Que Es El Acto Medico?

Que Es El Acto Medico

‘ Conjunto de acciones que recibe el usuario o paciente en los servicios de salud, las cuales tienen como objeto la recuperación del paciente y son realizadas por un profesional de la salud.

¿Que se entiende por acto médico?

INTRODUCCIÓN La medicina se sustenta en el principio del servicio al ser humano en función de su salud. Sus objetivos son: propiciar su bienestar físico y mental, curar o por lo menos aliviar su enfermedad. Su ética es antroprocéntrica es decir humanista.

El acto médico se refiere a lo que realiza el profesional de la medicina en el desempeño de su profesión frente al paciente (Ética Médica Individual) y a la sociedad (Ética Médica Social). Los actos que lleve a cabo en función de su vida privada, no profesional, caerán en el campo de la Ética General, la misma que permite juzgar los actos de cualquier persona.

Es toda acción o disposición que el médico realiza en el ejercicio de su profesión en el proceso de diagnóstico, tratamiento y pronóstico así como los que se deriven directamente de éstos. Las características del acto médico son: a) la Profesionalidad, sólo ejecutable por el profesional médico; sujeto a las normas de excelencia profesional vigentes (lex artis ad hoc), teniendo en cuenta el desarrollo científico, complejidad del acto médico, disponibilidad de equipo y medios de trabajo, y las circunstancias específicas de la enfermedad del paciente; b) Beneficiencia: búsqueda del bien del paciente.

No maleficencia (primum non nocere), obligación de No producir daño; Prevenir el daño; Eliminar lo que está haciendo daño y Promover lo que hace bien al paciente. La Ética Médica es una disciplina que se ocupa del estudio de los actos médicos desde el punto de vista moral y que los califica como buenos o malos, a condición de que ellos sean voluntarios y conscientes.

La ética médica orienta la conducta de los médicos hacia el bien, busca lo correcto, lo ideal y la excelencia. El decoro, la honestidad, el altruismo y la integridad moral, constituyen normas que condicionan y gobiernan la conducta de los médicos y exaltan su idealismo a los planos más elevados de la vida en comunidad.

  1. La docencia e investigación médicas son parte constitutiva de la práctica médica y su realización se inscribe en las más antiguas tradiciones y son esfuerzos sociales corporativos de la más alta responsabilidad por lo que su orientación y control se fundamenta en los principios éticos más relevantes de nuestra época;

Responsabilidad profesional del médico Es la obligación que tienen los médicos de reparar o satisfacer las consecuencias de sus actos, omisiones, y errores dentro de ciertos límites, cometidos en el ejercicio de su profesión; el enfoque del tema desde el punto de vista médico-legal se describe con el siguiente esquema: el actor es un médico con diploma y título habilitado; el acto es el accionar médico, quirúrgico, etc.

; el elemento objetivo es el daño en el cuerpo o en la salud, desde una lesión hasta la muerte; el elemento subjetivo es la culpa por impericia, imprudencia, negligencia, inobservancia de normas y reglamentos; y la relación de causalidad entre el acto médico y el daño, debe ser una línea directa sin ninguna interferencia.

Principios éticos del acto médico Los principios del acto médico son: la Beneficiencia o búsqueda del bien del paciente; la no maleficencia (primum non nocere), obligación de no producir daño, prevenir el daño, eliminar lo que está haciendo daño y promover lo que hace bien al paciente; la autonomía que es el respeto por las decisiones del paciente informado; tiene derecho a decidir sobre sí mismo, de acuerdo a su personal proyecto de vida y código de valores; la Justicia es que todas las personas deben ser tratadas por igual; nadie debe ser discriminado por su raza, sexo, edad, ideas, creencias o posición social.

Mala praxis médica Se define como la omisión por parte del Médico, de prestar apropiadamente los servicios a que está obligado en su relación profesional con su paciente, omisión que da como resultado cierto perjuicio a éste; o también cuando el médico a través de un acto propio de su actividad, y en relación causal y con culpa produce un daño determinado en la salud de un individuo.

El accionar del médico produce daño no justificable. Por omisión: el profesional no cumple con el deber a que está obligado lo que puede ocasionar daño al paciente: Ej. Examen clínico incompleto. Por comisión: efectuar una acción que está prohibida por la norma.

Según Alberto Agrest (2000), la mala praxis es “Toda acción médica errada de acuerdo con la opinión de expertos médicos no se define por la opinión del paciente o familiares y tampoco por la opinión del juez, cuya misión es definir la culpabilidad de una mala práctica y la magnitud del resarcimiento del perjudicado”.

Ejemplos de mala praxis: Defectuoso examen del paciente; errores groseros de diagnóstico y tratamiento; daños causados por uso indebido (o en mal estado) de objetos (aparatos e instrumental) y medicamentos; omisión de pautas esenciales para el diagnóstico de una enfermedad; falta de control hacia los auxiliares del médico y los daños que los mismos puedan culposamente ocasionar; cirugía sin diagnóstico ni pronóstico establecidos; cirugía sin planeación pre quirúrgica; insuficiente evaluación clínica preoperatoria; descuido y falta de vigilancia en el postoperatorio; cirugía innecesaria, no justificada por un diagnóstico previo; cirujano no capacitado técnicamente para determinada operación (imprudencia).

Causas: codicia, práctica quirúrgica inescrupulosa TIPOS DE MALA PRÁCTICA MÉDICA Negligencia médica: incumplimiento de los principios de la profesión. Lo que se debe hacer no se hace o sabiendo lo que no se debe hacer lo hace.

Impericia: falta total o parcial de conocimientos técnicos, experiencia o habilidad. Ineptitud para el desempeño profesional. Ej. cirujano que hace una cirugía compleja que no es de su especialidad. Imprudencia: el daño causado se produjo porque el acto médico se realizó sin las debidas precauciones ni medir las consecuencias.

  1. Ej;
  2. el director del centro quirúrgico tolera que los anestesiólogos abandonen el quirófano durante una intervención para ir a otros quirófanos; técnica de enfermería que lesiona el nervio ciático de un niño por no tomar las precauciones debidas; abandono de la guardia o la emergencia;

TIPOS DE RESPONSABILIDAD MÉDICA 1. Responsabilidad civil, en la que se obliga la indemnización de los daños y perjuicios. SI se daña se debe reparar, afecta al patrimonio. Responsabilidad penal surge del interés del estado y de los particulares, interesados en sostener la armonía jurídica y el orden público; por lo que las sanciones (penas) son las que impone el código penal (prisión, reclusión, multa).

  1. Administrativa: a) no tiene nada que ver con las dos anteriores responsabilidades, b) la pena que se aplica es el apercibimiento o la inhabilitación;
  2. De acuerdo a la Técnica Jurídica: Responsabilidad objetiva: es la que surge del resultado dañoso, no esperado, que el accionar del médico puede provocar, independientemente de la culpa que le cabe;

Responsabilidad subjetiva: es la que surge de la subjetividad del médico, puesta al servicio de una determinada acción penada por ley, (por ejemplo abortos, certificados falsos, violación del secreto profesional). Responsabilidad Contractual: es la que surge de un contrato, no necesariamente debe ser escrito (puede ser tácito o consensual), y cuyo incumplimiento puede dar lugar a la acción legal.

Responsabilidad Extracontractual: es la que no surge de contrato previo. Su aplicación en el campo médico es excepcional, por ejemplo asistencia médica inconsulta por su estado de inconsciencia (TEC, shock), o por alienación mental.

En otras palabras, la responsabilidad médica significa la obligación que tiene el médico de reparar y satisfacer las consecuencias de los actos, omisiones y errores voluntarios o involuntarios dentro de ciertos límites, y cometidos en el ejercicio de su profesión.

Es decir, el médico que en el curso del tratamiento ocasiona, por culpa, un perjuicio al paciente, debe repararlo y tal responsabilidad tiene un presupuesto en los principios generales de la responsabilidad, según los cuales todo hecho o acto realizado con discernimiento (capacidad), intención (voluntad) y libertad, genera obligaciones para su autor en la medida en que se provoque un daño a otra persona.

Causalidad Para ser incriminado judicialmente debe existir una relación causa-efecto (médico-daño/muerte) que debe ser directa, próxima y principal del resultado. Ejemplos: • Realizar actos positivos o negativos que provoquen daño • Omisión o no aplicación del tratamiento adecuado, que prive al enfermo de su posibilidad de curación • Falta de rapidez en una intervención médica o quirúrgica • Cuando mayor sea el deber de obrar con prudencia y pleno conocimiento de las cosas, mayor será la obligación que resulta de las consecuencias posibles de los hechos.

  1. • No hay delito si el daño se produce por culpa de la propia víctima o de terceros;
  2. • Cuando se ha adoptado todas las precauciones, no se puede reprochar penalmente negligencia, no obstante el resultado dañoso;

CULPA MÉDICA “La culpa es un defecto de la conducta debida, de la voluntad o del intelecto, positiva o negativa (comisión u omisión), para evitar o prever un daño; incumpliéndose obligaciones y deberes preexistentes que causan un daño a otro y que la ley ordena la reparación”.

Se considera a la culpa médica como una infracción a una obligación preexistente, fijada por la ley o el contrato. Falta necesariamente la intención de dañar, pero hay una falta de idoneidad, negligencia, desidia, impericia, falta de precaución o de diligencia, descuido o imprudencia, que produce perjuicio a otro o que frustra el incumplimiento de una obligación, y debe ser imputada a quien la causa.

El acto médico no se hizo con intención de daño pero éste se produjo por falta de previsión para evitar el daño: negligencia, impericia o imprudencia. Dolo: Hay intención deliberada, es decir, cuando la previsión del resultado como seguro, no detiene al autor.

Por ejemplo: Aborto, Certificado falso. La Responsabilidad es plena. Culpa: Falta necesariamente la intención de dañar, pero hay una negligencia, desidia, impericia, falta de precaución o de diligencia, descuido o imprudencia, que produce perjuicio a otro o que frustra el incumplimiento de una obligación, y debe ser imputada a quien la causa.

Caso Fortuito: Los hechos son extraños al hombre, ocurren por azar, es decir, es una consecuencia extraordinaria o excepcional de la acción. El médico no ha previsto el resultado porque éste no era previsible, por lo tanto no puede serle imputado. Por estado de necesidad: cuando se causa un mal menor tratando de evitar un mal mayor.

No existe responsabilidad médica. Por “con causa”: respuestas anormales a un tratamiento ligadas a factores del propio paciente. No hay responsabilidad médica. Por falibilidad o por error médico: surge por el riesgo de equivocarse como ser humano (“errare humanum est”).

Imponderables que surgen a pesar del cuidado médico. No cabe responsabilidad médica. Pseudoiatrogenia: aquellas que procuran obtener un beneficio secundario a costa del acto médico y/o del propio médico. No hay responsabilidad profesional. FORMAS DE CULPA MÉDICA El ordenamiento jurídico impone al médico la obligación de responder por las consecuencias dañosas de su actividad profesional.

Se refiere al comportamiento (actuación) profesional del Médico y Paramédico. Comprende: • Impericia • Imprudencia • Negligencia • Iatrogenia • Mala conducta profesional Impericia Es la falta total o parcial, de conocimientos técnicos, experiencia o habilidad en el ejercicio de la medicina.

La impericia puede ser: a) De origen: Es cuando nunca lo aprendió, b) De olvido: es cuando se aprendió, se aplicó y luego se olvidó y c) De practica: es cuando solo se sabe la teoría. En síntesis, la impericia es: incompetencia, ineptitud, inhabilidad, inexperiencia, insuficiencia, falta de conocimientos, falta de experiencia.

Impericia y Terapéuticas peligrosas: el uso de terapéuticas peligrosas en algunas afecciones, requiere la adecuada preparación del profesional. Impericia y Cirugía: la muerte del paciente o la existencia de secuelas de diversos tipos son causa de responsabilidad médica.

En Impericia y Cirugía, son elementos de valoración: El riesgo operatorio y la oportunidad de realización. Diagnóstico pre-operatorio. Técnica usada, sin perjuicio del carácter personal de acuerdo con la experiencia propia del cirujano. Los recaudos previos a la operación: hospitalización, exámenes preoperatorios (Tiempo de coagulación y sangría, VDRL, HIV, etc.

, existencia de otras afecciones, posibilidad de anomalías anatómicas, alergias, antisepsia, etc. Cuidados post-operatorios. Errores de diagnóstico debido a: Ignorancia Errores groseros de apreciación. Examen insuficiente del enfermo.

Equivocaciones inexcusables. Errores de tratamiento en cuanto a la: Administración de un producto que no es de elección. Dosis o vías inadecuadas o indebidas. En Impericia y Cirugía, son elementos de valoración: El riesgo operatorio y la oportunidad de realización.

  • Diagnóstico pre-operatorio;
  • Técnica usada, sin perjuicio del carácter personal de acuerdo con la experiencia propia del cirujano;
  • Los recaudos previos a la operación: hospitalización, exámenes preoperatorios (Tiempo de coagulación y sangría, VDRL, HIV, etc;

, existencia de otras afecciones, posibilidad de anomalías anatómicas, alergias, antisepsia, etc. Cuidados post-operatorios. IMPRUDENCIA Es realizar un acto con ligereza, sin las adecuadas precauciones; es decir, es la carencia de templanza o moderación. O también, la conducta contraria a la que el buen sentido aconseja, emprender actos inusitados fuera de lo corriente, hacer más de lo debido; es o implica una conducta peligrosa.

  • Es enfrentar un riesgo o peligro sin necesidad;
  • El sujeto obra precipitadamente, sin prever las consecuencias en las que podía desembocar el obrar irreflexivo;
  • Se hace más de lo que se debe (Sobremedicación, Sobredosificación);

El daño causado se produjo porque el acto médico se realizó sin las debidas precauciones ni medir las consecuencias. Ejemplos:

  • Transfundir sangre sin establecer el grupo sanguíneo, HIV, VDRL, hepatitis, etc.
  • Dejar gasa o instrumental en la cavidad abdominal.
  • Realizar un acto innecesario (histerectomía abdominal con apendicectomía profiláctica).
  • El director del centro quirúrgico tolera que los anestesiólogos a bandonen el quirófano durante una intervención para ir a otros quirófanos.
  • Técnica de enfermería que lesiona el nervio ciático de un niño por no tomar las precauciones debidas.
  • Abandono de la guardia o la emergencia.

NEGLIGENCIA Se define como el incumplimiento de los principios de la profesión. Lo que se debe hacer no se hace o sabiendo lo que no se debe hacer lo hace. Es el descuido, omisión o falta de aplicación o diligencia, en la ejecución de un acto médico. Es decir, es la carencia de atención durante el ejercicio médico. Puede configurar un defecto o una omisión o un hacer menos, dejar de hacer o hacer lo que no se debe. Ejemplos:

  • No medicar cuando es necesario No internar existiendo riesgos No solicitar estudios pertinentes
  • No sujetar al paciente a la mesa de operaciones o camilla.
  • No controlar al paciente en el postoperatorio.
  • No informar al paciente o familiares sobre su enfermedad o pronóstico.
  • Abandonar al enfermo (guardia, emergencia o huelga).
  • No ordenar la biopsia ante una sospecha de cáncer.
  • Negarse a atender a un paciente en caso de emergencia.
  • No esperar en casos graves, el relevo por otro médico.
  • Omisión de información.
  • No solicitud del consentimiento informado.
  • Historia clínica defectuosa

La imprudencia y la negligencia suelen ser las caras de una misma moneda. Por ejemplo: Indicar PNC (imprudencia) sin haber realizado previamente la prueba de sensibilidad (negligencia). Dejar instrumental (imprudencia) y no sacarlos (negligencia). Hacer un legrado uterino (imprudencia) sin vigilar el estado de la paciente, ni dar aviso al familiar o persona responsable (negligencia), y autorizar el alta si se siente mejor; constituyéndola en juez (Médico) de su propio estado (imprudencia).

  1. Es sinónimo de descuido y omisión;
  2. Es no enfrentar un riesgo o peligro existiendo la obligación de hacerlo;
  3. Se omite cierta actividad precautoria que habría evitado el resultado dañoso;
  4. Se hace menos de lo que se debe al no tomar las debidas precauciones En otros términos es: No hacer lo que se debe hacer, Hacer lo que no se debe hacer, Hacer menos de lo que se debe hacer o Postergar lo que se debe de hacer;

Un ejemplo de culpa médica muy didáctico es el del semáforo: IMPERICIA : no se manejar, IMPRUDENCIA : excedo la velocidad, NEGLIGENCIA : maneje bebido, INOBSERVANCIA : no respeto el semáforo IATROGENIA (Gr. Iatrós, Médico; genneá, origen) Es toda alteración del estado del paciente producida por el médico.

Una acción médica puede ser, benéfica, inocua o perjudicial. Es el daño en el cuerpo o en la salud del paciente, causado por el médico a través de sus acciones profesionales, conductas o medios diagnósticos, terapéuticos, quirúrgicos, psicoterapéuticos, etc.

, y que este daño o resultado indeseado no le es imputable jurídicamente. Es decir, la iatrogenia es el resultado nocivo que no deriva de la voluntad o culpa del médico en la producción del daño, sino es producto de un hecho imprevisto (o mejor imprevisible) que escapa a toda posibilidad de ser evitado por los medios habituales o normales de cuidado individual o colectivo.

  1. Es el daño en el cuerpo o en la salud del paciente, causado por el médico a través de sus acciones profesionales, conductas o medios diagnósticos, terapéuticos, quirúrgicos, psicoterapéuticos, etc;
  2. , y que este daño o resultado indeseado no le es imputable jurídicamente;

Es decir, la iatrogenia es el resultado nocivo que no deriva de la voluntad o culpa del médico en la producción del daño, sino es producto de un hecho imprevisto (o mejor imprevisible) que escapa a toda posibilidad de ser evitado por los medios habituales o normales de cuidado individual o colectivo. Pretender que no ocurre es olvidar la condición humana del médico siempre expuesto, en virtud de diversos factores, a la falibilidad de sus acciones Ejemplos:

  • Daño por un medicamento considerado inofensivo.
  • Ulcera duodenal aguda generada por la administración de dosis altas de corticoides, siendo este el tratamiento indicado.
  • Incompetencia cervical uterina en los casos de conización.
  • Secuela de biopsias, que determinan abortos a repetición en mujeres jóvenes.
  • Formación de queloides.

TIPOS DE IATROGENIA • Aleatoria. • Necesaria. • Innecesaria. Iatrogenia aleatoria (inesperada): Tecnológica: Falla de los equipos. Pileflebitis después de la extirpación de un apéndice gangrenado. Iatrogenia predecible: El riesgo de la acción médica es previsto, puede presentarse en algún momento.

La iatrogenia con algún perjuicio para el paciente es frecuente y lamentablemente inevitable. El riesgo/beneficio evaluado por el médico es favorable al paciente. El bien logrado supera al mal concomitante.

Ej. Efectos de la quimioterapia en cáncer. Iatrogenia medicamentosa: reacción indeseable o inesperada a un medicamento. Morbilidad entre el 2% y 25%, el 28% son evitables. Por desconocimiento de la farmacología y toxicología del medicamento prescrito. Descuido en la revisión de la historia clínica.

  1. Enfermería: descuido en el cumplimiento de las prescripciones;
  2. Farmacia: error en la dispensación;
  3. Recomendación: en el pregrado es imprescindible una buena formación en farmacología clínica (farmacocinética, farmacodinamia, reacciones adversas de los medicamentos);

Psico iatrogenia: Verbal (iatrolalia): comentarios imprudentes en la ronda hospitalaria en la propia cabecera del enfermo que afectan la autoestima o causa angustia al paciente. En los hospitales docentes la disquisición clínica imprudente del profesor con sus alumnos delante del paciente.

  • Explicación incompleta o inadecuada al paciente sobre su enfermedad;
  • No verbal (iatromimia): actitudes, gestos; no recibir al paciente con un saludo (hipócrates: “la amistad médica”); no hacer el examen físico, es un dependiente de la computadora;

INOBSERVANCIA Es la omisión al cumplimiento de los principios éticos y preceptos legales de observancia obligatoria en el ejercicio profesional. FINALIDAD E IMPORTANCIA MÉDICO LEGAL DE LA HISTORIA CLINICA El ejercicio de la medicina y de las profesiones sanitarias, tanto en la medicina institucionalizada como en la privada, está basada en la relación médico-paciente de la que se derivan derechos y deberes recíprocos.

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Dentro del contexto médico legal y deontológico del ejercicio de las profesiones sanitarias, las historia clínica adquiere su máxima dimensión en el mundo jurídico, porque es el documento donde se refleja no sólo la práctica médica o acto médico, sino también el cumplimiento de algunos de los principales deberes del personal sanitario respecto al paciente: deber de asistencia, deber de informar, etc.

, convirtiéndose en la prueba documental que evalúa el nivel de la calidad asistencial en circunstancias de reclamaciones de responsabilidad a los profesionales sanitarios y/o a las instituciones públicas. La historia clínica tiene como finalidad primordial recoger datos del estado de salud del paciente con el objeto de facilitar la Atención médica.

Docencia e investigación Evaluación de la calidad asistencial: la historia clínica es considerada por las normas deontológicas y por las normas legales como un derecho del paciente derivado del derecho a una asistencia médica de calidad.

Administrativa: la historia clínica es elemento fundamental para el control y gestión de los servicios médicos de las instituciones sanitarias Existe obligación legal de efectuarla por normativas vigentes: Código de ética y deontológico del Colegio Médico de Bolivia.

  • Tiene un extraordinario valor jurídico en los casos de responsabilidad médica;
  • En tales circunstancias la historia clínica, es el elemento que permite la evaluación de la calidad asistencial tanto para la valoración de la conducta del médico como para verificar si cumplió con el deber de informar, de realizar la historia clínica de forma adecuada y eficaz para su finalidad asistencial, puesto que el incumplimiento de tales deberes también constituyen causa de responsabilidad profesional;

Testimonio documental de ratificación/ veracidad de declaraciones sobre actos clínicos y conducta profesional. Instrumento de dictamen pericial: el objeto de estudio de todo informe pericial sobre responsabilidad médica profesional es la historia clínica, a través de la cual se valoran los siguientes aspectos: enumeración de todos los documentos que la integran, reconstrucción de la historia clínica, análisis individualizado de los actos médicos realizados en el paciente, personas que intervinieron durante el proceso asistencial, etc.

El incumplimiento o la no realización de la historia clínica, puede tener las siguientes repercusiones: Mala praxis clínico-asistencial, por incumplimiento de la normativa legal Defecto de gestión de los servicios clínicos Riesgo de potencial responsabilidad por perjuicios al paciente, a la institución, a la administración Riesgo médico legal objetivo, por carencia del elemento de prueba fundamental en reclamaciones por mala praxis médica.

CARACTERISTICAS DE LA HISTORIA CLÍNICA Confidencialidad: El secreto médico, la confidencialidad e intimidad y la historia clínica, son tres cuestiones que se implican recíprocamente y se relacionan Disponibilidad: Aunque debe preservarse la confidencialidad y la intimidad de los datos en ella reflejada, debe ser así mismo un documento disponible, facilitándose en los casos legalmente contemplados, su acceso y disponibilidad.

Única: La historia clínica debe ser única para cada paciente por la importancia de cara a los beneficios que ocasiona al paciente la labor asistencial y la gestión Legible: Una historia clínica mal ordenada y difícilmente legible perjudica a todos, a los médicos, porque dificulta su labor asistencial y a los pacientes por los errores que pueden derivarse de una inadecuada interpretación de los datos contenidos en la historia clínica.

Veracidad: La historia clínica, debe caracterizarse por ser un documento veraz, constituyendo un derecho del usuario. El no cumplir tal requisito puede incurrirse en un delito tipificado en el actual Código Penal como un delito de falsedad documental. Coetaneidad de registros: La historia clínica debe realizarse de forma simultánea y coetánea con la asistencia prestada al paciente Completa: Debe contener datos suficientes y sintéticos sobre la patología del paciente, debiéndose reflejar en ella todas las fases médicolegales que comprenden todo acto clínico-asistencial.

Así mismo, debe contener todos los documentos integrantes de la historia clínica, desde los datos administrativos, documento de consentimiento, informe de asistencia, protocolos especiales, etc. Identificación del profesional: Todo facultativo o personal sanitario que intervenga en la asistencia del paciente, debe constar su identificación, con nombre y apellidos de forma legible, rúbrica y número de colegiado.

En la historia clínica confluyen derechos e intereses jurídicamente protegidos, del médico, del paciente, de la institución sanitaria e incluso públicos RECOMENDACIONES PARA EVENTUAL DEMANDA POR MALA PRÁCTICA Documentar cuidadosamente los hallazgos clínicos positivos y negativos.

Cuidadosa redacción de la historia. De ser necesario referir el paciente a un especialista. En la comunicación con los familiares usar un lenguaje sencillo, no el tecnolecto. Para reducirla al mínimo ineludible: Protocolizar los procedimientos.

Evitar a toda costa el sufrimiento del paciente. El médico actualizado: ofrece la mejor alternativa de tratamiento. Evitar la polifarmacia y prescribir lo indispensablemente necesario. Referir al enfermo al profesional con más experiencia o preparación. Respetar el principio de autonomía: el paciente informado es corresponsable de la decisión adoptada.

Hospitales: comités de tejidos y mortalidad, auditoría interna y externa para analizar y sacar lecciones de los errores. RESPONSABILIDAD DE LA AUTORIDAD DE SALUD Debe ofrecer la garantía de condiciones indispensables para el buen desempeño profesional.

El médico debería exigir a las autoridades o responsables de las instituciones en que presta servicio, que provean los medios físicos necesarios y apropiados para la realización del acto médico en condiciones de calidad. COMIOGENIA (Gr. Komein, cuidado, atención, como en nosocomio) Según Sharpe y Faden: la mala práctica incluye a todos los proveedores responsables de la debida atención a los pacientes en un establecimiento de salud.

Daño comiogénico: es el causado por los efectos negativos de la atención y tratamiento sufridos por el paciente en un establecimiento de salud. Incluye a todos los componentes del sistema sanitario: médicos, enfermeras, dentistas, farmacéuticos, técnicos, personal administrativo y de apoyo así como a los productores de medicamentos, instrumental y equipo médico.

También las decisiones y normas inadecuadas implantadas por los ejecutivos y administradores (sobrecarga laboral, reducción del tiempo por tarea, turnos inadecuados, falta de supervisión). Prevención del daño comiogénico Actualización profesional continua de médicos, enfermeras y del personal sanitario de apoyo; Por ejemplo los profesionales deben actualizarse.

  • Sobre incompatibilidades medicamentosas: la combinación de la terfenadina (antihistamínico H1) con eritomicina es un riesgo de arritmia maligna;
  • El deficiente diseño organizacional del sistema sanitario condiciona riesgos de daño;

Las fallas de calidad de atención pueden deberse al mal diseño de sistemas, de procesos y políticas equivocadas. La debida atención no es una responsabilidad individual sino colectiva en un establecimiento de salud. Involucra a todos los niveles de atención al paciente.

ÉTICA EN LAS SITUACIONES DE ENFERMEDAD INCURABLE Y TERMINAL En caso de enfermedad incurable y terminal, el médico debe limitarse a aliviar los dolores físicos y morales del paciente, manteniendo en todo lo posible la calidad de una vida que se agota, y evitando emprender o continuar acciones terapéuticas sin esperanza, inútiles u obstinadas.

Asistirá al enfermo hasta el final, con el respeto que merece la dignidad del ser humano. Establece la obligación del médico de asistir al paciente incurable y moribundo y cuidarle en la fase terminal de su enfermedad. La distanasia o encarnizamiento terapéutico es antiético.

  1. El abuso tecnológico causa en el paciente y en los familiares, sufrimiento, humillación e indignidad;
  2. CONCLUSIÓN La mala práctica debe ser estudiada y analizada por los médicos y no dejarla en las manos y plumas de los no pocos críticos de la medicina cuya retórica encuentra en la iatrogenia un blanco demasiado fácil;

Las facultades de medicina: deben incluir en los currículos el estudio del derecho médico, medicina legal y bioética. En los hospitales debe fomentarse la buena práctica médica y el respeto de los derechos del paciente. REFERENCIAS 1. Localio AR. Relation between malpractice claims and adverse events due to negligence, results of the Harvard Medical Practice Study III.

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¿Cuáles son los tipos de actos médicos?

De acuerdo con lo anterior, el contrato de asistencia médica y el acto médico con el cual se cumple puede ser de dos tipos : privado e institucional.

¿Qué es un acto médico Perú?

El acto médico no es más una relación libre entre el médico y el paciente, ya que está determinada por el marco organizativo de la práctica médica y su relación con el conjunto social, es decir, el escenario, el entorno con que sus estructuras y procesos rodean al médico y paciente influyendo en el acto médico.

¿Cuál es la accion del médico?

Podemos decir, en consecuencia, que acto médico es aquel en que el médico actúa como profesional de la medicina en la prevención, promoción, recuperación y rehabilitación de la salud individual o colectiva, y mediante el que atiende y resuelve los problemas directos y derivados de la relación médico -paciente.

¿Que no es acto médico?

El Código de Deontología Médica en su artículo 7. 1 contiene una novedad importante que hasta este momento no estaba recogida en los Códigos anteriores, la definición de acto médico. El doctor Ciprés, miembro de la Comisión Central de Deontología Médica de la OMC, explica pormenorizadamente el contenido de esta definición y su diferencia con lo que se entiende por “acto sanitario” Madrid, 1 de abril 2013 (medicosypacientes.

com) El Código de Deontología Médica en su artículo 7. 1 contiene una novedad importante que hasta este momento no estaba recogida en los Códigos anteriores, la definición de acto médico: “Se entiende por acto médico toda actividad lícita, desarrollada por un profesional médico, legítimamente capacitado, sea en su aspecto asistencial, docente, investigador, pericial u otros, orientado a la curación de una enfermedad, al alivio de un padecimiento o a la promoción integral de la salud.

Se incluyen actos diagnósticos, terapéuticos o de alivio del dolor, así como la preservación y promoción de la salud, por medios directos e indirectos”. Conviene resaltar que el término de “actividad lícita” contenido en la definición, ha de entenderse en términos éticos y no jurídicos.

Un acto médico es lícito cuando se adecua a las siguientes características: a) Sus fines: han de ser los clásicos de la medicina: curar, aliviar, prevenir. Aunque hay también otros fines que son igualmente lícitos, aunque no parezcan tan evidentes a primera vista: por ejemplo los derivados de la cirugía estética o incluso de la cirugía de cambio de sexo.

Se trata de  procedimientos que se pueden aceptar cuando sean el único remedio para mejorar la salud de una persona, siempre que no generen un daño o perjuicio a otro, sea el único recurso terapéutico y exija unos conocimientos especializados para ser ejecutados.

  1. Se podría argumentar que el aborto provocado puede aliviar un sufrimiento, y por tanto podría ser un acto lícito, pero el aborto provoca un daño irreparable a otro y por tanto no es lícito y en consecuencia no es un acto médico;

La eutanasia tampoco puede considerarse como lícita y por tanto no es un acto médico. Se podría argumentar que alivia un sufrimiento, pero provocar la muerte no es ni el único ni el mejor recurso para ese fin. Si la eutanasia se legalizara, nunca se podría justificar como acto médico.

  • b) Por consenso: La licitud del acto médico también radica en que sea por mutuo consenso;
  • Una persona pide ser curada y  otra lo acepta;
  • La libertad del paciente para decidir es un derecho inalienable y como derecho de la persona debe ser protegido por el Estado y respetado por el médico;

c) Ajustado a la “lex artis”: Por “Lex artis” se entiende el conjunto de normas profesionales, deontológicas y legales que regulan la actividad médica. Si en el acto médico falla alguna de las dos primeras el acto médico no es lícito. Si falla la tercera es ilegal.

También conviene aclarar el término de la definición que especifica que el profesional médico debe estar “legítimamente capacitado”: la legitimidad nace de la ley. El título oficial confiere al médico el derecho a realizar determinados actos que de ser hechos por otro, no médico, constituirían delitos.

Así el médico puede, por indicación clínica, amputar una pierna o intervenir una apendicitis aguda. Si esta actividad la realizara otra persona sin esa titulación incurriría en un delito de intrusismo. (Artículo 403 del Código Penal). Además de lo indicado, también conviene delimitar bien lo que es el acto médico ya que el profesional de la Medicina solo puede responder de aquello que sea un verdadero acto médico.

Incluso el Tribunal Supremo define, en mi opinión de forma demasiado simple e inexacta, el acto médico como “aquello que realizan los médicos”, cuando realmente no todo lo que realizan profesionalmente los médicos debe considerarse acto médico, al menos, desde el punto de vista ético y deontológico.

Aclarar estos aspectos también lleva a ser beligerantes con el intrusismo médico, no solo porque sean acciones con responsabilidad penal y que el médico debe defender las actividades que el Estado reserva en monopolio a los poseedores del título oficial, sino también porque los médicos son los únicos que pueden garantizar que la medicina se ejerce según normas éticas y deontológicas además de profesionales.

  1. La definición también contiene, algo tan esencial como la naturaleza de la cosa definida, sus límites y referencias éticas y legales;
  2. No parece completa la definición más al uso de acto médico que es la de la Asociación de Médicos Europeos:”El acto médico engloba todas las actuaciones profesionales como son la enseñanza, educación y formación, actuaciones clínicas y médico-técnicas, todas ellas encaminadas a promover la salud, prevención de enfermedades, aportar los cuidados terapéuticos o diagnósticos a los pacientes, grupos, comunidades o individuos, siendo responsabilidad y debiéndose realizar siempre por un licenciado ó doctor en medicina titulado o bajo su directa supervisión o prescripción”;

Acto sanitario Por último indicar que el acto médico no puede ni debe confundirse con el acto sanitario. De forma genérica no todos los actos médicos son sanitarios, ni viceversa. Cuando en la definición de acto médico se hace referencia a la promoción integral de la salud se hace en el sentido de salud definido por la Organización Mundial de la Salud “como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

No sería un acto médico el que, aunque se realizara con fines sanitarios, no fuera avalado por la “lex artis” en general o por la Organización Médica Colegial. Sería el caso del aborto voluntario, que aunque avalado por una Ley, no tiene una justificación médica.

Este acto sería legal, pero no lícito, y por tanto rechazable por parte de aquellos médicos que les repugne en conciencia hacerlo. Luis Ciprés Casasnovas  Miembro de la Comisión Central de Deontología de la OMC..

¿Qué es la ética médica ejemplos?

DEBERES DE LOS MÉDICOS EN GENERAL –

EL MEDICO siempre DEBE aplicar su opinión profesional independiente y mantener el más alto nivel de conducta profesional.
EL MEDICO DEBE respetar el derecho del paciente competente a aceptar o rechazar un tratamiento.
EL MEDICO NO DEBE permitir que su opinión sea influenciada por beneficio personal o discriminación injusta.
EL MEDICO DEBE dedicarse a proporcionar un servicio médico competente, con plena independencia profesional y moral, con compasión y respeto por la dignidad humana.
EL MEDICO DEBE tratar con honestidad a pacientes y colegas, e informar a las autoridades apropiadas sobre los médicos que practiquen en forma antiética e incompetente o a los que incurran en fraude o engaño.
EL MEDICO NO DEBE recibir ningún beneficio financiero ni otros incentivos sólo por derivar pacientes o prescribir productos específicos.
EL MEDICO DEBE respetar los derechos y preferencias del paciente, de los colegas y de otros profesionales de la salud.
EL MEDICO DEBE reconocer su importante función en la educación de la opinión pública, pero debe obrar con la debida cautela al divulgar descubrimientos o nuevas técnicas, o tratamientos a través de canales no profesionales.
EL MEDICO DEBE certificar sólo lo que ha verificado personalmente.
EL MEDICO DEBE esforzarse por utilizar los recursos de salud de la mejor manera para beneficio de los pacientes y su comunidad.
EL MEDICO DEBE buscar atención y cuidados apropiadas si sufre una enfermedad mental o física.
EL MEDICO DEBE respetar los códigos de ética locales y nacionales.

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¿Qué se necesita para realizarse el acto médico?

¿Qué es impericia médica ejemplo?

Impericia : falta total o parcial de conocimientos técnicos, experiencia o habilidad. Ineptitud para el desempeño profesional. Ej. Cirujano que hace una cirugía compleja que no es de su especialidad.

¿Qué es negligencia médica ejemplos?

¿En qué consiste la negligencia médica? – Los casos de mala práctica médica caen en el área de la legislación de lesiones personales, que permite a las víctimas buscar una compensación financiera por sus lesiones apoyándose en profesionales médicos confiables. Ejemplos de mala práctica médica incluyen los siguientes:

  • Falla en diagnosticar cáncer o no tratarlo
  • Dar de alta prematuramente
  • Cirugía en el lugar del cuerpo equivocado o errores de cirugía
  • No informar a los pacientes sobre riesgos conocidos
  • Cirugía innecesaria
  • Lesiones de nacimiento ocasionadas en el parto
  • Falta de atención de seguimiento
  • Errores de medicamento
  • Lesiones de nacimiento ocasionadas por atención prenatal inadecuada
  • Falta de diagnósticos o hacer diagnósticos incorrectos

¿Que tiene que tener una historia clínica?

La historia clínica con todos los datos de salud constituye un documento privado que contiene detalles íntimos acerca de aspectos físicos, psíquicos y sociales del paciente, en el cual se registran cronológicamente las condiciones de salud del paciente, los actos médicos y los demás procedimientos ejecutados por el.

¿Cuáles son los modelos de la relacion médico paciente?

Introducción Excepto la relación amorosa y la relación madre niño, tal vez ninguna otra relación entre seres humanos haya suscitado tanto interés a lo largo de la historia como la relación médico paciente. Eje vertebrador de la profesión médica, ella moviliza poderosas fuerzas humanas: fe, esperanza, confianza, fortaleza moral y aceptación de la adversidad –la enfermedad– como fenómeno vital y como experiencia racional.

En las últimas décadas la medicina ha evolucionado mucho más que en cualquier otro período similar de su devenir histórico. Por lo mismo, la relación médica ha sufrido cambios radicales pero manteniendo su carácter de basamento del acto médico.

El acto medico y sus partes

Tales cambios no han sido fruto del azar sino la expresión de vastos y profundos estremecimientos sociales que jalonan el advenimiento de la modernidad, en el seno de los cuales tuvo lugar, como diría Von Weizsäcker V, la introducción del sujeto en la historia y el nacimiento de la democracia, la secularización, el pluralismo y la doctrina de los derechos humanos, y cuyas repercusiones en el campo médico solo se objetivarían hacia la segunda mitad del pasado siglo, y en cuyo marco se dio la revolución médico sanitaria que relanzó la reflexión ética en el ámbito de la atención de la salud.

  • En occidente, durante siglos, y en consonancia con los preceptos hipocráticos, la relación médico paciente estuvo signada por el paternalismo médico;
  • En ella era el médico quien, poseedor del conocimiento acerca de la enfermedad, decidía por el paciente, asumiéndose que este no solo desconocía el arte de la medicina sino que, por la misma enfermedad, que perturbaba su capacidad de juicio, se tornaba incompetente moral;
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Por tanto, se aceptaba que el médico hiciera todo por el paciente, pero sin la participación de este en la toma de decisiones. La entrada del sujeto en la historia a la que hemos hecho alusión antes, es decir el reconocimiento de todo ser humano como un agente moral autónomo, con la capacidad de autodeterminarse, constituye uno de los elementos claves del mundo moderno y la fuente de los más significativos cambios en la relación médico paciente.

  • Desde este momento, ella se aleja del paternalismo médico y deviene una relación más horizontal y democrática, en la que la participación del paciente es fundamental en el proceso de toma de decisiones, fruto no ya del parecer del médico sino de la deliberación conjunta entre el médico, el paciente y hasta terceras personas implicadas en el acto médico (por ejemplo, familiares y, en ocasiones, el juez);

Acontecimientos que han modificado la actividad médica Como señala Rubio Sánchez (1) , entre tales cambios cabe citar el desarrollo de la ciencia en general y de la ciencia médica en especial: la tendencia a la ultraespecialización, que conduce a que se pierda de vista la integridad y la complejidad del ser humano; la sofisticación creciente de los procedimientos de diagnóstico y terapia, que imponen una suerte de barrera tecnológica entre el médico y el paciente, y que han transformado los hospitales en centros de alta tecnología; la aceptación de la salud como un derecho, con el consiguiente crecimiento de la demanda por la atención de salud; y la introducción de las leyes del mercado, que han llevado a que, no pocas veces, el paciente sea visto más como un objeto de lucro que como una persona doliente y necesitada de ayuda.

Todo ello explica en gran medida que, al lado de la admiración que nos produce la constatación de verdaderas proezas médicas, crezca también la insatisfacción de los usuarios de los sistemas de salud, hecho que va de la mano con la declinación de los valores éticos profesionales y el severo enjuiciamiento de la profesión médica por parte de la opinión pública, más atenta que nunca a los casos de ‘mala práctica’, con la consecuente pérdida del estatus y el prestigio de la profesión.

D e la relación médico paciente a la relación clínica Anota Gracia D (2) que la relación clínica es aquella que tiene lugar entre una persona que considera su salud amenazada y alguien que posee el saber y la técnica para hacer frente a la enfermedad y restaurar la salud comprometida o en riesgo.

Tradicionalmente se hablaba de la relación médico–enfermo. Pero, hoy, como resultado de los acontecimientos que han afectado la práctica de la medicina, la cuestión se nos presenta mucho más compleja. En primer lugar, el médico no es necesariamente quien atiende al paciente sino algún otro miembro del equipo de salud, en cuyo caso estamos frente a la relación sanitario– enfermo.

Sin embargo, sucede que quien consulta no necesariamente está enfermo y si acude a la consulta es justamente para que se determine su condición. Por tal razón se tiende a emplear la denominación médico–paciente para dicha relación, pero hay quienes objetan el término paciente, pues coloca a la persona en una situación de pasividad frente al papel activo del médico.

Por ello se ha sugerido otras denominaciones: ‘usuario’, ‘cliente’, ‘consumidor’, aunque ninguna de ellas carece de objeciones. Cabe decir, de un modo general, que los administradores de los servicios de salud tratan con ‘usuarios’, los técnicos con ‘pacientes’, y los clínicos propiamente dichos con ‘enfermos’.

Para el mencionado Gracia D, el término relación clínica abarca todos los demás. Sin embargo, en nuestro medio lo habitual es hablar de la relación médico–paciente, por lo que usaremos preferentemente esta denominación, al lado de la relación clínica o de la relación médico–enfermo, según los casos.

Fundamento de la relación entre el médico y el enfermo De acuerdo con Laín Entralgo (3) , cuya obra fundamental nos sirve de guía, diremos que la relación entre el médico y el enfermo adopta en el mundo actual formas muy distintas según que la atención se realice en un consultorio privado, la sala de un hospital, el consultorio en un establecimiento de la primera línea de atención, o el campo de batalla, entre otros, pero, sea como sea, cuando es correcta, dicha relación tiene como fundamento lo que podría considerarse un modo de amistad, la amistad médica, en la cual una de las partes pone su saber y su voluntad de ayuda técnica, y la otra su menesterosa confianza en la medicina y en el médico que la atiende.

Y ello es válido aun aceptando que la complejidad de la medicina contemporánea implica una serie de actos médicos realizados por diversos miembros del equipo de salud, puesto que, en algún momento, se establece siempre una relación interpersonal. Ahora bien, una relación de ayuda puede ser la de los camaradas, quienes colaboran mutuamente en pos de lograr un bien objetivo exterior a cada uno de ellos, constituyendo lo que se llama un dúo; pero también puede adoptar la forma de aquellos que, más allá de un determinado bien objetivo, aspiran a establecer una comunión, vale decir, una relación más intensa, que puede denominarse diádica, sea esta amistosa o erótica.

La relación médico paciente se situaría entre el dúo de la camaradería y la díada de la amistad genuina y la relación amorosa, que se da entre dos personas que aspiran a establecer un lazo personal, un vínculo afectivo poderoso, una comunión.

Laín Entralgo le asigna a la relación médico paciente el carácter de una ‘cooperación cuasi diádica de ayuda’, orientada hacia el logro, por parte del paciente, del hábito psicosomático que solemos llamar salud. En ella se articulan las operaciones objetivantes, que apuntan a tornar objetivas las manifestaciones o signos de la enfermedad, y las operaciones empáticas o coejecutivas, que implican el situarse bajo el marco de referencia del paciente para sentir, aun cuando sea brevemente, lo que el paciente siente y penetrar en el sentido que le da a su padecimiento.

Para Laín una auténtica relación médico–paciente constituye una verdadera filantropía, es decir, la expresión secularizada del amor cristiano por el prójimo, en la cual se integran la amabilidad, la procura del bienestar del amigo, la confidencia y el respeto por la dignidad de la persona humana.

Estructura de la relación médico–enfermo Desde otra perspectiva, Laín distingue en la estructura de la relación médico–enfermo cuatro aspectos principales: el fin propio de la relación, el modo de la convivencia que en ella se establece, el vínculo propio de la relación y, finalmente, la comunicación propia entre el médico y el paciente.

El fin propio de la relación clínica es la salud del paciente. Aquí, precisa Laín, contrariamente a lo que sostienen algunos, el fin último del médico no puede ser la bondad moral del ser humano o su felicidad.

Estas no son consecuencia necesaria de la salud y dependen por un lado, de lo que cada persona haga por sí misma en ejercicio de su libertad para hacer realidad su proyecto vital y, por el otro, de esa enigmática determinación de la vida humana representada por el azar.

El modo propio de la relación médico paciente consiste en la equilibrada combinación de las operaciones objetivantes y las operaciones empáticas necesarias para el diagnóstico y tratamiento y, en suma, para el acompañamiento del paciente durante el proceso de enfermedad.

Dado que la relación médico–paciente es ante todo un encuentro interpersonal, el médico debe intentar siempre aprehender el sentido que para la persona tiene la enfermedad que padece, teniendo en cuenta que hay peculiaridades en función del modo de enfermar, sea que estemos ante una enfermedad aguda, una crónica, una predominantemente somática o predominantemente psíquica.

  • El vínculo propio de la relación médico–paciente es aquel en el que adquieren una realidad concreta los actos objetivantes y empáticos antes mencionados;
  • Si bien este vínculo muestra un abanico de distintas posibilidades, cuando la relación es óptima, el vínculo que une entre sí al médico y al enfermo es el eros terapéutico, la filantropía, vale decir el amor al prójimo;

Laín nos recuerda que Paracelso escribía que es el amor lo que nos hace aprender el arte de la medicina, y fundamentalmente nuestra vocación por cuidar la vida y la salud del prójimo. Años después Freud dará el nombre de ‘transferencia’ a la intensa relación personal que se da en el curso de la atención médica, sobre todo cuando se trata de enfermedades de evolución prolongada. M omentos de la relación médico-paciente Siguiendo al mismo Laín, la relación clínica comprende cinco momentos principales:

  • El momento cognoscitivo, que integra todas aquellas operaciones cuyo fin es el conocimiento de la enfermedad (diagnóstico nosológico); el conocimiento del sujeto que la padece y que la vive de una manera personal e intransferible (diagnóstico clínico); así como también el conocimiento del curso de la enfermedad y de sus potenciales consecuencias (pronóstico).
  • El momento afectivo, que comprende las emociones y sentimientos propios de la relación clínica que experimentan médico y paciente.
  • El momento operativo, que corresponde a la conducta y a los procedimientos que aplica el médico en la atención del paciente.
  • El momento ético, que entraña la sujeción a las normas que regulan la conducta del médico en marco de la relación clínica; y
  • El momento histórico – social, que comprende los aspectos sociales del médico, del paciente, de la enfermedad y de la propia relación.

Aquí precisa subrayar, como anota Rubio Sánchez (óp. cit. ) que estos diferentes momentos de la relación no son sucesivos. En realidad ellos se producen simultáneamente aunque en cada tiempo prevalezca uno de ellos, pero siempre impregnados por el momento histórico–social en el que se produce el encuentro entre el médico y el paciente, y siempre regulados por el componente ético.

El cuarto aspecto estructural de la relación médico–paciente es la comunicación, esto es, el conjunto de los recursos técnicos, entre los cuales figura principalmente –aunque no exclusivamente– la palabra, a los que el médico apela en el diálogo transubjetivo en virtud del cual se actualizan las operaciones objetivantes y empáticas.

La relación clínica: proceso de toma de decisiones Gracia D (4) cita a Bergsma J, Director del Dpto. de Psicología Médica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Utrecht, Holanda, quien, coincidiendo en ello con Pellegrini E y Thomasma D, con quienes trabajó en la U.

de Yale, considera la relación médico paciente como un proceso conjunto de toma de decisiones más o menos conflictivas, en el que el paciente aporta su sistema de valores y su enfermedad, y el médico su propio sistema de valores y su competencia científico–técnica.

La decisión se adopta luego de una ponderación de las alternativas disponibles teniendo en cuenta no solamente los factores biológicos y médicos sino también los sistemas de valores en juego. Este proceso, complejo y a veces duro, pasa por tres etapas: ordenación de la jerarquía de posibilidades; priorización sobre la base de criterios que aspiran a privilegiar la objetividad, controlando las apreciaciones extremadamente subjetivas; y la elección final.

Para Bergsma, la resolución de los conflictos puestos en debate dependería más que de la solidez de los aspectos lógicos y filosóficos inherentes al juicio clínico, de la corrección en el proceso psicológico de la toma de decisiones, lo que implica prestar la debida atención a los aspectos psicológicos, sociales y culturales que enmarcan la relación médico–paciente.

El relanzamiento de la ética en medicina Reiteramos con von Weizsäacker V, Laín y Gracia que el rasgo más profundo de la medicina actual es la introducción del sujeto en el pensamiento y en la práctica de la profesión médica. En el mundo moderno se da el tránsito de una medicina que implícitamente reducía al enfermo a la condición de puro ‘objeto natural’ a un modo de proceder que demanda que el paciente sea visto como ‘persona’.

  • Para ello, luego de la rebelión del sujeto, que se dio en el marco de las tres grandes revoluciones, la inglesa, la norteamericana y la francesa que signan la entrada a la modernidad, se tuvo que dar lo que Gracia denomina la ‘rebelión del paciente’, la misma que se hizo evidente hacia mediados del pasado siglo, y en virtud de la cual el paciente ya no solamente demanda una atención de su persona que no haga distingos entre ricos y pobres, sino que reivindica su condición de agente moral autónomo, es decir, su capacidad para participar protagónicamente en la toma de decisiones en todo aquello que tenga que ver con su vida y su salud;

Esta nueva actitud, como veremos luego, encuentra su concreción en la primera Carta de Derechos de los Pacientes que aprueba la Asociación Americana de Hospitales el año 1973, en EE. UU. de Norteamérica, y que sirvió de modelo a documentos similares en otros países del mundo occidental.

  • Principales hitos en el relanzamiento de la ética médica Simón P (5) subraya que los años setenta constituyen un hito importante en el desarrollo de la doctrina del consentimiento informado, la expresión más completa y concreta del principio de autonomía, y ello, en primer lugar, porque en esa época nace la bioética como disciplina, hecho que repercute en temas básicos como el modelo de la relación médico–paciente y el problema de la información y la obtención del consentimiento informado;

En segundo lugar, es en el año 1973 que aparece –como ya se ha mencionado– la primera Carta de Derechos de los pacientes en el seno de los movimientos sociales en defensa de los derechos de los consumidores. En tercer lugar, la publicación del Informe Belmont (1978), como respuesta normativa a los errores detectados en el curso de la investigación médica.

  1. Y, por último, la sentencia judicial en el caso Canterbury vs;
  2. Spencer (1972), que le dio fuerza judicial a la doctrina del consentimiento informado;
  3. • El nacimiento de la bioética Fue el oncólogo norteamericano Van Renselaer Potter quien -en el año 1971– introdujo el término en su libro titulado Bioética: puente hacia el futuro, en el cual se interroga acerca del futuro de la humanidad ante los retos planteados por el creciente desarrollo de la tecnología y su impacto en los ecosistemas que hacen posible lo viviente;

Gracia (6) recuerda que el mismo Potter la proyectó “como una nueva disciplina que combinara el conocimiento biológico con el conocimiento de los sistemas de los valores humanos”. La nueva ciencia encontró un campo fértil en los dominios de la medicina, en los que claramente se percibía la necesidad de regular el uso de la tecnología en múltiples situaciones desde el nacimiento hasta la muerte.

  • Y es en el campo médico, siempre según Gracia, que la definición de bioética adquiere su sentido pleno, como el proceso de contrastación de los hechos biológicos con los valores humanos a fin de mejorar la toma de decisiones incrementando su corrección y su calidad;

En un plano más amplio y recogiendo el espíritu de lo sugerido por Potter, la bioética se nos presenta, hoy, al decir de Martínez Bullé–Goyri(7), “como un espacio de reflexión plural sobre el impacto del desarrollo científico y tecnológico en la naturaleza y en las personas, orientada a generar los criterios que hagan posible cursos de acción que cautelen la dignidad de las personas así como todo aquello que la sociedad considere valioso en sí mismo”.

  1. • La carta de los derechos de los pacientes Ya hemos visto que el año 1973 la Asociación Americana de Hospitales promulgó la primera Carta de Derechos de los Pacientes, que sirvió de inspiración y modelo a otras similares en el mundo de la medicina occidental;

Ello se dio en el seno de un movimiento por el cual los usuarios de los sistemas de salud en EE. UU. de Norteamérica exigían se les tratara como personas capaces de participar en el proceso de toma de decisiones de lo que se les ofrecía. • El Informe Belmont El año 1972, el New York Times informa de una investigación sobre la evolución de la sífilis realizada en Tuskegee, una zona muy pobre del Estado de Alabama.

El estudio se había iniciado el año 1932 con cuatrocientos varones de raza negra y un grupo de doscientos que funcionaba como grupo de control. Ninguno había recibido información sobre los objetivos del estudio ni tampoco terapia para combatir la enfermedad, aun cuando desde 1941 se disponía ya de la penicilina.

El revuelo que causó esta investigación, y otras similares en las que se habían tomado a los seres humanos como ‘conejillos de Indias’, violentándose así la dignidad de la persona humana, llevó al Congreso de los EE. UU. de Norteamérica a la conformación de una Comisión Nacional para la Protección de los Sujetos Humanos en la Investigación Biomédica y Conductual, fruto de cuyo trabajo fue el Informe Belmont, que vio la luz el año 1978.

  • Los miembros de la Comisión habían recibido el mandato expreso de identificar los principios éticos que debían enmarcar la investigación en seres humanos;
  • Así surgen los tres principios básicos: respeto por las personas (autonomía), beneficencia y justicia, a los que luego se agregó el de no maleficencia, inicialmente ligado al principio de beneficencia;

Simón P resume los contenidos normativos de estos principios del siguiente modo: • Principio de respeto por las Personas (autonomía) a) Debe considerarse que todos los individuos son entes autónomos mientras no se demuestre lo contrario. b) Debe respetarse sus criterios, juicios, determinaciones y decisiones siempre que no perjudique a otros, y c) Debe protegerse del daño a los individuos no autónomos, lo cual puede exigir hacer caso omiso de sus criterios, juicios, determinaciones y decisiones.

El procedimiento operativo de este principio es el consentimiento informado. • Principio de Beneficencia a) No hacer daño. b) Extremar los posibles beneficios. c) Minimizar los posibles riesgos. Su expresión operativa: la evaluación de la relación riesgo–beneficio.

• Principio de Justicia a) Proporcionar a las personas los beneficios y ventajas que les corresponden. b) No imponer a las personas aquellas cargas que no corresponden. Su expresión operativa en la ética de la investigación es la no discriminación en la selección de los sujetos de investigación.

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A ello habría que añadir, además de la protección a los grupos más vulnerables de la población, el acceso igualitario a los servicios de salud y la asignación equitativa de los recursos destinados a salvaguardar la salud pública, así como la correcta gestión de los mismos, por lo general bastante limitados.

Un año después de la publicación del Informe Belmont se planteó que estos principios no solamente eran aplicables al campo de la investigación sino a todos aquellos problemas éticos de la medicina. Agrega Simón P que, el año 1979, dos eticistas, Beauchamp y Childress, introducen el principio de no maleficencia, separándolo del de beneficencia.

La no maleficencia, que cada día cobra más importancia, se presenta como un conjunto de reglas tales como ‘no matarás’, ‘no causarás dolor o sufrimiento a los otros’, ‘no incapacitarás a los otros’, ‘no ofenderás a los otros’, y ‘no privarás a los otros de las cosas buenas de la vida’.

La no observación de los principios de no maleficencia y justicia, tiene correlato jurídico y quien los incumple es pasible de sanción en el plano judicial. • La sentencia judicial del caso Canterburry vs. Spencer El Código de Nuremberg de 1948, que se dio luego de un proceso que sentó en el banquillo de los acusados a veinte médicos y tres administradores que cometieron crímenes de lesa humanidad en nombre de la ciencia médica durante el régimen nazi, plantea que el consentimiento voluntario del sujeto humano es absolutamente esencial.

  1. Pero, Gracia (8) nos recuerda que el término consentimiento informado fue usado por primera vez el año 1957, en California, en el caso Salgo vs;
  2. Leland Stanford Jr;
  3. University Broad of Trustees;
  4. Salgo sufrió una parálisis permanente a consecuencia de una aortografía translumbar;

Por ello denunció a su médico por negligencia profesional. En su sentencia el juez señalo que “un médico incumple su deber con el paciente y está sujeto a responsabilidad legal si retiene cualquier dato que sea necesario para que el paciente pueda emitir un consentimiento inteligente al tratamiento propuesto… y (que) al hablar sobre el objeto de riesgo debe utilizarse una cierta dosis de discreción, compatible con la revelación de los datos necesarios para un consentimiento informado”.

En 1972, la sentencia en el caso Canterburry vs. Spencer introduce el criterio de la persona razonable, en lugar del criterio de la práctica profesional, en referencia al grado de información que se debe proporcionar al paciente, remarcándose que el derecho a la autodeterminación solo puede ejercerse eficazmente si se le da al paciente la información necesaria para que él pueda tomar una decisión inteligente.

Algunas consideraciones sobre los principios: ¿hay diferencias jerárquicas entre ellos? ¿son Absolutos? Una interrogante clave es si los cuatro principios de la bioética tienen el mismo nivel. Hay quienes sostienen que, en teoría, prima facie , todos los principios tienen igual valor, pero es evidente que en la práctica no siempre pueden satisfacerse todos ellos, lo que significa que alguno prevalecerá sobre otro a la hora de tomar una decisión moral.

  • En esta línea se sitúa Gracia D (9) , cuyo pensamiento al respecto trataremos de seguir en este acápite;
  • De entrada, Gracia sostiene que la autonomía no es un principio total;
  • Si lo fuera, dice, no existiría el derecho penal;

Añade que el principio de justicia exige que nadie sea discriminado en razón de su condición social, económica, cultural, religiosa, etc. , lo que garantiza que todas las personas sean tratadas con igual consideración y respeto. Si esto es así en el plano social, la misma exigencia es válida en el plano biológico, lo que se expresa en el respeto a la vida y salud de tales personas humanas.

Por tanto, los principios de justicia y no maleficencia tendrían un nivel jerárquico mayor que los otros principios y su incumplimiento conlleva una sanción legal. Ellos conforman lo que se denomina ética de mínimos, lo que supone que existe una ética de máximos, integrada por los principios de beneficencia y autonomía, que se dan de la mano y que prevalecen en el ámbito privado.

Pero, el problema es sobre la base de qué criterios se deben resolver los conflictos entre estos principios. Para Gracia, el que uno prevalezca sobre otro depende de las circunstancias y de las consecuencias de la decisión que se adopte, pronunciándose porque se privilegien la no maleficencia y la justicia sobre la beneficencia y la autonomía.

Explica que la ley puede obligarnos a no hacer daño y a no ser injustos, pero no puede obligarnos a ser ‘beneficentes’. Por ejemplo, para un Testigo de Jehová la transfusión de sangre no es un acto de beneficencia, en tanto que para los demás sí lo es.

Lo que es ‘beneficente’ para uno no lo es necesariamente para otro. Autonomía y beneficencia, anota Gracia, obligan a los demás a respetar nuestro propio modo de entender lo que para nosotros es lo bueno. De ahí que los principios de autonomía y beneficencia reinen en el ámbito privado, mientras que en el ámbito público prevalezcan los principios de no maleficencia y justicia, y se apliquen por igual a todos los miembros de la sociedad.

Pero, la reflexión ética se plantea también otro pro blema. ¿Son los principios absolutos o relativos? Sin apartarnos del enfoque de Gracia D, diremos que desde un ‘principialismo’ estricto, para el cual los principios morales son absolutos, las circunstancias y las consecuencias no tienen papel alguno en el proceso de toma de decisiones.

Pero, bien sabemos que la realidad es tan compleja que ninguna teoría puede aprehenderla en su totalidad. En términos del autor, la razón humana no puede desentrañar la realidad de modo total y absoluto, y los productos de la razón son siempre limitados, provisionales y abiertos a rectificaciones ulteriores.

Ello otorga un lugar importante a la evaluación de las circunstancias, del contexto, así como también a la hermenéutica, es decir, a la interpretación de los hechos y del modo cómo los actores sociales implicados viven esa realidad, y que se refleja en el modo cómo estructura su relato, su narrativa.

Dicha evaluación es un momento importante del juicio moral. Por tanto, en el razonamiento que conduce a una decisión moral hay un momen-to ‘principialista’ y otro que puede denominarse ‘contextualista’ o hermenéutico, y la solución en caso de conflicto estriba en aceptar que los principios no pueden ser absolutos, que tienen excepciones, las mismas que solo pueden ser justificadas en función del contexto y asumidas con extrema prudencia, remarcándose que ellas deben ser las mínimas posibles.

  • E l médico frente a su paciente en el mundo moderno Para Laín Entralgo (óp;
  • cit;
  • ) las cuatro metas que orientan la motivación del médico en su relación con el paciente en el mundo moderno son las siguientes: 1;

La voluntad de ayuda técnica En este caso el médico actúa movido por su vocación y su interés de ayudar al enfermo con su conocimiento y destreza técnica. El yo que en él prevalece es el denominado ego adiuvans y, en su práctica, aun cuando eventualmente se vea obligado a buscar en el paciente los datos objetivos de la enfermedad, y por tanto tratarlo como un ‘objeto’, lo considera fundamentalmente como una persona doliente y necesitada de ayuda.

  1. El afán de conocimiento científico Hay quienes, privilegiando el conocimiento científico de la naturaleza y sus leyes, se interesanante todo por lograr un diagnóstico objetivo y riguroso;
  2. En ellos predomina el ego sapiens o ‘yo cognoscitivo’ y ven al paciente como un objeto de conocimiento racional;

El médico ‘funcionario’ Entre los médicos que trabajan al servicio de una institución de salud, sea estatal, sea privada, puede prevalecer el ‘yo funcional’ o ego fungens y el paciente ser visto como una pieza de la maquinaria social a la que hay que reparar y restituir lo más pronto posible y al menor costo.

El interés de lucro y prestigio Finalmente, hay quienes actúan movidos por el afán de lucro y prestigio. En ellos predomina el ego cupiens y ven al enfermo primordialmente como un objeto de lucro. Dicho esto, concordaremos en que, para que la práctica de la medicina sea éticamente admisible, el paciente debe ser considerado como una persona doliente y necesitada de ayuda a la par que como un objeto científicamente cognoscible y modificable, procurando tomar decisiones que sean fruto de una deliberación conjunta, salvaguardando, hasta donde ello sea posible, los principales valores en juego, lo que implica conocer al paciente como persona y su modo de sentir y entender la enfermedad.

El recientemente fallecido neurólogo Sacks O (10) lo expresa claramente: “El estudio de la enfermedad exige al médico el estudio de la identidad, de los mundos interiores que los pacientes crean bajo el acicate de la enfermedad… Además de la aproximación objetiva del científico, debemos también aproximarnos al interior de la conciencia mórbida intentando ver el mundo patológico con los ojos del paciente”.

M odelos de la relación médico paciente Según Emanuel EJ y Emanuel LL (11) , las últimas décadas han estado marcadas por el conflicto entre la autonomía del paciente y sus valores, y los valores del médico.

Dicha confrontación engloba tanto las expectativas de médicos y pacientes como los criterios éticos y legales de los códigos médicos, lo que plantea interrogantes acerca de la relación médico paciente ideal. Los autores antes mencionados postulan la existencia de cuatro modelos de la relación médico– paciente, poniendo el acento en las concepciones que cada modelo privilegia en la misma, las obligaciones del paciente y la manera de concebir la autonomía del mismo.

Estos modelos destacan las diferentes visiones sobre las características básicas de la relación médico–paciente. Veamos estos modelos: 1. El modelo Paternalista Este modelo presupone la existencia de un criterio objetivo que permite discernir lo que sea mejor para el paciente, sin que la opinión de este sea la determinante.

Se fundamenta en la suposición de que la enfermedad coloca al paciente en una situación de necesidad y de incompetencia moral, pues el dolor excesivo o la ansiedad y otras manifestaciones de la enfermedad perturban el buen juicio del paciente y su capacidad para tomar decisiones.

Por tanto, el médico actúa como el tutor del paciente, como un buen padre que sabe qué es lo mejor para el paciente, sin que sea necesario la participación de este, pero cuidando de situar los intereses del paciente por encima de los propios, expresión de un acendrado altruismo.

El modelo informativo Llamado también modelo científico o modelo técnico. En él la obligación del médico es proporcionar al paciente la información relevante para que, dentro de los cursos de acción posibles, sea él mismo quien seleccione aquel que mejor se ajuste a su sistema de valores.

  • En este modelo, el papel del médico parece reducirse al de un suministrador de información veraz y de un sujeto técnicamente competente en su especialidad;
  • El modelo interpretativo En este modelo el médico ayuda al paciente a determinar los valores, que muchas veces no están bien definidos;

Para ello, el médico trabaja con el paciente en la clarificación de sus objetivos, aspiraciones y responsabilidades, de modo que resulten evidentes aquellos cursos de acción que se encuadren mejor en el marco de los valores del paciente, quien entonces se halla en mejores condiciones para adoptar sus propias decisiones.

  • En este modelo el médico actúa como un consejero, asumiendo un papel consultivo;
  • El modelo deliberativo En este modelo el médico ayuda al paciente a determinar y elegir de entre todos los valores que se relacionan con su salud, aquellos que sean los que mejor sirvan de fundamento para tomar la decisión más adecuada dentro de las diferentes alternativas posibles;

En ello médico y paciente trabajan conjuntamente, sin que el médico – quien actúa como un maestro o un amigo– vaya más allá de la persuasión moral, evitando cualquier forma de coacción. La decisión final será el resultado de un diálogo auténtico, signado por el respeto y la consideración mutuas.

A la luz de lo expuesto, los autores consideran que el modelo deliberativo es el que mejor se ajusta a una relación ideal subrayando que un médico humanista en el curso de su quehacer profesional debe ser no solamente un agente con capacidad científica técnica en su disciplina, sino también una persona capaz de establecer una relación interpersonal que respete la dignidad de la persona humana y sus valores, y con quien pueda –vía el diálogo transubjetivo– hacer posible se tome una decisión que mejor se adecúe a los sistemas de valores en juego.

E l paciente como persona y los derechos humanos En un artículo precedente, Mendoza (12) , precisábamos que, además de los principios de la bioética, los derechos humanos constituían un pilar fundamental en el trato con los pacientes. Resaltábamos, recogiendo la opinión de Camps V (13) , que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada por la Asamblea General de la ONU el 10 de diciembre de 1948, era para los filósofos del derecho como Norberto Bobbio, uno de los mayores aportes de la ética al derecho y un compendio de todas aquellas reivindicaciones y exigencias que la humanidad ha ido haciéndose a lo largo de la historia; añadíamos que en el fondo de tales derechos subyacen los principios de autonomía, justicia y solidaridad, y un reconocimiento al valor de la dignidad humana.

Por ello no es de extrañar que el 19 de octubre del 2005, la UNESCO emitiera su Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos, que proporciona un marco universal de principios y procedimientos que orienten a los Estados en la formulación de leyes, políticas y otros instrumentos en el ámbito de la bioética.

Dos conceptos son importantes en este campo, el de la persona y el de la dignidad humana. Soberanes JL (14) , sostiene, siguiendo a Habermas J, que la idea de la dignidad humana es una de las ideas más poderosas que el pensamiento secular contemporáneo ha recuperado del sentimiento religioso, y que su núcleo fundamental reside en la afirmación de que el hombre posee un valor intrínseco e irreductible, lo que significa que el ser humano, por el mero hecho de serlo merece un respeto incondicionado.

  • Y para Camps V, antes aludida, persona es el ser que se pertenece a sí mismo, que no puede ser reducido a algo distinto de sí mismo como puro objeto, agregando que esta autopertenencia es el corazón mismo de la conciencia y de la libertad (o autonomía) que solamente reconoce como límite la libertad del otro;

En consonancia con lo antedicho, el Código de Ética y Deontología del Colegio Médico del Perú (15) , en octubre de 2007, en su Declaración de Principios plantea que “los principios y valores éticos son aspiraciones sociales y personales (que)… En lo concerniente a la sociedad tales aspiraciones son la solidaridad, la libertad y la justicia, y en lo referente a la persona, el respeto a la dignidad, la autonomía y la integridad”.

  • Además, en el acápite referido a las personas, el mismo Código expresa claramente “que la dignidad de la persona obliga a tratar a toda otra persona siempre como un fin y no únicamente como un medio”, recogiendo así el imperativo categórico de la dignidad del pensamiento Kantiano, lo que implica, “lealtad, diligencia, compasión y responsabilidad”;

Finalmente, en el escenario actual en el que se desenvuelve la actividad médica, hay una creciente conciencia de replantear el quehacer profesional centrando la atención de la salud en la persona humana. El nuevo profesionalismo que se promueve implica un renovado compromiso por la atención del paciente sobre la base de la excelencia profesional, una actitud compasiva y respetuosa de la dignidad de la persona humana, la responsabilidad y el altruismo, que a su vez se sustentan en una correcta aplicación de los principios éticos y las normas legales que regulan el ejercicio de la profesión, encuadrado todo ello en una continua y sólida preparación científico técnica que haga posible la calidad y la seguridad en la asistencia del paciente tanto en el plano individual como en el colectivo.

El autor declara que el presente artículo no ha sido publicado en alguna otra revista. Conflictos de interés: El autor declara no tener conflictos de interés. Fuente de financiamiento: Autofinanciado Referencias bibliográficas 1.

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¿Qué es la lex artis ad hoc?

– El conjunto de reglas para el ejercicio médico contenidas en la literatura universalmente aceptada, en las cuales se establecen los medios ordinarios para la atención médica y los criterios para su empleo; PRINCIPIOS ÉTICOS DE LA PRÁCTICA MEDICA.

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