La pregunta es evidente, ¿dónde está invertido el dinero restante del presupuesto? Los sueldos de los médicos residentes están avalados y homogenizados a nivel nacional desde 2001.

Ello se debe a un grupo contestatario de médicos residentes, disconformes al conocer los estratosféricos aumentos de sueldo mensual que se autoaprobaron los directivos del Instituto Mexicano del Seguro Social y del incumplimiento de acuerdos pactados en el año 2000 entre médicos residentes, este instituto y el sindicato.

Los acuerdos de este pacto incluían alimentos saludables en la dieta, lugares para descanso y lectura dentro de las jornadas de guardia médica, uniformes y zapatos, pago por riesgo de infecto-contagiosidad o emanación radioactiva y acceso a bibliotecas virtuales 11.

Sin embargo, después de más de 10 años de esa lucha, los médicos residentes continúan hacinados en sus habitaciones de hospital y su dieta sigue siendo inadecuada, puesto que los horarios de comida son incompatibles con su jornada académica y formativa, sin tener un lugar físico donde se les procure alimentos sanos fuera de los horarios del comedor en el hospital.

Esta situación infringe de por sí la normativa laboral jurídica en beneficio del trabajador. Empresas automovilísticas como Ford 12 procuran alimentos sanos, de buen sabor y nutritivos a sus empleados en las plantas armadoras. Si el trabajador no puede acudir por cuestiones laborales al horario del comedor, tiene la oportunidad de acudir por un refrigerio que está disponible las 24 horas del día.

  1. Entonces, ¿por qué no tomarlo como ejemplo? El médico residente labora más de 24 horas al día con personas que sienten y sufren;
  2. ¿Por qué no procurarle una dieta en mejores condiciones? Pareciera que la satisfacción laboral del médico residente en las instituciones de salud no tiene prioridad, dado que una mala dieta en un trabajador genera baja productividad y consecuencias a largo plazo en su salud 13;

El médico residente ocupa un lugar muy importante en el mecanismo asistencial del sistema de salud mexicano. Aspecto que no han vislumbrado las instituciones en salud, ni mucho menos las universitarias. Siguiendo en la misma línea, la práctica clínica de los médicos residentes muchas veces no es supervisada ni retroalimentada 10.

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La razón es que estos controles de calidad formativa exceden el número de residentes en relación al número de profesores titulares y adjuntos. Además, las instituciones universitarias y de salud no tienen una articulación operativa y financiera para llevar a cabo controles formativos básicos.

Sólo exponen los resultados de supervisión a partir de exámenes de aprendizaje, dejando a un lado la formación integral del médico residente. En este contexto, debemos cuestionar si todos los profesores de las especialidades médicas tienen la capacidad y las herramientas didácticas para la enseñanza.

  • Asimismo, debemos discutir si las unidades receptoras de residentes cuentan con los espacios físicos, aulas, auditorios, computadoras, red de internet, casilleros;
  • Para qué decir, si cuentan con personal capacitado y certificado para impartir las materias de la especialidad;

Aunado a lo anterior, las guardias complementarias –así llamadas para no crear alarma social- siguen siendo cada tercer día (A, B, C), con un horario de entrada a las 16 pm y salida a las 7 am, de lunes a viernes. Los días festivos y fines de semana estas guardias son de 24 horas continuadas, de 8 am a 8 am.

Esta situación convierte al médico residente en una suerte de esclavo de las instituciones de salud, al cual se le ha domesticado su imaginario del deber ser a costa de su propia salud ( “la medicina con hambre y fatiga se aprende” ).

Es importante mencionar que la jornada laboral debe tener un límite máximo, el que se debe determinar por la capacidad física del trabajador (fuerza de trabajo), y por el hecho de que el trabajador necesita una parte del tiempo para satisfacer sus necesidades espirituales, personales y sociales 14.

En cuanto al aprendizaje mismo, lo encontramos repleto de relaciones de poder dentro de un “currículo oculto”. En ocasiones, este es aprovechado por los médicos en formación de más rango (residentes de segundo, tercero o cuarto año, entre otros) o por médicos adscritos a los servicios.

Aquí convergen aspectos informales respecto a la formación académico-científica, entre ellos abusos laborales como el acoso sexual, acoso laboral, discriminación sexual, despotismo (no se le puede dirigir la palabra a un residente superior en rango ni mucho menos al médico de base, nunca se debe cuestionar una orden), castigos físicos (guardias de castigo), castigos económicos (comprar alimentos para todo el servicio), injurias y otros 15.

  • La vida es un aspecto trascendental en el proceso formativo y académico de un profesional que se mezcla con las relaciones de poder, las que terminarán influyendo en la práctica clínica diaria;
  • Así, el resultado es que tenemos médicos especialistas o subespecialistas que en su relación médico-paciente terminan por ofrecer despotismo, apropiación del cuerpo, desvanecimiento de la otredad, desvirtuación del individuo en su padecer, y que se erigen como creadores y reproductores de verdades absolutas;

Estas relaciones de poder están implícitas en el acto y el ejercicio médico, pero humillar y amenazar al aprendiz es un arte milenario 16. Es abusar de los más débiles en conocimiento con afirmaciones menospreciativas del tipo “mira allá abajo a la que vende comida, le sirves más a ella que a mí.

¡Retírate de este servicio y no regreses jamás!”. A parte del hecho de que nadie nace sabiendo todo, la indignación en este tipo de conductas es reforzada por los organismos internos de las instituciones de salud y universidades.

Si alguien osa quejarse ante este tipo de vejaciones, estos organismos las dictaminan como casos aislados, la baja a la residencia por humillación es inapelable y proponen como solución al reclamante que presente nuevamente el examen de aspirante a residencia médica 17.

  • Nuestras autoridades viven siendo incuestionables y los médicos residentes no tienen un órgano colegiado que los respalde ante estas situaciones de abuso de poder;
  • Continuando con el abuso de poder, los médicos residentes están expuestos a jornadas laborales de más de 80 horas a la semana, lo que genera depresión y ansiedad 18,19 , síndrome de Burnout 20,21 , relaciones interpersonales inadecuadas entre coetáneos y reproducción social de la cultura de poder de la especialización 22;

También se ha encontrado asociación con uso de drogas médicas como analgésicos narcóticos, tranquilizantes, sedantes, anfetaminas/estimulantes, al igual que drogas no médicas como marihuana y cocaína, sumado al alto consumo de alcohol 23. Un aspecto no menor es el aumento de errores en la interpretación de resultados médicos, así como técnicos asistenciales, secundarios a un importante deterioro de la capacidad psicomotriz 24,25,26.

  • Estos errores médicos generados por privación del sueño, conllevan a una mala evolución del paciente 27 u otros desenlaces más adversos;
  • Podríamos continuar con la cascada de consecuencias físicas y psicológicas producidas por la residencia médica en el especialista en formación;

Éste, al final de su formación académico-científica, reproducirá una conducta asistencial repleta de trastornos emocionales y de poder, donde la relación médico-paciente quedará completamente deshumanizada y condenada por esta vorágine de la deformación de los recursos humanos de salud. Estos médicos residentes necesitan:

  • Jornadas laborables no tan extenuantes. El primer caso en México en reducción de horas en jornada médica para residentes está en el estado de Aguascalientes. Esta es una apuesta innovadora y vanguardista en educación, apoyada por el secretario de salud de ese estado al igual que por el gobernador 28.
  • Mejorar su ingreso económico, el que es de 9. 000 dólares anuales.
  • Reformar alternativas saludables, de calidad y buen sabor en la dieta, considerando que los horarios del médico residente son variados.
  • Aumentar la calidad y cantidad de sus uniformes.
  • Otorgar un servicio de psicología o terapia grupal/individual bimestralmente.
  • Procurar que el ambiente laboral donde se rige el poder (currículo oculto), como conocimiento implícito en los años de residencia, sea en comunicación bilateral y no unilateral.
  • Aumentar el número de profesores titulares y adjuntos en las sedes hospitalarias, así como su capacitación constante.
  • Fomentar la participación de médicos residentes en un organismo autónomo independiente, que vele por los intereses en común de todo el colectivo, por ejemplo Médicos Residentes de México. Los médicos residentes son una realidad y una fortaleza que no debe desvanecerse.

Los médicos residentes deben buscar, al igual que los estudiantes de medicina de pregrado, una enseñanza de la medicina sin abuso de poder. La medicina es un arte y en su ejercicio no debe existir temor, miedo, ni mucho menos angustia en su aprendizaje, puesto que su fin último es el beneficio de la humanidad. Por otro lado la libertad en la adquisición del conocimiento debe ser, precisamente, libre.

A todos los médicos residentes se les debe formar y capacitar en ambientes saludables, en instituciones de salud que realmente sean supervisadas por las universidades, que no sólo regalen su aval. Con ello se pretende mejorar la calidad de atención médica.

El poner candados para que los médicos generales puedan acceder a una especialidad es quitarles la oportunidad de la capacitación y aprendizaje como estilo de vida. Los grandes educadores se preguntan ¿por qué condicionar las plazas para una especialidad, si lo que necesitamos son médicos generales altamente capacitados? ¿Por qué no brindar la oportunidad de una especialidad médica en otras modalidades educativas? ¿Por qué nuestras autoridades no predican con el ejemplo? Innovemos, arriesguemos.

  • Las respuestas están al alcance de la mano;
  • † Carlos Fonseca Hernández, en memoria de un libre y digno intelectual de la equidad de género y los derechos humanos;
  • A cada uno de los médicos residentes de México y América Latina;

Los autores han completado el formulario de declaración de conflictos de intereses del ICMJE traducido al castellano por Medwave , y declaran no haber recibido financiamiento para la realización de la investigación; no tener relaciones financieras con organizaciones que podrían tener intereses en el artículo publicado, en los últimos tres años; y no tener otras relaciones o actividades que podrían influir sobre el artículo publicado.

¿Qué se hace en la residencia médica?

Para la mayoría de los médicos generales y especialistas el concepto de “residencia médica” resulta familiar, pero en la práctica diaria y en estos tiempos es posible ver que el trato que reciben los residentes por parte de algunos médicos se basa en un concepto falso; posiblemente era válido en otra época, pero hoy ya no lo es.

Es cierto que los propios residentes, con su comportamiento, en muchos casos tampoco han entendido qué es una residencia de especialidad y cuál es su papel en el proceso de la atención médica y en el proceso educativo en que se encuentran; tampoco consideran el compromiso personal que adquieren en las diferentes esferas.

Una residencia resulta de la necesidad e interés de un médico general por ampliar su desarrollo profesional con conocimientos, destrezas y valores sobre una especialidad médica, de manera que pueda profundizar sus conocimientos. El residente decide qué especialidad va a realizar, renuncia por ello al ejercicio de la medicina general y se compromete con la especialidad elegida desarrollando el aprendizaje de conocimientos, destrezas y valores propios de la especialidad en la institución que considera más adecuada para su desarrollo profesional y en donde pueda, además, ser de mayor utilidad a los pacientes y a la sociedad.

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El residente tiene la opción de escoger la especialidad que le interesa y asume por ello la forma de trabajo de cada institución, debiendo reconocer las obligaciones y los deberes para con la universidad a la que esté incorporado cada curso y también para cumplir con las regulaciones y cultura de la institución sede; también debe aceptar y participar en una excelente interrelación con maestros, compañeros, residentes de los diferentes años de cada residencia y establecer además una adecuada comunicación con el personal de salud donde esté llevando el programa, implicando en todo este proceso madurez en todos los sentidos de parte del residente, manifestándose por un comportamiento acorde a un profesional de la medicina.

Las residencias médicas en muchas instituciones se comportan por lo general de la misma manera, crean una inercia en los diferentes cursos, muchas veces sin realizar los cambios necesarios cuando existen modificaciones o nuevas reglas que seguir. Los profesores también, en ocasiones, siguen considerando una falsa solidez en el formato de la residencia médica bajo su jefatura y continúan produciendo y egresando especialistas sin los conocimientos necesarios para ejercer en forma adecuada la especialidad, y lo hacen sin que exista una verdadera autocrítica o una autoevaluación en el proceso de educación, aun cuando estén en conocimiento de problemas, defectos y debilidades que generan, con frecuencia, conductas inapropiadas, pero también y más grave se dificulta obtener las metas planeadas.

1 Los hospitales sede, las instituciones universitarias y los profesores también suelen imponer su sistema de educación sin estar actualizados, llevando a cabo prácticas docentes no vigentes ni la aplicación de los métodos didácticos modernos, es decir, sin reformar los diferentes programas de especialidad.

2 Sólo las residencias que se actualizan y se adaptan a los tiempos son las que cumplen adecuadamente con sus objetivos y en general, las que permiten formar médicos especialistas con el perfil establecido para cada especialidad. Debemos recordar que los residentes llegan a un curso después de haber pasado por un proceso caracterizado por diferentes actividades y acciones que con frecuencia producen estrés, y entre otros apremiantes, aprobar el examen nacional de residentes, la selección para cada sede y también la aceptación de los compromisos institucionales que pueden producir problemas económicos y desgaste emocional, y que inclusive suelen causar frustraciones personales.

El proceso de residencia médica implica dejar muy claro en profesores y alumnos el proceso de subordinación académica privilegiando el conocimiento, la experiencia y los diferentes cargos pero sin olvidar el respeto y el derecho que cada individuo tiene, y en este contexto se deberá desarrollar el ejercicio cotidiano, vinculándolo con el trato a los pacientes, reconociendo en cada uno de ellos la enseñanza que proporciona el evaluar y estudiar su enfermedad con sus signos, síntomas, estudios de diagnóstico, alternativas de tratamiento y las respuestas a ello, y en el contexto social, aprendiendo también de la interacción con los familiares, médicos tratantes y personal de salud de la institución donde se lleva a cabo la residencia.

Todo este proceso deberá desarrollarse en el marco de referencia de la Norma Oficial Mexicana NOM-001-SSA3-2012, Educación en salud. Para la organización y funcionamiento de residencias médicas. El apoyo de los residentes de mayor jerarquía y de sus profesores en la práctica clínica diaria permite obtener un aprendizaje significativo y trascendente, el que debe ser reforzado en las aulas mediante la discusión de casos, conferencias, revisión de temas y con el apoyo de evidencias bibliográficas.

Es necesario que el aprendizaje de conocimientos, destrezas y valores generen competencias que puedan ser evaluadas y que permitan, de aprobarse, el ejercicio profesional óptimo. El residente tendrá durante su periodo de formación sacrificios y esfuerzos para cumplir con la institución hospitalaria en donde labora y debe poner en práctica todos sus conocimientos, habilidades y valores para fortalecer este proceso de formación.

Debe establecerse además, como se mencionó, el mejor trato posible con las autoridades, médicos tratantes, personal de salud y compañeros de residencia; en especial, esta relación debe ser altamente profesional con pacientes y familiares. El término residente proviene del latín ” residens “, y se utiliza para nombrar a la persona que vive en un determinado espacio, o al empleado, funcionario o estudiante que vive en el lugar donde tiene su empleo o cargo.

  1. Hace 50 años este concepto era textual, los médicos residentes vivían en el hospital incluso en los días no laborables, pero el proceso evolutivo, lo poco rentable de esa situación y lo poco saludable que resultaba para algunos han generado que este formato se trasforme al periodo en que el médico en formación en cualquiera de las especialidades médicas debe dedicar la mayor parte de su tiempo y esto por varios años, de acuerdo con cada programa de residencia;

Debe tener disponibilidad completa de tiempo para que pueda adquirir los conocimientos, destrezas y valores sin perder de vista que el periodo en que se encuentra es de educación en servicio (proceso de estudio-aprendizaje en el mundo real, apoyando la atención de los pacientes) que permitirá que al finalizar dicho periodo donde con seguridad habrá éxitos, fracasos, sufrimientos, enfrentamientos intelectuales, diálogos personales, cuestionamientos interiores y personales, se tenga por resultado un médico especialista con las competencias necesarias para el ejercicio profesional.

  • 3 , 4 , 5 , 6 Muchos factores son los que deben conjuntarse para lograr este último cometido; el médico residente debe estar identificado con lo que quiere hacer como especialista y tener claro que el programa de su elección no es perfecto y que deberá sortear una serie de problemas para lograr el éxito en el mismo;

Otro factor es que el profesor sea considerado de acuerdo a los métodos modernos de educación como un facilitador que permita apoyar a los médicos en formación, recordándoles permanentemente el compromiso adquirido con la especialidad, con la labor docente, con las universidades, con las instituciones y con todo el personal de salud y en especial con el paciente con el que se relaciona cotidianamente.

  • La institución hospitalaria donde lleva la residencia debe estar comprometida para facilitar a cada residente el cumplimiento del programa universitario que le permita ser un médico especialista calificado con las diferentes competencias y que pueda, al terminar, ejercer la especialidad que eligió;

7 Este proceso debe quedar certificado por el consejo de la especialidad de tal forma que se demuestre el compromiso formal con la sociedad médica de la especialidad y el compromiso personal con la educación médica continua, teniendo en este proceder el respaldo legal y científico de la formación de una residencia médica.

  1. Referencias bibliográficas 1;
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¿Qué es un residente y un interno en medicina?

¿Qué es un MÉDICO RESIDENTE?

Hace unos días disfrutaba con un amigo, también médico, de una  carrera de medio fondo atravesando las marismas próximas a nuestro lugar de residencia. Son momentos en los que hablamos de lo divino y lo humano, de lo posible y lo imposible, de lo que debería ser, y de lo que tristemente en ocasiones es. Que Es Ser Residente Medico Me comentó una anécdota que le sucedió en su última guardia en el hospital de nuestra ciudad. La anécdota tiene lugar al entrar un médico interno residente (MIR) en un box de urgencias para atender a una paciente. El MIR es de 4º año y finaliza, por tanto, su especialidad dentro de 3 meses. Al entrar el residente al box, es recibido por el acompañante de la paciente con esta frase literal “joder otro puto residente”.

Mi amigo y yo comentamos brevemente sobre la situación, no ya de nuestra maltratada sanidad, sino sobre algo cada vez más alarmante y que debería poner a los políticos y dirigentes en alerta, como es la pérdida de la educación social a todos los niveles, pero muy especialmente en el aspecto sanitario.

La frase me hizo reflexionar porque con toda seguridad quien la había pronunciado desconocía por completo, como es obvio, lo que es un MIR, lo que  es la formación especializada, cómo comenzó…, y me propuse ahondar en la especialización médica en España, los MIR, sus orígenes y evolución.

La formación especializada de los médicos mediante un sistema de integración en un equipo multidisciplinar para la asunción paulatina de responsabilidades, tuvo sus orígenes en el año 1915, en el Hospital John Hopkins de Baltimore en Estados Unidos.

En España, este sistema es aceptado casi de inmediato por algunos de los hospitales más avanzados del momento como es el caso de Casa de Salud Valdecilla de Santander, Hospital Basurto en Vizcaya, o el Hospital San Pablo de Barcelona. En los años cincuenta, del siglo pasado, la especialización en España dependía de la universidad, la cual, mediante sus Cátedras, habilitaba Escuelas Profesionales desarrolladas en los Hospitales Clínicos Universitarios.

A estas escuelas accedían después de finalizados los estudios de medicina los médicos que deseaban seguir una formación especializada. La forma de acceso tenía lugar mediante convocatoria de plazas por las diferentes escuelas y hospitales, y la especialización se realizaba como médico interno por un periodo de dos años.

Otra forma de especialización en esta época era bajo el padrinazgo del jefe de servicio correspondiente, quien después de un periodo de aprendizaje en su servicio, ofertaba plaza de especialista en el propio servicio, o la posibilidad de ejercer en el sector privado, pudiendo ya inscribirse el profesional en la sociedad científica correspondiente, y en el Colegio de Médicos, con lo que adquiría la condición de médico especialista.

  1. En 1968 surge en nuestro país el Seminario de Hospitales con Programas Graduados;
  2. Estos programas conjuntos se elaboraron tomando como referencia el texto dela Comisión Conjuntasobre acreditación hospitalaria americana del año 1965;

El nombre de médico interno residente como lo conocemos en la actualidad surgió de la traducción del inglés Internal Medical Residency (MIR). Sin embargo, el nombre de médico residente aparece en España por primera vez mediante Orden del Ministerio de Trabajo de 28 de Marzo de 1966. Unos meses más tarde, otra Orden precisa el concepto de médico interno y médico residente. A partir de este momento el médico interno constituye la forma inicial de ingreso en las Residencias Sanitarias para el médico recién graduado, el cual durante dos años rotará por los servicios que se establezcan en el correspondiente programa dela Residencia.

Esta Orden, entre otros aspectos asistenciales, crea 500 puestos para médicos recién graduados dentro de las Residencias Sanitarias dela Seguridad Sociala los que denomina médicos residentes. El periodo de formación como residente es de tres años como máximo durante los cuales se realizan rotatorios por determinados servicios de la institución.

Alfinal del segundo año, sila Junta Facultativalo considera conveniente y siempre que el médico lo solicite, podrá pasar a la categoría de médico residente. Los residentes están, a diferencia de los médicos internos, adscritos a un servicio hospitalario de forma fija, es decir sin rotaciones, para formarse en la especialidad correspondiente.

En el año 1971, mediante otra Orden, se establecen por primera vez las denominaciones de médicos internos y médicos residentes y la convocatoria de las plazas pasa a ser anual, y se analizará por parte de una Comisión Central de Admisión y Educación Médica los expedientes académicos, méritos y condiciones personales de los aspirantes, entrevistas personales y otras pruebas que se estimen convenientes.

Se establece por primera vez la relación contractual de los médicos internos y médicos residentes en periodo de formación en las Instituciones Sanitarias dela Seguridad Sociala través de los correspondientes contratos de carácter laboral, los contratos tendrán una duración de un año renovables.

  • En 1978, mediante un Real Decreto, se reconocen hasta 51 especialidades, entre ellas la de Medicina Familiar y Comunitaria;
  • Se ponen en marcha las comisiones nacionales para cada una de las especialidades reconocidas;

Estas comisiones son las encargadas de determinar los requisitos para la acreditación de centros docentes, establecer los criterios de las pruebas de evaluación para la obtención del título de especialista y los contenidos teóricos y prácticos del programa formativo, así como el tiempo de duración de la especialidad.

Unos años más tarde, en 1984 se clasifican las especialidades médicas en tres apartados; las que requieren básicamente formación hospitalaria, las que no la requieren como base de la formación (Medicina Familiar y Comunitaria y Medicina Preventiva y Salud Pública) y aquellas que no la requieren (Estomatología, Hidrología, Medicina Espacial, Medicina dela Educación Físicay Deporte, Medicina Legal y Forense y Medicina del Trabajo).

En el año 2003 la promulgación dela Leyde Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS) supuso un cambio importante en cuanto a la formación médica especializada, al introducir un concepto desconocido hasta entonces en el campo de las especialidades médicas, como es el concepto de troncalidad. Elacceso a la formación especializada se modifica enla LOPSal contemplar la realización de pruebas específicas por especialidades troncales y se contempla la posibilidad de obtener una nueva titulación tras cuatro o cinco años de ejercicio profesional en una especialidad del mismo tronco común que la que se posee, y tras ocho años desde la obtención de la anterior, en el caso de acceder al tercer y sucesivos títulos de especialista. Con esto se persigue una mayor flexibilidad del propio sistema formativo, al permitir la re-especialización gracias a la existencia de pasarelas entre las distintas especialidades que conforman un mismo tronco. El desarrollo dela LOPSen lo referente a la troncalidad está aún en fase de proyecto.

Las especialidades médicas pasan a denominarse especialidades en Ciencias dela Salud. Finalmente en el año 2008 se promulga un Real Decreto mediante el cual se crean las unidades docentes de carácter multiprofesional que se corresponden con las especialidades de; Salud Mental, Pediatría, Atención Familiar y Comunitaria, Salud Laboral, Geriatría y Obstetricia y Ginecología.

En estas unidades se forman médicos y personal de enfermería de las especialidades citadas. Se determina que la supervisión del médico residente debe ser progresiva, siendo de presencia física en el primer año y decreciente y progresiva a partir del segundo año. Estoy convencido de que a la vez que es necesaria más y mejor educación social, cada vez es más urgente la educación sanitaria a la población general. No solo para el respeto que nuestra condición humana se merece, sino respeto a un profesional médico que ha tenido que realizar un gran esfuerzo personal y profesional para llegar a ser MIR en cualquiera de los hospitales de este país. Ignacio Cantero, médico de familia.

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