Para Ser Buen Medico Hay Que Ser Buena Persona?

Para Ser Buen Medico Hay Que Ser Buena Persona

16 enero 2019 – Bonita reflexión en la medicina tecnológica , lejos de la medicina humanizada «Para ser un buen médico, antes hay que ser buena persona». Esta sentencia del médico argentino Juan Carlos Giménez se hizo viral en Twitter hace pocos meses.

El Dr. Giménez realizó una serie de reflexiones que ponían de manifiesto cómo ser médico no es cualquier cosa. Precisa de conocimientos y, sobre todo, de actitudes muy especiales. La consecuencia de esta reflexión es clara: como no se puede ser de cualquier manera, por tanto, no todo el mundo puede ser médico, ya que, como decía el Dr.

Giménez en otro  tweet : “Ser médico es tener que lidiar con el sufrimiento del paciente, teniendo la certeza de que no habrá solución”. Los que practican la medicina, y aquellos que la reciben, seguramente estarán de acuerdo con los  tweets del Dr. Giménez.

No es una cuestión elitista, que los médicos sean una clase diferente, ungidos directamente por el Espíritu Santo, o que sean una especie de aristocracia intocable. Es mucho más sencillo: ser médico es muy importante porque nos ocupamos de la salud y la enfermedad de las personas, y para hacerlo bien hay que saber muchas cosas y, además, ser de una determinada manera.

Esa ´manera de ser´ puede venir de fábrica, de casa o ser aprendida durante la formación médica; pero, indiscutiblemente, el médico debe estar hecho con una buena madera. Porque, como ha señalado el cineasta José Luis Garci, el médico tiene que querer a sus pacientes, tiene que ser buena persona.

  1. Afirmar que “para ser médico hay que ser buena persona” es una derivada del aforismo que dice que no podemos dar lo que no tenemos;
  2. Un médico tiene que buscar lo mejor para sus pacientes: cuidarles individualmente y a la vez considerar el contexto general, saber priorizar lo más relevante, comprenderles y hacerles saber que les entiende (ser compasivo y empático), dar una atención excelente, etcétera, etcétera;

No es posible hacer todo esto sin esfuerzo, sin creer en lo que se hace y, sobre todo, sin ser buena persona. Un médico no puede comprender a los pacientes si no es comprensivo. No puede consolar si no es compasivo y tiene habilidades para comunicar. El objetivo de la medicina es la salud de los enfermos y el médico tiene que estar comprometido con ello.

No se trata de cumplir con un trabajo, de ser meramente un buen profesional, sino de atender de forma excelente las necesidades y requerimientos de la persona enferma. El acto médico obliga al profesional a poner sus conocimientos y habilidades al servicio de cada persona enferma.

La ética de la virtud no dice lo que hay que hacer, sino la clase de persona que hay que ser, en este caso de médico. Un médico virtuoso será aquel que posea las virtudes que le permitan ejercer la profesión plenamente. Como las virtudes (hábitos o rasgos del carácter) se adquieren por esfuerzo y voluntad, para adquirirlas resulta esencial una adecuada educación, en nuestro caso en las virtudes profesionales de la medicina, entre las que podríamos incluir honestidad intelectual, benevolencia, humildad, confianza, compasión, prudencia o responsabilidad.

Teniendo claro el objetivo (dar la mejor atención posible a los enfermos), las virtudes surgen espontáneamente. Lo difícil es perdurar , es para mi una satisfacción personal poder cumplir veinticinco años en el ejercicio de mi especialidad.

Entendemos  que el actual sistema de acceso a la universidad en España (nota de corte en las públicas y recursos económicos y una nota menos exigente en las privadas) apenas tiene en cuenta las actitudes (la vocación) del candidato, tenemos que focalizar los esfuerzos en la educación del carácter del médico una vez admitido en la universidad y al finalizarla.

Durante la residencia y después, con el ejercicio profesional, se tiene que continuar trabajando el compromiso del médico con el paciente. De este compromiso surgirán las actitudes y disposiciones (las virtudes) que debe tener un médico para ser un buen médico.

Es decir, una buena persona que ejerce la medicina. Finalizamos con otro  tweet de Juan Carlos Giménez: “Ser médico no es un oficio más, es una filosofía de vida. El que elige Medicina no elige una profesión sino una forma de vivir”. Y yo podría apostillar que en mi opinión  es la Medicina la profesión más bonita del mundo.

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¿Como tiene que ser un buen médico?

¿Cuántas veces te has preguntado cómo ser un buen médico ? Existen muchos documentos de organizaciones médicas donde se describen las características que debería tener un doctor. En este post os resumimos los 15 puntos básicos. Un médico debe:

  • Comportarse de forma profesional en todo momento. Su primera preocupación debe ser la salud y el bienestar de sus pacientes.
  • Saber comunicar. Una de las quejas más comunes de los pacientes es no entender bien lo que les dice su médico. Así que es labor del profesional expresarse con claridad (tanto oral como por escrito).
  • Ser prudente. Un buen médico debe saber usar juiciosamente los recursos que el sistema pone a su disposición.
  • Tratar a todos los pacientes por igual, sin distinción de su procedencia, clase social, religión, creencias, estilo de vida… El médico tiene que tratar a los pacientes, no juzgarlos.
  • No des nada por supuesto. Como todo hombre de ciencia el médico no admite dogmas.
  • Mantener la dedicación. Es muy posible que la de médico sea la profesión más vocacional del mundo.
  • Ser de confianza. La confidencialidad es la base de la relación médico-paciente. Lo que se dice en la consulta del médico no tiene que salir de allí.
  • Estar bien formada. El buen médico debe preocuparse en aumentar sus competencias profesionales. Por eso necesita actualizarse siempre que aparezcan nuevos conocimientos en su área.
  • Ponerse en el lugar de sus pacientes. Las personas a las que trata sufren y que él muestre empatía ayuda a que se sientan mejor.
  • No implicarse emocionalmente. Aunque debe ser empático, el médico no debe dejar que sus emociones afecten al trabajo.
  • Cuidar su propia salud. Un médico que vaya a trabajar enfermo se convierte en un peligro para sus propios pacientes.
  • Ser un buen compañero. La colaboración entre profesionales es importante para dar la mejor atención a los pacientes.
  • Estar siempre “en guardia”. Lo que significa que debe atender a cualquier persona que requiera sus habilidades incluso fuera del trabajo.
  • No tener miedo a decir “no sé”. Es mejor admitir la ignorancia ante algo que tomar una decisión que pueda perjudicar al paciente.
  • Respetar la intimidad del paciente y, sobre todo, su dignidad.

Tras aprender estos consejos sobre cómo ser un buen médico solo te queda una cosa: ponerlos en práctica. ¿Te gustaría añadir algo? Esperamos tus comentarios y observaciones..

¿Cuál es la vocación de un médico?

ORIGINALES Sobre la vocación médica a través de opiniones tomadas de la literatura médica y de ficción The medical vocation through literature Claudio Hidalgo-Cantabrana 1   , María González-García 2       , Sara González-Rodríguez 1   , Agustín Hidalgo 2   1 Department of Food, Bioprocessing and Nutrition Sciences.

  1. North Carolina State University;
  2. Raleigh, NC, USA 2 Área de Farmacología, Departamento de Medicina, Universidad de Oviedo;
  3. Oviedo (España) Instituto Universitario de Oncología del Principado de Asturias, Fundación CajAstur;

Oviedo (España) Instituto de Investigación Sanitaria de Asturias. Oviedo (España) Resumen La vocación es una cualidad que define al buen médico y está presente en los profesionales sanitarios de referencia. La vocación médica puede definirse de varias formas, pero tal vez alcance un amplio consenso la que propone que es una motivación profunda de servicio al enfermo y a la sociedad que está determinada por las vivencias y el entorno.

  • Si bien la mayoría de médicos y estudiantes de medicina invocan la vocación y el atractivo intelectual para su elección, no es menos cierto que el azar o la pertenencia a un determinado grupo social pueden ser decisivos en algunos casos;

Los literatos, por su parte, suelen atribuir a sus personajes valores tradicionales de la medicina y de la vocación médica como el altruismo o la empatía, así como algunos estereotipos de la imagen de la profesión. Palabras clave:  vocación; valores de la medicina; razones para estudiar medicina; literatura y medicina Abstract The vocation is a value intangible that defines the good doctor and is present in the reference healthcare professionals.

The medical vocation can be defined in several ways, a broad consensus of acceptance for the one that proposes it as a deep motivation of service to the patient and society which is determined by the experiences and the environment.

While most physicians and medical students invoke the vocation and intellectual appeal for their choice, it is not less true that the chance or being part of certain social groups can be decisive in some cases. The writers, on the other hand, usually attribute traditional values of medicine and medical vocation to their characters such as altruism or empathy, as well as some stereotypes of the profession’s image.

Keywords:  vocation; values of medicine; reasons to study medicine; literature and medicine Introducción Se asume que la medicina es una profesión vocacional, aunque es posible que no exista unanimidad en lo que engloba ese concepto ni cuál de las acepciones aplica a la elección de la profesión por cada médico.

De forma similar, puede haber dificultades para identificar los elementos que constituyen la vocación, así como los factores determinantes de los mismos. Esto es particularmente importante porque el ejercicio de la profesión médica se ha visto modificado por la evolución social, científica y tecnológica, lo que sin duda ha contribuido a la dificultad de hablar de un único perfil de médico; antes bien, la especialización de la atención sanitaria permite la cabida de diferentes perfiles profesionales.

Por otra parte, no es menos cierto que la medicina y los médicos forman parte de los relatos de obras literarias de prácticamente todos los géneros (teatro: El médico a palos o el enfermo imaginario, de Moliere; novelas: La casa de Dios , de Samuel Shem; poesía: El Lítio , de José Agustín Goytisolo; biografías o autobiografías: El árbol de la ciencia, de Pío Baroja; ensayo: introducción a la filosofía de la medicina, de Wulff, Pedersen y Rosenberg ; historias y vivencias de la medicina: Ante todo no hagas daño , de Henry Marsh; Si puede no vaya al médico , de Antonio Sitges-Serra).

En ellas, los autores otorgan a los médicos papeles tan variados como consejero, sanador, confidente, formador, político, gestor… No debe extrañar por tanto que se encuentren alusiones a la vocación o a las razones por las que los médicos decidieron elegir su profesión, como tampoco es excepcional que algunos autores aludan a la imagen del médico o conjeturen sobre rasgos vocacionales de los mismos o sobre la razón última de la medicina o de la dedicación a su ejercicio.

  • En este artículo se incide en algunos aspectos del concepto de vocación médica y se aportan algunas opiniones o razones para la elección de la profesión invocadas por médicos o atribuidas por literatos a algunos de sus personajes;

¿Por qué ser médico hoy? Diversos estudios han puesto de manifiesto que las razones altruistas (68% de los casos) e intelectuales (en el 25%) son las que mayoritariamente inducen a los estudiantes a elegir la carrera de medicina, frente a un 4% que reconoce razones personales y otro 4% razones instrumentales 1.

Datos similares han sido aportados por otros autores que inciden en los aspectos altruistas y humanitarios de la elección 2 , 3. Tal vez esta es la razón por la que algún autor ha aseverado que las razones actuales para ser médicos pasan por ser « las mismas razones de siempre: para cumplir con la profunda vocación de saber para ayudar al semejante que sufre, para obedecer al impulso de escrutar la naturaleza y así cumplir con el insoslayable mandato humano de conocer, para transmitir a las nuevas generaciones eso que logramos saber y dar testimonio, con nuestra conducta, de aquello que cuando nos iniciamos quisimos –y a veces logramos– ser » 4.

Y esto es así, continúa Etcheverry, porque « El mundo no comienza con cada generación, es un fluir continuo y si no advertimos que provenimos de un pasado, difícilmente podemos crear un futuro significativo » 4. Puede, por tanto, que no sea necesario añadir nada nuevo a lo que ha sido el médico y la práctica de la medicina a lo largo de la historia. No disiente de este planteamiento el epidemiólogo y médico de familia Juan Gérvas 5 cuando reconoce como razones para ser médico las siguientes:

  1. Razones personales: « No se ejerce la medicina sin implicarse, sin afectarse, sin poner parte personal en cada encuentro con el paciente o con la familia ».
  2. Razones sociales, es decir, por la consideración social del médico.
  3. Razones científicas: porque la medicina es una combinación de ciencia y arte; ser médico supone dominar una parte poderosa de la ciencia y de la técnica, de enorme impacto en el paciente.
  4. por Razones prácticas dado que el Grado en Medicina aporta mucha versatilidad a la vida y hay muchas formas de ejercer la medicina, sin olvidar que « Nada humano es ajeno a la medicina».

Y estos razonamientos, incide Gérvas, son sostenibles aún cuando no falte quien plantee si aún es necesario estudiar medicina dado que todo está en internet. A quienes así piensan les dice nuestro autor que:

  1. Creer en las tecnologías como solución al sufrimiento y al temor a la muerte es insensato. Las tecnologías solo ayudan.
  2. Las tecnologías no pueden ofrecer ni la compasión, ni la empatía, ni la piedad que puede dar a manos llenas un médico científico y humano.
  3. No hay enfermedades sino enfermos: Las enfermedades son esta dos cambiantes que cada paciente vive de forma personal.
  4. La práctica de la medicina consiste en entender a los enfermos. Y los enfermos no somos máquinas.

Por eso, « Estudiar medicina es y será un reto, lleno de esfuerzos, de satisfacciones, de un futuro variado y variable » en el que « Entender la enfermedad y sus orígenes, conocer sus posibles remedios, mejorar las condiciones de salud y aliviar el dolor de un enfermo son las principales razones de eso que llaman “vocación médica”. La satisfacción personal que se consigue al lograr estos objetivos es, a no dudarlo, una de las más importantes razones para elegir ser médico, hoy y siempre » 6. Sobre el concepto de vocación Todos tenemos una idea aproximada de qué significa vocación, aunque su significación última admite controversia y, para algunos autores es un término sobredimensionado y con un significado sobreactuado 7.

Etimológicamente deriva del latín vocatio que significa acción de llamar; y como tal llamada es entendida la vocación por muchos autores. El diccionario de la RAE, en la primera acepción de la palabra, entiende por vocación la « Inspiración con que Dios llama a algún estado, especialmente el de religión o sacerdocio, pero también la define como inclinación hacia cualquier estado, profesión o carrera ».

No siendo infrecuente la concepción de la medicina como «un sacerdocio». El Profesor Gregorio Marañón 8 en su libro Vocación y ética y otros ensayos , un texto de 1935, editado en 1946, dice que vocación es « la voz que nos llama hacia la profesión y ejercicio de una determinada actividad »; y distingue entre diferentes tipos de vocación: a) la vocación que él estima por antonomasia, la religiosa, definida como una « expresión pura de amor hacia un objeto específico y altísimo, que arrastra a servirla por encima de todo lo demás y para lo cual no es necesaria aptitud alguna »; b) otras vocaciones como la artística, la científica o la pedagógica, que exigen el mismo amor desinteresado y exclusivo y que, además, requieren una estricta aptitud; c) las vocaciones por las profesiones liberales y los oficios, a los que llama vocaciones habituales, que servirán al individuo al poseerla; y d) la vocación médica, « necesaria para ser un buen médico », que es exigida por los dos aspectos de la medicina que requieren « atracción intransferible hacia su objeto, espíritu de sacrificio y aptitudes especificas (su práctica desinteresada, tantas veces comparada con el sacerdocio) y su estrecha alianza con la investigación científica » dada la « ineludible necesidad de investigar que el médico tiene, y que es, en el abogado o en el militar, contingencia muy accidental ».

  • Por último, indica que vocación significa «servir» al objeto de la vocación, lo que en el caso de la medicina deberíamos entenderlo como voluntad inequívoca de servir al enfermo y a la sociedad;
  • Brotons Gimeno también se refiere a la vocación diciendo que es una llamada, en el sentido que utiliza Marañón para la llamada religiosa, aunque apostilla que es « una inclinación fanática de salvar vidas, de borrar el dolor y de ayudar al necesitado »;

Y asegura que « La Medicina ofrece tener sueño y no dormir, estar cansado y estudiar, estar fatigado y escuchar a nuestros enfermos, estar sano y ser azotado por las enfermedades de nuestros prójimos. Medicina es irradiarse, contagiarse, quemarse y enloquecerse cada día » y que « El que ame la vida muelle, la vida cómoda y fácil, el que quiera ser hombre-horario, el que quiera recibir prebendas, la Medicina es un mal campo: La medicina jamás le entregará su mensaje, y el médico será como un extraño o un contrabandista » 9.

  • Graue 6 por su parte, considera que « Las oscuras razones de la vocación médica son muy intrincadas y van desde las percepciones particulares o la tradición familiar, hasta las legítimas aspiraciones sociales y económicas del interesado; el deseo de servicio o el interés por la biología humana o la determinación, por exclusión, de otras posibilidades p;

la falta de vocación para las ciencias sociales o el rechazo intelectual por las matemáticas » 6. Y que la vocación es una incógnita que las aptitudes condicionan pero no definen. De forma similar, en el mundo del arte se detectan las diatribas de definir vocación.

A modo de ejemplo, el literato Haruki Murakami (2017), se refiere a la vocación de escribir en los siguientes términos: « No sé cómo explicarlo de forma precisa, pero para lograrlo hace falta algo especial.

Obviamente se requiere talento, brío y la fortuna de tu lado, como en muchas otras facetas de la vida, pero por encima de todo se necesita determinada predisposición. Esta predisposición se tiene o no se tiene. Hay quienes nacen con ella y otros la adquieren a base de esfuerzo » 10.

  • « Respecto a la predisposición, todavía no se sabe gran cosa de por qué existe, y tampoco se habla mucho de ello al no tratarse de algo que se pueda visualizar o verbalizar » 10;
  • Dejamos para el final la opinión del doctor Valentín Fuster (2016) que considera que la vocación puede ser entendida como una « motivación profunda que sólo es posible de manera individual » 11;

Razones aludidas por algunos médicos Dadas las características de los estudios de medicina y las características sociológicas de nuestro país, durante mucho tiempo únicamente pudieron acceder a los mismos los habitantes de ciudades con facultades de medicina y los hijos de familiar que podían permitirse sufragar los estudios en centros universitarios alejados de los pueblos y las ciudades de residencia.

  1. Por eso, hasta que empiezan a cambiar las condiciones sociales y el ascensor social se hace evidente en los años 60, la mayoría de los estudiantes de medicina eran hijos de médicos, lo que ha llevado a algún autor a plantearse si habría alguna cuestión genética 12 , lo que él mismo descarta;

Pero esta circunstancia puede justificar que en este apartado acudamos a ejemplos de influencia familiar en la decisión de estudiar medicina, a la vez que nos sirve de excusa para basarnos en opiniones vertidas por médicos o sus descendientes en los que se han dado estas circunstancias y que nos han dejado sus testimonios.

  • A modo de ejemplo, el profesor Miquel Vilardell 12 pondera la influencia que tuvo la imagen social de su padre (médico de pueblo), del que dice que tenía el reconocimiento de sus enfermos (« La gente lo quería y reconocía su trabajo »), solucionaba problemas (« era empático, dedicaba muchas horas a su profesión, y tenía habilidades y competencias determinadas para solucionar los problemas de la gente »), tenía buena relación con el entorno (« Comunicaba con facilidad » « Capacidad para expresarse con corrección y explicar las cosas con sencillez »), estaba satisfecho con su trabajo (« Yo lo veía feliz »);

Por todo ello, su padre se convierte en referente (« Desde pequeño yo quería ser como mi padre, quería ser médico de pueblo, y esta era mi auténtica vocación »). En consecuencia, entiende que la vocación la determinan las vivencias y el entorno. De forma similar, Alejandra Vallejo Nájera 13 reconoce la influencia de su padre a edad muy temprana: « A los seis años descubrí la esencia y significado de la profesión de mi padre.

  • Hasta entonces, yo ignoraba en qué consistía ser psiquiatra, sólo sabía que mi papá era un médico diferente;
  • No ponía inyecciones ni miraba la garganta;
  • (…) » « La bata blanca le confería un aire pulcro y bienoliente;
See also:  Como Puedo Obtener Mi Historial Medico?

Me explicó que él ayudaba a los demás a estar contentos, a tener amigos, a ver que el cielo es azul y no verde como algunos creían ». Yo les hago preguntas y ellos me cuentan sus ideas. Cuando éstas son tristes o raras, entonces se las curo ». « Aquella sublime revelación dio un vuelco a mi profesión futura; abandoné mi anhelo de ser azafata o mamá y decidí ser médico de ideas extravagantes, igual que mi padre ».

  • También lo reconoce el doctor Jovell cuando dice que « Como hijo de un médico de cabecera que trabajaba en un barrio obrero de Sabadell crecí predestinado a ser médico de enfermos y no de enfermedades » 14;

Y esta especie de determinismo también parece estar presente en el doctor Oliver Sack 15 que reconoce la influencia de sus padres (ambos médicos) en la vocación de varios de sus hijos incluido él. Dice así: « Para sus pacientes, a menudo era amigo además de médico.

El intenso interés que prestaba a la totalidad de la vida de sus pacientes le convertía, al igual que ocurría con mi madre, en un maravilloso narrador. Sus historias médicos nos cautivaban de niños, y fueron en parte responsables de que Marcus, David y yo siguiéramos la vocación de nuestros padres ».

Y así quedó « reconocido » en su caso cuando cumplió los 14 años. ( Tabla 1 ). Claro que en el caso de Oliver Sachs hubo factores añadidos dado que su primera intención fue dedicarse al trabajo de laboratorio en vez de a la clínica, pero, dadas sus escasas habilidades, sus jefes le dijeron: « Sacks, es usted una amenaza para el laboratorio.

Autor Razones Texto explicativo
Sacks, O, 2015 15 , 2003 30 Como alternativa a la falta de otras aptitudes «Sacks, es usted una amenaza para el laboratorio. Por qué no se dedica a visitar pacientes…, cometerá menos desastres». Ese fue, reconoce Sacks, «el innoble comienzo de mi carrera clínica».
Tradición familiar «Cuando cumplí catorce años quedó “entendido” que iba a ser médico; mis padres eran médicos, mis hermanos estudiaban medicina. Mis padres se habían mostrado tolerantes, incluso complacidos, con mi interés por la ciencia, pero ahora parecían pensar que ya estaba bien de jugar».
Vallejo Nájera, JA, 1994 31 Influencia paterna «Pero al final pudo más el ejemplo de mi padre, la admiración que sentía por él, y acabé matriculándome en Medicina. Y no me arrepiento». Mi vocación era curar enfermos; pocas satisfacciones tan grandes como ésa».
Ortiz Picon, 1980 18 Imposición familiar «Perteneciendo yo a una familia de abogados y gentes de letras, y habiendo obtenido un expediente de bachillerato bastante más satisfactorio en las materias de letras que en las de ciencia, ignoro por qué fui inducido –cuando tenía 16 años– a estudiar la carrera de médico. El caso es que –sin vocación, pero sin resistencia– me matriculé en el llamado “curso preparatorio”. Teófilo le preguntó “y usted, ¿por qué estudia Medicina?, ¿por qué no se dedica a otra cosa? A lo que respondí: porque, como cualquier chico rico, deseo conseguir un título universitario».
Brotons, 1968 9 El médico como placebo «La primera medicación que recibe el enfermo es el propio médico; todo lo demás se da por añadidura. Si falla el médico, faltan todas las técnicas y todas las organizaciones. El médico lo rellena todo por el rebosamiento de su vida interior».
Kalanithi, 2016 17 Búsqueda de sentido a la existencia «Practicando la medicina podría continuar buscando una filosofía biológica seria. La especulación moral era muy endeble comparada con la acción moral».
O’Sillivan, 2016 32 Sentido de la vocación «Hay un talento innato» pero es necesario desarrollar capacidades de relación humana: hay que aprender a «escuchar cómo las personas cuentan las cosas, sus propias historias, cómo personas con educaciones y vivencias distintas describen su dolor de cabeza, de ahí que entender qué les pasa, y para ello no basta con fijarse en los hechos, también es necesario atender a las sutilezas del lenguaje. La mayoría de las cosas se pueden aprender, pero hay que tener un cierto talento innato».
Marsh H, 2016 19 Por azar Me había convertido en médico no porque tuviera una gran vocación, sino a causa de una crisis vital».
Graue, 2009 6 La profesión más completa La medicina es y será la profesión más completa e interesante de todas aquellas ramas del conocimiento humano: «todo lo que afecta al ser humano, todo, absolutamente todo: el entorno social, ecológico, económico, cultural, familiar, sanitario, etc. , es susceptible de ser estudiado, al menos en algunos de sus aspectos o consecuencias por ella».
Levi Montalcini, 2011 33 Por altruismo «En aquellos días tomé mi decisión: convencería a mi padre para que me dejara seguir estudiando y haría medicina. Así lo comuniqué a Giovanna, añadiendo ingenuamente que yo la curaría».
Vocacional «Estaba convencida de que la profesión que más me convenía era la de médico. Aunque de manera vaga, siempre me había atraído, y ya durante la guerra quise ser enfermera, dando por hecho que no podía llegar a médico. Mi padre también (…) objetó que (la de medicina) era una carrera larga y difícil, poco apta para mujeres; que había dejado los estudios hacía tres años –debido a la 2ª guerra mundial– y no me sería fácil retomarlos.

  • Por qué no se dedica a visitar pacientes…, cometerá menos desastres »;
  • Ese fue, reconoce Sacks, « el innoble comienzo de mi carrera clínica » 15;
  • Tabla 1;
  • Algunas de las razones esgrimidas por médicos para elegir sus estudios;

Yo le aseguré que no me asustaba. Tomaría clases y me prepararía».

Gavilán E, 2019 34 Por azar Un hecho desencadenante. Un gatito refugiado en el motor del coche resulto mortalmente herido al arrancarlo. Impresionado por el suceso, la primera intención fue hacerse veterinario pero cambó a medicina por la siguiente reflexión: «si lo que me conmueve es el sufrimiento y lo que quiero es dedicar mi vida a aliviarlo, ya que me pongo, ¿por qué no aliviar el sufrimiento humano, que me pilla más cerca?.

Pero no es el único que desde la medicina manifestó más inclinación por la tarea científica que por la asistencial. Así, en su biografía sobre Yersin, Deville 16 indica que Yersin mantuvo todo el tiempo una curiosidad amplia y dispersa en la que la medicina sólo ocupaba una parte. « Le interesan las máquinas, las minas, la metalurgia, el embotellado de aguas minerales, la ingeniería civil y las obras públicas ».

  1. Así fue como decidí ser médico»;
  2. Así es como él concibe el estudio;
  3. « Sólo hace falta observar y Yersin observa mucho;
  4. Más tarde, él se ocupará de las máquinas, como lo hacía con las cometas, para desmontarlas, volverlas a montar, mejorarlas;

Eso es siempre más eficaz que leer las instrucciones de uso ». Pero sobre todo era un naturalista y un aventurero por lo que aceptaba sólo a regañadientes los encargos del Instituto Pasteur de atender tal o cual emergencia sanitaria en alguna parte del mundo donde Francia tuviera intereses.

También se puede llegar a la medicina como estación final del proceso de buscar un sentido a la existencia. Cuenta Paul Kalanithi 17 que llegó a la medicina buscando la relación entre la biología, literatura y moral, intentando comprender el «hombre fisiológico-espiritual» del que hablaba Walt Whitman y que según este mismo autor sólo el médico puede comprender plenamente.

Así pues se decidió por la medicina porque « Practicando la medicina podría continuar buscando una filosofía biológica seria. La especulación moral era muy endeble comparada con la acción moral» (…) «La Facultad de Medicina me ayudó a comprender mejor la relación entre el sentido, la vida y la muerte » porque los pacientes concretos no son simples abstracciones filosóficas.

No obstante, Kalanithi, coincide de alguna manera con Marañón cuando asemeja su tarea de médico a la de pastor: « De haber sido más religioso en mi juventud, quizá me habría convertido en pastor, porque era un papel pastoral el que yo había deseado asumir ».

Y también se puede entender que, pese a reiterar que no se había planteado la elección de la medicina, reconoce la influencia paterna: « Su facilidad para establecer un contacto humano y la confianza que infundía en los pacientes eran un ejemplo para mí » 17.

Pero no todo el que acaba en medicina lo hace por emulación de familiares ni por vocación. De esta forma, se ha invocado que tal vez la afluencia a la medicina que se ha producido en los últimos años no responda exclusivamente a factores vocacionales sino que otros como el empleo pueden haber tenido un peso decisivo.

Tal vez por esto, en un momento determinado, la Conferencia de Decanos planteó la necesidad de instaurar pruebas que evaluasen la vocación y algunas habilidades de los candidatos a ingresar en los estudios de medicina. Pero no es menos cierto que esto no es nuevo.

A modo de ejemplo, el que fuera catedrático de Histología de la Universidad de Granada, Profesor José Manuel Ortiz Picón 18 , en su biografía ofrece un ejemplo de cómo una persona sin vocación por la medicina llega a apasionarse por la investigación histológica y alcanzar el máximo grado académico: « Procediendo de una familia burguesa y “de letras”, no acierto a comprender qué me impulsó hacia la Medicina, sin vocación de médico.

El caso es que pronto me orienté hacia la parte menos pragmática de la Medicina; y si me abrí camino en ella, quizá fue por encontrarme en el ámbito científico por mí escogido –la Histología– con menos competidores que los que hubiese hallado en cualquier especialidad clínica » 18.

Más recientemente, el neurocirujano Henry Marsh 19 explica que « Me había convertido en médico no porque tuviera una gran vocación, sino a causa de una crisis vital ». No había nadie en la familia que ejerciera la medicina y que el único antecedente había sido un bisabuelo materno que ejerció en un remoto pueblo de la Prusia rural.

Tras un desengaño amoroso, Marsh se fue a un pueblo minero a trabajar como camillero de hospital. « Tras haberme pasado medio año viendo operar a cirujanos, decidí que quería dedicarme a eso. La violencia controlada y altruista de la cirugía me resultaba profundamente atractiva.

  1. Era un empleo seguro, que parecía entrañar cierto grado de emoción y una combinación de habilidades manuales y capacidades mentales, así como poder y estatus social;
  2. Aun así, no fue hasta ocho años más tarde, cuando vi aquella cirugía de aneurisma durante mi residencia, cuando descubrí mi verdadera vocación » 19;

Y los hay que llegan sin una idea clara, como es el caso de Claude Bernard, el creador del método experimental en medicina descrito en su libro Introducción al Estudio de la Medicina Experimental. Según cuenta el Profesor Pedro Garcia Barreno 20 en la introducción a la edición de la obra de Claude Bernard antes citada, sus primeros educadores consideraron que debía estudiar para eclesiástico por lo bien que aprendía latín; sus padres estimaban que debía dedicarse al comercio para lo que lo consideraban dotado; el propio Claude Bernard soñó con ser dramaturgo y a ello le dedicó sus mejores empeños y con tal fin se trasladó a París donde, para subsistir y mientras consigue una obra meritoria, trabaja como ayudante de boticario.

  • Un día presenta una obra de teatro a un crítico literario que, a la vista de la calidad del trabajo, le recomienda que, ya que ha trabajado en una farmacia, estudie medicina;
  • Claude Bernard fue un estudiante mediocre y terminó los estudios sin pena ni gloria;

Afortunadamente para la medicina le tocó hacer prácticas con François Magendie de quien aprendió los fundamentos de la investigación a la que se consagró. También es anecdótica la decisión del médico checheno Khassan Baiev de estudiar medicina. En uno de sus viajes con fines deportivos, vio desde el autobús un edificio con un símbolo de un cáliz con una serpiente blanca enrollada en él.

Esto le llamó mucho la atención y se preguntó: «¿Por qué no podía convertirme en médico?» 21. Años más tarde descubrió que el significado de ese símbolo era la muda de la serpiente representando renovación y cura.

Este hecho azaroso es común a muchas pro- fesiones como ha recordado Jordi Ibáñez Fanés 22. En un pasaje de su obra El reverso de la historia , Ibáñez Fanés se refiere a la vocación por la profesión universitaria, por el ejercicio de la actividad académica y, para ello, alude al libro El Político y el científico en el que Max Weber confiesa « que le debe al azar el haber podido iniciar su carrera académica ».

  1. Ibáñez se manifiesta partidario de que « el azar, el apellido o la procedencia familiar, la pertenencia a un determinado mundo social, todo eso cuenta como punto de partida » 22;
  2. La Tabla 1 aporta más ejemplos de las razones esgrimidas por diferentes médicos;

Razones encontradas en la literatura no médica Si bien en los ejemplos que hemos comentado en el apartado anterior ha tenido un peso importante la influencia familiar, el azar y cierta inclinación a la ciencia, los literatos suelen atribuir a sus personajes valores tradicionales de la medicina y de la vocación médica como el altruismo, la empatía y algunos estereotipos de la imagen y el papel de la profesión.

Autor Razones Texto explicativo
Merino JM, 2014 35 Rechazo de la idea de ser médico «Yo no estudié Derecho, como quería mi padre, porque pretendía tener una vida más aventurera que la de los juzgados, ni tampoco Medicina como el Tio Jero, porque sentía rechazo ante la idea de la enfermedad siempre cercana, de la costumbre de las lentas agonías hospitalarias».
Herbert J, 2001 36 Falta de aptitudes «De niño quería ser científico o doctor. Un hombre de bata blanca. Más pronto que tarde descubrí mi falta de aptitudes: me tomó años aceptar la redondez de la tierra».
Abad Faciolince, 2007 37 Falta de aptitudes «Mi papá fue siempre de una torpeza absoluta con las manos. Era demasiado intelectual incluso para ser médico, y carecía por completo de esa destreza de carnicero que debe tener, en todo caso, un cirujano» «Ejercía la medicina desde un punto de vista netamente científico, pero sin un contacto directo con los pacientes y con la enfermedad, prefería prevenirlas, en interminables jornadas de vacunación o de enseñanza de normas higiénicas básicas».
Deville P, 2014 16 Medicina como sacerdocio «Me preguntas si le voy cogiendo gusto a la práctica de la medicina. Sí y no. Me da un gran placer curar a quienes vienen pidiéndome consejo, pero no quisiera hacer de la medicina un oficio, quiero decir que nunca podré pedirle a un enfermo que me pague por los cuidados que haya podido prestarle. Considero la medicina un sacerdocio, como ser pastor espiritual.

La Tabla 2 recoge algunos textos extraídos de lecturas dispersas. A continuación, comentamos algunos ejemplos con un poco más de detalles. Tabla 2. Algunas razones atribuidas por diferentes literatos a sus personajes en relación a la elección / rechazo de la medicina como tema de estudio o actividad profesional.

Pedirle dinero a un enfermo para sanarle es un poco como decir: la bolsa o la vida».

Mankel, 2015 38 Elección precoz de especialidad «Y siempre vienen nuevas generaciones de médicos. Cecilia y Krister tienen un hijo. Un joven que acaba de empezar a estudiar medicina en la universidad de Umea. Si no lo he entendido mal, ya tiene decidida la especialidad que hará en su día. Quiere ser neurólogo. No le he preguntado por qué. Pero me figuro cuál será su respuesta. Está bien meditada»
Shriver, 2012 39 Por qué alguien quiere ser médico «Personalmente Shep no entendía por qué alguien querría ser médico. Oh, sí, las tareas de poner un stent en una arteria o desatascar una bañera eran técnicamente afines. Sin embargo, un médico era también como un fontanero que dedica un considerable porcentaje de su tiempo a llamar a la puerta y decir: Lo siento, pero no puedo desatascarle la bañera.

  • Una respuesta que puedo formular enseguida;
  • Eso era lo único para lo que servía la interpretación, la parte del “lo siento”;
  • Y después se marcha y tal vez salude con la mano, dejando al cliente con agua espumosa atascada en el cuarto de baño;

Por qué alguien querría un trabajo como ése».

Mankel H, 2016 23 Ganar dinero «Desconfiaba de los que hacían medicina para ir a trabajar a los países pobres. Yo estudiaba para ser médico porque quería ganar un buen sueldo y tener libertad de elegir dónde quería trabajar. La idea de viajar a Asia o a África me resultaba totalmente ajena. Consideraba que aquellos compañeros míos de estudios que sopesaban trabajar en países pobres no eran más que unos ingenuos que seguramente tendrían que arrepentirse.
Elección precoz «Hoy quizá esté arrepentido de haberme hecho médico, algo que decidí cuando tenía quince años.
Neuman A, 2012 40 Vocación Vocación: «Una vocación es una misión permanente. O sea, una manera refinada de evitar lo desconocido».
Hailey A, 1965 41 Perfil vocacional Determinación de ser médico: «Su determinación de ejercer la medicina sin compromisos, clara, honradamente, con toda la exactitud posible en el campo médico. Para todos los que no pensaban así, para los claudicantes, los intrigantes, los perezosos, los ambiciosos a toda costa, David Coleman no tenía más que desprecio y asco.

Henning Mankell 23 , en su novela Botas de lluvia suecas pone en boca de su protagonista Fredrik Welin, las siguientes expresiones: « Hoy quizá esté arrepentido de haberme hecho médico, algo que decidí cuando tenía quince años. Ahora me resulta más fácil comprender a mi padres, el camarero constantemente hastiado, que en cierta ocasión me observó disgustado y me preguntó si de veras pensaba que tenía sentido pasarme la vida metiendo cuchillos en los cuerpos de otras personas» (…) En honor a la verdad, me hice médico porque así se lo había dicho a mi padre.

  1. Hoy sospecho que me equivoqué;
  2. Si él hubiera muerto antes de que yo terminara mis estudios de medicina, los habría interrumpido inmediatamente » 23;
  3. Mankell resalta aquí dos aspectos; el primero, la decisión precoz de querer ser médico, y el segundo, la imagen que el profano puede tener o haber tenido de la cirugía en algún momento de la historia;

Por otra parte, el doctor Frankenstein, el personaje creado por Mary Shelley, puede ser una expresión del médico dado a la indagación científica ya que ha sido dibujado reconociendo la influencia del Prof. Waldman en la elección de una rama concreta de la filosofía natural, la que profesaba el tal profesor.

  1. Y es a partir de ahí como se oriente hacia el estudio « de la estructura del cuerpo humano y, en realidad, de cualquier animal dotado de vida » 24 , y a la fisiología;
  2. Por su parte, el Dr;
  3. Escobedo que presenta Gabi Martínez 25 en su novela Las defensas decide estudiar medicina porque el cerebro siempre le ha fascinado y quiere investigar en enfermedades neuronales autoinmunes a raíz del diagnóstico de una espondilitis anquilosante a una hermana, lo que « fue una revelación para mi carrera, porque adentrarme en el nuevo campo me reveló la perversa belleza de la autoinmunidad (“un organismo agrediéndose a sí mismo”) y sus consecuencias en la neurología, en ese cerebro que desde siempre me había atraído » 25;

La orientación del personaje a la investigación científica queda patente en los siguientes términos: « Ni dioses ni artistas podían competir con la creatividad objetiva de las moléculas, que actuaban como una verdad incontestable ante los vaivenes cotidianos ».

También Silvia Abascal 26 nos deja algunas reflexiones sobre la empatía a la luz de la calidez de trato recibida durante su enfermedad: « La empatía es la capacidad cognitiva de percibir y penetrar profundamente en los sentimientos del otro.

Es una destreza que forma parte de la inteligencia emocional, una habilidad de la comunicación interpersonal. Aquel que es reconocido como empático tiene la particular habilidad de estar consciente, de reconocer, comprender y apreciar los sentimientos de los demás.

  1. (…) Es como un don personal de una conciencia social;
  2. Aquel que lo posee no necesita mentalizarse para desarrollarlo;
  3. La habilidad de leer en los sentimientos de los demás está;
  4. Fluye » 26;
  5. Pero no faltan quienes nos aportan datos ilustrativos del proceso de aprendizaje en clínica tomados de experiencias personales: « Esta tarde me he despertado con dolor de oído y he ido a urgencias;

Después de que me examinaran, el titular le ha preguntado al de prácticas qué tratamiento me daría: Antibiótico y antiinflamatorio. De forma refleja yo he saltado diciendo que no. Yo he hecho tintinear mi medalla de las alergias ante el panoli de prácticas.

Entonces cuando el titular ha acabado de exponer todo lo que pensaba, le ha dado dos lecciones. PRIMERA: deja que el paciente termine de hablar, te puede enseñar muchas cosas, y, en este caso, ya te estaba diciendo con la medalla que es alérgico.

Este tipo de pacientes suelen venir con la lección aprendida, y pueden darte muchos más datos de los que tú puedas percibir. SEGUNDA: Antes de recetar, mírate la historia clínica, por favor » 27. Y tampoco faltan quienes muestran la admiración por la elección de la profesión, en este caso de oncología infantil, como comenta Sergio del Molino 28 : « No sé si escogieron esa especialidad o si la especialidad las escogió a ellas, pero no entiendo cómo una licenciada en medicina, que puede trabajar en otros ámbitos, acaba ejerciendo de oncóloga pediatra.

  • Es peor que ser un oncólogo a secas;
  • Enfrentarse a la mirada de un niño con cáncer es mucho más valiente que afrontar la de un adulto;
  • Para este cabe la metáfora del castigo moral » 28;
  • Pero también transmite la inquietud de los familiares que intentan detectar « cualquiera palabra, cualquier inflexión en la voz, cualquier gesto, nos sirve para aguantar un día más;

Pueden darnos la alegría o quitárnosla con una simple mueca » 28. Algo que los médicos deben gestionar adecuadamente porque « El médico no puede erigirse en juez del enfermo ni condenarlo, sino que debe intentar comprenderlo y prestarle ayuda » 29. Referencias 1.

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¿Qué es ser médico reflexión?

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‘ Ser médico es tener que lidiar con el sufrimiento del paciente, teniendo la certeza que no habrá solución’, ha manifestado Giménez.

¿Qué significa ser un médico?

¿Qué es ser médico? – Si te preguntas ¿Qué es ser un médico? El medico es un profesional en el campo de la medicina, cuyo objetivo es mantener y lograr la recuperación de la salud humana. Por medio de estudios, análisis tratamiento y diagnósticos de las enfermedades o lesiones del paciente ; asimismo, un buen médico son personas calificados  en el ámbito de la salud.

¿Qué habilidades debe tener un doctor?

¿Cuáles son los valores de un médico?

La formación en ética y valores en las facultades de medicina Training in ethics and values in medical schools Emilio José Sanz Catedrático de Farmacología Clínica. Decano de la Facultad de Medicina. Universidad de La Laguna E-mail: [email protected] com La labor de las facultades de medicina en la formación de los futuros profesionales no puede referirse exclusivamente a la transmisión de conocimientos teóricos y habilidades prácticas, sino que además debe ir dirigida a la formación integral de las personas que luego ejercerán la medicina.

  • Es necesario que tras la formación universitaria un médico sepa medicina, sepa ejercer la medicina y que sea un profesional médico (a lo largo del documento me referiré a los profesionales médicos utilizando la forma neutra del sustantivo médico, por lo que me aludiré, en todos los casos, indistintamente a los médicos y las médicas);

Esta orientación ha estado poco presente en el currículo objetivo de los planes de estudios anteriores a la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), aunque constituyese, a través del buen y el mal ejemplo, una parte del currículo oculto.

  • En los nuevos planes de grado se han incorporado algunas materias (aunque en formato y duración limitadas) que dedican créditos a la promoción de valores y a la enseñanza de la ética profesional;
  • Sin embargo, antes de comprobar si estos nuevos desarrollos curriculares son adecuados es necesario reflexionar sobre cuáles son esos valores y cómo debe ser el médico del futuro;

Para ello me referiré a la monografía El médico del futuro [1], publicada por la Fundación Educación Médica. En esa monografía se identifican valores esenciales que deben compartir todos los profesionales y que deberían ser objeto del desarrollo de las competencias educativas de los estudiantes de medicina.

Se pretende formar a un médico: – Que trate enfermos, no enfermedades. – Con actitud crítica. – Comunicador y empático. – Responsable individual y socialmente. – Que tome buenas decisiones para el paciente y para el sistema.

– Líder del equipo asistencial. – Competente, efectivo y seguro. – Honrado y confiable. – Comprometido con el paciente y la organización. – Que viva los valores del profesionalismo. Es evidente que este tipo de competencias, morales, éticas y personales, no pueden fácilmente enseñarse mediante clases magistrales o evaluarse mediante exámenes de respuesta múltiple.

  1. Exigen un cambio de paradigma educativo, para el que estamos pobremente preparados;
  2. En este sentido, los propios estudiantes de medicina han tomado la delantera;
  3. En la Guía de recomendaciones éticas para las prácticas clínicas , preparada por el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM, www;

ceem. org. es ), especifican con rigor, claridad y sencillez las cualidades, las actitudes, el comportamiento y la relación con los pacientes que debe mostrar todo estudiante. La lectura cuidadosa de la guía debe orientar la acción dirigida a la educación en ética y valores en las facultades de medicina.

  1. Al final de ese documento, los estudiantes acaban recordando: ‘El alumno deberá integrar la ética como parte activa y sobresaliente de su formación para obtener una cultura de responsabilidad, respeto y honestidad’, y concluyen diciendo: ‘Nadie podrá llamarse buen médico sin antes haber demostrado que es un médico bueno’;

Los párrafos anteriores nos orientan hacia el objetivo docente de esta tarea irrenunciable de las facultades de medicina, pero la pregunta que surge es: ¿se pueden enseñar valores en una enseñanza reglada o este tipo de formación sólo se puede obtener por imitación viendo los modelos en las prácticas clínicas? Realmente existen evidencias de que el modelo actual no asegura la formación en valores y ética.

  • Aunque el refrán sostiene que fray ejemplo es el mejor predicador, asistimos a una presencia muy frecuente de comportamientos poco ejemplares: medicina defensiva, reacciones burn-out , conflictos de intereses profesionales, etc;

De hecho, en varios estudios realizados en otros países se constata una pérdida de valores en el estudiante conforme pasa más tiempo en la facultad y en la residencia de posgrado. Por otra parte, hay evidencias publicadas desde hace años de que la incorporación de sistemas de formación sobre ética médica en los currículos, tanto en forma de clases magistrales como de discusión de casos, aumenta el nivel del razonamiento moral de los estudiantes [2].

En la literatura anglosajona hay un cuerpo importante de doctrina que evalúa el progreso moral de los estudiantes de medicina (y otras profesiones sanitarias), y donde se ha comprobado la posible existencia de ‘currículos ocultos’ en la estructura de la educación médica que inhibe, más que facilita, el desarrollo del progreso moral de los estudiantes.

Algunos de estos primeros estudios de campo sugirieron que existe una tendencia negativa en el progreso ético durante la carrera de medicina, con una decreciente sensibilidad moral y una involución de la capacidad para el razonamiento moral [3]. Para ello se han utilizado escalas que miden los estadios de desarrollo moral de Kohlberg ( Moral Judgment Interview ), distinguiendo entre la ‘moralidad preconvencional’ (basada en las consecuencias fácticas de nuestras acciones), la ‘moralidad convencional’ (donde predomina el hecho de atenerse a las normas morales y legales) y la ‘moralidad posconvencional’ (en la que las virtudes y principios éticos universales o particulares son asumidos como propios).

Estudios similares se han venido publicado desde entonces en varios países. En 2011 Hren et al [4] mostraron en una facultad de medicina croata cómo los estudiantes experimentaron un retroceso desde un estadio posconvencional a uno convencional tras pasar a la parte clínica de sus estudios, comparando además con un grupo control de la misma edad que no tenía estudios universitarios.

Y mantienen una relación causal entre este retroceso moral y la docencia clínica, en la que pueden influir la organización jerárquica de los servicios clínicos, la naturaleza de los dilemas morales a los que se enfrentan los alumnos y el currículo oculto que subyace en las prácticas.

Otros estudios sugieren que muchos estudiantes de medicina, que deberían estar en esa transición, muestran muy pocos cambios en su desarrollo moral. Posiblemente esto está relacionado con la percepción de las presiones para adaptarse a la ‘cultura informal’ de los servicios médicos.

Muchos estudiantes perciben una ‘disidencia’ interna considerable al intentar acomodar los valores personales relacionados con la empatía, el cuidado y la compasión en sus prácticas clínicas [5]. La bibliografía es abundante. Self y Baldwin observan una disminución de la capacidad para el razonamiento moral entre el primero y el último curso de Medicina [6] y también una detención, durante la carrera, del desarrollo moral esperado para la edad y el nivel educacional de los estudiantes [7].

Este tipo de hallazgos han sido refrendados por más autores, que también sugieren una disminución de la conducta moral a lo largo de la carrera de medicina, de forma que los estudiantes de los últimos años son más tolerantes con las faltas de ética que los estudiantes menos avanzados [8], o la percepción de una ‘erosión ética’; un 62% de los estudiantes analizados por Feudtner et al [9] reconoce que sus principios morales han resultado erosionados o perdidos durante la carrera.

Hicks et al [10] analizaron qué tipo de dilemas éticos se presentan a los estudiantes de medicina. En su trabajo reconocen que hasta un 47% se sintió presionado para actuar incorrectamente y un 62% observó a su instructor actuar incorrectamente. Por ejemplo, en situaciones en las que se plantea un conflicto entre la enseñanza y la atención al paciente (exámenes médicos sin consentimiento, prácticas invasivas con el solo fin de enseñar/practicar, visitas innecesarias, falta de confidencialidad, etc.

), la asignación de responsabilidades que los estudiantes no podían llevar a cabo (control prenatal sin supervisión, curaciones no supervisadas, etc. ) o una atención médica subestándar (falta de consentimiento, curaciones sin los medios apropiados, falta de tratamiento del dolor, etc.

De hecho, los estudiantes reconocieron que muchas veces los hechos observados contradecían el discurso explícito. Y es que, como reflexiona Coles (de la Universidad de Harvard) [11], habitualmente proponemos el razonamiento complejo, la reflexión independiente, pero luego les hacemos exámenes de respuesta múltiple en donde se premia la retención de información en crudo, en donde los detalles más abstrusos son los que más probabilidades tienen de ser preguntados.

  • Predicamos el trabajo en equipo, pero premiamos la competencia entre estudiantes;
  • Otras veces los estudiantes ven en su escuela y en sus profesores individualismo; autoritarismo; competencia feroz por el dinero, el prestigio, las posiciones de poder; mecanicismo; eficientismo; evitación del riesgo legal; complacencia o intercambios de favores con la industria farmacéutica y electromédica;

Los anteriores trabajos sustentan la idea de que la mera transmisión por ósmosis o por la experiencia clínica de los mentores no parece ser la forma más adecuada de trasmitir esos valores que hemos identificado como sustanciales. De hecho, los estudiantes (y los profesionales, de una forma más profunda, pero quizá menos consciente) se encuentran ante expectativas y mensajes contradictorios a la confrontación entre la moralidad ‘expresada’ y la moralidad ‘presentada’ ( Tabla ). Tras este repaso a las evidencias publicadas, parece necesario proponer una forma estructurada y bien organizada para trasladar un currículo explícito a los estudiantes de medicina. Se puede afirmar que las facultades de medicina tienen una responsabilidad en la formación en valores, ética y profesionalismo que no pueden obviar. Es una responsabilidad cualificada si queremos formar médicos competentes y buenos. La Orden ECI/332/2008, de 13 de febrero, ‘Por la que se establecen los requisitos para la verificación de los títulos universitarios oficiales que habiliten para el ejercicio de la profesión de médico’, implanta un módulo II que debe contener aspectos de ‘Medicina social, habilidades de comunicación e iniciación a la investigación’ y donde se especifica que deben contemplarse contenidos para ‘Conocer los fundamentos de la ética médica.

Bioética. Resolver conflictos éticos. Aplicar los valores profesionales de excelencia, altruismo, sentido del deber, responsabilidad, integridad y honestidad al ejercicio de la profesión. Reconocer la necesidad de mantener la competencia profesional.

Saber abordar la práctica profesional respetando la autonomía del paciente, sus creencias y cultura’. Esta directriz se ha plasmado en una gran variedad de nuevas asignaturas en los diferentes nuevos programas de grado, en las que, al menos formalmente, se han integrado estos conocimientos.

  • Sin embargo, este módulo está generalmente minusvalorado y se presentan frecuentemente quejas sistemáticas por los créditos dedicados a ética, comunicación, sociología/antropología, profesionalismo, etc;

Por otra parte, estos pocos créditos suelen estar confinados en los primeros cursos de la carrera y alejados de las prácticas clínicas. Muchos profesores de las facultades siguen insistiendo en que estas competencias ‘no se deben enseñar en una asignatura’, muchas veces con la no tan secreta intención de utilizar esos créditos para aumentar los dedicados a su propia materia.

  • Y de alguna manera la pregunta es pertinente: ¿se puede enseñar ética médica y valores morales y profesionales en clase? ¿Se deben centrar estas materias en la explicación de teorías éticas actualmente vigentes o se deben limitar a la enseñanza de las leyes y normas (códigos, declaraciones, etc;

) pertinentes? ¿Se trata, acaso, de enseñar técnicas de resolución de conflictos? Algunas personas podrían valorar que la enseñanza y la formación en valores pueden estar más cerca del adoctrinamiento. ¿Cómo separar la formación en valores de la formación en los aspectos legales de la medicina, el repaso del código deontológico o la iniciación al corpus de la bioética? Al final el objetivo no debe ser memorizar más datos y comprender las repercusiones legales de la actuación médica (para lo que suelen mantenerse los contenidos clásicos de la medicina legal).

  • Se trata, en definitiva, de enseñar a pensar;
  • Y eso no se puede trasmitir (sólo) por ‘lecciones magistrales’, requiere la participación activa del estudiante;
  • La bioética debe abordarse desde los fundamentos y las principales teorías éticas, resaltando los procedimientos para la toma de decisiones, haciendo hincapié en los valores clásicos de la medicina (muy bien recogidos, por cierto, en la Guía de recomendaciones éticas para las prácticas clínicas del CEEM) y entrenando la asunción personal de criterios morales, a ser posible en un estadio posconvencional de la clasificación de Kohlberg;

Y la evaluación debería realizarse respetando los criterios personales de los alumnos, pero exigiendo la coherencia y la profundidad en el análisis. Es difícil implementar un programa de calidad adecuada en las facultades de medicina por las dificultades ya mencionadas, pero las experiencias de éxito han supuesto siempre una mayor implicación del alumno en el desarrollo de este tipo de docencia.

  • La dificultad de su localización en los primeros cursos de la carrera se puede ver compensada por la mejor disposición de esos alumnos, y un idealismo todavía no mediatizado por el medio en el que se van a desenvolver;

La utilización de portafolios, páginas wiki, trabajos de los alumnos, películas relacionadas con aspectos de la bioética, etc. , hacen que la predisposición de los alumnos sea mucho mejor, y el aprovechamiento, excelente. Se requiere, en definitiva, asegurar una actitud activa del estudiante de pregrado, una actitud reflexiva del propio alumno.

Una dificultad añadida es encontrar docentes adecuados para esta materia. Frecuentemente se han hecho cargo de esta enseñanza profesores de medicina legal o historia de la medicina. Sin embargo, ésta debería ser un área trasversal en la que cupieran todos los docentes de la facultad, y en especial los que tienen una labor clínica.

Afortunadamente, cada vez es más frecuente contar con profesionales formados en este ámbito en alguno de los múltiples programas de posgrado que existen sobre bioética y materias afines. Las áreas de conocimiento asignadas a esta docencia no deberían ser restrictivas, sino abiertas, y, en muchas ocasiones, adaptadas a personas con formación e interés para ello.

Son programas, además, en los que es posible y muy conveniente contar con otros profesionales, no necesariamente profesores contratados por la universidad, pero que pueden colaborar puntualmente en estas materias.

Se trata de encontrar a las personas idóneas. Un programa longitudinal de ética debería procurar generar sensibilidad y habilidades morales, expandir el horizonte intelectual de los estudiantes, inculcar conocimientos y categorías éticas, enseñar procedimientos para la toma de decisiones morales, mostrar la ética clínica en contexto y en tiempo real y promover una visión crítica de la medicina actual.

Si bien la situación actual es confusa y nos encontramos en la fase inicial de la implantación de estas enseñanzas, también se trata de un momento de oportunidades. Tras un análisis de la situación real de la enseñanza de la bioética y los valores en las facultades de medicina, se puede intentar coordinar programas y generar materiales educativos comunes.

En cualquier caso, cualquier actividad docente en esta área será mejor que la dejación mayoritaria que se ha venido observando hasta los (pen)últimos planes de estudio. Otras posibles tablas, tomadas de la Guía de recomendaciones éticas para las prácticas clínicas del CEEM, son las siguientes: – De las cualidades que debe presentar un estudiante de medicina: • Amor a la profesión.

  1. • Respeto;
  2. • Empatía;
  3. • Humildad;
  4. • Responsabilidad;
  5. • Prudencia;
  6. • Calidez;
  7. • Profesionalidad;
  8. • Capacidad comunicativa;
  9. • Ser ejemplar;
  10. – De las actitudes de los estudiantes en sus prácticas clínicas: • Participación activa en todas las actividades relacionadas con el proceso de formación, con exigencia y sentido de la responsabilidad;

• Desarrollo personal. • Respetar a los profesores, médicos y a otros profesionales sanitarios que colaboran en el proceso de entrenamiento clínico. • Identificar situaciones que implican algún conflicto ético durante las prácticas clínicas. • Cultivar la sensibilidad ética personal, sin dejarse influir por un entorno desfavorable.

• Colaborar con los compañeros estudiantes de medicina, tanto en lo relativo a la actualización de conocimientos como en lo relacionado con la ética personal. • No discriminar a ningún paciente. • Actitud si el estudiante padece una enfermedad transmisible.

– Del comportamiento del estudiante en las prácticas clínicas: • Puntualidad. • Identificación. • Respeto de las normas generales y específicas de cada servicio. • El estudiante debe asumir el comportamiento correcto que se espera del personal sanitario en sus relaciones con los enfermos.

  • • El estudiante debe saber escuchar y ser respetuoso en su trato con el paciente, sus familiares y los miembros del equipo asistencial;
  • • Debe tratar de manera respetuosa a todo el personal del hospital;

• Uso responsable de los recursos. – De la relación (del estudiante) con el paciente en sus prácticas clínicas: • Ha de quedar siempre claro que la participación de los pacientes en las actividades docentes es voluntaria. • Se debe obtener un consentimiento explícito verbal de los pacientes antes de realizarles una historia clínica, una exploración física o un procedimiento terapéutico sencillo.

  1. • Hay que reflexionar y valorar si es oportuna o no una exploración, buscando siempre el beneficio del paciente;
  2. • El estudiante debe aprender a respetar el derecho de los pacientes a tomar decisiones sobre su tratamiento;

• No hay que coaccionar ni presionar a ningún paciente con el fin de lograr algún beneficio propio. • Se ha de respetar la intimidad del paciente durante las actividades docentes. • El derecho a la confidencialidad. • El alumno no está autorizado a informar a los familiares o amigos de los pacientes acerca de lo que sabe sobre éste.

• Sólo se puede acceder a la historia clínica de la institución sanitaria por razones asistenciales, docentes o de investigación. Bibliografía 1. Gual A, Pardell H, coords. El médico del futuro. Barcelona: Fundación Educación Médica; 2009.

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¿Por qué quieres ser médico?

Resumen Introducción Existen múltiples factores que impactan la decisión de un joven en estudiar una licenciatura en medicina, como: la oportunidad de brindar un servicio a la comunidad, el prestigio, el beneficio económico inherente al ejercicio profesional o la satisfacción de mejorar su entorno inmediato.

Algunos estudios vinculan estos factores con la permanencia de los médicos en formación en los programas académicos, de tal forma que el objetivo del estudio fue analizar la motivación para estudiar medicina en estudiantes de preparatoria.

Material y métodos El estudio tiene un enfoque cuantitativo y transversal. Se aplicó la escala MEM-12 de motivaciones para estudiar medicina. Se consideraron las tendencias en la motivación a través de la media y la desviación estándar, se realizó un análisis factorial exploratorio con el método de componentes principales, y se estimó la consistencia interna del instrumento mediante el alfa de Cronbach.

  • Resultados El análisis factorial resultó en la identificación de 2 grupos de motivadores: social/altruista (α = 0,98) y prestigio/económico (α = 0,96), los cuales explican en conjunto el 88,98% de la varianza y presenta una adecuada consistencia interna global (α = 0,94);

Conclusión Los estudiantes de medicina que participaron en el estudio evidencian una alta tendencia hacia la motivación intrínseca, es decir que se preocupan por el beneficio a su comunidad y la aportación que como médicos pueden realizar para mejorar su entorno.

  1. Palabras clave: Motivadores vocacionales Estudiantes de preparatoria Medicina Abstract Introduction There are multiple factors that impact the decision of a young person to study a degree in medicine;
  2. These include, the opportunity to provide a service to the community, the professional prestige, the economic benefit inherent to exercising the profession, or the satisfaction of improving their immediate environment;

Some studies link these factors with the permanence of physicians in training in academic programs, in such a way that the objective of the study was to analyse the motivation to study medicine in high school students. Material and methods A cross-sectional quantitative study was carried out using the MEM-12 motivation scale.

The trends in the motivation were analysed using the mean and the standard deviation. An exploratory factor analysis was also carried out using the principal components method, with the internal consistency of the tool being estimated using Cronbach’s alpha.

Results The factor analysis led to the identification of two groups of motivators: social/altruistic (α=0. 98) and prestige/economic (α=0. 96), which together explained 88. 98% of the variance and has an adequate global internal consistency (α=0. 94). Conclusion The medical students who participated in the study show a high tendency towards intrinsic motivation, that is, they are concerned about the benefit to their community and the contribution that they, as doctors, can make to improve their environment.

Keywords: Vocational motivators High school students Medicine Texto completo Introducción La elección de una carrera profesional se realiza durante la juventud, típicamente en el periodo de educación media superior, donde el individuo se encuentra con grandes retos a nivel personal.

Convirtiendo la elección de una profesión en un hito que marca el estilo de vida que va a preservar en los años por venir. Múltiples factores influencian esta decisión de estudiar una licenciatura en particular; entre ellas se encuentran las características sociales, estructurales de su entorno y vocacionales 1.

Uno de los mecanismos que se ha activado para facilitar este proceso es la orientación vocacional, a fin de asistir en la elección informada en base a un contexto social y laboral 2. La orientación vocacional en el área de la salud tiene además la necesidad de transmitir una imagen fidedigna sobre el ejercicio futuro de la profesión el cual integra el conocimiento médico, el dominio de habilidades clínicas, la comunicación médico-paciente y la vinculación con el entorno social donde desarrolla su práctica.

Si este proceso es exitoso, el estudiante podrá explorar sus verdaderos intereses y desempeñarse adecuadamente en sus estudios universitarios, lo cual se relaciona directamente en su trabajo profesional y en su calidad de vida 3. Vocación en medicina Perales et al.

3 definen la vocación médica como un sentimiento, el cual se expresa como un deseo por dedicarse a una actividad, ocupación o profesión específica. Este llamado interior genera actitudes y conductas orientadas hacia este trabajo; sin embargo, este no solo proviene de una generación individual, sino que existen también factores externos de influencia.

De acuerdo a Alexander y Fraser 4 , los factores externos se conforman por el entorno de una persona, la dinámica personal y familiar, la exposición a enfermedades o sufrimiento, el interés por aprender y superarse, el acceso a información y la aceptación entre compañeros y amigos.

Mayta-Tristán et al. 5 encontraron relación entre las motivaciones para estudiar medicina y el desempeño futuro una vez como egresados. Los autores catalogan los tipos de motivaciones en intrínsecas y extrínsecas.

Las intrínsecas llamadas como social/altruista, están relacionadas con el deseo autónomo de cumplir propósitos científico-académicos y humanitarios, y se asocian a un buen rendimiento académico. En la escala MEM-12 de Mayta-Tristán et al. , se contemplan: la contribución a la mejora de la sociedad, el deseo de progresar constantemente, el gusto por trabajar con personas, el cumplimiento de sueños, el ayudar a los demás y el expresar valores que sirvan de modelo para la gente.

Las extrínsecas también llamadas como prestigio/económico, están relacionadas con el deseo de obtener beneficios de la carrera o por presión familiar, y pueden asociarse a mayores niveles de ansiedad y depresión.

Aunque es fácil describir estas escalas de motivaciones, se ha demostrado que en la caracterización de los motivos de elección de carrera de un médico no existe una definición tan clara. De acuerdo a McManus et al. 6 la motivación preponderante en la elección de carrera es ayudar a las personas, la cual se encuentra particularmente relacionada con las motivaciones intrínsecas; mientras que ser respetado y hacer ciencia son motivaciones más extrínsecas.

  • Los resultados fueron muy similares a los de Wierenga et al;
  • 7 , quienes encontraron que los motivos más apreciados para estudiar medicina son la oportunidad de trabajar con personas y el interés en la biología humana;

Estos factores que impactan la decisión de estudiar una licenciatura en medicina se vinculan con la permanencia de los médicos en formación en los programas académicos, y éxito en el desempeño futuro. Es por eso que surge la siguiente pregunta de investigación: ¿cuál es la motivación para estudiar medicina?, de tal forma que el objetivo del estudio fue analizar la motivación de convertirse en médicos particularmente en estudiantes de preparatoria.

Material y métodos El diseño de este estudio es cuantitativo transversal, ya que se mide el resultado en una población definida y en un punto específico de tiempo, buscando evaluar cuáles son las motivaciones para convertirse en médicos que preponderan en estudiantes de preparatoria.

Se contó con una población de 157 estudiantes de preparatoria quienes participaron en esta investigación de forma voluntaria y anónima, aceptando realizar una encuesta para propósitos de investigación educativa. Se aplicó un instrumento de 12 ítems de la escala de motivaciones MEM-12.

Todas las preguntas tenían opción de respuesta en escala de Likert de 5 niveles (uno totalmente en desacuerdo y 5 totalmente de acuerdo). Para el análisis descriptivo de la información, se utilizó el programa Statistical Package for the Social Sciences (SPSS).

Primero, se realizó un análisis factorial exploratorio de la información, para validar los resultados encontrando y explicados en el modelo teórico de Mayta-Tristán et al. Para evaluar el grado de fiabilidad y consistencia interna de la escala de motivadores se calculó el alfa de Cronbach.

  1. Esta medida permite validar el instrumento utilizado, es decir, identificar el grado en que el instrumento mide aquello que pretende medir y que tan correlacionados están los ítems del mismo 8;
  2. Cuanto más cerca se encuentre el valor del alfa a 1 mayor es la consistencia interna de los ítems analizados;

Se obtuvieron media y desviación estándar de las respuestas sobre los cuestionamientos encontrados en la escala MEM-12 de motivaciones para estudiar medicina. Resultados Los resultados del análisis factorial de la escala MEM-12, confirman la estructura de Mayta-Tristán et al.

  • 5 , identificando 2 dominios de motivadores: el social/altruista cuenta con un α = 0,98 y el prestigio/económico una α = 0,96, los cuales explican en conjunto el 88,98% de la varianza;
  • De acuerdo a Vogt 8 presentan una adecuada consistencia interna global de α = 0,94, similar a la alfa de 0,74 encontrada en el estudio de Mayta-Tristán et al;

Esto quiere decir que esta escala puede ser un instrumento valioso y útil para entender la motivación de los jóvenes y las implicaciones que estas pudieran tener en su formación académica y el desempeño profesional futuro. Los resultados de los estudiantes de preparatoria evidencian una alta tendencia hacia la motivación intrínseca donde se observan medias que van de 4,2 a 4,4, mientras que en la motivación extrínseca están entre 2,3 y 2,9 ( tabla 1 ).

Discusión Este estudio destaca por el uso que se le dio a la escala de motivadores MEM-12, la cual ha sido típicamente utilizada con alumnos del programa de medicina, y en este estudio se utilizó con estudiantes de preparatoria interesados en la carrera de medicina.

Los resultados exponen que los alumnos de preparatoria muestran una inclinación más fuerte hacia los motivadores intrínsecos que representan los dominios de los aspectos sociales y altruistas. Esto es valioso para las escuelas de medicina, ya que brinda una perspectiva del tipo de alumnos de preparatoria que están interesados en ingresar a los programas.

  • Aún y que las motivaciones no son completamente unipolares, es decir solo intrínsecas o extrínsecas, se puede observar que los alumnos quieren ayudar y servir, cumpliendo esa parte de su sueño;
  • Estudios futuros podrían valorar estos patrones con alumnos de medicina en diferentes niveles de su formación profesional, en estudios de posgrado e incluso ejerciendo como médicos o especialistas, a fin de entender cómo ha cambiado su motivación hacia la medicina;

Por ejemplo, el ejercicio en el área clínica o asistencial pudiera ir sensibilizando al médico con el paso de los años a una realidad profesional distinta a la que él visualizaba. Conflicto de intereses Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

  1. Bibliografía [1] G;
  2. Fajardo-Dolci, J;
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31-36 [2] B. Machado-Díaz, M. Llerena-González, L. Mesa-Coello, M. Quintero-Agramante, I. Miñoso-Galindo. La orientación vocacional: factor determinante en la decisión de estudiar Medicina. EduMeCentro, 5 (2013), pp. 183-196 [3] A. Perales, A. Mendoza, E. Sánchez. Vocación médica en médicos de prestigiada conducta profesional.

An Fac Med, 74 (2013), pp. 291-300 [4] C. Alexander, J. Fraser. The promotion of health careers to high school students in the New England health area: The views of high school careers advisers. Aust J Rural Health, 4 (2001), pp.

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Wierenga, J. Branday, D. Simeon, A. Pottinger, B. Brathwaite. Motivation for and concerns about entering a medical programme. West Indian Med J, 52 (2003), pp. 304-310 [8] P. Vogt. Quantitative research methods for professionals. Pearson/Allyn and Bacon, (2007), Copyright © 2019.

¿Cuáles son las ventajas y desventajas de ser doctor?

¿Qué significa ser médico para la sociedad?

Para Ser Buen Medico Hay Que Ser Buena Persona Hoy en día la salud se considera un estado de bienestar social, mental y físico, más que la simple ausencia de enfermedades o dolencias. En la declaración de Alma-Atá de 1978, los países miembros de la OMS se comprometieron con el lema «Salud para todos» y, para el desarrollo de este proyecto, el médico es una figura clave. Tanto a nivel facultativo como a nivel institucional, debe ser un gran profesional, un médico prestigioso. Según la definición del DRAE, prestigioso significa:

  1. m. Realce, estimación, renombre, buen crédito.
  2. m. Ascendiente, influencia, autoridad.
  3. m. us. Engaño, ilusión o apariencia con que los prestigiadores emboban y embaucan al pueblo.

Pero si al adjetivo prestigioso le anteponemos el nombre de “médico”, la definición va mucho más allá de resaltar y tener buen nombre. Un médico prestigioso es todo aquel que:

  1. Vuelca su humanidad en el acto médico.
  2. No engaña ni explota al paciente.
  3. Es fiel a los principios deontológicos.
  4. Es trabajador infatigable.
  5. Trata con respeto a los compañeros.
  6. No mira su interés antes de apurar el del paciente.

Este médico es prestigioso aunque no sea famoso, popular, demagogo o político. Un concepto, una filosofía del trabajo muy ligada a la medicina basada en el humanismo. Una forma de hacer, de ser y de crecer en conjunto que incluye principios de aprendizaje que ya Cristobal Cobo y John Moravec incluyeron en su libro ” El aprendizaje invisible.

Hacia una nueva ecología de la educación ” como por ejemplo en este caso, que la medicina debe ser una profesión sin límite de edad y que la ejercen personas creativas, innovadoras, colaborativas y motivadas que utilizan la información y generan conocimientos en diferentes contextos.

Médicos competentes para crear redes de conocimiento horizontales y que aprenden rápidamente. Una de las sensaciones más gratificantes que podemos sentir, tanto a nivel profesional como personal, es constatar y vivir en primera persona, el prestigio social de ” ser médico “.

  1. Se trata de un prestigio general que se puede vivir en cualquier lugar o circunstancia, y no es artificial ni espurio como el de la fama o el dinero, sino que es de naturaleza más profunda y universal, tal vez porque proviene de la raíz misma de la profesión, la generosidad y la vocación de servicio;

Para ser un buen médico hay que tener como meta el bien del paciente con un aprendizaje continuo, durante toda la vida y sin temor al fracaso. Ser médico significa querer ayudar a los demás, significa ser buena persona. Ser médico no es andar frente al paciente y tirar de él, significa andar a su lado, no es mirarlo por encima del hombro, es mirarlo a los ojos, ser médico no es solo una profesión, es una filosofía de vida.

  1. O como nos dijo el maestro Gregorio Marañón: « Este hombre recto, pacifista que prefiere morir por la paz a conquistar la paz con la guerra, es casi siempre un médico… El médico, en la guerra, es el único que no quiere matar, el único para quien no existe el enemigo, porque no hay enemigo capaz de esconderse dentro de un hermano «;

Dra. Ana Sánchez Atrio, vicepresidenta del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid.

¿Cómo es la vida de un médico?

Son Gentiles y tienen buen trato – Lo que separa un buen doctor de un muy buen doctor es su gentileza para tratar a los pacientes. Los médicos deben de ser afables, saber escuchar y ser empáticos a las preocupaciones de sus pacientes. Ellos no pueden ser condescendientes o arrogantes. Para Ser Buen Medico Hay Que Ser Buena Persona.

¿Que se entiende por vocacion profesional?

La importancia de la vocación profesional – La vocación profesional es la felicidad interior que experimenta una persona cuando desempeña un trabajo que le estimula, le motiva y le ilusiona ; será un trabajador que tiene ganas de ir a trabajar y de crecer profesionalmente.

Esta tendencia es tremendamente valorada por las empresas. ¿Por qué? Porque un empleado que realiza un trabajo que le gusta es más productivo. En España solo el 13,5% de las personas acuden a su trabajo felices porque se sienten realizados e identificados con las labores que realizan en su jornada laboral.

Datos de un estudio que la consultora valenciana Intelema ha realizado a 200 profesionales de diversos sectores. El 86,5% restante escogió su profesión porque tenía más salida profesional y acude al trabajo porque necesita el dinero para subsistir , aunque le gustaría dedicarse a otra cosa.