Pluralismo Medico Que Es?

Pluralismo Medico Que Es
Hörbst y Wolf (2003:20) conciben el concepto de pluralismo médico de Charles leslie como sigue: ‘El término pluralismo médico se entiende como la coexistencia de diferentes sistemas médicos dentro de una sociedad los cuales mantienen una relación cooperativa o conflictiva ‘.

¿Qué es la medicina tradicional y para qué sirve?

  • Plantas medicinales
  • Farmacopea herbolaria
  • Proyectos

La OMS definió la medicina tradicional como prácticas, enfoques, conocimientos y creencias sanitarias diversas que incorporan medicinas basadas en plantas, animales y/o minerales, terapias espirituales, técnicas manuales y ejercicios aplicados de forma individual o en combinación para mantener el bienestar, además de tratar, diagnosticar y prevenir las enfermedades. Nuestra población ha desarrollado durante siglos conocimientos y prácticas de salud basadas en su experiencia; constituyendo sistemas de salud que incorporan otras formas de relaciones en sus procedimientos de curación o sanación; tales como elementos del ritual, la cosmovisión y la interrelación de terapias.

La medicina tradicional, parte importante de la cultura de nuestros pueblos, con sus prácticas y agentes, no solo se constituyen como un importante sector de atención informal de salud en el país, además son eficientes agentes comunitarios de salud, aportando al fortalecimiento de la identidad local y regional, la cohesión grupal y el orden social y moral de la comunidad.

Cabe precisar que estos sistemas de salud tradicionales cuentan con diversos componentes, tales como: los síndromes culturales, los ritos y su cosmovisión, los agentes de medicina tradicional, los recursos curativos como las plantas medicinales, minerales, animales y las terapias.

Todas estas áreas existen y se desarrollan en forma interrelacionada. Hoy, se trabaja para integrar la medicina convencional que utiliza técnicas y tratamientos estandarizados con medicamentos científicamente probados, con el sistema de la medicina tradicional que utiliza tratamientos personalizados no convencionales que ayudan al organismo enfermo a curarse para conservar la salud.

El CENSI a través de su Dirección Ejecutiva de Medicina Tradicional, investiga los sistemas tradicionales y sus tecnologías con enfoque integral socio antropológico y sanitario de los pueblos indígenas amazónicos y andinos y la población afroperuana. Capacita y transfiere tecnología para tener servicios de salud con pertinencia cultural, y promover en estos pueblos la prevención control de enfermedades como el VIH/SIDA, la tuberculosis, la hepatitis B, el cáncer, entre otras..

¿Qué es la eficacia simbolica en el proceso de salud y enfermedad?

Formas y procesos asistenciales en la búsqueda de la eficacia terapéutica – Rafael Briones Gómez Antropólogo. Universidad de Granada (España) La antropología está contribuyendo notable y provechosamente al mundo de la salud/enfermedad/atención desde los diferentes estudios interculturales.

  1. Una de las aportaciones, de gran transcendencia teórica y práctica en temas de salud, es la de haber relativizado y ampliado la representación y el tratamiento de estos fenómenos humanos que se tienen en el “occidente civilizado” dominado por la institución médica hegemónica;

Las diferentes culturas estudiadas por los antropólogos coinciden en una búsqueda común de la salud , pero tienen sus diferentes sistemas médicos autóctonos en los que se responde a las preguntas teóricas sobre qué es la salud o qué es la enfermedad , y en los que se marcan caminos para tratar la enfermedad o prevenirla.

  • Por mi parte, el estudio de la búsqueda de la salud en la esfera de los curanderos, en el mundo de la religión y en otras medicinas tradicionales o marginales me ha llevado también a concluir que no hay una sino muchas concepciones posibles y tratamientos viables de las enfermedades y de los procesos que llevan a la recuperación o conservación de la salud, aunque la hegemonía de una determinada forma -en nuestro caso la medicina científica, oficial, ligada a las facultades de medicina y a los hospitales- se identifique con la única válida;

Existen en el ámbito andaluz otras formas de explicar y de tratar las enfermedades, como sistemas médicos marginales y subalternos que, en la práctica de muchas personas, se hacen compatibles y complementarias hasta el punto de que cada persona, con la ayuda de su red social termina haciéndose su propio itinerario terapéutico tomando lo que cree convenirle en cada caso de las ofertas disponibles en el campo social.

  • Parto, pues, de un concepto amplio de salud/enfermedad como un proceso que incluiría lo biológico-psíquico-social y cultural y que tendría como meta, según la definición de la OMS, “un estado de completo bienestar físico, mental y social” (OMS 1980) y una concepción del sistema sanitario que no se identifica con uno determinado -el hegemónico- sino que está constituido por las diferentes ofertas terapéuticas o caminos asistenciales vigentes en una determinada sociedad;

El planteamiento de la eficacia: necesidad y dificultades ¿Qué entendemos por eficacia? Pregunta clave que voy a intentar elucidar en este artículo. Con frecuencia, al enterarse la gente de que estudio a los curanderos, me hacen preguntas tales como estas: “¿Eso es verdad?”,”¿Curan de verdad?”,”¿No son unos farsantes?”,”Recomiéndame alguno que sea eficaz”, y otras por el estilo.

La pregunta me produce cierto malestar. Me niego a dar una respuesta simplista porque creo que está mal planteada la pregunta por el uso mismo del concepto que va implícito de eficacia. Mi irritación se debe también al hecho de que no se suele hacer la misma pregunta de los médicos.

Como si los médicos curaran siempre e infaliblemente o como si se les exigiera a los curanderos un índice de eficacia que no se les exige a otros prácticos de la salud. Mi punto de partida metodológico para redactar este ensayo es el trabajo de campo desde hace ya tres años en el mundo de los curanderos de la provincia de Granada (.

) con las reservas del que sabe que sus diagnósticos teóricos sobre la realidad deben ser tomados con toda la modestia y provisionalidad necesarias. Porque los teóricos señalamos la realidad que está ante nosotros lejana, desdibujada y profunda con el deseo de que nuestro dedo acerque, aclare y haga emerger la realidad escondida.

pero debemos tener claro que nunca la “tocaremos”. Debemos prevenirnos con las enseñanzas del proverbio chino: “Cuando el dedo señala la luna, el imbécil se queda mirando el dedo”. ¿Se puede hacer el planteamiento de una forma científica desde la antropología? Según Kleinmann, la eficacia medida subjetivamente (por el usuario, por el curandero o por el investigador) supone que se evalúa con criterios diferentes según cada sujeto.

Estos criterios giran en torno a una cuestión básica ¿QUÉ ES CURARSE? Claramente, es algo un poco diferente para cada uno de los tres enfrentados. En este sentido, la habilidad que tienen los curanderos o médicos para convencerte de que ha habido eficacia en todos los casos, incluso en aquellos en que aparentemente no hay resultados es impresionante.

En algunos casos se aceptan explicaciones que van en contra de las evidencias y se acepta como algo que va con la mística de la curación (ellos saben más y tienen los poderes, hay que fiarse de ellos). Probablemente es esta fe la que cura. Pero en el campo de la medicina científica, aunque se puedan medir y hacer estadística de la eficacia, esta medición no vale porque sólo se miden algunos aspectos de la globalidad de la enfermedad.

  1. Y es muy peligroso reducir la enfermedad a los síntomas biológicos medibles;
  2. Parto del presupuesto que el concepto de eficacia predominante y en uso es muy ambiguo o/y que, cuando menos reductor;
  3. Rehacer el concepto de eficacia supondrá hacerlo más válido como construcción teórica representativa de la realidad de la búsqueda de la salud y, por lo tanto, hacerlo más operativo frente a las diferentes prácticas terapéuticas, a la hora de enjuiciar y de medir la eficacia de las mismas sin minusvalorarías, despreciarlas ni excluirlas sino integrándolas complementariamente;

En lo que respecta al curanderismo, mi hipótesis de partida es que se trata de un modelo asistencial, que se dirige a la salud integral y que por procedimientos empírico-simbólico-creenciales, busca una eficacia, combinando modelos propios con modelos tomados de la religión y de la medicina hegemónicas.

  1. II;
  2. El “campo asistencial” Con esta categoría me quiero referir al conjunto de realidades humanas para las que se busca solución y “eficacia” en el recurso a las diferentes alternativas terapéuticas;
  3. Es un concepto que puede ayudar a comprender mejor las prácticas sociales globales relacionadas con los procesos de salud/enfermedad/atención;

El concepto es más amplio que el de “enfermedad” que es el que a menudo se baraja únicamente en el planteamiento de la eficacia y que tiene el inconveniente de que restringe o reduce la realidad que llega a los diferentes agentes de la salud a lo biológico y a los métodos más concordes con este sector. ¿Cuáles serían los contenidos que rellenan este concepto de “campo asistencial”?

  1. Las enfermedades: Se trata de desórdenes o desarreglos que hacen sufrir a la persona y a su entorno. Pueden localizarse en el cuerpo (somatización) o en el espíritu (trastornos psíquicos). El médico sería el especialista adecuado que debería intervenir esta esfera del campo asistencial. Ambos desórdenes se perciben y se dan siempre en el individuo -como todos los fenómenos humanos -, sin embargo generan un desarreglo en el entorno de relaciones del individuo (familia, trabajo, colegio, círculo de amigos, vecindad y otras actividades) y en el sentido o cosmovisión (ideas y valores) que dan coherencia, orientación y motivación al mismo individuo y al grupo social.
  2. Las crisis existenciales: En un mundo como el nuestro, la desintegración social y la desestructuración simbólica es un hecho que hace sufrir a muchos individuos. Esto provoca las crisis de identidad de los individuos que se ven faltos de un anclaje relacional y de unas referencias de sentido porque la cohesión social está resquebrajada y los universos de sentido y el cosmos sagrado desdibujados. El presente y el futuro se presentan inciertos y amenazantes y, en muchos casos, esta inseguridad es fuente de angustia que socava los cimientos de la personalidad, causando trastornos y sufrimientos sociales, culturales, psíquicos y somáticos.
    1. Estos trastornos sociales y culturales pueden y deben ser considerados dentro del “campo asistencial”, hasta el punto de que podríamos hablar de enfermedades sociales o culturales;
    2. Podríamos decir que el énfasis o la expresión está localizado en el cuerpo físico de la persona individual, pero con prolongación en el espíritu y en las relaciones sociales y en la cosmovisión, dando por supuesto que no se puede prejuzgar que sea lo físico lo determinante o la causa de una enfermedad , aunque sus síntomas o manifestaciones sean eminentemente físicas;

    Para remediarlo se acude a los videntes, brujos, echadores de cartas y otros especialistas de la adivinación como mecanismo de orientación en este caos. En ellos se busca conocer orientarse en la oscuridad. No creamos que es mera curiosidad. Aquí se puede ver que el énfasis del malestar está en la esfera socio-cultural y simbólica que arropa a la persona, pero que su ausencia o presencia tienen un impacto en la psicología y en el cuerpo de la persona.

III. Las formas de la eficacia curativa La eficacia es la gran razón que se da la gente para recomendar a un especialista de la salud como importante, poderoso y auténtico. Es la dinámica que guía y decide las diferentes estrategias terapéuticas. Se acudirá allí donde se revele la eficacia.

Por eso he podido constatar que los videntes y adivinos hacen una oferta de salud también somática aunque su punto de referencia sea lo simbólico-espiritual. Y no importará el incurrir en contradicciones racionales acudiendo al mismo tiempo a caminos empírico-científicos y mágico-simbólicos.

Esta metodología concordista de los pacientes no coincide con la metodología para la eficacia propugnada por los especialistas. En este sentido podríamos distinguir en los especialistas tres tipos ideales de estrategias para la eficacia en las cuales se pueden ir clasificando los datos de la realidad: En primer lugar, los médicos de la institución médica hegemónica que enarbolan la bandera de la eficacia empírico-científica reduciendo la realidad de la salud/enfermedad/atención al nivel de lo biológico y excluyendo en su metodología otras estrategias.

En segundo lugar, se pueden encontrar también algunos especialistas de la psicología y de alternativas terapéuticas que propugnarían una eficacia mágico-simbólica (psicoterapeutas, curanderos tradicionales o modernos) que presentan también su camino como determinante, único y exclusivo, despreciando los planteamientos científico-biológicos.

Entre los curanderos es frecuente también encontrar esta postura excluyente e intransigente que pide inapelablemente al paciente que deje las medicinas, que no se opere, que renuncie al tratamiento de los médicos u hospitales como condición indispensable para que el tratamiento alternativo sea eficaz.

Aunque este camino ideal de eficacia (¡oh, contradicción!) tendrá que ser confirmado por pruebas de la medicina científica imperante. Son muy frecuentes los curanderos que dan como prueba de su eficacia o que solicitan para demostrarla el que los médicos le hagan análisis de sangre u orina o radiografías para dejar patente que gracias a su acción allí no queda nada de lo que había.

Finalmente, habría una postura concordista que integraría en la búsqueda de la salud los tratamientos de lo biológico, psicológico, social y cultural por métodos empíricos y simbólicos. IV. Factores determinantes de la eficacia de los procesos asistenciales Esta postura concordista que supera el reduccionismo se basa en el hecho de que en cualquiera de las alternativas terapéuticas descritas la eficacia se da en función de una serie de factores concomitantes que la determinan: 1.

  1. La relación de fe-confianza y abandono que se entabla con el agente de salud que se supone investido de un poder y que crea el poder de la eficacia;
  2. El campo asistencial se lo reparten los diferentes agentes o especialistas de la salud;

Médicos alópatas y homeópatas de diferentes especialidades, cirujanos, enfermeros/as igualmente especializados, psiquiatras, psicólogos, naturópatas, sanadores, curanderos/as, videntes, adivinos y terapeutas de diferentes tendencias, ofertan sus servicios a los individuos que sufren por alguna de las variadas situaciones.

Ofertas como estas existen de modo regular en las grandes ciudades. Ellas testimonian bien, por un lado de las limitaciones de la medicina científica como único camino de salud y, por otro, del estado de libre mercado en la oferta de otros caminos.

“Hay enfermedades de médicos y de curanderos”, es una frase espontánea escuchada repetidamente en el trabajo de campo y con la que está de acuerdo gran parte de la gente en sus discursos y en sus prácticas terapéuticas. Por regla general a los médicos se les reservan las situaciones consideradas culturalmente como enfermedades, sobre todo aquellas que se presentan como graves, agudas o con síntomas físicos.

Al psiquiatra o al psicólogo (la diferencia de competencias no está muy clara en la conciencia de la gente) se debe ir cuando hay trastornos de conducta y de la interacción social. Entre las enfermedades de curanderos en las que la opinión popular extendida, a veces incluso refrendada por los mismos médicos, les reconoce ser los únicos eficaces, están: culebrinas, verrugas, mal de ojo, susto, eczemas, dolores difíciles o no localizados, trastornos de huesos, nervios, hemorroides, alergias, artrosis, asma y otras enfermedades respiratorias, esterilidad, piedras en la vesícula y en el riñón, tumores, gota, desórdenes gastrointestinales, pérdida de sueño, depresión, angustia, y una serie de enfermedades de síntomas orgánicos que los médicos diagnostican como crónicas o incurables o una serie de situaciones de dolencias humanas en que los médicos no encuentran los síntomas orgánicos considerados como propios de la enfermedad y dicen que “no tienen nada” (no hay disease) pero sí hay sufrimiento (hay illness).

Habría que añadir toda una serie de situaciones sociales de desarraigo y desintegración que conllevan sufrimiento. Así como los fenómenos inexplicables, angustias ante el futuro, con síntomas en el cuerpo o en el espíritu del individuo o en su entorno social para los que se va a los videntes o brujos. Lévi­ Strauss señaló ya (a propósito del sanador mágico) que se puede explicar esta eficacia por el clima de fe que se da y que se manifiesta de tres maneras que deben darse simultáneamente:

  • creencia del brujo en la eficacia de sus prácticas
  • creencia del enfermo o de la víctima en que puede ser curado por el chamán
  • consenso social, creencia, opinión e incluso exigencia colectiva de que es posible.

Creer se podría definir en sentido amplio como “querer curarse y poner los medios para ello “. Esta fe de ir a buscar en el especialista la salud y confiar en su poder y entregarse a lo que él diga que hay que hacer sería condición indispensable de la eficacia no sólo en los curanderos sino en cualquier otro especialista. La fe nace de un estado de necesidad de solución.

En todos estos se da una relación con el especialista que es eficaz porque se vive siempre en un clima de fe-confianza. Y esto habría que afirmarlo de cualquier proceso de eficacia, tanto empírica como simbólica.

En una sala de consulta un campesino de unos sesenta años me dijo refiriéndose a esta fe: “el que está perdido a todas matas se agarra”. El Dr. Pérez Hervada, médico-escritor, en su libro sobre “Curanderismo en Galicia” también resalta la influencia de la fe en la eficacia al hablar del caso del Dr.

  1. Asuero con su estilete que tocaba el trigémino y que obraba muchas curaciones: “El inconsciente -bien el individual, bien el colectivo- tiene su remanente de fe para situarla en donde lo considere rentable;

Y en esa coyuntura eligió el estilete. Centró su fe en el estilete porque si la fe está donde se pone, la masa la puso en su puntiagudo extremo. La fe emanada del médico es fiel reflejo de la fe localizada sobre su persona por los pacientes que la poseen.

; El médico despierta la fe principalmente merced a la sintonización afectiva del consultante con el consultado , a su fama, a su ambiente y a distintas causas más”. Los especialistas dan con frecuencia como razón de la no eficacia de los tratamientos el no seguirlos.

Tanto los médicos como los curanderos se quejan de que no hacen lo que dicen o no se toman lo recetado. Se trata de una falta de fe-confianza que repercute en la no eficacia y que dan como justificación de la misma. Esta fe tiene como correlato el poder del que se inviste al especialista.

Este poder se puede adquirir por dos vías diferentes: por un lado, la adquisición del poder científico por el seguimiento de una preparación y de una carrera adecuada (aquí entrarían los médicos, psiquiatras, psicólogos, naturópatas, homeópatas y otros especialistas que se preparan mediante una formación y que luego se exhibe en las consultas con los diplomas colgados en las paredes).

Por otro lado, la recepción gratuita de “poderes” (gracia, don, etc. ) que vienen de una unión especial y comunicación con lo sagrado que también hay que legitimar y demostrar por visiones, hechos, experiencias o cualidades con las que se encuentra la persona y que ha recibido de Otro u otros.

En ambos casos la fama de eficaz (“bueno” o “milagroso”) aumentará la fe-confianza que se tiene en ellos y se vivirá una relación más intensa que será tanto más eficaz. Esta fe-confianza que se da entre el especialista y el cliente está respaldada y alimentada por la creencia de una comunidad terapéutica que se va creando en torno al especialista.

Es una clientela que cree y exalta y hace la propaganda de ese especialista y que, de esa forma, aumenta su fe. Aquí van germinando y se van formándolos discípulos que proseguirán -en algunos casos- con la gracia del curandero o que la recibirán para ir a ejercerla a otros sitios.

  1. En el caso de la medicina científica se da también esta comunidad que rodea al especialista y estos alumnos que se forman junto a él;
  2. En ambos casos esta comunidad que genera en torno a sí el especialista se crea por fe y genera fe , incidiendo el proceso en un aumento de la eficacia curativa;

El soporte material que sirve de mediación al proceso curativo eficaz. Hay determinados objetos que se consideran impregnados de poder curativo y que en la relación con el especialista el paciente conoce, adquiere o se le facilita la adquisición. Su eficacia proviene, pues, del especialista y del ritual en el que se materializa la relación eficaz de fe-confianza.

Para la medicina oficial científica el objeto eficaz por antonomasia es el medicamento, que el paciente es autorizado a adquirir en la farmacia por la receta médica o que adquiere directamente. La variedad de oferta es inmensa, incluso para una misma dolencia.

Se trata de una de las ramas más desarrolladas en la industria de los sistemas productivos modernos. A ellos van ligados unos poderes curativos en los que creen la gran mayoría de los ciudadanos contemporáneos por los efectos producidos y demostrados, en algunos casos espectaculares.

Lo dicho hay que aplicarlo también a la medicina homeopática. Junto a los medicamentos habría que incluir toda la tecnología y material quirúrgico y médico que cada vez es más sofisticada y que va impregnada objetiva y subjetivamente de un halo de eficacia y de capacidad de transformación en algunos casos sorprendente y rozando lo inexplicable.

En el mundo de los curanderos y de la medicina popular hay también un cúmulo de objetos eficaces muy diversificados y muy sincréticos, cuya eficacia de estos objetos viene por el cauce de lo empírico-causal o de lo mágico-simbólico-religioso. Se trata o de objetos que el paciente adquiere del curandero o por recomendación suya y los utiliza y aplica por su cuenta o que sirven de mediación en el ritual curanderil.

Entre los objetos eficaces por la constatación empírica para determinados males o trastornos entran en primer lugar el mundo de las plantas o hierbas medicinales. Cada hierba tiene una serie de poderes para curar o remediar una serie de síntomas.

Estas hierbas medicinales, según el efecto que se busca deberán ser preparadas y aplicadas de modos diversos para su debida eficacia: aplicaciones externas, baños, compresas, decocciones, infusiones, ungüentos, vahos, etc. Las hierbas son los antecedentes y el modelo de los medicamentos a los que se ha llegado en un proceso de industrialización, burocratización y complejificación.

En muchos casos sus poderes se refuerzan por la variable de lo “natural” frente al medicamento que es algo artificial o químico y por lo tanto degenerado o dañino. Por otra parte, los curanderos hacen un uso personalizado de algunas de esas hierbas.

Son varios los curanderos que me han dicho que su conocimiento de las hierbas no lo tienen por ningún libro o porque nadie se lo haya enseñado. Se trata de una inspiración que les viene (se supone que de lo sagrado) y que les dice que a esta persona la hierba que le conviene es esta.

“A mí me dicen lo que le hace falta, porque yo no sé escribir ni sé nada de hierbas”, me decía la hermana Pura de Granada. Hay otra serie de realidades naturales tomadas del medio ecológico: el aceite de oliva   – producto con el que se sienten muy familiarizados los andaluces- es muy usado por curanderos/as de esta región.

Carmen la de Zafarraya -curandera menor que arregla dolores, torceduras y otras dolencias- tiene como objetos siempre presentes en su casa una pluma para quitar la culebrina escribiendo una oración sobre ella y un tarrito de cristal con aceite de oliva donde moja sus manos antes de dar masajes en el cuerpo del paciente.

El agua suele ser también utilizada como vehículo de la eficacia. El agua es uno de los cuatro elementos fundamentales de la realidad que ya desde los griegos fueron puestos de manifiesto como constitutivos de la realidad y, por lo tanto, cargada de valencias simbólicas eficaces.

El agua limpia y da vida y fertilidad a personas, animales y a la tierra y las plantas. Aguas de ciertas fuentes tenidas por medicinales y demostradas empíricamente eficaces para ciertos males siguen siendo consumidas y utilizadas para beber o para bañarse o frotarse.

Este elemento universal y necesario para la vida se convierte en transmisor de efectos benéficos para la salud si el poder de un especialista le transmite virtudes especiales. El agua bendita de las iglesias sería un ejemplo, y el agua de Lourdes sería un ejemplo prototípico.

Hay ciertos productos vegetales cargados de eficacia curativa, comunes en muchas recetas de la medicina popular en diferentes países. Se trata de la cebolla, el ajo y el limón. También los animales y sus productos se utilizan como vehículos de la eficacia: la rana, el pollo, la manteca de cerdo usada por muchos manipuladores de huesos o de músculos.

  • Encontramos con frecuencia objetos que están vinculados al individuo, a la familia o al grupo local, regional o nacional;
  • Algunos de estos objetos son: las fotos que representan al individuo; igualmente las prendas del individuo, por el contacto que han tenido con él; también algunas partes del cuerpo que se pueden desprender (pelos, sangre, orina, etc) los he encontrado en procesos mágico-simbólicos que buscan eficacia positiva o negativa;

No se pueden olvidar los objetos-soporte de la eficacia en el ámbito de lo religioso: estampas, estatuillas, imágenes y otros objetos (palmas del Domingo de Ramos, cirios,etc. Entre los objetos eficaces que funcionan en el mundo de la magia habría que reseñar los amuletos y talismanes que buscan un efecto por la vía de lo simbólico.

El ” amuleto ” es un simple objeto protector, de uso general, que tiene un valor en sí mismo. El ” talismán “, es un objeto de poder, de uso personal, que se fabrica especialmente por el brujo para la persona y con una utilización determinada que muy frecuentemente va acompañada de oraciones o de fórmulas mágicas.

Hay otra serie de instrumentos de la eficacia que se utilizan en el mundo de la videncia y de la magia y de la curandería, utilizados en el ritual donde tiene lugar la relación entre el paciente y el especialista dotado de poderes y que van orientados a la revelación de lo oculto para poder actuar e intervenir.

  1. Lo esencial de ellos es que sirven de soporte o mediación para descubrir la trama del problema que aqueja a la persona y la manera de solucionarlo;
  2. En la medicina científica entrarían aquí todas las técnicas más sofisticadas de diagnóstico y análisis que nos permiten descubrir la causa y raíz del problema antes de combatirlo: rayos X, resonancias magnéticas, análisis químicos;

Entre los más conocidos en el mundo de la magia están el péndulo, la vara de zahorí, la vara mágica, las cartas, el tarot, la güija y otros procedimientos de augurios, oráculos y ordalías. Determinados lugares están cargados de eficacia. Son los lugares sagrados los prototipos porque en ellos se consiguen favores.

Pero hay otra serie de lugares que también se asocian a rituales de eficacia, por ejemplo el cruce de caminos o el WC donde se arrojan el ajo o los garbanzos con que se han untado o que representan el mismo número de verrugas que se quieren eliminar.

En muchos rituales encontramos que el espacio está determinado por las figuras del “círculo”,, la “cruz”, el “triángulo” o la simple “línea” divisoria que marcan la división de lo sagrado y de lo profano y centran el espacio mágico de la eficacia positiva o negativa.

Hay determinados tiempos que también deben acompañar a los procesos eficaces (por ejemplo la noche, o el amanecer, la luna nueva, los solsticios, etc. El ritual Es el escenario donde tiene lugar la relación con el apoyo del soporte material, donde intervienen las palabras y los gestos eficaces.

Las palabras del ritual son de diferente or­den (conjuros, encantaciones, etc. ) y dicen o piden lo que quieren obrar. Sobre los gestos eficaces habría que decir que muchos de ellos son acciones metafóricas y metonímicas que, por el poder que tienen, representan y realizan (desencadenan) lo que quieren conseguir (tocar, soplar, cortar, arrancar, expulsar, escupir enterrar, etc.

Merece una mención especial el gesto de la imposición de las manos que la gran mayoría de los curanderos emplean (unos con explicaciones más religiosas, otros más profanas, en la línea del magnetismo o de la energía (PAGÉS,I.

:1990). -Las dinámicas de la eficacia ¿Por qué y cómo se producen los efectos positivos o negativos en el campo asistencial?¿Cuáles son los dinamismos subyacentes a las diferentes formas o procesos de la eficacia? Hablaré de dos modalidades de eficacia: empírica y simbólica, pero se trata de dos tipos ideales que nunca se darían en la realidad tal cual los vamos a definir.

  1. Las formas y procesos reales de eficacia combinan casi siempre ambas dinámicas, aunque predomine una de ellas;
  2. Así, la medicina científica, tanto alopática como homeopática, al igual que la medicina natural y los curanderos, herboristas y manipuladores de huesos actúan en la órbita de la eficacia empírica, aunque el proceso global de la eficacia nunca podría explicarse únicamente por lo empírico, sin recurrir a lo simbólico;

Igualmente, los procesos que se explican principalmente por lo simbólico también tienen sus vertientes empíricas. Eficacia empírica: Se sitúa en la órbita del cuerpo biológico. Se da eficacia cuando se suprimen algunos síntomas de dolor, molestias, heridas, alteraciones de funciones, deformaciones, microbios, células malignas, etc.

  1. El remedio que se aplica y que se espera sea eficaz lo decide el médico, especialista o entendido;
  2. Lo hace tras un diagnóstico de la situación de enfermedad;
  3. Lo hace en base a un conocimiento empírico de que esos síntomas siempre, o la mayoría de las veces, desaparecen cuando se aplica este remedio;

A este conocimiento se ha llegado por la experiencia social acumulada (medicina popular) o por experimentos de laboratorio para determinar la eficacia de ciertos productos (medicina científica). Se trata, pues, de una dinámica de causa-efecto. Los efectos se pueden predecir, medir, controlar y replicar.

Es un campo en el que se han conseguido muchos logros, pero donde continuamente quedan zonas nuevas aún sin conseguir. La totalidad del campo asistencial no es susceptible de ser tratado únicamente con esta dinámica.

Hay zonas del ser humano que escapan al análisis empírico (lo espiritual, los sentimientos, lo simbólico), e incluso en lo corporal hay nuevas enfermedades o malestares que todavía no han podido ser sometidos a la eficacia empírica o por su novedad o por su complejidad y relación con lo espiritual y lo psicosocial y cultural (como el cáncer o el SIDA, por poner dos ejemplos de enfermedades incurables hoy en día, frente a las que muchos agentes de salud de signos muy variados están empeñados en buscar caminos de eficacia).

Eficacia simbólica: Se sitúa a nivel de la totalidad de la persona humana individual que constituye un sistema cuerpo-espíritu íntimamente relacionado y en conexión con un entorno ecológico, social y cultural.

Todos estos distintos niveles de lo humano están relacionados y condicionados para el buen y mal funcionamiento. Hay una homeostasis y un trasvase de todos estos niveles en un clima de complejidad. No son niveles incomunicados en compartimentos estancos.

  • La medicina psicosomática ha admitido ya el trasvase del nivel psíquico al biológico;
  • Se trataría ahora de ampliar el trasvase también a las otras esferas de la realidad humana;
  • De esta forma sería posible una acción transformadora en lo biológico-individual que partiera de un dato colectivo (curaciones dentro de un ritual colectivo terapéutico);

En este sentido se habla de eficacia cuando se da transformación en alguno de los niveles: supresión o reducción de la causa o de los síntomas de disfunción biológica, alivio del dolor, reinterpretación de la existencia descubriendo nuevos sentidos , emociones fuertes positivas, esperanza, sentido de la conexión con los Otros y otra serie de efectos espirituales y sociales.

Esta eficacia es un dato comprobable en la realidad aunque no es posible determinarla con los mecanismos de causa-efecto y provocarla de una forma necesaria. Habrá que buscar, por tanto, otro tipo de lógica por la que se rija.

La dinámica de la eficacia en este caso se basa en el poder transformador del “contacto” y de la “analogía”, réplicas de la metonimia y de la metáfora. Es el modo de lograr la transitividad entre los diferentes niveles de la realidad de los que acabo de hablar.

Dice F. Laplantine que a nivel simbólico ” el ritual terapéutico une al hombre, la naturaleza y la cultura “. El placebo y la sugestión -que han sido empleados por la medicina y por el psicoanálisis- desde esta óptica son comprendidos en su eficacia, que no es otra que la eficacia simbólica capaz de traspasar activamente los niveles de la realidad humana.

Conclusión: ¿cómo medir la eficacia? La eficacia en el campo asistencial es un concepto rico y complejo y nada unívoco. Por eso no se puede hablar de eficacia únicamente cuando se da la supresión de un síntoma biológico. Por eso no se puede medir únicamente la eficacia con los medios empírico-científicos, aunque sea un método contundente al que incluso especialistas de la eficacia simbólica  -como son los curanderos- quieren recurrir para convencer.

La eficacia es difícil detectarla cuando se da porque no se podrá determinar cuál de los factores ha sido el determinante. La eficacia se manifiesta siempre en una transformación o cambio que puede ser total (la “curación” de la “disease”, la supresión de la causa de la enfermedad) o parcial (el “alivio” o la curación de la “illness”).

En las consultas de los curanderos hay un ambiente de normalidad. La gente no busca milagros, sino remedios parciales (mejoría o alivio). Un cliente de un curandero me hacía esta reflexión: ” Los curanderos curan lo que pueden, lo mismo que los médicos, y si no, alivian “.

Finalmente, la eficacia se puede manifestar y medir en una transformación en el modo de interacción social o en un cambio interior que posibilita un nuevo sentido a las cosas. Esta es la evaluación de Kleinmann sobre la problemática que he intentado esclarecer: “La naturaleza de la curación es plural.

Puede producir cambios biológicos, sociales y de conducta. Puede ocurrir aisladamente en uno de ellos. Por ello la evaluación de la curación por parte de los que trabajan en la asistencia y por el paciente (y familia) puede ser (y lo es frecuentemente) discrepante.

Esto es, pueden evaluarla en diferentes niveles analíticos. Estas diferentes significaciones de la curación han llevado a confusión a los etnógrafos. Los médicos se han visto forzados a reconocer el nivel cultural de la curación, aun cuando frecuentemente han fallado en ver la curación como una actividad social que tiene objetivos sociales.

La curación cultural es una dimensión especial del proceso de curación que la antropología nos fuerza a reconocer. El análisis estructural y simbólico de este aspecto de la curación es útil para una comprensión general de la curación como lo son también los análisis clínico-funcional y psico-sociológico de las otras dimensiones”. Bibliografía

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¿Cómo ayuda la antropología en la relación médico paciente?

A través de la Antropología, la cual tiene un carácter global y compara- tivo, nos podemos percatar de que el estudio de la salud y la enfermedad necesita tener en cuenta no sólo factores biológicos sino también sociales, culturales, económicos, psicológicos, entre otros.

¿Qué es la medicina subalterna?

Pluralidad médica – Por primera vez, subraya Campos Navarro, se reconoció institucionalmente “aquello que se desconocía e ignoraba antes”. A su vez, la antropología médica, en particular la universitaria representada por Carlos Zolla Luque (ex coordinador de investigación del Programa Universitario México Nación Multicultural), acuñó la categoría de “sistema real de salud”.

Tal categoría significa el reconocimiento de varios sistemas de salud o modelos médicos en un lugar concreto: uno dominante llamado biomedicina; otro alternativo o subalterno: medicina tradicional y una más, de auto-atención: medicina casera o doméstica, entre otros.

En la CDMX, decía Zolla, esos modelos médicos no están separados, sino que interactúan entre ellos. Aquí hay todo tipo de terapeutas: biomédicos especializados, pero también diversos tipos de médicos tradicionales (curanderos, parteras, yerberos, hueseros, sobadores).

Además, “todas nuestras mamás” reconocen síntomas de algunos malestares que curan con remedios. También se ejercen otras terapias foráneas: la acupuntura de China, el ayurveda de la India, el sistema Ryodoraku en el Japón… y la homeopatía que se estudia en el IPN.

Alejado de lo urbano, en pueblos –por ejemplo– de Oaxaca, Michoacán o Chihuahua donde no hay hospitales ni biomedicina, funcionan las medicinas tradicional y casera. En el país y en AL existen, diría Zolla, una pluralidad médica de atención a la salud. La biomedicina y su tecnología son muy relevantes, pero no resuelven todo. Pluralismo Medico Que Es.

¿Qué significa medicina empírica?

De acuerdo a la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), La medicina tradicional (MT) es la suma de conocimientos, técnicas y prácticas fundamentadas en las teorías, creencias y experiencias propias de diferentes culturas, y que se utilizan para mantener la salud, tanto física como mental.

Conviene mencionar que la MT, también se conoce como: complementaria, alternativa, popular, blanda, marginal, no oficial, no ortodoxa y no convencional. Es un hecho que en las ultimas décadas, la MT se ha difundido ampliamente a nivel global, incluidos los países desarrollados.

La explicación de ello no es una sola, se imbrican  varias, principalmente el aspectos migratorios, económicos y, en algunos casos, la ineficacia e ineficiencia de la otra alternativa, la de la llamada medicina “convencional” (MC). Ante esta realidad, conviene hacerse las siguientes preguntas:

  • Al respecto de las terapias:
    • ¿Sirve?
    • ¿Es segura?
    • ¿Es de calidad?
    • ¿Las medicaciones tradicionales (por ejemplo de la herbolaria), pueden tener interacciones con las convencionales?
    •  
  • Al respecto de quienes la practican (proveedores),
    • ¿Están bien capacitados?
    • ¿Se actualizan?
    • ¿Están igualmente regulados como los médicos?
    • ¿Es adecuada la información que se proporciona al paciente sobre las bondades de las terapias?
    •  
  • Al respecto de la MT, en general, si es realmente útil:
  • ¿Por qué no se evalúa con el rigor científico del de las terapias de la MC?
  • ¿Por qué su ejercicio es principalmente privado?
  • ¿Qué tanta regulación (vigilancia) existe sobre su práctica?
  • Por qué entonces no se promueve oficialmente en una forma mas extensa?

Las autoridades en salud, a nivel internacional (por ejemplo la Organización Mundial de la Salud) y local (como la Secretaria de Salud de nuestro país), continúan promoviendo la reglamentación (regulación) de estas prácticas y su uso racional. Sin embargo, son muchos aún los rezagos sobre el tema. Sin desdeñar la valides de algunas de las terapias de la MT, la cuestión de fondo es si estas cumplen o no con los cuatro principios fundamentales de la bioética: autonomía, beneficencia, no maleficencia,  y justicia.

  • Autonomía: Este principio de refiere a que el paciente tiene el derecho a contar con toda la información relevante para optar por un tratamiento y a conocer las distintas alternativas.

Lo anterior obliga a los proveedores de la medicina tradicional a informar a sus pacientes sobre la evidencia que respalda la eficacia del tratamiento que ofrece o, si es el caso, a dejar claro que ésta no existe o es insuficiente. En la mayoría de los casos, este principio no se cumple, debido a que no se somete a la investigación científica o, si lo hace, esta resulta inadecuada. Es común que pacientes que recurren a la medicina coinvencional, lo hacen también a la medicina tradicional, pero escondiendo este hecho a su médico, lo que se puede deber  a que los médicos convencionales se llegan a expresar despectivamente sobre las terapias tradicionales.

  • No maleficencia: se refiere al deber de no perjudicar o, en su caso, al menor daño posible. Desafortunadamente, la mayoría de las terapias tradicionales no cuentan con estudios, o son insuficientes, en relación a  su seguridad, por lo cual quienes las utilizan se encuentran expuestos a riesgos potenciales.
  •   Beneficencia:  No es suficiente demostrar que los tratamientos de la medicina tradicional no dañan, sino que es necesario contar con la evidencia de que, en efecto, benefician a quien los recibe. Por otro lado, tampoco se sabe, en muchos de los casos, si el beneficio observado se debe a un simple efecto placebo (efecto benéfico de origen psicológico). Suponiendo que una terapia tradicional no es dañina (efectos colaterales o adversos), pero no sirve, o sirve menos que la opción que brinda la medicina convencional, ¿no representa esto un engaño?, y el engaño, ¿no implica un daño?.
  • Justicia: Si los tratamientos no son efectivos contra los padecimientos de los pacientes, no es justo hacerles creer que dichos tratamientos funcionan, y menos justo hacer que paguen por ellos.

SUGERENCIAS:

  • Si utiliza cualquier tipo de medicina tradicional, especialmente de tipo medicamentoso, o bien contempla la posibilidad de hacerlo, comuníqueselo a su médico, o investigue si esta tiene algún(os) efecto(s) colateral(es) potenciales, y si se contrapone a los medicamentos que está utilizando.
  • Dude de la confiabilidad de las medicina tradicional que no especifican su contenido en el empaque.
  • No confíe de aquellos medicamentos o remedios que ofrecen cura para muchos y diversos males.
  • Cuestione la confiabilidad de aquellas personas que le propongan un tratamiento de MT, y que invalidan las terapia de la medicina convencional (alópata).

Fecha de actualización: 28 Diciembre 2017 por: Dirección de Investigación .

¿Cómo aporta la medicina ancestral a la salud?

Coexisten diversas definiciones de lo que supone es el concepto de la medicina tradicional, por ejemplo OMS menciona que ” Es el conjunto de prácticas, enfoques, conocimientos y creencias sanitarias diversas que incorporan medicinas basadas en plantas, animales y/o minerales, terapias espirituales, técnicas manuales y ejercicios aplicados de forma individual o en combinación para mantener el bienestar, además de prevenir, diagnosticar y tratar las enfermedades”.

Complementariamente, se debe considerar que la medicina tradicional incorpora elementos del ritual y de la cosmovisión propia, los cuales actúan en forma integral, asumiendo diversas dimensiones de la vida en el continuo proceso de salud — enfermedad […].

N°611-2014/MINSA. FUENTE:   CHIRAPAQ De esta manera la medicina tradicional, se traduce en un cúmulo de conocimientos almacenados que forman parte del bagaje sociocultural de las comunidades y sociedad, a fin de proteger su estado de salud y enfermedad.

  • Como lo  menciona OMS   “La medicina tradicional tiene una larga historia;
  • Es la suma total de los conocimientos, capacidades y prácticas basados en las teorías, creencias y experiencias propias de diferentes culturas, bien sean explicables o no, utilizadas para mantener la salud y prevenir, diagnosticar, mejorar o tratar enfermedades físicas y mentales”;

La medicina tradicional en si misma sigue coexistiendo gracias a la transmisión oral del conocimiento de generación en generación, a través de procesos de aprendizaje y reconocimiento de lo originario y tradicional de cada pueblo. Reconocimiento que también ha sido asumido por OMS, dado que la medicina tradicional ha venido  contribuyendo en el acceso a  la atención en salud, basado en una atención sanitaria  accesible y asequible tanto económica como socioculturalmente.

La medicina tradicional ha venido aportando a través de la legitimización y empoderamiento de los conocimientos y procedimientos ancestrales, que en la práctica han devenido en aportes favorables no solo para el paciente, sino también para el ámbito de la salud pública y las investigación en salud, por ejemplo ha contribuido en la forma de concebir el proceso de salud y enfermedad, desde un enfoque particular y específico en cada escenario en el que se ha  desencadenado  el proceso.

La existencia de agentes de salud, repertorios y recursos terapéuticos propios. Marcos institucionales tradicionales de reconocimiento de conocimientos, agentes de salud y procedimientos terapéuticos y el desarrollo de determinados itinerarios terapéuticos. Pluralismo Medico Que Es Debido a estos aportes  es que se ha ampliado la utilización de la medicina tradicional, y esto tiene un gran bagaje en el aspecto cultural, dado que cuando las personas de Sierra, Costa o Selva, migran, llevan consigo su capital cultural que es resignificado en el nuevo espacio en el cual se desenvuelven, por ello en las zonas urbanas,  aún persiste la demanda de asistencia sanitaria de los curanderos tradicionales debido a  sus creencias culturales y confianza hacia  ellos,  además de los vacíos  de  la medicina académica, los factores económicos, y una preferencia por los tratamientos naturales. En el caso de las zonas rurales la demanda de asistencia sanitaria de los curanderos tradicionales según PAHO,  se debe a que  la gente está acostumbrada a recurrir a la medicina tradicional, por la falta de servicios oficiales de salud en las zonas rurales y la abundancia de plantas medicinales. Pluralismo Medico Que Es La importancia de la medicina tradicional (MT), y su desarrollo para el Perú y el mundo se debe en gran medida a dos factores señalados en  el documento “Protección y promoción de la medicina tradicional consecuencias para la salud pública en los países en desarrollo” 1. “La MT responde a las necesidades de salud de la gran mayoría de la población en los países en desarrollo, donde el acceso a la atención médica y a la medicina ‘modernas’ está limitado por factores económicos y culturales. La MT se usa extensamente en estos países y con frecuencia es el único tratamiento al que pueden acceder las poblaciones pobres y las comunidades remotas.

N°611-2014/MINSA. En un contexto de pobreza persistente y marginalidad y, en especial, en vista de los altos precios de los medicamentos patentados, la MT puede, en un futuro, adquirir mayor relevancia en los países en desarrollo.

La MT también desempeña un papel importante en los países desarrollados. ” 2. “Muchos productos farmacéuticos que se producen y utilizan en estos países se basan en materiales biológicos obtenidos a partir de la MT o están compuestos por dichos materiales.

  1. Entre estos productos se pueden mencionar los compuestos extraídos de las plantas y algas así como de fuentes microbianas y animales;
  2. Las plantas, en particular, son una fuente indispensable para los productos farmacéuticos;

La demanda de medicamentos herbarios ha crecido drásticamente en los últimos años. Según una estimación, el mercado mundial de este tipo de medicamentos ha alcanzado un valor de 60 mil millones de dólares de los EE. UU. , con una tasa de crecimiento anual de entre el 5% y 15%.

  1. Definitivamente la medicina tradicional en las sociedades como el Perú, tipificado como un país altamente multicultural, es sumamente importante ya que el reconocimiento de las especificidades  de cada una de las comunidades y culturas, permite  tratar al paciente y prevenir las enfermedades de acuerdo a la lectura de cada uno de los grupos culturales, lo que permite llevar a la práctica  el reconocimiento y valorización de su riqueza cultural;

Saludos cordiales, Oficina Ejecutiva de Información y Documentación Científica..

¿Cuáles son las reflexiones de Virchow?

El carácter particular de concebir la salud y la enfermedad, el trayecto que hay entre ellas y el desarrollo de la medicina se han implicado recíprocamente a lo largo de la historia. No obstante, han dado lugar en ocasiones, a sentidos contradictorios que expresan las profundas discrepancias en la manera de interpretar los hechos biológicos y sociales.

  • El proceso que llamaré salud-padecimiento-enfermedad-atención incluye el padecer como parte fundamental en este trayecto, dada su relevancia en el enfoque socioantropológico que revela su interrelación así como las condiciones específicas de un sistema cultural;

De acuerdo con la cultura * de cada sociedad y su forma de organización, el hombre ha elaborado diferentes conceptos sobre salud, enfermedad, forma de aliviarla, acciones para su prevención y fomento de la salud. Los inicios de la medicina, en cualquier civilización o sociedad, pueden escudriñarse desde tiempos remotos, ya que se cuenta con información suficiente que pone en evidencia la llamada práctica médica.

La preocupación del hombre por mitigar sus dolencias lo ha llevado a buscar recursos eficaces para sus males. Ha sido evidente que la eficacia de las recomendaciones en ocasiones se basaba casi exclusivamente en lo que se ha llamado fe de los enfermos, ya sea en el curador o en los remedios que éste recomendaba.

La eficacia simbólica, de acuerdo con Lévi-Strauss, elude radicalmente apelar a la fe para entender los fenómenos de cura ritual y de recomposición simbólica; ‡ ,2 en este caso se refiere a los fundamentos estructurales de la cura chamánica, que él interpreta como la cura por la palabra.

  1. Puede decirse que es la cura de lo real por medio de lo simbólico; sin embargo, para que realmente sea eficaz, es necesario que el simbolismo utilizado esté basado en un régimen de conexión simbólica compartido por el especialista –sea éste curandero, chamán, médico alópata u otro–, el enfermo y su grupo social de referencia;

1 El lenguaje que subyace a todo pensamiento está cargado de imágenes matizadas por emociones y experiencias. No puede haber pensamiento sin afectividad; son las palabras, gestos, movimientos, indumentaria, tiempo y espacio, lo que adquiere un significado que permite construir la realidad.

El paciente, junto con el chamán, reinterpretará sus signos y significados, y será la construcción de esa realidad lo que lo lleve a curarse. El chamán y el enfermo no comparten saberes: participan de un mismo esquema de coherencia simbólica.

La posesión de saberes mágicos, sagrados, revelados y propios, transferibles sólo a otro elegido, a través de vías iniciáticas, es lo que hace al chamán. El enfermo, dice Lévi-Strauss, “debe creer en esa realidad, y ser miembro de una sociedad que también crea en ella”.

3 Es discutible que se trate de la “creencia”: más bien concierne a una constitución del sentido del mundo a partir de un mismo sistema estructurado de categorías y procesos simbólicos, y pertenecer a una sociedad que también participa de ese mismo universo simbólico.

4 Noción de enfermedad No es objeto de este trabajo describir las diversas prácticas médicas que desarrollaron las civilizaciones para aliviar el sufrimiento. Históricamente se han propuesto diversos modelos y concepciones para comprender la noción de enfermedad.

  • Una aproximación es la de Canguilhem, quien señala tres concepciones: la ontológica, la dinámica y la social;
  • 5 La concepción ontológica considera al enfermo como un hombre al que le ha penetrado o se le ha quitado algo;

La enfermedad es entonces una entidad con existencia independiente capaz de provocar un mal. Como parte de esa mirada, la pérdida de la salud se ha atribuido a razones de índole mágica. En la mayoría de las culturas primitivas, la enfermedad se pensaba como el resultado de fuerzas o espíritus malignos, o un estado de purificación y gracia que ponía a prueba la fe del individuo.

  1. La salud se vincula a la religión como un “don”, cuya pérdida se considera un castigo divino, provocado por transgresiones individuales o grupales o a causa de la exposición a elementos físicos del ambiente;

Sin embargo, algunos autores afirman que esta concepción circunscribe la curación a la obediencia y fomenta la actitud pasiva o receptiva del hombre. La visión antropológica, como la de Lévi-Strauss, por el contrario, señala que “la enferma, al comprender, hace algo más que resignarse: se cura”.

3 Un ejemplo de la concepción ontológica es la referida por Victor Turner, quien describe etnográficamente procedimientos rituales asociados con la concepción de enfermedad como una perturbación causada por agentes o intervenciones ajenas; pero las interpreta en su propio marco de comprensión del proceso simbólico, con una óptica completamente distinta de la de Lévi-Strauss.

Turner menciona que los ndembu asocian la enfermedad principalmente con la acción de los espíritus de los parientes muertos a quienes llaman “sombras” que salen de sus tumbas; también la relacionan con brujos y hechiceros que por medio de brebajes producen un mal, los echadores de maldiciones capaces de hacer surgir zombis que pueden llegar a ocasionar la muerte, y otras causas más que se relacionan con diferentes enfermedades y síntomas específicos.

De acuerdo con la visión ontológica, la enfermedad aparece dotada de vida independiente y como una especie de desgracia causada por fuerzas míticas generadas por agentes conscientes, que pueden estar vivos o muertos, seres humanos o extrahumanos.

En estas sociedades, los ritos reparatorios y los exorcismos se realizan sólo cuando se sospecha que la enfermedad tiene una causa mítica. Turner señala, además, que “la farmacopea” empleada en cada caso es nada menos que una descripción de la enfermedad en términos simbólicos y una afirmación de la propia enfermedad.

  1. 6 En la segunda mitad del siglo XIX se fundamenta y apuntala el enfoque biologista e individual que aún hoy priva en la medicina occidental;
  2. Con el desarrollo de la microbiología se hace irresistible el modelo unicausal de la enfermedad;

Los investigadores se dan a la búsqueda del agente patógeno productor de cada enfermedad y se establece una unidad entre “la causa” y la bacteria, visión que se aproxima también a la interpretación ontológica de la enfermedad. La concepción dinámica de la enfermedad propone un equilibrio entre el organismo y el ambiente.

  1. Desde el siglo v a;
  2. , Alcmeón de Crotona propuso que la salud es el equilibrio entre lo húmedo-seco, frío-caliente y amargo-dulce;
  3. En la Grecia clásica, a diferencia de la interpretación mágica o religiosa, las enseñanzas hipocráticas dieron cabida a otras elucidaciones que implicaban que tanto la salud como la enfermedad estaban regidas por leyes naturales y reflejaban la influencia ejercida por el medio y las condiciones higiénicas; es decir, la concepción de tipo naturista, ya no ontológica sino dinámica de la enfermedad, contemplaba la salud como el resultado de una relación armoniosa entre el hombre y su ambiente, del equilibrio de los humores corporales (sangre, flema, bilis amarilla y negra), como resultante de la combinación con los elementos primarios de la naturaleza: caliente-húmedo, frío-seco y los elementos del planeta; fuego, tierra, agua, aire;

5 Hipócrates propuso que la pérdida de la salud se debía a una violación de las leyes naturales, y que el cuerpo enfermo era capaz de poner en juego fuerzas que tendían a restaurar el equilibrio. Si bien en la medicina antigua nunca se logró el entendimiento de las alteraciones del medio interno, los escritos hipocráticos hicieron énfasis en la influencia que el medio externo ejerce sobre el organismo.

7 Durante casi 25 siglos, el pensamiento hipocrático constituyó el paradigma de la medicina del mundo occidental. Galeno, la mayor autoridad médica occidental desde el siglo II de nuestra era hasta el Renacimiento, reconoció explícitamente la influencia del ambiente físico y social sobre la salud de los hombres.

Acorde con una cierta variante de la concepción dinámica, no particularmente una visión “dinámica” como la entendemos actualmente, puede identificarse la medicina náhuatl de la que tenemos noticia por medio de descripciones históricas y etnográficas. Los nahuas interpretaban todo su mundo en clave simbólica de acuerdo con su propio universo teológico, sus deidades y sus concepciones cosmogónicas.

López Austin, en sus estudios sobre los nahuas, señala que la concepción de los estados de salud-enfermedad era dual; estaba estrechamente relacionada con el equilibrio y el desequilibrio en los distintos ámbitos: naturales, sociales y divinos.

La pérdida de la salud se debía al desequilibrio. El propósito del médico consistía en saber si una afección se debía al disgusto de una deidad, a la acción de un brujo o un astro, a la influencia de una fecha en el calendario o a una causa natural. “El esfuerzo del individuo lo conducía a la armonía con el cosmos; su desviación, a la anormalidad, al sufrimiento, a la desubicación”.

8 Los tratamientos consistían en distintos medios para preservar o devolver el equilibrio corporal. Con los medicamentos se pretendía regular la relación entre el frío y el calor que provocaban el mal, o bien transportar la enfermedad a donde pudiera ser más fácilmente controlada.

La confesión ante el sacerdote, acto que el individuo podía practicar una vez en su vida, era otro medio para devolver la salud: por un lado restablecía la armonía con las divinidades y por otro ayudaba al organismo a recuperar el equilibrio interno. 9 Si bien la concepción dinámica (naturista) supera a la ontológica (mágico-religiosa-bacteriológica), esta última aún no ha desaparecido.

  • En el Medioevo predominó la concepción religiosa que actualmente se encuentra entremezclada con el saber llamado científico, o en forma pura;
  • Al igual que la concepción religiosa, la mágica permanece hasta nuestros días, y la bacteriológica continúa dando elementos para la detección y control de muchas enfermedades;

La visión de la medicina que predomina actualmente es herencia directa de la llamada medicina occidental, que a partir del siglo XIX se ha venido alimentando de diversas ciencias. En las décadas centrales del siglo XIX, el romanticismo decimonónico fue desplazado por el positivismo.

John Snow, Claude Bernard, Joseph Lister, Louis Pasteur, Robert Koch e innumerables investigadores médicos, contribuyeron sustancialmente a sustentar las bases científicas de la medicina. Esta manera de abordar los problemas médicos estuvo acompañada de grandes éxitos en el área terapéutica y abrió camino a la investigación de numerosas medidas de control y de fármacos que hicieron posible el tratamiento individual del enfermo.

Sin embargo, ayudó poco a descifrar enteramente las causas de la enfermedad, ya que no explica por qué un agente patógeno no produce siempre enfermedad, ni el papel que desempeñan otros factores en la aparición o el curso de una determinada condición morbosa.

Ante la insuficiencia del modelo unicausal para dar explicación a los grandes problemas modernos de salud (cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares o mentales, etc. ), en los cuales resulta estéril seguir buscando ” la causa “, aparecen otros modelos que intentan rescatar todos los factores posibles que intervienen en su presentación.

La enfermedad se concibe entonces como producto de la influencia de las interacciones entre el agente, el hospedero y el ambiente, en un contexto tridimensional que incluye la relación de los factores entre sí, e incorpora el modelo multicausal que busca identificar los factores de riesgo o determinantes de la enfermedad.

La investigación reduccionista es superada por la perspectiva multicausal; el concepto de “complejo causal” sustituye al de “agente etiológico específico” en la génesis de las enfermedades. Claude Bernard (1813-1878), fisiólogo fundador de la medicina experimental, señaló que la condición para la vida sana no se encuentra ni en el organismo ni en el medio externo, sino en ambos.

En los seres vivos el ambiente interno, que es el resultado del funcionamiento del organismo, preserva la función necesaria de equilibrio e intercambio con el medio ambiente. 10 W. Cannon, enriqueció estas ideas con el concepto homeóstasis , que condujo a que, a principios del siglo XX, se esgrimiera el término para referirse a la capacidad que tienen los seres vivos para mantener su medio interno con relativa constancia, a pesar de los cambios en el medio exterior.

  • 11 En la medicina contemporánea, algunos autores han propuesto la idea de que la noción de salud señala un equilibrio relativo entre la estructura y la función corporal, que es consecuencia de la tensión dinámica del organismo ante las fuerzas que tienden a destruirlo;

Desde esta postura, se considera que la salud, como objeto y razón de la práctica de la medicina, requiere de la comprensión de su significado biológico y su trascendencia funcional. En la Europa de la modernidad incipiente del siglo XIX, médicos como Johann Peter Frank y Rudolph Virchow centraron su atención en la situación sociopolítica y en las condiciones de trabajo y de vida como factores etiológicos de la enfermedad.

  • Privilegiaban lo social como el factor más importante, dado que éste explica a su vez la aparición de otros agentes participantes como desnutrición, insalubridad y contaminación, entre otros;
  • Frank sostuvo que el Estado era el responsable de la salud pública, y Virchow señaló que la pobreza era la incubadora de la enfermedad; por lo tanto, era responsabilidad de los médicos participar en las reformas sociales que reedificaran la sociedad de acuerdo con una pauta más favorable a la salud del hombre;

Para Virchow, la tarea más importante era limitar las enfermedades colectivas, lo que exigía el control social y político. En consecuencia, la medicina resultaba una ciencia eminentemente social, ya que el mayor beneficio se lograría al actuar sobre las clases sociales y políticas que condicionaban las enfermedades.

Esta es la primera perspectiva en la historia que señala lo social como el factor causal más importante de la enfermedad. Los ideólogos de la revolución proletaria también escribieron sobre la situación de salud.

12 La presión ejercida repercutió necesariamente en los hombres de ciencia, y fue así que posteriormente Smith, Chadwick y Pettenkofer encabezaron un movimiento sanitarista que contribuyó a abatir la enfermedad y las muertes; sin embargo, dicho movimiento no afectó las relaciones de explotación de las clases trabajadoras.

A mediados del siglo XX, tuvo auge el enfoque histórico social, según el cual, la génesis de los perfiles diferenciales de la salud y la enfermedad se explica de acuerdo con el contexto histórico, el modo de producción y las clases sociales.

12 Indiscutiblemente, en casi todos esos conceptos se ha reconocido que la enfermedad es un fenómeno complejo que va más allá de su dimensión biológica; es decir, que deriva de un conjunto articulado de procesos culturales y políticos, cuyo sentido conlleva una carga de connotaciones sociales.

Sigerist mencionó que la medicina está estrechamente vinculada a la cultura, ya que toda transformación en las concepciones médicas está condicionada por las ideas de la época. 13 La salud y la enfermedad han sido miradas desde diferentes modelos interpretativos, provenientes de otras disciplinas que han encontrado en ellas un nudo problemático.

Parsons, en la tercera concepción o sociológica señalada por Canguilhem, hace la primera referencia sobre el concepto de malestar ( sickness) como componente social del complejo enfermedad-padecimiento (disease-illness) , 14 y conceptúa la salud como el estado óptimo de las capacidades de un individuo para la ejecución efectiva de los roles y tareas en los que ha sido socializado; 15 es decir, trató la relación de la personalidad y el organismo, por un lado, y del sistema social y cultural por el otro; pero los contemplaba en una interacción sistémica particular.

  1. 16 La salud y la enfermedad no sólo son condiciones o estados del individuo humano considerados de acuerdo con los niveles orgánicos y de la personalidad, sino que también suponen situaciones institucionalmente reconocidas en la cultura y en la estructura de las sociedades;

Esta tercera concepción propone la comprensión de la enfermedad por medio de la teoría funcionalista de la acción social, al considerar la enfermedad un hecho social. En este sentido, la concibe no sólo como un hecho fisiológico, sino dentro del sistema social con un rol del enfermo definido, lo que da lugar al concepto de salud como bienestar social, actualmente incorporado a la noción general de “calidad de vida”.

  1. A pesar de que esta teoría señala la influencia de otros factores, como la clase social, el origen étnico, el sexo, etc;
  2. , en el comportamiento de los enfermos, no incorpora la naturaleza de los procesos sociales;

Briceño-León, 17 en una revisión relevante, analiza las diferentes miradas de las ciencias sociales para el estudio del campo de la salud, por medio de “la explicación de lo médico por lo social”, que trata de comprender el papel de la profesión médica en sus distintos aspectos: el rol del paciente y el médico, la relación médico-paciente, las características del saber médico, la fisonomía contemporánea de la institución médica, el régimen hospitalario, las políticas de salud en las diferentes facetas del Estado –Estado de bienestar, sistema de mercado, entre otros tópicos– a partir de las condiciones sociales, institucionales y políticas en las que se dan los procesos relativos a la salud y, en particular, al saber, y la institucionalidad médica en sentido amplio.

Asimismo, Briceño-León señala que este enfoque dio entrada a otra dimensión de ese campo teórico, “la explicación de la enfermedad por lo social”, que pretende explicar la etiología social de las enfermedades.

A este respecto, diversos autores como Granda, 18 Good, 24 Llovet, 19 y, en particular, Laurell, 20 mencionan que la enfermedad no puede ser considerada simplemente como un estado biológico ni como la consecuencia mecánica de la pobreza o de otras condiciones sociales, sino como parte de un proceso entre la salud y la enfermedad.

No obstante lo anterior, no existe consenso en la conceptualización de la salud. Múltiples autores han insistido en que un primer acercamiento debería consistir en considerar la salud como la ausencia de enfermedad, noción que en la actualidad prevalece en el ámbito popular.

Sin embargo, esta postura hace evidente su debilidad al intentar conceptuar la enfermedad, lo que es tan complejo como conceptuar la salud. Los esfuerzos por elaborar una definición de enfermedad con frecuencia se han apoyado en los conceptos de normalidad y anormalidad.

  1. Canguilhem señala: definir la fisiología como la ciencia de las leyes o las constantes de la vida normal no sería rigurosamente exacto por dos razones, ante todo, porque el concepto de normal no es un concepto de existencia, susceptible de por sí de mediciones subjetivas, y luego porque lo patológico tiene que ser comprendido como una especie de lo normal, puesto que lo anormal no es aquello que no es normal, sino aquello que es otra normalidad;

5 Desde el punto de vista estadístico, lo anormal no siempre corresponde con lo patológico. En este caso, lo anormal expresa simplemente la probabilidad de que un evento se presente con mayor frecuencia en los enfermos que en los sanos, sin que sea suficiente para establecer enfermedad o salud.

5 Posteriormente, Boorse trató de integrar las dos posturas anteriores, y señaló que la salud implica normalidad en el sentido de ausencia de enfermedad. 21 Desde el punto de vista de funcionalidad o disfuncionalidad, el concepto de normalidad se interpreta de maneras diferentes, tamizado según la cultura y el momento histórico del grupo social que lo utilice.

Para un individuo que realiza trabajo manual, tal vez un dolor de cabeza no le impida ser funcional, mientras que para alguien que realiza trabajo intelectual, este mismo dolor será motivo de incapacidad. Aunque la salud se considera un componente indispensable del bienestar de los seres humanos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) la define como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no es sólo la ausencia de enfermedad o malestar.

  • En ella se incluyen los diferentes elementos que conforman al ser humano y se reconoce el componente social como parte fundamental de la salud;
  • López-Moreno señala que incluir las categorías biológicas, psicológicas y sociales en los mismos niveles jerárquicos, como determinantes o condicionantes de la enfermedad, parece no llevar a un adecuado nivel de estudio, y que el análisis posterior de la definición ha dejado ver sus enormes limitaciones conceptuales;

El mismo autor expresa que la salud es un estado, lo cual es incompatible con el carácter fundamentalmente dinámico del trayecto salud-enfermedad. Asimismo, señala que la definición traslada el término de salud al de bienestar, conceptos que en la actualidad se consideran inseparables para la comprensión de la salud; sin embargo, dice, el bienestar es un concepto relativo, que depende no sólo del lugar y la época histórica en la cual se exprese, sino fundamentalmente de la concepción que de él tenga cada sociedad.

  • López-Moreno concluye señalando que “por este motivo, el esfuerzo por abarcar la totalidad bajo el concepto de bienestar conduce a no abarcar nada en concreto”;
  • 22 En la definición de salud se entrelazan creencias culturales, vivencias personales y experiencias cotidianas;

Además de la propia, se agregan aspectos provenientes de otras culturas, en particular, de la llamada “occidental”. La salud como objeto y razón de la práctica de la medicina requiere de la comprensión de su significado biológico y su trascendencia social y cultural; conceptualizarla ha sido una tarea difícil.

  • En la construcción del concepto de salud han predominado las explicaciones biomédicas que enfatizan el nivel individual y subindividual descontextualizado del mundo social y cultural;
  • Es evidente que el concepto de salud no puede limitarse a la mirada biomédica;

La construcción de modelos que permita su comprensión y estudio requiere de la participación de varias disciplinas: etnografía, clínica, epidemiología, historia, sociología, psicología, política y economía, entre otras. Perspectiva antropológica Desde la perspectiva interpretativa de la antropología médica contemporánea se han realizado numerosos esfuerzos en este sentido, como el desarrollado para integrar los conceptos de enfermedad (disease), padecimiento (illness) y disfunción social ( sickness).

En el intrincado trayecto salud-enfermedad, la mirada sociológica se ha propuesto dilucidar la discrepancia entre la enfermedad y el padecer. No está muy claro quién señaló inicialmente esta diferencia; sin embargo, Susser fue quien trató de aclarar la confusión al proponer la enfermedad (disease) como proceso fisiopatológico o enfermedad objetiva, y padecer (illness) como mal, dolencia o estado subjetivo percibido por el individuo.

23 Recientemente algunos antropólogos han retomado de Parsons la categoría de disfunción social (sickness) , referida a las acciones y comportamientos del individuo enfermo en la sociedad. Kleinman ha integrado los conceptos de enfermedad (disease) , haciendo referencia al modelo biológico, como la alteración o disfunción de órganos o sistemas, padecer (illness) , como una categoría que incorpora la experiencia y la percepción, y malestar (sickness), como el producto de la relación de los anteriores (malestar igual a enfermedad más padecimiento), enfatizando la importancia del padecer en su connotación social y cultural.

El mismo autor afirma que ambas, enfermedad y padecimiento, son socialmente construidas. El padecimiento es la vía por la que el hombre enfermo percibe, expresa y contiende con el proceso de enfermar, por lo tanto, el padecer antecede al malestar.

Según este autor, el malestar requiere de la participación del discurso médico profesional para su construcción. 24 Por su parte, Aguirre Beltrán dio un impulso cardinal a la legitimización de la mirada antropológica en el campo de la salud, ante una perspectiva biomédica en la que se centraba la explicación de los problemas de salud.

25 Algunos autores, más recientemente, han profundizado en la mirada antropológica de las prácticas médicas con sus estudios sobre los diversos esquemas terapéuticos: profesional, tradicional y popular.

26-28 Menéndez 26 desarrolló estudios sobre las formas en que se articulan las diversas instituciones que actúan sobre la salud y la enfermedad. Otros estudios relevantes sobre la salud dentro de la corriente antropológica son los de Castro, quien ha incursionado en el enfoque cualitativo sobre la subjetividad de los individuos en torno de los padecimientos, la enfermedad y la manera en que la experiencia y los significados se modulan de acuerdo con la estructura social.

29,30 Otra propuesta es la de Good y Good, quienes propusieron un modelo que llamaron “cultural hermenéutico” para comprender la medicina occidental. Sugirieron que en el proceso de la enfermedad se relacionan los estados biológicos y psicológicos, mientras que el padecimiento está situado en el dominio del lenguaje y los significados, por lo que constituyen la experiencia.

De acuerdo con lo anterior, el padecimiento es fundamentalmente semántico, y su transformación en enfermedad, como experiencia humana y objeto de atención médica, ocurre por medio de un proceso de atribución de significados. De esta manera, el padecimiento se convierte en una experiencia con significado para cada individuo dentro de la red de significados inherente a cada cultura en particular.

31 Las propuestas anteriores colocan el malestar en una categoría subordinada a la enfermedad y al padecimiento. Young 32 considera que le corresponde la misma relevancia al malestar. En este mismo sentido, Almeida propone el modelo “Complejo enfermedad-padecimiento-malestar”, que destaca el componente político e ideológico de la práctica médica, basada en relaciones de poder que propician la distribución diferencial de enfermedades y tratamiento.

33 Reflexiones finales Bibeau y Corin señalan que la complejidad del proceso salud-enfermedad resulta del énfasis del estudio de las experiencias subjetivas de enfermarse, y reafirman la necesidad de contar con una aproximación macrosocial para comprender el contexto local; es decir, exploran la relación entre los sistemas semiológicos de significados, las condiciones externas que producen la enfermedad (contexto económico-político y los determinantes históricos) y la experiencia de enfermarse.

34,35 A finales del siglo XX y principios del XXI, nos encontramos con las aportaciones de la biología molecular que pretende explicar las causas de la enfermedad por la constitución genética de los seres humanos.

Si bien existen en este campo avances sorprendentes, el papel de lo social y cultural no puede relegarse. Conceptualizar la salud y la enfermedad demanda explicaciones sustentadas en modelos más complejos que incluyan un espectro más amplio que el molecular-subindividual-sistémico-ecológico en la dimensión biológica y el individual-social-cultural en la dimensión histórica.

  • En la actualidad, se reconoce, sin lugar a dudas, que las ciencias de la salud cubren un amplio espacio: desde acontecimientos de dimensiones moleculares hasta el conglomerado social;
  • Se hace evidente cada vez más el origen de las enfermedades y se conoce con mayor profundidad el funcionamiento del ser humano mediante el estudio de las bases celulares y moleculares;

También es cierto que la salud y la enfermedad están condicionadas por influencias sociales, y que la comprensión cabal del ser humano requiere de la integración de conocimientos de muy distintos orígenes. La intención de este artículo no es sellar con un concepto concluido sobre el trayecto salud-enfermedad-atención, ya que eso implicaría llevar a cabo un estudio descomunal a partir de la combinación integral de un análisis teórico riguroso de las circunstancias y el tiempo histórico de cada sociedad.

  1. Considerar que la salud es un privilegiado punto de encuentro dentro de un sistema de signos, significados y prácticas de salud, entre el individuo, el ambiente y la organización social, y entre lo público, lo privado y la comunidad, es un reto perentorio;

De esta reflexión surge la necesidad de seguir construyendo sobre el trinomio enfermedad-padecimiento-malestar como parte constitutiva del trayecto salud-padecimiento-enfermedad-atención, es decir, sobre el proceso de enfermarse sin dejar de lado su connotación social, las trayectorias individuales, los símbolos culturales, el contexto macrosocial y la determinación histórica.

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En: Almeida-Filho N. For a general theory of health: preliminary epistemological and anthropological notes. [ Links ] Cad Saude Publica 2001;17(4):753-799. [ Links ] Fecha de recibido: 26 de enero de 2006 Fecha de aceptado: 28 de julio de 2006 Solicitud de sobretiros: Dra.

  1. Laura Moreno;
  2. Departamento de Salud Pública, Facultad de Medicina, UNAM;
  3. Av;
  4. Universidad 3000, Circuito Escolar Ciudad Universitaria;
  5. 04510 México, DF, México;
  6. Correo electrónico: [email protected];
  7. unam;
  8. mx * Cultura;
  9. – Concepto generado por los miembros de un grupo social que permite describir de manera simbólica un complejo entramado de acciones, ideas, emociones, hábitos, creencias y valores conservados, transmitidos y reestructurados en el proceso histórico del grupo social;

Cualidades y acciones significativas para los individuos que las perciben, interpretan y viven cotidianamente permitiéndoles la comunicación entre sí. ‡ Simbolismo. – Dos perspectivas conflictivas se conjugan en las concepciones contemporáneas: por una parte, el simbolismo como recurso primordial de todo acto cognitivo y por otra, el conjunto de actos y repertorios simbólicos externos al sujeto e inherentes al orden social..

¿Qué es la eficacia simbólica?

La eficacia simbólica, de acuerdo con Lévi-Strauss, elude radicalmente apelar a la fe para entender los fenómenos de cura ritual y de recomposición simbólica ; en este caso se refiere a los fundamentos estructurales de la cura chamánica, que él interpreta como la cura por la palabra.

¿Cómo se define la eficacia de un fármaco?

La eficacia terapéutica es uno de los fundamentos en que se basa cualquiera de los sistemas médicos o tratamientos dirigidos a la curación/sanación; con una intención relacionada con la sanación o con la curación según las teorías de aflicción de cada sistema médico.

¿Dónde se aplica la Antropología Médica?

INTRODUCCIÓN En sus inicios, la antropología defendía el interés hacia el conocimiento de lugares, épocas, culturas y sociedades consideradas distintas. La necesidad por conocer mejor al “otro” y a su “otredad”, era apasionante por sí misma, pero sobre todo contribuyó a la mejor comprensión de nuestra propia condición humana.

  1. Esta primera restricción del objeto de estudio de la antropología, condujo a no pocas limitaciones posteriores hasta llegar al estudio de las culturas contemporáneas;
  2. La antropología fue quizás la primera ciencia social en otorgarle un estatus epistemológico a la vivencia descubierta a través de la experiencia, de manera que permitió entender cómo la gente de otros lugares y tiempos vivían, y cuán diferentes o similares eran en relación con nosotros;

Estos conocimientos nos ha enseñado a vivir, manteniendo relaciones de convivencia con los otros y con nosotros mismos, a partir de la comprensión e identificación de dramas comunes y de la necesidad humana de autointerpretación. 1,2 Sin embargo, no contó esta ciencia con una tradición intelectual continua, sino que su desarrollo ha sido multilineal, lo que quiere decir que ha dependido de distintas tradiciones nacionales, de los aportes de varios autores, de su creciente institucionalización y profesionalización, así como de diferentes escuelas de pensamiento.

  1. La antropología ha propuesto un saber abierto que no está exento de confusiones y de una indefinición perturbadora y polifacética, debido fundamentalmente a la amplitud y vastedad estructural con la que se define su objeto, desde las dimensiones tanto biológicas como culturales;

2 En tal sentido se le reconocen cuatro grandes “campos de estudio o especialidades : la arqueología, interesada en el estudio de los pueblos ya desaparecidos; la antropología física o biológica , que fundamenta sus análisis en el origen animal y la naturaleza biológica de los seres humanos, la lingüística antropológica , encargada del estudio de la gran diversidad de lenguas habladas por los humanos y por último la antropología cultural , también llamada antropología social , la que se ocupa de la descripción y el análisis de las culturas y tradiciones socialmente aprendidas, tanto del pasado como del presente.

  • * Pero una antropología propiamente construida no es separable en antropología física y social;
  • Personalmente considero que, lejos de contribuir a su desarrollo, la fragmentación en campos disciplinares ha provocado justamente el efecto contrario;

Un ejemplo de ello es precisamente la antropología médica, que como especialidad dentro de la antropología, se encuentra en un territorio de indefiniciones, donde se trata de conciliar áreas del campo de la antropología sociocultural y de la antropología biológica o física, y de estas con la medicina y más recientemente con la salud pública.

  • La antropología es el nexo entre lo biológico y lo social, en definitiva es una síntesis biocultural;
  • 3 La antropología médica, es la subdisciplina que entiende la salud en el ámbito de la cultura, comprende el trinomio salud-enfermedad-atención, como universal, frente al cual cada comunidad humana ha debido desarrollar una respuesta específica, lo que le otorga suficiente variabilidad;

Estudia las dimensiones biológicas, psicológicas, culturales y sociales, que determinan el modo en que las personas entienden y viven la salud y sus problemas de salud. Tiene como objeto de estudio y análisis, los distintos sistemas, creencias y prácticas respecto a la salud y al proceso salud-enfermedad- atención en cualquier tipo de sociedad.

4,5 Si bien al inicio, la antropología médica le hizo el juego al paradigma positivista propio de las ciencias biológicas, poco a poco fue contribuyendo a mostrar la construcción cultural de la corporeidad humana, y la variabilidad cultural de la universalidad del proceso salud-enfermedad-atención.

Por otro lado, fue transformando su interés sobre las “concepciones compartidas” hacia las prácticas en salud y sus ejecutores, como expresiones concretas de dichas concepciones. 4 La antropología médica resultó una ciencia armonizadora que ha podido funcionar como interlocutora entre sistemas y modos diversos de entender y conseguir el bienestar humano.

6,7 Los enfoques más comunes de la antropología médica (el etnomédico y médico-crítico) han venido a complementarse con una dimensión aplicada en la solución de problemas socioculturales concretos, la llamada antropología médica aplicada a la salud, la que ha experimentado un notable desarrollo a partir de la Segunda Guerra Mundial en la creación y aplicación de programas de desarrollo en salud pública.

Es cuando la antropología médica comienza a asumir un rol aplicado, y logra perfilarse como una disciplina tanto teórica como práctica. 8,9 La antropología aplicada propone soluciones e intervenciones, y en el contexto cubano contemporáneo se dispone cuanto menos, de dos tesis doctorales donde se expresa lo anterior.

  1. 10,11 Dicha dimensión pragmática anclada en la antropología médica, permite analizar cualquier fenómeno biocultural, desde el relato de lo vivido de sus protagonistas con interés en los sentidos y los valores, con la “mirada” que sabe hacer extraño lo cotidiano y ve más allá de los acontecimientos, para así explicarlo de una manera más amplia, lo que ayudaría a mostrar los problemas que pudieran subyacer;

12 LAS CIENCIAS DE LA SALUD Y LA SALUD PÚBLICA Es el debate contemporáneo sobre si es la salud pública una disciplina científica o un campo transdisciplinar, a la vez que se discute sobre la pertinencia de usar el término “ciencias de la salud” para hacer referencia a las ciencias que abordan los temas de salud pública (se usa más para unir en una expresión lo que algunos llaman ciencias médicas y salud pública).

  1. El asunto es encerrar en un concepto medicina (clínica asistencial) y salud pública;
  2. El rasgo fundamental, que dota de diferencia sustantiva a ambas definiciones, es la intención de fomentar salud, explícita desde las primeras (ciencias de la salud), actitud esta que antecede al quehacer declarado en la segunda, sin ser mutuamente excluyentes;

El carácter multidisciplinar sin embargo, es común. La definición de salud pública a la que ya se ha hecho referencia con anterioridad, citada por Rojas Ochoa, 13 dicta que: Es la ciencia y arte de prevenir las dolencias y las discapacidades, prolongar la vida, fomentar la salud y la eficiencia física y mental, mediante esfuerzos organizados de la comunidad para sanear el medio ambiente, controlar las enfermedades infecciosas y no infecciosas, así como las lesiones, educar al individuo en los principios de la higiene personal, organizar los servicios para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades y para la rehabilitación, así como desarrollar la maquinaria social que le asegure a cada miembro de la comunidad un nivel de vida adecuado para el mantenimiento de la salud.

A notar, se trata de una definición académica que expresa claramente tanto la vertiente preventiva, de promoción y educación, así como la de organización social y comunitaria para la atención al proceso salud-enfermedad, desde el enfoque de una única ciencia.

En el 2007, un artículo publicado en la revista de la Facultad Nacional de Salud Pública de Colombia, se pronunciaba en contra de la existencia de un objeto único para la Salud Pública, lo cual se hace evidente desde diferentes corrientes; aquella que observa como objetivo central a la salud de la población y por otro lado la latinoamericana de “medicina social”, que aborda el proceso salud- enfermedad- atención como proceso dialéctico.

La corriente “salud colectiva” pone el énfasis por su parte, en las necesidades sociales de salud de la población. 14 Este mismo autor, llega a pronunciarse a través de las palabras de Breihl, a favor de la revisión perenne de este objeto de estudio, en tanto se hace necesario “pensar dialécticamente un objeto que se mueve entre las características de ser simultáneamente simple y complejo, determinado y contingente o incierto, social y biológico, general, particular y singular.

15 De tal modo, el enfoque y esencia epistemológica interdisciplinaria, de la Salud Pública, parece contar con consenso y algunos autores, ya desde finales del pasado, reconocían explícitamente que no se trata de una sola disciplina científica. 16-18 Estos debates han aparecido también, como es lógico, en la arena de la investigación científica dentro del campo de la salud pública, debido a la necesidad de generar nuevos conocimientos y adaptar las tecnologías para alcanzarlos.

La transdisciplinariedad aparece como opción y reto, de cara al perentorio empleo de métodos que como plantea Betancourt permitan “[…] relacionar el conocimiento científico, la experiencia extracientífica y la práctica de la resolución de problemas orientada hacia aspectos del mundo real, trascendiendo a aquellos cuyos orígenes y relevancia se limitan al debate científico”.

19 LA SALUD COMO ESPACIO ANTROPOLÓGICO: PROCESO BIOCULTURAL ** El reconocimiento de los elementos sociales en el proceso salud-enfermedad-atención, ha permitido comprenderlo como un proceso histórico, social y culturalmente determinado. Al ser la cultura una prerrogativa fundamentalmente humana, esta se entroniza en cualquier análisis posible, para y por sobre todo, generar teorías, métodos y prácticas culturalmente competentes.

  • De ahí la importancia de considerar a la salud como un espacio antropológico;
  • El espacio antropológico es un sistema de proximidad humana, donde los símbolos, significados y representaciones implícitos en el lenguaje, emociones, comportamientos y prácticas socioculturales, justifican el abordaje antropológico;

La organización de dichos espacios está regida por la cultura, entendiendo al ser humano como hacedor y producto de esta a la vez. 20 La salud humana y más específicamente los procesos personales, grupales y sociales que al interior de esta dimensión se producen, son una realidad antropológica susceptible a ese tipo de mirada, bajo la cual lo que interesa es la realidad vivida y sentida por los actores de los procesos, para a través de ella llegar a la interpretación de los códigos culturales involucrados, donde lo que se busca no es encontrar las respuestas correctas, sino más bien hallar las preguntas pertinentes.

  1. Una propuesta argumental para el entendimiento de la antropología médica aplicada a la salud como ciencia de la salud, es la que defiende la definición de salud pública citada por Rojas Ochoa, 13 así como la noción de salud humana que desde la antropología médica puede construirse: proceso biocultural que debe ser estudiado desde sus concepciones culturales, sociales y biológicas;

No debe resultar entonces difícil comprender el nexo entre la cultura y las realidades que estudian disciplinas como la administración de salud, la epidemiología, y la biodemografía, en definitiva también realidades o espacios antropológicos. La salud pública internacional por su parte, se esfuerza en formular programas sanitarios culturalmente sensibles, aplicables a las necesidades locales, y efectivos gracias a la implicación de la comunidad.

Es en esta última donde la antropologìa médica demuestra quizás más especialmente, la eficacia de sus rasgos característicos: el holismo y la comparación. SOBRE EL CONCEPTO DE CULTURA Debido a la enorme confusión observable en cuanto al empleo del término cultura en el contexto cubano, y quizás fuera de este también, dedicaré unas breves líneas a referirme al concepto de cultura desde la concepción antropológica, debido a su importancia para la antropología moderna.

El surgimiento de este concepto partió de la contradictoria ilusión sobre la existencia de una naturaleza humana constante, e independiente del tiempo, del espacio y de las circunstancias. Esto conllevó a evitar observar en el ser humano a un ser uniforme, y sí a un ser modificable por las costumbres.

Al decir de Clifford Gertzz: “[…] Esta circunstancia hace extraordinariamente difícil trazar una línea entre lo que es natural, universal y constante en el hombre y lo que es convencional, local y variable.

En realidad, sugiere que trazar semejante línea es falsear la situación humana o por lo menos representarla seriamente mal”. 21 De esta manera la antropología se orientó hacia la concepción de una realidad humana, en la que la cultura y la variedad cultural ganaron un rol primordial.

Cultura como espacio vasto donde se singularizan las costumbres, tradiciones, símbolos, concepciones y percepciones, para expresarse todas ellas en las conductas transmitidas y aprendidas. Para la antropología, la cultura son las formas de vivir, pensar y sentir de los distintos individuos y grupos sociales, que incluye tanto lo consciente como lo inconsciente y: Conjuga el objeto de la cultura con sus sujetos, el individuo con su sociedad -lo común y lo individual-, las formas de vida con los sistemas ideaciones y emocionales, lo particular con lo general.

La cultura se encuentra tanto en el mundo como en la mente y los sentidos de las personas, no es sólo un modo de vida, también constituye un sistema de ideas y sentimientos. 22 Una definición de cultura aportada por Luis Alberto Vargas, 23 alude los principales rasgos del espacio icónico homocentrista en el que vive el ser humano: Conjunto de conceptos y creencias creados por cada grupo humano, que se manifiestan tanto en forma material como ideológica, a través del comportamiento individual y colectivo, en correspondencia con la estructura y el funcionamiento social.

  1. Es el agente autorregulador del comportamiento de los integrantes del grupo;
  2. 23 Dicho autor ha debatido también sobre los significantes del mundo de la cultura, vistos en el hecho de que la cultura es producto de los grupos humanos, pero a su vez es interiorizada, enriquecida y manifestada de manera personal, y que su expresión a través de la conducta, es matizada por nuestros sentimientos y emociones, pero siempre en el marco de la estructura y funcionamiento de la sociedad a la que pertenecemos, lo cual responde preguntas ancestrales acerca del por qué los individuos actúan de manera diferente con solo cambiar la estructura sociopolítica y cultural del espacio donde radican;

Personalmente concuerdo con Vargas, respecto a que es la cultura la que regula la conducta individual y colectiva en el marco de los ideales y las costumbres de las sociedades, cambiantes en el tiempo y el espacio, pero que rara vez estamos conscientes de sus efectos sobre nosotros y los demás. 25

  • Investigaciones encaminadas a la mejora o creación de programas de salud (atención-promoción-prevención).
  • Investigaciones sobre sistemas médicos y curativos (la medicalización de las sociedades), y los modelos médicos (Modelo Médico Hegemónico, Alternativo o Subordinado y el de Auto-atención).
  • Investigaciones sobre medicina natural y tradicional.
  • Estudios de adherencia terapéutica.
  • Intervenciones de salud comunitarias en entornos interculturales.

Las mejores justificaciones para la aplicación de la antropología médica en espacios concretos, considerados antropológicos, se basan en: 24

  • la existencia de diferencias o distancias socioculturales entre los gestores de la actividad vinculada a la salud y al proceso salud-enfermedad-atención, y los beneficiarios de ella;
  • aquellas acciones que involucren la alteración de hábitos y conductas humanas ancladas en el acervo sociocultural de las colectividades;
  • las actividades de investigación o acción, que se producen en los ámbitos de interacción, entre el personal de salud y la población usuaria o diana.

De manera general, las miradas contemporáneas de la antropología aplicada a la salud, han estado dirigidas hacia la comprensión de las prácticas de salud y la crítica a la universalidad y a la ahistoricidad que subyace en el modelo biomédico. En nuestra opinión ello puede seguir contribuyendo a la emergencia de nuevos paradigmas salubristas de cara a las teorías explicativas unilineales, enfáticas en el determinismo biológico y en la homogenización de los sujetos al interior de los grupos sociales.

  • 24 APLICACIONES DE LA ANTROPOLOGÌA MÉDICA EN SALUD PÚBLICA Varias han sido las aplicaciones que en el campo de la investigación y en la propia actuación en salud pública, ha tenido la antropología médica;

Otra necesidad es la de abordar la salud intercultural como un problema social que se debe tratar con urgencia, y la necesidad de reflexionar acerca de los presupuestos ontológicos y epistemológicos de las llamadas ciencias naturales y sociales en general, y de las ciencias médicas en particular, al respecto.

  1. 25,26 La aplicación de la antropología médica en los problemas actuales y futuros de la Salud Pública es reclamada por la necesidad de la promoción y del fortalecimiento de entornos culturales competentes tanto para la vida humana como para las propias acciones salubristas;

Esto en otras palabras significa que, en los espacios donde se produce y gestiona la salud, la aplicación de esta ciencia propicia la traducción de códigos culturales diversos, implícitos en el proceso salud-enfermedad-atención, muchas veces ignorados o pretendidos homogéneos.

  • Esa traducción es indispensable para legitimar el diálogo entre los sujetos que interactúan dentro de las acciones de salud;
  • Los conocimientos y perspectivas antropológicas dotan de habilidades necesarias para el ejercicio profesional, involucrado en sistemas generadores de salud, donde participan personas diferentes, cuyas alteridades requieren ser comprendidas, partiendo primero de su reconocimiento, inmersas en los espacios de actuación común donde confluyen los símbolos, los significados, las creencias, en fin las representaciones socio-culturales;

La comprensión de la otredad desde la perspectiva antropológica, ya no ha de limitarse a su descripción, sino que debe procurar la explicación del por qué de los constructos deseo, necesidad, reclamo, anclados en la historia y en los procesos socioeconómicos determinantes de la salud, y que están en mutación constante.

La antropología médica aplicada a la salud en definitiva podría contribuir, a la adecuada atención a las necesidades y exigencias de la población en cuanto a los servicios de salud que se le brindan. En este sentido la salud pública requiere la comprensión antropológica de la diversidad cultural, para entender cómo se estructura el sistema de relaciones que cada grupo humano establecerá con sus pares y con los otros, como parte esencial de la complejidad del mundo social, sobre el que se habría de actuar desde cualquier tipo de actividad salubrista.

Las respuestas a preguntas como ¿qué es la salud, la vida y la muerte?, ¿qué papel tenemos en el proceso salud-enfermedad-atención?, e incluso ¿qué es la felicidad y el bienestar?, pueden definir modos de concebir y hacer salud pública. Además, muchas de las acciones preventivas y de promoción de salud, implican de una manera u otra la alteración de hábitos humanos, con suficiente anclaje cultural como para que cueste mucho movilizarlos.

  • LIMITACIONES PARA EL EMPLEO DE LA PERSPECTIVA ANTROPOLÓGICA EN SALUD La ausencia de investigación o reflexión antropológica sobre determinados aspectos de la realidad social vinculadas al proceso salud-enfermedad-atención, hace que aspectos sustantivos de algunos procesos bioculturales, solo sean considerados en forma parcial por otras ciencias sociales y del comportamiento, como se ha documentado por ejemplo para la infertilidad, la reproducción humana, y las enfermedades crónicas como el cáncer;

5,7,27-30 En el 2007, en una conferencia dictada por dos médicos con estudios posgraduados en ciencias sociales, quedaba claro, sin que hicieran una previa disquisición académica muy amplia sobre la pureza conceptual o metodológica de la epidemiología sociocultural y de la antropología médica, el impacto que tenía el trabajo académico que se llevaba a cabo en este campo, respecto a los problemas y temas de salud, en particular en América Latina.

De esa manera, explicaban las limitaciones de la llamada epidemiología convencional, evidentes en una escasa teorización acerca de los problemas que estudia desde un punto de vista colectivo, tendiendo a adoptar los esquemas explicativos elaborados desde la biomedicina, con la cual comparte una postura reduccionista respecto a los esquemas causales de las enfermedades y una falta de actualización y reflexión en lo que respecta a los factores que son determinantes de la salud y la enfermedad en los colectivos humanos.

Consideraban ellos entonces que, dentro de la extensa producción en el campo de las ciencias sociales aplicadas a la salud, es particularmente la antropología médica la disciplina que ofrece mayores posibilidades de contrastar y cuestionar el enfoque epidemiológico convencional y veían a la epidemiología socio-cultural como un buen referente operativo de dicha disciplina.

  1. 31 En el caso particular de Cuba, la inserción de la antropología médica o aplicada a la salud dentro de las Ciencias de la Salud, todavía es insuficiente;
  2. Esto se debe fundamentalmente, a su escasa profesionalización e institucionalización y a su presencia casi nula en los proyectos formativos e investigativos en este campo;

Otra causa de su limitado uso, que no debe despreciarse, es la reactividad que todavía perdura ante una disciplina de orden cualitativo que ayuda a comprender, pero que “no basta para decidir”. Otras razones en detrimento de su empleo como ciencia aplicada a la salud, consideradas en el ámbito latinoamericano, ha sido cierto descuido acerca de la dimensión práctica de los problemas sanitarios, patentes en la exclusión de aspectos epidemiológicos y clínicos objetivos de los problemas que estudia, y por otra parte, dependiendo de los enfoques utilizados, el acentuar demasiado determinadas dimensiones del proceso salud-enfermedad-atención, que por supuesto eran omitidas por las ciencias médicas.

Por ejemplo el estudio de grupos étnicos y síndromes de filiación cultural, con desatención de los factores políticos y económicos, al contrario de lo sucedido en antropología médica crítica, donde el acento en lo macroestructural se ha realizado a costa de menospreciar los aspectos interpretativos.

En todas estas corrientes ocurre la exclusión del estudio de la eficacia terapéutica, a costa del énfasis en la “eficacia simbólica grupal”. 31 Algo que cuesta reconocer es que el desconocimiento o inclusive la apatía de los sanitaristas por la producción científica antropológica, puede deberse también a la relativa inaccesibilidad de los sectores operativos hacia el discurso generado por los antropólogos de la salud característico por su densidad y sofisticación, lo que ha contribuido al aislamiento de estos aportes de los procesos decisorios en los escenarios biomédicos y en la formación de sus cuadros técnicos y profesionales, la planificación y vigilancia epidemiológica, la regulación sanitaria o la asistencia médica misma.

  1. Todo ello indica que son múltiples y complejos, los retos frente a los cuales se encuentra la antropología médica y su arista pragmática en el contexto cubano actual de cara a los problemas de salud pública;

Algunos están estrechamente relacionados con las áreas académicas e investigativas, como el insertar cada vez más su cuerpo teórico y metodológico en los programas formativos de las Ciencias de la Salud e incluir sus métodos y las variables culturales, en las investigaciones sobre los problemas de la salud pública.

Otros, como lo que podríamos llamar los “vicios antropológicos” antes señalados, posiblemente no tan álgidos o evidentes para quienes realizamos este tipo de trabajo en Cuba, precisamente por su todavía escaso desarrollo, no deberán desestimarse desde ahora, por la necesidad de ubicarnos e incluso de comprendernos necesarios, con aportes científicos sólidos, aplicables y sobre todas las cosas, útiles.

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¿Epidemiología Sociocultural o Antropología Médica? Algunos ejes para un debate interdisciplinar. III Coloquio de REDAM: Etnografías y técnicas cualitativas en investigación sociosanitaria. 6 de junio, 2007.

Un debate pendiente [conferencia de clausura]. Tarragona: Coloquio; 2007. _________________________    * Fuente: Mtr. Nelson Aboy Domingo. Presidente del Comité Científico Asesor de la Casa de África. La Habana, Cuba. ** Se le denomina así a procesos y fenómenos con un sustrato plenamente biológico y común con el de otras especies, pero con la particularidad humana de modificarlo con los productos que ofrece la cultural.

Por ejemplo, los humanos interpretamos lo que nos comunica el cuerpo, creamos un padecimiento en torno a ello según nuestras vivencias, sentimientos y emociones; buscando alternativas para resolverla; y disponemos de una gama de recursos para ello.

Finalmente, podemos ubicarla como resultado de una enfermedad concreta. Todo ello se hace en el marco de nuestra vida social y cultura. Recibido: 9 de octubre de 2014. Aprobado: 2 de agosto de 2015. Z oe Díaz Bernal. Escuela Nacional de Salud Pública. Calle 100 No.

¿Cuáles son los principios de la medicina antropológica?

La agenda de la antropología médica [ editar ] – Actualmente la investigación en Antropología médica es una de las que más crece en el conjunto de la antropología y se observan incluso procesos de especialización internos muy importantes. Por eso cualquier agenda siempre es discutible. En general podemos considerar que cinco ámbitos básicos son los siguientes:

  • el desarrollo de los sistemas de conocimiento médico y asistencia médica
  • las relaciones de médico a paciente
  • la integración de sistemas alternativos médicos en ambientes culturalmente diversos
  • las interacciones entre factores biológicos, ambientales y sociales que influyen en salud y enfermedad tanto en individuo como en niveles de comunidad
  • los impactos de la biomedicina y las tecnologías biomédicas en ajustes no occidentales

Se excluyen campos tan importantes como la psiquiatría cultural, transcultural o etnopsiquiatría que son campos clínicos que tienen conexiones con la antropología médica en la esfera de la metodología de investigación o de la producción de teoría.

¿Cómo se clasifica la Antropología Médica?

Entre el frondoso árbol de la Antropología, algunas de cuyas ramas aparecen algo gastadas, surgen nuevos brotes como son los que corresponden a la Antropología Médica. Por eso siempre hablamos de “las Antropologías”, tal como la Física, la Cultural, la Filosófica, la Forense, y entre ellas surge con fuerza como un eslabón que une a todas y las abarca, la moderna y esperanzadora rama de la ANTROPOLOGIA MEDICA. Viene a llenar un espacio en el amplio espectro de las Ciencias del Hombre constituyendo el puente que une la Antropología Física y la Cultural pues de ellas se nutre creando su propia estructura.

  1. Siempre es comprometido hacer definiciones, pero aquí podríamos presentar la siguiente secuencia: La Antropología es el estudio del Hombre;
  2. La Medicina es el estudio de las enfermedades del Hombre siendo su finalidad estudiar, diagnosticar, prevenir, tratar y curar los males de la Humanidad;

Luego, la Antropología Médica sería el estudio de los males, enfermedades y lesiones sufridas por el Hombre desde que existe como tal sobre la superficie de la tierra, incluyendo el estudio de las técnicas ideadas para enfrentarse al problema del dolor, la enfermedad, el sufrimiento, el estudio de quienes se han dedicado o han adquirido el poder, arte y técnica de curar, qué medios han empleado para mitigar el sufrimiento y la ansiedad, qué tipo de enfermedades ha padecido la Humanidad desde su comienzo hasta nuestros días y cómo ha evolucionado, desde el Hombre fósil al Hombre urbano, desde las sociedades primitivas a las industriales.

Para mi maestro Laín Entralgo (1968), la Antropología Médica es el conocimiento científico del Hombre en cuanto sujeto enfermable y sanable. Más explícitamente: el conocimiento científico del sujeto en cuanto capaz de enfermar, en cuanto enfermo y en cuanto susceptible de ser ayudado en la curación cuando ha llegado a enfermar.

Los capítulos principales de la Antropología Médica y en consecuencia los que conforman su estructura como disciplina son: la salud (el hombre en estado de salud), la enfermedad (el Hombre en estado de enfermedad), la curación (el Hombre en cuanto enfermo que puede sanar y técnicamente puede ser y es ayudado a ello) y la muerte (el hombre como sujeto mortal).

  • La Medicina estudia al Hombre integral, normal o patológico, estudia la Anatomía, la Fisiología y la Biología humanas y una vez conocida la estructura y funcionamiento del Hombre físico, estudia las múltiples causas de enfermedad o lesiones, su etiología, patología, diagnóstico, pronóstico, tratamiento y profilaxis;

Por su parte la Antropología Médica, estudiará al Hombre desde el punto de vista médico-físico-cultural, pero no sólo en la actualidad sino desde que aparece sobre la tierra. Por eso abarca contextos tan remotos como el Hombre del Pleistoceno (Paleopatología y Paleomedicina), el Hombre individualmente o en grupos, etnias, sociedades (Etnoantropología, Antropología Social y Cultural), y cómo su género de vida y el medio ambiente pueden influir en la aparición de las enfermedades, cómo su cultura puede estar relacionada con la morbilidad, natalidad y mortalidad.

Dentro de estos amplios contextos estudiará la existencia de técnicas de curar (Etnoterapéutica), estudiará al Hombre como terapeuta (Chamanismo, Curanderismo, Magia, Ordalía, Adivinación), la Terapéutica utilizada por el Hombre, Botánica utilitaria (Etnobotánica), la Medicina popular (Folkmedicina), la Biología de la enfermedad (Biopatología), el medio ambiente que rodeó al Hombre en el pasado y en el presente (Ecología Humana, Medicina Espacial, Supervivencia en los diversos medios geográficos, Adaptación).

En resumen, estudia al Hombre y su cultura médica dentro de un contexto funcional al que se integra en sus manifestaciones físicas y psíquicas. En algunos momentos será preciso hacer Historia, tanto de la Patología como de las técnicas terapéuticas en épocas pretéritas y la Evolución del Hombre mismo, y la evolución de sus medios de curar desde los empíricos a los racionales y científicos.

Otras veces se estudiarán los fósiles vivientes, las etnias llegadas hasta nuestro tiempo con sus culturas paleo o neolíticas así como los documentos conservados en los más recónditos lugares (pinturas rupestres, petroglifos, tallas, esculturas o pinturas, cerámica hallada en excavaciones, documentos escritos en piedra, arcilla, metales, papiros u otros materiales), interpretándolos para desentrañar el comportamiento del Hombre ante la enfermedad o la existencia e identificación de ésta en el pasado.

Finalmente después de haber estudiado la Historia del Hombre y sus enfermedades en los grupos primitivos llegados hasta nosotros, estudiaremos el comportamiento del Hombre actual ante la enfermedad. No parece existir duda en cuanto al amplio campo de acción específica que comprende esta disciplina: Hombre-Enfermedad-Tiempo-Cultura, el Hombre y sus estrategias curativas en el tiempo y en las distintas culturas.

Cuando hace más de 40 años me lancé por estos caminos inéditos, me facilitó mucho la tarea mi vida en América, conviviendo con las más variadas culturas aborígenes. Tuve ante mí el libro de la Historia viva, el fósil viviente.

Tenía que verlos a ellos y a su cultura con el doble enfoque del médico y el antropólogo. Ver al Hombre desde su interior, su ambiente (posición emic) y verla desde el contexto de mi propia cultura (posición etic) dando a los hechos mi propia interpretación y así trabajar con la combinación de ambos puntos de vista.

Era una ciencia nueva la que se estaba desarrollando ante mí, con pasos vacilantes aún, pero pude intuir muy pronto sus enormes posibilidades, su gran futuro, no sólo como una simple ciencia especulativa, sino como Ciencia de aplicación.

Lo que parecía al principio materia informe, iba adquiriendo una silueta definida ante la plasticidad de los materiales con que trataba. Desde el principio hubo que modelar, dar forma y contenido a esta disciplina. Posteriormente se hicieron ensayos similares en Estados Unidos, e incluso se reunió en Chicago el IX Congreso de Antropología y Ciencias Etnológicas (1976) que estudió la materia que podría formar la Antropología Médica.

Predominó el punto de vista práctico, volcándose especialmente en las aplicaciones a la vida del Hombre actual y en forma más reducida hacia el estudio del pasado. Yo tuve que adaptarme al medio y a las circunstancias que han ido indicándome en cada momento el camino que debía recorrer.

El Antropólogo médico podrá ver al Hombre en la Prehistoria y con sus conocimientos de Anatomía y Patología podrá llegar a tener una visión de conjunto utilizando las técnicas y ciencias médicas auxiliares, la Radiografía, la Bacteriología, Inmunología, Serología, Microscopía convencional, la Microelectrónica, Histología, Histoquímica, etc.

  • aplicándolas sobre restos humanos, fósiles, óseos, cremados o momificados;
  • Las Ciencias auxiliares de las que se nutre para sus estudios, los transforman en interdisciplinarios;
  • Estas ayudarán al Antropólogo médico y éste con sus puntos de vista ayudará a otros a una mejor comprensión del problema del Hombre;

El Antropólogo Médico en las etnias primitivas aún vivientes tendrá también un puesto relevante y una misión importante que cumplir, misión que no puede realizar el simple antropólogo o el Etnólogo ni el médico sin conocimientos antropológicos. En el medio “primitivo”, el Antropólogo Médico estudiará la morbilidad y la mortalidad, sus causas, quiénes y cómo son los hombres y mujeres dedicados a curar y los procedimientos que emplean, técnicas como la atención de partos, gestación, puerperio, el chamanismo en todas sus manifestaciones.

Estudiará qué concepto tienen de enfermedad y su origen, cuál es la actitud del enfermo ante la enfermedad, el dolor y la muerte, la actitud ante el chamán, la existencia de técnicas quirúrgicas, escritura o enseñanza de estas técnicas curativas, aprendizaje y forma de transmisión de las mismas, tradiciones orales, cantos chamánicos, cantos curativos, simbología, plantas utilizadas para curar y sus propiedades mágicas o terapéuticas, prácticas de eutanasia o infanticidio, anticoncepción, medicinas minerales, sugestión, medicina psicosomática, tratamiento de epidemias, aparición de enfermedades endémicas y epidémicas y su posible relación con la cultura, epidemiología, vectores y transmisores, reservorios animales o humanos, epizootias , relaciones de la terapéutica y los chamanes con las ideas religiosas e influencia de éstas en la interpretación de la enfermedad y sobre el proceso curativo.

Pero no se limitará al simple estudio por el estudio, a la simple labor del Etnógrafo médico, sino que hará todo en función de cómo es posible servir y ayudar a esa cultura, etnia o comunidad para que utilice mejor los recursos terapéuticos a su alcance, mostrándoles las formas más simples de la Medicina moderna que puedan contribuir a mejorar sus condiciones de vida, su salud y su bienestar.

El Antropólogo médico utilizará como táctica lo que hace muchos años vengo llamando “El Pacto Médico-Hechicero”, es decir, el hacerles llegar las ventajas de la Medicina moderna a través del vehículo que constituyen los propios chamanes de cada tribu, valorando la Medicina aborigen y cuanto ésta tiene de útil e importante, que puede ser más de lo que habitualmente se cree, estableciendo una especie de simbiosis entre el terapeuta primitivo y el moderno, de la cual ambos pueden salir beneficiados, aprendiendo las técnicas respectivas.

Y por último el Antropólogo médico en el medio rural, urbano, semiurbano e industrial de nuestras propias culturas, tendrá también una gran misión que cumplir y un vastísimo campo de acción donde desarrollar sus actividades específicas. Para ello es preciso que sea Médico y Antropólogo, así el campo en que aplicará sus conocimientos será el de la enseñanza en grupos (enfermeras, A.

, practicantes, médicos, trabajadores sociales), el estudio de la Ecología de las enfermedades endémicas en el área, región o país, la aproximación al medio ambiente, el factor humano en las pequeñas comunidades, en las microetnias o grupos marginados de las grandes ciudades, el estudio de la actitud del hombre ante la enfermedad, el hombre como paciente, su actitud ante el médico, el médico ante el enfermo, la Medicina preventiva, la aproximación a los microclimas, las nuevas Patologías surgidas en las grandes ciudades (ruido, contaminación, polución atmosférica, etc.

La Antropología Médica debe verse como una forma de que la profesión médica pueda tener un mejor conocimiento tanto del paciente como individuo como del grupo en el que vive y trabaja. Por eso, campos tan aparentemente distintos como la Medicina constitucional, la Antropología Forense, la Etnomedicina, la Etnopsiquiatría, la Etnobotánica, la Etnozoología, la Antropogeografía y Geografía médica, la Folkmedicina y otras pertenecen a la esfera de la Antropología Médica.

El tema es inagotable, el campo vastísimo, tan amplio como las actividades del Hombre. La Antropología Médica se enriquece con todas las Ciencias y Tecnologías de las que adquiere conocimientos y a las que puede servir con sus puntos de vista e interpretaciones.

Durante muchos años he impartido las enseñanzas de esta materia, en América y en España, en la Universidad Complutense dando cursos de Antropología Médica para el Doctorado, y dictando un curso de Antropología Médica anual que es multidisciplinar acudiendo a él alumnos de las más variadas profesiones, desde la Arqueología, la Psicología, la Medicina, Leyes, Enfermeras, Policías, etc.

  1. Siempre estos cursos han sido de gran utilidad para los alumnos enriqueciendo sus respectivas profesiones y estableciendo estrechos lazos provechosos para todos;
  2. He dirigido y orientado a mis discípulos en la realización de trabajos de campo del más variado género;

En América, donde el medio lo permitía gracias a la proximidad de los territorios indígenas, los trabajos de Licenciatura iban encaminados al estudio de las diversas etnias accesibles. Y en España, ya en la Universidad Complutense, propuse la realización de tesis y tesinas enfocando estos estudios de campo en la Antropología Médica de pueblos y regiones de España, para ir cubriendo el mapa de la Península con estos estudios monográficos (Ver REVERTE COMA, J.

  1. “La tesis doctoral en Antropología Médica, el trabajo de campo”, Revista EL MEDICO nº 270, 8-14 abril 1988, p;
  2. 69-78 y también “El trabajo de campo en Antropología Médica”, Revista ASCLEPIO, 1981);
  3. De esta manera en los últimos 12 años se han podido realizar más de un centenar de Tesis doctorales y Tesinas sobre pueblos de España, enfocándolas desde todos los puntos de vista que puede abarcar la Antropología Médica, tales como la Historia, la Geografía, Ecología, Medio ambiente, Demografía, Folkmedicina, Etnobotánica, Etnozología, Paleopatología, Etnopsiquiatría, Antropología Física y Cultural, Curanderismo, Magia y Brujería, Ritos de paso, Tanatopraxis, Encuestas Nutricionales;

Con estos materiales recogidos por el alumno en las más diversas fuentes (Archivos parroquiales, Archivos Diocesanos, Archivo Histórico Nacional), de la propia voz de informadores del lugar como son los ancianos de ambos sexos, archivos vivientes de inestimable valor, encuestas sobre morbilidad, mortalidad, natalidad, Sexología, psicodramas, exámenes de Laboratorio, determinación de grupos sanguíneos, se han logrado reunir muchos miles de páginas y muchos millones de datos , una completísima documentación que pronto será informatizada para que pueda darnos una idea muy precisa de la Antropología Médica en España.

  1. A comienzos de siglo, la Real Academia de Medicina, estimuló con premios la elaboración y publicación de una serie de pequeñas Geografías Médicas realizadas por los médicos titulares de diversos pueblos de España, con menos medios y conocimientos que hoy día;

Constituyen un meritorio trabajo antecedente del nuestro. Mucho antes que estas Geografías Médicas se hicieron otras nada menos que a finales de la Edad Media. Nosotros pretendemos con los medios actuales ser los continuadores de aquellos intentos, contribuyendo así a que no se pierda la tradición.

  1. Las tesis sobre Antropología Médica que he dirigido y estimulado fueron pensadas para que el médico que vive y trabaja en un pueblo pueda realizar su Tesis doctoral, ya que sólo tiene que recoger y analizar la información que obtiene a diario en el medio en que desenvuelve su vida;

El médico que va a trabajar al campo español tiene tiempo para pensar. No debe dejar enmohecer su cerebro, no debe adherirse al grupo de médicos cuya sola finalidad en la vida es vegetar. Debe mantener siempre viva la llama del deseo de saber para servir mejor a los demás.

Sus trabajos y observaciones de campo pueden ser muy valiosos. Para ellos y para mis alumnos de Antropología Médica escribí el primer volumen de mi “Antropología Médica”, libro donde se comienza a mostrar una Metodología, unas ideas básicas y una finalidad para que sepan qué pueden hacer, qué van a hacer y para qué.

Como dijimos al principio, la Antropología Médica es el puente que une la Antropología Física y la Antropología Cultural, la Biología y la Sociología y todas ellas con la Medicina. Siempre he creído que en España, la Antropología Médica tiene un gran porvenir, no sólo teórico, erudito, académico, especulativo, sino práctico, de aplicación para lograr una contribución mayor al bienestar de todos los españoles, una sociedad mejor organizada y más justa, una auténtica, científica y racional reforma de las Instituciones Sanitarias, así como la mejor utilización de nuestros recursos espirituales y materiales.

Esto se conseguirá el día en que la Universidad se tome en serio estas propuestas. Hay veces que pienso que toda la lucha realizada en este terreno, muchas veces en solitario, no será en vano y que a pesar de las naturales y lógicas piedras que uno se encuentra por el camino (hay que contar siempre con estas dificultades que sirven de estímulo para formar el carácter del hombre), llegará el momento en que el médico sea preparado sistemáticamente en esta materia tal como nosotros la concebimos.

Como dicen en la India: “La paciencia es un árbol de raíces amargas, pero sus frutos son muy sabrosos”. A nosotros nos ha tocado el papel de sembrar. En esta comedia melodramática que es la vida, a unos les toca sembrar; a otros les tocará recoger. A mí me gusta el papel de sembrador que me ha tocado desempeñar y ese papel realmente me gusta.

¿Cuál es el modelo médico actual?

El modelo actual de la medicina oficial, es decir, aquella legitimada por el Estado y por la sociedad, se ha forjado abrevando en distintos paradigmas en los siglos XVIII, XIX y XX.

¿Qué es la medicina hegemónica?

El Modelo Médico Hegemónico es definido por Menéndez como ‘… el conjunto de prácticas, saberes y teorías generadas por el desarrollo de lo que se conoce como medicina científica, el cual desde fines del S.

¿Cuántos tipos de medicina hay?

Tipos y ramas de la medicina – La medicina cuenta, como hemos indicado una ciencia amplia, con alrededor de medio centenar de ramas y especialidades oficiales. Sin embargo, y aunque en realidad estamos hablando de la misma ciencia, es posible hacer diferentes clasificaciones y tipologías de este tipo de ciencia.

A continuación realizaremos una pequeña separación de la medicina en varios tipos básicos de especializaciones. Sin embargo, hay que tener en cuenta que existen una gran cantidad de profesiones dentro del ámbito sanitario, sin ser por ello médicas.

Los ejemplos más claros son los enfermeros, los auxiliares, los psicólogos o farmacéuticos. Es por ello que no los veremos entre las siguientes ramas o tipos de medicina.

¿Qué es un remedio tradicional?

Remedios caseros: La curación tradicional significa plantas, rezos y manos para sanar. Las prácticas de curación tradicional mexicana son medicina de supervivencia.

¿Cuáles son los remedios de la medicina tradicional?

¿Cómo se aplica la medicina tradicional?

La Medicina Tradicional es también muy popular en muchos países en vías de desarrollo puesto que está firmemente arraigada en los sistemas de creencias. Es factor común dentro de las Medicinas Tradicionales comprender las enfermedades del cuerpo en conexión con enfermedades de la mente y problemas del entorno.

¿Qué es la medicina tradicional Wikipedia?

Sistemas médicos tradicionales [ editar ] – Las civilizaciones urbanas, desde la egipcia y la mesopotámica, desarrollaron sistemas de medicina, que incluían un cuerpo conceptual o teórico, unas prácticas más o menos normalizadas, la regulación de la educación médica, de la pertenencia a la profesión y de las responsabilidades del médico.

La medicina occidental siguió un camino equivalente, donde el máximo peso le correspondía a la tradición, hasta el Renacimiento, cuando comenzó un auge de la investigación anatómica, y sobre todo hasta el desarrollo de las ciencias de la materia, como la química y la física, en el siglo XVIII, y de la biología fundamental, a partir del XIX.

Solo en los últimos años la idea de que la teoría médica debe desarrollar sus conceptos científicamente, ha empezado a avanzarse que también la práctica médica, desde el diagnóstico hasta el seguimiento del paciente, pueden sacar ventaja de los procedimientos rigurosos de la ciencia.

  • La medicina tradicional occidental, de origen grecolatino, ha sido desplazada en sus conceptos teóricos por la inspirada biológicamente;
  • La medicina egipcia era una medicina socialmente muy organizada, con profesionales y lugares específicos, pero siempre muy vinculada a la religión y al oficio sacerdotal;

Ha dejado muy poca huella en las medicinas posteriores. Otros sistemas han perdurado hasta nuestros días, y los sistemas de salud de los países correspondientes los han integrado en diversa medida. Son los siguientes:

  • El ayurveda o medicina ayurvédica. Originada en la India en un tiempo indeterminado. A pesar de su nombre, no se menciona ninguna de sus medicinas en ninguno de los Vedas. Ha penetrado en algunos ambientes occidentales, donde representa una forma de medicina alternativa.
  • La medicina tradicional china. Surgida en China hacia los siglos XIV o XIII a. , era una práctica esencialmente mágica que, bajo la influencia del taoísmo y el confucianismo, evolucionó y adoptó una farmacopea
  • La medicina grecoárabe o unani (lo que en árabe significa ‘griego’). Los hospitales que surgieron bajo su influencia atendían a los enfermos con independencia de su estatus social o religión. Eran instituciones laicas, pero en cualquier caso aprobadas y valoradas por el islam.
  • La Medicina tradicional andina sustenta la salud en el equilibrio cálido/frio y el pensamiento animista del mundo, su metodología parte de explicar el sentido holístico de la vida, los agentes tradicionales de salud asumen su rol como un don divino y basan su intervención en la restitución del equilibrio con rituales y plantas medicinales. [ 3 ] ​ La medicina kallawaya surgida en épocas pre-incaicas en los andes que hoy son Bolivia , tiene una de las farmacopeas más ricas del mundo, motivo por el cual la UNESCO declaró la cosmovisión kallawaya como patrimonio cultural de la humanidad en 2003. [ 5 ] ​ [ 6 ] ​

En el caso de Mesoamérica el mejor ejemplo es Don Juan Badiano y don Martín de la Cruz.