El Medico Como Paciente?

El Medico Como Paciente

– Los médicos deben aceptar la condición de paciente cuando están bajo tratamiento. -Cuando los médicos adolezcan de un problema de salud, tienen el deber ético, para sí y para sus pacientes, de recurrir al profesional competente para la evaluación de su capacidad de trabajar y seguir su consejo.

¿Cómo debe actuar un médico con el paciente?

¿Qué relación hay entre el médico y el paciente?

Introducción Excepto la relación amorosa y la relación madre niño, tal vez ninguna otra relación entre seres humanos haya suscitado tanto interés a lo largo de la historia como la relación médico paciente. Eje vertebrador de la profesión médica, ella moviliza poderosas fuerzas humanas: fe, esperanza, confianza, fortaleza moral y aceptación de la adversidad –la enfermedad– como fenómeno vital y como experiencia racional.

En las últimas décadas la medicina ha evolucionado mucho más que en cualquier otro período similar de su devenir histórico. Por lo mismo, la relación médica ha sufrido cambios radicales pero manteniendo su carácter de basamento del acto médico.

Tales cambios no han sido fruto del azar sino la expresión de vastos y profundos estremecimientos sociales que jalonan el advenimiento de la modernidad, en el seno de los cuales tuvo lugar, como diría Von Weizsäcker V, la introducción del sujeto en la historia y el nacimiento de la democracia, la secularización, el pluralismo y la doctrina de los derechos humanos, y cuyas repercusiones en el campo médico solo se objetivarían hacia la segunda mitad del pasado siglo, y en cuyo marco se dio la revolución médico sanitaria que relanzó la reflexión ética en el ámbito de la atención de la salud.

  1. En occidente, durante siglos, y en consonancia con los preceptos hipocráticos, la relación médico paciente estuvo signada por el paternalismo médico;
  2. En ella era el médico quien, poseedor del conocimiento acerca de la enfermedad, decidía por el paciente, asumiéndose que este no solo desconocía el arte de la medicina sino que, por la misma enfermedad, que perturbaba su capacidad de juicio, se tornaba incompetente moral;

Por tanto, se aceptaba que el médico hiciera todo por el paciente, pero sin la participación de este en la toma de decisiones. La entrada del sujeto en la historia a la que hemos hecho alusión antes, es decir el reconocimiento de todo ser humano como un agente moral autónomo, con la capacidad de autodeterminarse, constituye uno de los elementos claves del mundo moderno y la fuente de los más significativos cambios en la relación médico paciente.

Desde este momento, ella se aleja del paternalismo médico y deviene una relación más horizontal y democrática, en la que la participación del paciente es fundamental en el proceso de toma de decisiones, fruto no ya del parecer del médico sino de la deliberación conjunta entre el médico, el paciente y hasta terceras personas implicadas en el acto médico (por ejemplo, familiares y, en ocasiones, el juez).

Acontecimientos que han modificado la actividad médica Como señala Rubio Sánchez (1) , entre tales cambios cabe citar el desarrollo de la ciencia en general y de la ciencia médica en especial: la tendencia a la ultraespecialización, que conduce a que se pierda de vista la integridad y la complejidad del ser humano; la sofisticación creciente de los procedimientos de diagnóstico y terapia, que imponen una suerte de barrera tecnológica entre el médico y el paciente, y que han transformado los hospitales en centros de alta tecnología; la aceptación de la salud como un derecho, con el consiguiente crecimiento de la demanda por la atención de salud; y la introducción de las leyes del mercado, que han llevado a que, no pocas veces, el paciente sea visto más como un objeto de lucro que como una persona doliente y necesitada de ayuda.

Todo ello explica en gran medida que, al lado de la admiración que nos produce la constatación de verdaderas proezas médicas, crezca también la insatisfacción de los usuarios de los sistemas de salud, hecho que va de la mano con la declinación de los valores éticos profesionales y el severo enjuiciamiento de la profesión médica por parte de la opinión pública, más atenta que nunca a los casos de ‘mala práctica’, con la consecuente pérdida del estatus y el prestigio de la profesión.

D e la relación médico paciente a la relación clínica Anota Gracia D (2) que la relación clínica es aquella que tiene lugar entre una persona que considera su salud amenazada y alguien que posee el saber y la técnica para hacer frente a la enfermedad y restaurar la salud comprometida o en riesgo.

Tradicionalmente se hablaba de la relación médico–enfermo. Pero, hoy, como resultado de los acontecimientos que han afectado la práctica de la medicina, la cuestión se nos presenta mucho más compleja. En primer lugar, el médico no es necesariamente quien atiende al paciente sino algún otro miembro del equipo de salud, en cuyo caso estamos frente a la relación sanitario– enfermo.

Sin embargo, sucede que quien consulta no necesariamente está enfermo y si acude a la consulta es justamente para que se determine su condición. Por tal razón se tiende a emplear la denominación médico–paciente para dicha relación, pero hay quienes objetan el término paciente, pues coloca a la persona en una situación de pasividad frente al papel activo del médico.

  1. Por ello se ha sugerido otras denominaciones: ‘usuario’, ‘cliente’, ‘consumidor’, aunque ninguna de ellas carece de objeciones;
  2. Cabe decir, de un modo general, que los administradores de los servicios de salud tratan con ‘usuarios’, los técnicos con ‘pacientes’, y los clínicos propiamente dichos con ‘enfermos’;

Para el mencionado Gracia D, el término relación clínica abarca todos los demás. Sin embargo, en nuestro medio lo habitual es hablar de la relación médico–paciente, por lo que usaremos preferentemente esta denominación, al lado de la relación clínica o de la relación médico–enfermo, según los casos.

Fundamento de la relación entre el médico y el enfermo De acuerdo con Laín Entralgo (3) , cuya obra fundamental nos sirve de guía, diremos que la relación entre el médico y el enfermo adopta en el mundo actual formas muy distintas según que la atención se realice en un consultorio privado, la sala de un hospital, el consultorio en un establecimiento de la primera línea de atención, o el campo de batalla, entre otros, pero, sea como sea, cuando es correcta, dicha relación tiene como fundamento lo que podría considerarse un modo de amistad, la amistad médica, en la cual una de las partes pone su saber y su voluntad de ayuda técnica, y la otra su menesterosa confianza en la medicina y en el médico que la atiende.

Y ello es válido aun aceptando que la complejidad de la medicina contemporánea implica una serie de actos médicos realizados por diversos miembros del equipo de salud, puesto que, en algún momento, se establece siempre una relación interpersonal. Ahora bien, una relación de ayuda puede ser la de los camaradas, quienes colaboran mutuamente en pos de lograr un bien objetivo exterior a cada uno de ellos, constituyendo lo que se llama un dúo; pero también puede adoptar la forma de aquellos que, más allá de un determinado bien objetivo, aspiran a establecer una comunión, vale decir, una relación más intensa, que puede denominarse diádica, sea esta amistosa o erótica.

La relación médico paciente se situaría entre el dúo de la camaradería y la díada de la amistad genuina y la relación amorosa, que se da entre dos personas que aspiran a establecer un lazo personal, un vínculo afectivo poderoso, una comunión.

Laín Entralgo le asigna a la relación médico paciente el carácter de una ‘cooperación cuasi diádica de ayuda’, orientada hacia el logro, por parte del paciente, del hábito psicosomático que solemos llamar salud. En ella se articulan las operaciones objetivantes, que apuntan a tornar objetivas las manifestaciones o signos de la enfermedad, y las operaciones empáticas o coejecutivas, que implican el situarse bajo el marco de referencia del paciente para sentir, aun cuando sea brevemente, lo que el paciente siente y penetrar en el sentido que le da a su padecimiento.

  • Para Laín una auténtica relación médico–paciente constituye una verdadera filantropía, es decir, la expresión secularizada del amor cristiano por el prójimo, en la cual se integran la amabilidad, la procura del bienestar del amigo, la confidencia y el respeto por la dignidad de la persona humana;

Estructura de la relación médico–enfermo Desde otra perspectiva, Laín distingue en la estructura de la relación médico–enfermo cuatro aspectos principales: el fin propio de la relación, el modo de la convivencia que en ella se establece, el vínculo propio de la relación y, finalmente, la comunicación propia entre el médico y el paciente.

  1. El fin propio de la relación clínica es la salud del paciente;
  2. Aquí, precisa Laín, contrariamente a lo que sostienen algunos, el fin último del médico no puede ser la bondad moral del ser humano o su felicidad;

Estas no son consecuencia necesaria de la salud y dependen por un lado, de lo que cada persona haga por sí misma en ejercicio de su libertad para hacer realidad su proyecto vital y, por el otro, de esa enigmática determinación de la vida humana representada por el azar.

El modo propio de la relación médico paciente consiste en la equilibrada combinación de las operaciones objetivantes y las operaciones empáticas necesarias para el diagnóstico y tratamiento y, en suma, para el acompañamiento del paciente durante el proceso de enfermedad.

Dado que la relación médico–paciente es ante todo un encuentro interpersonal, el médico debe intentar siempre aprehender el sentido que para la persona tiene la enfermedad que padece, teniendo en cuenta que hay peculiaridades en función del modo de enfermar, sea que estemos ante una enfermedad aguda, una crónica, una predominantemente somática o predominantemente psíquica.

El vínculo propio de la relación médico–paciente es aquel en el que adquieren una realidad concreta los actos objetivantes y empáticos antes mencionados. Si bien este vínculo muestra un abanico de distintas posibilidades, cuando la relación es óptima, el vínculo que une entre sí al médico y al enfermo es el eros terapéutico, la filantropía, vale decir el amor al prójimo.

Laín nos recuerda que Paracelso escribía que es el amor lo que nos hace aprender el arte de la medicina, y fundamentalmente nuestra vocación por cuidar la vida y la salud del prójimo. Años después Freud dará el nombre de ‘transferencia’ a la intensa relación personal que se da en el curso de la atención médica, sobre todo cuando se trata de enfermedades de evolución prolongada. M omentos de la relación médico-paciente Siguiendo al mismo Laín, la relación clínica comprende cinco momentos principales:

  • El momento cognoscitivo, que integra todas aquellas operaciones cuyo fin es el conocimiento de la enfermedad (diagnóstico nosológico); el conocimiento del sujeto que la padece y que la vive de una manera personal e intransferible (diagnóstico clínico); así como también el conocimiento del curso de la enfermedad y de sus potenciales consecuencias (pronóstico).
  • El momento afectivo, que comprende las emociones y sentimientos propios de la relación clínica que experimentan médico y paciente.
  • El momento operativo, que corresponde a la conducta y a los procedimientos que aplica el médico en la atención del paciente.
  • El momento ético, que entraña la sujeción a las normas que regulan la conducta del médico en marco de la relación clínica; y
  • El momento histórico – social, que comprende los aspectos sociales del médico, del paciente, de la enfermedad y de la propia relación.

Aquí precisa subrayar, como anota Rubio Sánchez (óp. cit. ) que estos diferentes momentos de la relación no son sucesivos. En realidad ellos se producen simultáneamente aunque en cada tiempo prevalezca uno de ellos, pero siempre impregnados por el momento histórico–social en el que se produce el encuentro entre el médico y el paciente, y siempre regulados por el componente ético.

El cuarto aspecto estructural de la relación médico–paciente es la comunicación, esto es, el conjunto de los recursos técnicos, entre los cuales figura principalmente –aunque no exclusivamente– la palabra, a los que el médico apela en el diálogo transubjetivo en virtud del cual se actualizan las operaciones objetivantes y empáticas.

La relación clínica: proceso de toma de decisiones Gracia D (4) cita a Bergsma J, Director del Dpto. de Psicología Médica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Utrecht, Holanda, quien, coincidiendo en ello con Pellegrini E y Thomasma D, con quienes trabajó en la U.

de Yale, considera la relación médico paciente como un proceso conjunto de toma de decisiones más o menos conflictivas, en el que el paciente aporta su sistema de valores y su enfermedad, y el médico su propio sistema de valores y su competencia científico–técnica.

La decisión se adopta luego de una ponderación de las alternativas disponibles teniendo en cuenta no solamente los factores biológicos y médicos sino también los sistemas de valores en juego. Este proceso, complejo y a veces duro, pasa por tres etapas: ordenación de la jerarquía de posibilidades; priorización sobre la base de criterios que aspiran a privilegiar la objetividad, controlando las apreciaciones extremadamente subjetivas; y la elección final.

Para Bergsma, la resolución de los conflictos puestos en debate dependería más que de la solidez de los aspectos lógicos y filosóficos inherentes al juicio clínico, de la corrección en el proceso psicológico de la toma de decisiones, lo que implica prestar la debida atención a los aspectos psicológicos, sociales y culturales que enmarcan la relación médico–paciente.

El relanzamiento de la ética en medicina Reiteramos con von Weizsäacker V, Laín y Gracia que el rasgo más profundo de la medicina actual es la introducción del sujeto en el pensamiento y en la práctica de la profesión médica. En el mundo moderno se da el tránsito de una medicina que implícitamente reducía al enfermo a la condición de puro ‘objeto natural’ a un modo de proceder que demanda que el paciente sea visto como ‘persona’.

Para ello, luego de la rebelión del sujeto, que se dio en el marco de las tres grandes revoluciones, la inglesa, la norteamericana y la francesa que signan la entrada a la modernidad, se tuvo que dar lo que Gracia denomina la ‘rebelión del paciente’, la misma que se hizo evidente hacia mediados del pasado siglo, y en virtud de la cual el paciente ya no solamente demanda una atención de su persona que no haga distingos entre ricos y pobres, sino que reivindica su condición de agente moral autónomo, es decir, su capacidad para participar protagónicamente en la toma de decisiones en todo aquello que tenga que ver con su vida y su salud.

Esta nueva actitud, como veremos luego, encuentra su concreción en la primera Carta de Derechos de los Pacientes que aprueba la Asociación Americana de Hospitales el año 1973, en EE. UU. de Norteamérica, y que sirvió de modelo a documentos similares en otros países del mundo occidental.

Principales hitos en el relanzamiento de la ética médica Simón P (5) subraya que los años setenta constituyen un hito importante en el desarrollo de la doctrina del consentimiento informado, la expresión más completa y concreta del principio de autonomía, y ello, en primer lugar, porque en esa época nace la bioética como disciplina, hecho que repercute en temas básicos como el modelo de la relación médico–paciente y el problema de la información y la obtención del consentimiento informado.

En segundo lugar, es en el año 1973 que aparece –como ya se ha mencionado– la primera Carta de Derechos de los pacientes en el seno de los movimientos sociales en defensa de los derechos de los consumidores. En tercer lugar, la publicación del Informe Belmont (1978), como respuesta normativa a los errores detectados en el curso de la investigación médica.

  • Y, por último, la sentencia judicial en el caso Canterbury vs;
  • Spencer (1972), que le dio fuerza judicial a la doctrina del consentimiento informado;
  • • El nacimiento de la bioética Fue el oncólogo norteamericano Van Renselaer Potter quien -en el año 1971– introdujo el término en su libro titulado Bioética: puente hacia el futuro, en el cual se interroga acerca del futuro de la humanidad ante los retos planteados por el creciente desarrollo de la tecnología y su impacto en los ecosistemas que hacen posible lo viviente;

Gracia (6) recuerda que el mismo Potter la proyectó “como una nueva disciplina que combinara el conocimiento biológico con el conocimiento de los sistemas de los valores humanos”. La nueva ciencia encontró un campo fértil en los dominios de la medicina, en los que claramente se percibía la necesidad de regular el uso de la tecnología en múltiples situaciones desde el nacimiento hasta la muerte.

Y es en el campo médico, siempre según Gracia, que la definición de bioética adquiere su sentido pleno, como el proceso de contrastación de los hechos biológicos con los valores humanos a fin de mejorar la toma de decisiones incrementando su corrección y su calidad.

En un plano más amplio y recogiendo el espíritu de lo sugerido por Potter, la bioética se nos presenta, hoy, al decir de Martínez Bullé–Goyri(7), “como un espacio de reflexión plural sobre el impacto del desarrollo científico y tecnológico en la naturaleza y en las personas, orientada a generar los criterios que hagan posible cursos de acción que cautelen la dignidad de las personas así como todo aquello que la sociedad considere valioso en sí mismo”.

• La carta de los derechos de los pacientes Ya hemos visto que el año 1973 la Asociación Americana de Hospitales promulgó la primera Carta de Derechos de los Pacientes, que sirvió de inspiración y modelo a otras similares en el mundo de la medicina occidental.

Ello se dio en el seno de un movimiento por el cual los usuarios de los sistemas de salud en EE. UU. de Norteamérica exigían se les tratara como personas capaces de participar en el proceso de toma de decisiones de lo que se les ofrecía. • El Informe Belmont El año 1972, el New York Times informa de una investigación sobre la evolución de la sífilis realizada en Tuskegee, una zona muy pobre del Estado de Alabama.

  1. El estudio se había iniciado el año 1932 con cuatrocientos varones de raza negra y un grupo de doscientos que funcionaba como grupo de control;
  2. Ninguno había recibido información sobre los objetivos del estudio ni tampoco terapia para combatir la enfermedad, aun cuando desde 1941 se disponía ya de la penicilina;

El revuelo que causó esta investigación, y otras similares en las que se habían tomado a los seres humanos como ‘conejillos de Indias’, violentándose así la dignidad de la persona humana, llevó al Congreso de los EE. UU. de Norteamérica a la conformación de una Comisión Nacional para la Protección de los Sujetos Humanos en la Investigación Biomédica y Conductual, fruto de cuyo trabajo fue el Informe Belmont, que vio la luz el año 1978.

  1. Los miembros de la Comisión habían recibido el mandato expreso de identificar los principios éticos que debían enmarcar la investigación en seres humanos;
  2. Así surgen los tres principios básicos: respeto por las personas (autonomía), beneficencia y justicia, a los que luego se agregó el de no maleficencia, inicialmente ligado al principio de beneficencia;

Simón P resume los contenidos normativos de estos principios del siguiente modo: • Principio de respeto por las Personas (autonomía) a) Debe considerarse que todos los individuos son entes autónomos mientras no se demuestre lo contrario. b) Debe respetarse sus criterios, juicios, determinaciones y decisiones siempre que no perjudique a otros, y c) Debe protegerse del daño a los individuos no autónomos, lo cual puede exigir hacer caso omiso de sus criterios, juicios, determinaciones y decisiones.

El procedimiento operativo de este principio es el consentimiento informado. • Principio de Beneficencia a) No hacer daño. b) Extremar los posibles beneficios. c) Minimizar los posibles riesgos. Su expresión operativa: la evaluación de la relación riesgo–beneficio.

• Principio de Justicia a) Proporcionar a las personas los beneficios y ventajas que les corresponden. b) No imponer a las personas aquellas cargas que no corresponden. Su expresión operativa en la ética de la investigación es la no discriminación en la selección de los sujetos de investigación.

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A ello habría que añadir, además de la protección a los grupos más vulnerables de la población, el acceso igualitario a los servicios de salud y la asignación equitativa de los recursos destinados a salvaguardar la salud pública, así como la correcta gestión de los mismos, por lo general bastante limitados.

Un año después de la publicación del Informe Belmont se planteó que estos principios no solamente eran aplicables al campo de la investigación sino a todos aquellos problemas éticos de la medicina. Agrega Simón P que, el año 1979, dos eticistas, Beauchamp y Childress, introducen el principio de no maleficencia, separándolo del de beneficencia.

La no maleficencia, que cada día cobra más importancia, se presenta como un conjunto de reglas tales como ‘no matarás’, ‘no causarás dolor o sufrimiento a los otros’, ‘no incapacitarás a los otros’, ‘no ofenderás a los otros’, y ‘no privarás a los otros de las cosas buenas de la vida’.

La no observación de los principios de no maleficencia y justicia, tiene correlato jurídico y quien los incumple es pasible de sanción en el plano judicial. • La sentencia judicial del caso Canterburry vs. Spencer El Código de Nuremberg de 1948, que se dio luego de un proceso que sentó en el banquillo de los acusados a veinte médicos y tres administradores que cometieron crímenes de lesa humanidad en nombre de la ciencia médica durante el régimen nazi, plantea que el consentimiento voluntario del sujeto humano es absolutamente esencial.

  1. Pero, Gracia (8) nos recuerda que el término consentimiento informado fue usado por primera vez el año 1957, en California, en el caso Salgo vs;
  2. Leland Stanford Jr;
  3. University Broad of Trustees;
  4. Salgo sufrió una parálisis permanente a consecuencia de una aortografía translumbar;

Por ello denunció a su médico por negligencia profesional. En su sentencia el juez señalo que “un médico incumple su deber con el paciente y está sujeto a responsabilidad legal si retiene cualquier dato que sea necesario para que el paciente pueda emitir un consentimiento inteligente al tratamiento propuesto… y (que) al hablar sobre el objeto de riesgo debe utilizarse una cierta dosis de discreción, compatible con la revelación de los datos necesarios para un consentimiento informado”.

  • En 1972, la sentencia en el caso Canterburry vs;
  • Spencer introduce el criterio de la persona razonable, en lugar del criterio de la práctica profesional, en referencia al grado de información que se debe proporcionar al paciente, remarcándose que el derecho a la autodeterminación solo puede ejercerse eficazmente si se le da al paciente la información necesaria para que él pueda tomar una decisión inteligente;

Algunas consideraciones sobre los principios: ¿hay diferencias jerárquicas entre ellos? ¿son Absolutos? Una interrogante clave es si los cuatro principios de la bioética tienen el mismo nivel. Hay quienes sostienen que, en teoría, prima facie , todos los principios tienen igual valor, pero es evidente que en la práctica no siempre pueden satisfacerse todos ellos, lo que significa que alguno prevalecerá sobre otro a la hora de tomar una decisión moral.

  1. En esta línea se sitúa Gracia D (9) , cuyo pensamiento al respecto trataremos de seguir en este acápite;
  2. De entrada, Gracia sostiene que la autonomía no es un principio total;
  3. Si lo fuera, dice, no existiría el derecho penal;

Añade que el principio de justicia exige que nadie sea discriminado en razón de su condición social, económica, cultural, religiosa, etc. , lo que garantiza que todas las personas sean tratadas con igual consideración y respeto. Si esto es así en el plano social, la misma exigencia es válida en el plano biológico, lo que se expresa en el respeto a la vida y salud de tales personas humanas.

  • Por tanto, los principios de justicia y no maleficencia tendrían un nivel jerárquico mayor que los otros principios y su incumplimiento conlleva una sanción legal;
  • Ellos conforman lo que se denomina ética de mínimos, lo que supone que existe una ética de máximos, integrada por los principios de beneficencia y autonomía, que se dan de la mano y que prevalecen en el ámbito privado;

Pero, el problema es sobre la base de qué criterios se deben resolver los conflictos entre estos principios. Para Gracia, el que uno prevalezca sobre otro depende de las circunstancias y de las consecuencias de la decisión que se adopte, pronunciándose porque se privilegien la no maleficencia y la justicia sobre la beneficencia y la autonomía.

  • Explica que la ley puede obligarnos a no hacer daño y a no ser injustos, pero no puede obligarnos a ser ‘beneficentes’;
  • Por ejemplo, para un Testigo de Jehová la transfusión de sangre no es un acto de beneficencia, en tanto que para los demás sí lo es;

Lo que es ‘beneficente’ para uno no lo es necesariamente para otro. Autonomía y beneficencia, anota Gracia, obligan a los demás a respetar nuestro propio modo de entender lo que para nosotros es lo bueno. De ahí que los principios de autonomía y beneficencia reinen en el ámbito privado, mientras que en el ámbito público prevalezcan los principios de no maleficencia y justicia, y se apliquen por igual a todos los miembros de la sociedad.

Pero, la reflexión ética se plantea también otro pro blema. ¿Son los principios absolutos o relativos? Sin apartarnos del enfoque de Gracia D, diremos que desde un ‘principialismo’ estricto, para el cual los principios morales son absolutos, las circunstancias y las consecuencias no tienen papel alguno en el proceso de toma de decisiones.

Pero, bien sabemos que la realidad es tan compleja que ninguna teoría puede aprehenderla en su totalidad. En términos del autor, la razón humana no puede desentrañar la realidad de modo total y absoluto, y los productos de la razón son siempre limitados, provisionales y abiertos a rectificaciones ulteriores.

Ello otorga un lugar importante a la evaluación de las circunstancias, del contexto, así como también a la hermenéutica, es decir, a la interpretación de los hechos y del modo cómo los actores sociales implicados viven esa realidad, y que se refleja en el modo cómo estructura su relato, su narrativa.

Dicha evaluación es un momento importante del juicio moral. Por tanto, en el razonamiento que conduce a una decisión moral hay un momen-to ‘principialista’ y otro que puede denominarse ‘contextualista’ o hermenéutico, y la solución en caso de conflicto estriba en aceptar que los principios no pueden ser absolutos, que tienen excepciones, las mismas que solo pueden ser justificadas en función del contexto y asumidas con extrema prudencia, remarcándose que ellas deben ser las mínimas posibles.

  1. E l médico frente a su paciente en el mundo moderno Para Laín Entralgo (óp;
  2. cit;
  3. ) las cuatro metas que orientan la motivación del médico en su relación con el paciente en el mundo moderno son las siguientes: 1;

La voluntad de ayuda técnica En este caso el médico actúa movido por su vocación y su interés de ayudar al enfermo con su conocimiento y destreza técnica. El yo que en él prevalece es el denominado ego adiuvans y, en su práctica, aun cuando eventualmente se vea obligado a buscar en el paciente los datos objetivos de la enfermedad, y por tanto tratarlo como un ‘objeto’, lo considera fundamentalmente como una persona doliente y necesitada de ayuda.

  1. El afán de conocimiento científico Hay quienes, privilegiando el conocimiento científico de la naturaleza y sus leyes, se interesanante todo por lograr un diagnóstico objetivo y riguroso;
  2. En ellos predomina el ego sapiens o ‘yo cognoscitivo’ y ven al paciente como un objeto de conocimiento racional;

El médico ‘funcionario’ Entre los médicos que trabajan al servicio de una institución de salud, sea estatal, sea privada, puede prevalecer el ‘yo funcional’ o ego fungens y el paciente ser visto como una pieza de la maquinaria social a la que hay que reparar y restituir lo más pronto posible y al menor costo.

  • El interés de lucro y prestigio Finalmente, hay quienes actúan movidos por el afán de lucro y prestigio;
  • En ellos predomina el ego cupiens y ven al enfermo primordialmente como un objeto de lucro;
  • Dicho esto, concordaremos en que, para que la práctica de la medicina sea éticamente admisible, el paciente debe ser considerado como una persona doliente y necesitada de ayuda a la par que como un objeto científicamente cognoscible y modificable, procurando tomar decisiones que sean fruto de una deliberación conjunta, salvaguardando, hasta donde ello sea posible, los principales valores en juego, lo que implica conocer al paciente como persona y su modo de sentir y entender la enfermedad;

El recientemente fallecido neurólogo Sacks O (10) lo expresa claramente: “El estudio de la enfermedad exige al médico el estudio de la identidad, de los mundos interiores que los pacientes crean bajo el acicate de la enfermedad… Además de la aproximación objetiva del científico, debemos también aproximarnos al interior de la conciencia mórbida intentando ver el mundo patológico con los ojos del paciente”.

M odelos de la relación médico paciente Según Emanuel EJ y Emanuel LL (11) , las últimas décadas han estado marcadas por el conflicto entre la autonomía del paciente y sus valores, y los valores del médico.

Dicha confrontación engloba tanto las expectativas de médicos y pacientes como los criterios éticos y legales de los códigos médicos, lo que plantea interrogantes acerca de la relación médico paciente ideal. Los autores antes mencionados postulan la existencia de cuatro modelos de la relación médico– paciente, poniendo el acento en las concepciones que cada modelo privilegia en la misma, las obligaciones del paciente y la manera de concebir la autonomía del mismo.

Estos modelos destacan las diferentes visiones sobre las características básicas de la relación médico–paciente. Veamos estos modelos: 1. El modelo Paternalista Este modelo presupone la existencia de un criterio objetivo que permite discernir lo que sea mejor para el paciente, sin que la opinión de este sea la determinante.

Se fundamenta en la suposición de que la enfermedad coloca al paciente en una situación de necesidad y de incompetencia moral, pues el dolor excesivo o la ansiedad y otras manifestaciones de la enfermedad perturban el buen juicio del paciente y su capacidad para tomar decisiones.

Por tanto, el médico actúa como el tutor del paciente, como un buen padre que sabe qué es lo mejor para el paciente, sin que sea necesario la participación de este, pero cuidando de situar los intereses del paciente por encima de los propios, expresión de un acendrado altruismo.

El modelo informativo Llamado también modelo científico o modelo técnico. En él la obligación del médico es proporcionar al paciente la información relevante para que, dentro de los cursos de acción posibles, sea él mismo quien seleccione aquel que mejor se ajuste a su sistema de valores.

En este modelo, el papel del médico parece reducirse al de un suministrador de información veraz y de un sujeto técnicamente competente en su especialidad. El modelo interpretativo En este modelo el médico ayuda al paciente a determinar los valores, que muchas veces no están bien definidos.

Para ello, el médico trabaja con el paciente en la clarificación de sus objetivos, aspiraciones y responsabilidades, de modo que resulten evidentes aquellos cursos de acción que se encuadren mejor en el marco de los valores del paciente, quien entonces se halla en mejores condiciones para adoptar sus propias decisiones.

En este modelo el médico actúa como un consejero, asumiendo un papel consultivo. El modelo deliberativo En este modelo el médico ayuda al paciente a determinar y elegir de entre todos los valores que se relacionan con su salud, aquellos que sean los que mejor sirvan de fundamento para tomar la decisión más adecuada dentro de las diferentes alternativas posibles.

En ello médico y paciente trabajan conjuntamente, sin que el médico – quien actúa como un maestro o un amigo– vaya más allá de la persuasión moral, evitando cualquier forma de coacción. La decisión final será el resultado de un diálogo auténtico, signado por el respeto y la consideración mutuas.

A la luz de lo expuesto, los autores consideran que el modelo deliberativo es el que mejor se ajusta a una relación ideal subrayando que un médico humanista en el curso de su quehacer profesional debe ser no solamente un agente con capacidad científica técnica en su disciplina, sino también una persona capaz de establecer una relación interpersonal que respete la dignidad de la persona humana y sus valores, y con quien pueda –vía el diálogo transubjetivo– hacer posible se tome una decisión que mejor se adecúe a los sistemas de valores en juego.

E l paciente como persona y los derechos humanos En un artículo precedente, Mendoza (12) , precisábamos que, además de los principios de la bioética, los derechos humanos constituían un pilar fundamental en el trato con los pacientes. Resaltábamos, recogiendo la opinión de Camps V (13) , que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada por la Asamblea General de la ONU el 10 de diciembre de 1948, era para los filósofos del derecho como Norberto Bobbio, uno de los mayores aportes de la ética al derecho y un compendio de todas aquellas reivindicaciones y exigencias que la humanidad ha ido haciéndose a lo largo de la historia; añadíamos que en el fondo de tales derechos subyacen los principios de autonomía, justicia y solidaridad, y un reconocimiento al valor de la dignidad humana.

Por ello no es de extrañar que el 19 de octubre del 2005, la UNESCO emitiera su Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos, que proporciona un marco universal de principios y procedimientos que orienten a los Estados en la formulación de leyes, políticas y otros instrumentos en el ámbito de la bioética.

Dos conceptos son importantes en este campo, el de la persona y el de la dignidad humana. Soberanes JL (14) , sostiene, siguiendo a Habermas J, que la idea de la dignidad humana es una de las ideas más poderosas que el pensamiento secular contemporáneo ha recuperado del sentimiento religioso, y que su núcleo fundamental reside en la afirmación de que el hombre posee un valor intrínseco e irreductible, lo que significa que el ser humano, por el mero hecho de serlo merece un respeto incondicionado.

Y para Camps V, antes aludida, persona es el ser que se pertenece a sí mismo, que no puede ser reducido a algo distinto de sí mismo como puro objeto, agregando que esta autopertenencia es el corazón mismo de la conciencia y de la libertad (o autonomía) que solamente reconoce como límite la libertad del otro.

En consonancia con lo antedicho, el Código de Ética y Deontología del Colegio Médico del Perú (15) , en octubre de 2007, en su Declaración de Principios plantea que “los principios y valores éticos son aspiraciones sociales y personales (que)… En lo concerniente a la sociedad tales aspiraciones son la solidaridad, la libertad y la justicia, y en lo referente a la persona, el respeto a la dignidad, la autonomía y la integridad”.

  • Además, en el acápite referido a las personas, el mismo Código expresa claramente “que la dignidad de la persona obliga a tratar a toda otra persona siempre como un fin y no únicamente como un medio”, recogiendo así el imperativo categórico de la dignidad del pensamiento Kantiano, lo que implica, “lealtad, diligencia, compasión y responsabilidad”;

Finalmente, en el escenario actual en el que se desenvuelve la actividad médica, hay una creciente conciencia de replantear el quehacer profesional centrando la atención de la salud en la persona humana. El nuevo profesionalismo que se promueve implica un renovado compromiso por la atención del paciente sobre la base de la excelencia profesional, una actitud compasiva y respetuosa de la dignidad de la persona humana, la responsabilidad y el altruismo, que a su vez se sustentan en una correcta aplicación de los principios éticos y las normas legales que regulan el ejercicio de la profesión, encuadrado todo ello en una continua y sólida preparación científico técnica que haga posible la calidad y la seguridad en la asistencia del paciente tanto en el plano individual como en el colectivo.

  1. El autor declara que el presente artículo no ha sido publicado en alguna otra revista;
  2. Conflictos de interés: El autor declara no tener conflictos de interés;
  3. Fuente de financiamiento: Autofinanciado Referencias bibliográficas 1;

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¿Que se espera de un médico?

Los pacientes esperan una comunicación de calidad  – Cuando hablamos del aspecto más humano de la atención sanitaria nos gusta poner foco en la importancia de establecer una relación de confianza que promueva la colaboración entre el médico y el paciente.

  • Porque una adecuada comunicación médico-paciente es fundamental tanto para la realización de un adecuado diagnóstico, como para la elección del tratamiento y su éxito posterior;
  • Cuando hablamos de comunicación lo que los pacientes esperan del profesional sanitario que les atiende es: Que utilice un lenguaje comprensible que le ayude a entender su dolencia , el tratamiento recomendado y cómo seguirlo;

Espera que el profesional sanitario demuestre interés por su situación, algo que se consigue con la práctica de la escucha activa. Que se le proporcione información detallada y clara sobre cómo debe realizar su tratamiento. Espera que se resuelvan todas sus dudas y consultas para, así, eliminar sus miedos o incertidumbre.

¿Cuando el médico es el paciente resumen?

Una buena relación médico-paciente | Paul Pilco | TEDxUPC

INTRODUCCIÓN Para los médicos es muy difícil enfrentar la enfermedad en la condición de pacientes. El temor al dolor, al riesgo de la incapacidad o la muerte nos coloca en la misma situación de quienes se sientan frente a nosotros. Súbitamente nos convertimos en uno más de ellos, los pacientes, y nos cuesta aceptar el cambio de identidad profesional.

  1. Entre las profesiones, parece irónico que el financista quiebre, que el abogado sea enjuiciado o que el médico sea el paciente;
  2. ¿ACEPTA EL MÉDICO LA POSIBILIDAD DE ENFERMAR? Frente a la posibilidad de enfermar, los médicos reaccionan no pocas veces con un sentimiento de invulnerabilidad;

Con un pensamiento tipo mágico atribuyen a la bata blanca una suerte de escudo protector contra las enfermedades. La soberbia del sano, esa presunción que la enfermedad solo afecta a los demás, parece estar muy arraigada en la profesión médica. El imaginario de la sociedad también participa del mito al atribuir a los médicos una suerte de exención.

  • ¿SE PREOCUPAN LOS MÉDICOS POR SU SALUD? Con frecuencia los médicos subestiman o trivializan los síntomas de sus enfermedades y adoptan para sí conductas distintas de las aconsejadas a los pacientes;
  • Un estudio del Colegio de Médicos de Barcelona reveló la despreocupación generalizada del colectivo médico por su salud;
See also:  Que Medico Es El De Las Hemorroides?

Ante un problema de su salud, optan por la automedicación; y si consultan, lo hacen de manera informal, sea por teléfono, en el pasillo del hospital y con referencia a un tercero. 1 Cuando el médico enferma y se ve obligado a aceptar la condición de paciente, experimenta una serie de transformaciones de orden personal, profesional y asistencial.

Ante el diagnóstico de una enfermedad, sobre todo si es grave, lo más difícil para un médico es afrontar la incertidumbre del futuro y la tarea de reorganizar su vida para el corto o largo plazo. Algunos intentan convivir con la impredecibilidad, haciéndola parte de su vida; otros, más estoicos, tratan de ignorarla.

No es infrecuente que algunos médicos, no obstante su formación científica, recurran a argumentos sin base racional, no solo para explicar la causa de su enfermedad sino que aceptan someterse a tratamientos no probados científicamente. La medicina es una de las profesiones más afectadas por el estrés laboral, consecuencia de un ritmo de vida acelerado, presionado por la labor hospitalaria con sobrecarga de pacientes en la consulta y guardias agotadoras, a lo que se suma la competitividad académica, la práctica privada y las obligaciones docentes.

La persistencia crónica de este desajuste laboral puede provocar el llamado síndrome de burnout o desgaste profesional, caracterizado por agotamiento emocional, desmotivación, disminución de la competencia profesional con tendencia a cometer errores, menor capacidad de concentración, irritabilidad y, eventualmente, depresión.

2 CUANDO FUERON PACIENTES, ¿QUÉ EXPERIENCIA TUVIERON LOS MÉDICOS DE LA ATENCIÓN SANITARIA? El doctor Robert Klitzman, 3 médico psiquiatra, luego de perder a su hermana en las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, sufrió una grave depresión que obligó a su hospitalización.

  • Sus vivencias como paciente las publicó en el libro When doctors become patients (“Cuando los médicos se convierten en pacientes”), donde relata su experiencia y la de otros setenta pacientes médicos que entrevistó;

Estos son algunos de los testimonios: Para un endocrinólogo su mayor angustia fueron las prolongadas esperas antes de ser atendido en la consulta, por los complicados procedimientos burocráticos de la admisión. «Es curioso –decía– las palabras “paciente” y “paciencia” tienen la misma raíz latina pátior , patieris , que significa padecer, que es lo que sienten los pacientes en las salas de espera de los consultorios».

Un pediatra hospitalizado se quejaba del horario inconveniente de la ronda quirúrgica. En su caso, el cirujano que lo atendía y su séquito llegaban de madrugada estando aún medio dormido, le enfocaba con la linterna y le decía “y qué tal, cómo le va”.

Antes de que pudiera decir algo, el médico ya había desaparecido. Con frecuencia, los médicos tratantes no consideraban en sus indicaciones el horario más adecuado para la administración de un medicamento. Una doctora internista recibía kayexalato, que le producía diarrea masiva a media noche, que la mantenía despierta hasta la madrugada.

Tuvo que declararse en huelga para que le cambiasen el horario de administración del fármaco. Cuando hospitalizados, los médicos se sintieron en una condición de indefensión e intimidación durante las visitas médicas, al ser objeto de tantas miradas y escuchar el cuchicheo del personal médico y paramédico.

Algunos doctores sintieron la dureza, tosquedad e imprudencia en el manejo de situaciones delicadas. Un internista quedó devastado cuando su colega, al ver la radiografía, le dijo sin más preámbulos: «Usted tiene cáncer, lo siento, no hay nada que hacer; tiene tumor por todas partes».

Se lo dijo, sin siquiera explicarle las posibles implicaciones, no le ofreció aliento, simpatía o siquiera una palabra de esperanza. A menudo, los médicos no informaban a los pacientes los efectos adversos de un tratamiento.

A un joven dermatólogo recién casado no le advirtieron que la radioterapia que le aplicaron por cáncer le iba a causar esterilidad. Para médicos y pacientes el futuro no tiene el mismo sentido. ¿Cuánto tiempo significa “largo plazo”, ¿meses, años?; o “corto plazo”, ¿horas, días, semanas? Un internista quedó confundido cuando el médico le dijo: “No creo que su linfoma recurra en el corto plazo, he visto muchos casos; no se angustie”.

El doctor Miguel Kottow, profesor de bioética de la Universidad de Chile, fue internado en una clínica por padecer el síndrome de Guillain-Barré. Sus vivencias como paciente las grabó y publicó en el libro “El pa(de)ciente”, donde sostiene que la medicina institucionalizada, tal como se practica, exacerba la angustia y el sentimiento de desprotección del paciente, con pérdida de toda autonomía y participación en lo que se hace sobre él.

4 ¿CÓMO SE COMPORTAN LOS MÉDICOS TRATANTES CON SUS COLEGAS? Cuando un doctor se enferma y decide consultar, generalmente acude a un colega reconocido no solo por su calidad profesional, sino también por el comportamiento amable, de voz serena, que muestra interés y con el tiempo necesario para escucharle y responderle.

Lamentablemente no es lo frecuente, los médicos adoptan una actitud arrogante, se sienten dueños de la verdad absoluta y no toleran opiniones discrepantes. Esta actitud afecta la relación médico-paciente.

Según el doctor Albert Jowell, 5 autor del libro “Cáncer, biografía de una supervivencia”, la práctica de la medicina debe basarse en la afectividad. Con frecuencia, los médicos tratantes se interesan más por la enfermedad que por el enfermo. Son más dependientes de la tecnología y menos dispuestos a tender la mano al paciente.

El principal mandamiento de la atención médica debería ser: “Trata a tus pacientes como te gustaría ser tratado”. En esto consiste el humanismo médico. El doctor Jowell recordaba que cuando lo llevaban al quirófano para ser operado, el camillero le preguntó de qué le iban a operar.

“De un tumor mediastínico”, le dijo. El camillero le contestó: “No te preocupes, yo tengo un hermano al que lo operaron de un tumor de esos y tendrías que ver cómo juega al futbol el tío, ¡no hay quien lo pare!”. El doctor agradeció su comentario, y pensó: “Tengo dudas que sea verdad lo que decía, pero esos detalles se agradecen”.

  • Por su parte, el doctor Alberto Perales 6 narra el testimonio de un distinguido miembro de la Academia Nacional de Medicina, hospitalizado en una clínica de Lima por una grave enfermedad;
  • Le contó a un colega amigo lo sucedido en la visita médica: “Esta mañana –le dijo– no me sentía bien;

Los colegas me preguntaron por todos mis síntomas y por mi respuesta al tratamiento. Científicamente cumplieron su trabajo a la perfección, pero no hicieron ninguna referencia a mi situación emocional. Me preguntaron por mi cuerpo pero no por mí. Más tarde, entró al cuarto un empleado de servicio, pues se me había volcado un poco de agua.

Mientras hacía la limpieza, sonriente me miró a los ojos y me preguntó cómo me sentía. Su acercamiento fue tan genuino que nos enfrascamos en una conversación cálida por varios minutos. Me dijo unas palabras de aliento y me deseó pronta mejoría.

Cuando se retiró, me sentí aliviado. Mi cerebro izquierdo dudaba, el derecho reforzó su esperanza”. La doctora África Sendino, 7 internista del Hospital La Paz, de Madrid, afectada por un cáncer de mama, señala que su experiencia como paciente la llevó a reflexionar acerca de lo que realmente debe ser la compasión en la atención médica.

  1. “Compasión –dice– es el sentir que interesas al médico durante el tiempo de la consulta, que te brinda una mirada acogedora, envolvente, que posibilita una total confianza;
  2. El paciente no necesita un trato ficticiamente familiar, sino únicamente sentir que nos tiene cerca para lograr nuestro deseo de recuperar la salud”;

¿QUÉ ACTITUDES ADOPTAN LOS MÉDICOS CUANDO ENFERMAN? Algunos médicos no aceptan que una dolencia interrumpa su vida profesional y reaccionan tornándose “laboradictos”, obsesivos por el trabajo, tratando de ignorar su enfermedad, especialmente si es de orden mental o adictivo.

En casos extremos recurren a los medicamentos antidepresivos o al alcohol. Otros médicos, en cambio, optan por medios saludables, tratando de revitalizar sus vidas, contrarrestar el estrés y aliviar el malestar psicológico, dedicando más tiempo a la familia.

Muchos aprenden de los pacientes, a veces con una enfermedad más grave que la del médico, pero que afrontan la enfermedad con mucho más coraje. En su condición de enfermos, algunos médicos aprecian el valor de la espiritualidad, tienen tiempo para reflexionar acerca de los problemas fundamentales de la existencia, dedican más tiempo a la práctica de la religión o, habiéndola abandonado, la retoman.

¿CAMBIÓ LA RELACIÓN MÉDICO-PACIENTE DESPUÉS DE SU RECUPERACIÓN? Después de su recuperación, y al retornar a la consulta, generalmente mejora la relación médico-paciente, con una visión más humana del prójimo enfermo.

El trato es más solícito, con empatía, dedican más tiempo a escuchar, se interesan por su vida personal y familiar. Una doctora se sorprendió cuando su médico, restablecido de una enfermedad, la atendió con especial esmero; se tomó el tiempo necesario para escucharla, anotó cuidadosamente los datos en la historia clínica, fue acucioso con las instrucciones de la receta, le previno de los efectos adversos del medicamento y tomó de buena gana la sugerencia de solicitar una segunda opinión.

¿CUÁN RESPONSABLE ES EL MÉDICO EN EL CUIDADO DE SU SALUD? En el escrito Peri iatrós (“Sobre el médico”), del Corpus hipocraticum , se lee: «Quien no tiene un cuerpo saludable no está en aptitud de curar, pues la mayoría de la gente piensa: “Si el cuidador no sabe cuidar de sí mismo ¿cómo va a ser capaz de cuidar de los demás?”».

Una expresión más concisa se encuentra en el Evangelio de San Lucas 4:23: Medice, cura te ipsum , “Médico, cúrate a ti mismo”, que en el contexto de la práctica médica significa “médico cuida de ti mismo”. 8 El autocuidado de la salud debería enseñarse desde el pregrado, con la finalidad de preparar a los estudiantes de Medicina cómo afrontar el estrés profesional con el menor desgaste emocional.

Los administradores de las instituciones sanitarias, por su parte, deberían elaborar normas de trabajo que protejan la salud física y mental del personal como garantía de una atención de calidad para la comunidad.

8 En el nuevo Código de Deontología del Consejo de Colegios Médicos de Cataluña 9 se incluyen dos artículos, el 101 y 102, en los que se considera la protección y promoción de la salud de los médicos y la salvaguarda de la buena práctica. Recomiendan al médico que se sepa enfermo o tenga dificultades para ejercer con eficiencia, consultar a otro u otros colegas, para que valoren su capacidad profesional y seguir sus indicaciones.

  • Si un médico sabe que un colega por sus condiciones de salud puede perjudicar a los pacientes tiene el deber, con la obligada discreción, de ponerlo en conocimiento del Colegio de Médicos;
  • La Asociación Médica Británica, 10 preocupada por el descuido de los médicos por su salud, elaboró en 1995 una guía de las responsabilidades éticas de los doctores como pacientes: -Los médicos no deben asumir la responsabilidad del diagnóstico y manejo de los problemas de su propia salud o de sus familiares cercanos;

-Es preferible que su médico tratante no sea un pariente o consocio. -Los médicos no deben automedicarse. -Los médicos deben aceptar la condición de paciente cuando están bajo tratamiento. -Cuando los médicos adolezcan de un problema de salud, tienen el deber ético, para sí y para sus pacientes, de recurrir al profesional competente para la evaluación de su capacidad de trabajar y seguir su consejo.

CONCLUSIONES Los médicos y los profesionales de la salud constituyen el capital más valioso de las instituciones hospitalarias. El día a día con los pacientes los coloca en situaciones de riesgo para su salud, que deben prevenirse.

Aunque gran parte de la vida de los médicos es absorbida por la labor sanitaria, es recomendable cultivar el arte de mantener el equilibrio del trabajo con otros aspectos importantes de la vida como la familia, los amigos, las aficiones y el descanso.

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Londres, Reino Unido: BMA; 2010 [citado 27 nov 2014]. Disponible en: http://www. gmc-uk. org/ doctorswhoarepatientsjanuary2010. pdf_62126868. pdf Correspondencia Dr. Pedro Albújar Baca [email protected] es Conflictos de interés El autor declara no tener conflictos de interés durante el planteamiento, ejecución de la investigación y la elaboración del artículo para su publicación.

¿Cuáles son las expectativas de un paciente?

Gaceta Médica Madrid | jueves, 30 de octubre de 2014 h | Lo que esperan los pacientes cuando acuden a la consulta clínica es que su médico se comunique bien con ellos, ya sea escuchándoles (30 por ciento), explicando el diagnóstico (16 por ciento) o aclarando sus dudas (11).

Esto es lo que revela uno de los estudios mencionado en ‘La comunicación con el paciente’, un libro sobre habilidades emocionales en los profesionales sanitarios. La comunicación con el paciente recoge un amplio catálogo de claves, acompañadas de casos y recomendaciones prácticas, para que el profesional sanitario desarrolle sus habilidades comunicativas.

Además, enseña a construir puentes emocionales que hacen más eficaz y satisfactoria la relación con el enfermo así como con los miembros del equipo de salud. Los libros sobre esta materia suelen ser obras de profesionales sanitarios que escriben para profesionales sanitarios.

La aportación de Arturo Merayo, Fernando Gordón y Esteban Bravo, periodistas y autores de este libro, consiste en que no solo conocen en profundidad las técnicas para comunicar eficazmente sino que, durante más de dos décadas, han colaborado con profesionales de la salud ayudándoles a desarrollar sus habilidades comunicativas y a aplicarlas a un contexto laboral tan específico como el de la sanidad.

El catedrático de Comunicación Arturo Merayo subraya que la calidad de la relación profesional-paciente influye en cómo se obtiene y elabora la historia clínica, cómo se lleva a cabo la exploración, si se acierta y se comunica bien el diagnóstico, si se aceptan o no otras opciones terapéuticas… “Son todos factores fundamentales que dependen, en buena medida, de cómo se comunique el profesional, igual que sucede con el modo de motivar al enfermo, el seguimiento y control de la enfermedad, la adherencia al tratamiento, la comunicación de malas noticias o la valoración del trabajo del profesional por parte del paciente y de sus allegados”.

  1. No es extraño por todo ello que en la mayoría de los planes de estudios de ciencias de la salud se hayan diseñado asignaturas obligatorias para estimular las competencias comunicativas de los futuros profesionales;

Mejorar sus habilidades de comunicación es algo decisivo si se tiene en cuenta que, según algunos estudios, el 40% de los pacientes considera que los médicos se explican mal hasta el punto de que el 14% de los pacientes no llega a entender las explicaciones del profesional sanitario.

  • Esteban Bravo, otro de los autores de La comunicación con el paciente insiste en que “una ineficiente comunicación entre el profesional sanitario y el paciente suele aumentar las visitas a la consulta, disminuye la adherencia a los tratamientos que se le prescriben, o hace que el paciente acabe recurriendo a otros canales de información en los que puede ser víctima de consejos erróneos o incluso de estafas”;

A lo largo de 200 páginas, el libro defiende la importancia de los aspectos emocionales en la relación profesional-paciente y analiza por qué con frecuencia se minusvaloran; facilita técnicas para mejorar la escucha activa y la empatía como elementos claves en la generación de la confianza; explica cómo manejar la propia comunicación no verbal y cómo leer en los gestos, posturas y tonos de voz del paciente; detalla las diferentes fases de la entrevista clínica, ofreciendo pistas acerca de cómo crear un buen clima y obtener información significativa en poco tiempo; facilita un catálogo de doce tipos de pacientes, consejos sobre los comportamientos de comunicación más adecuados y los errores que hay que evitar con cada uno de ellos; finalmente, se explica cómo comunicar adecuadamente las malas noticias.

Prologado por el Dr. Pedro Conthe, expresidente de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), y por el periodista Pedro Piqueras, la obra está dirigida a todos los profesionales de la salud: médicos, enfermeros, farmacéuticos, estudiantes universitarios de ciencias de la salud y gestores sanitarios.

“Nos parece indispensable e insistimos mucho en ello –dice Fernando Gordón– que el paciente sea tratado no solo como un caso clínico sin más sino teniendo en cuenta su condición psicológica y social, es decir, valorando siempre la dimensión humana del enfermo”.

Los tres autores de La comunicación con el paciente son socios de la consultora Cícero Comunicación, fundada en 2002 y especializada desde entonces en comunicación sanitaria. “El libro ofrece claves para poder comunicarse con eficacia –señalan– con muchas recomendaciones y sugerencias de carácter práctico.

Hemos querido hacer un libro ameno, útil y al mismo tiempo riguroso, con más de 250 referencias de acreditadas publicaciones médicas así como una bibliografía final de 200 títulos. El libro es fácil de leer y al mismo tiempo está muy documentado: ningún lector va a pensar que la obra carece de la fundamentación científica a la que los profesionales de la salud están acostumbrados”..

¿Cuál es la calidad Qué esperan los pacientes?

La calidad en la atención médica Est. Milena Molina Astúa * Est. Luis Diego Quesada Mena * Est. Daniel Ulate Gómez * Est. Sindy Vargas Abarca * La calidad en la atención médica Resumen La calidad está recibiendo una creciente atención en todo el mundo y se debe a que está presente en lo esencial de toda actividad humana.

Es por ello, que se ha tenido la presión urgente de convertir y desarrollar los servicios de salud hacia mejores niveles de calidad y competitividad, principalmente en servicios como gineco-obstetricia, en los que el médico debe de ganar la confianza plena de la paciente.

Ginecología y obstetricia son áreas en las que se debe de cuidar el pudor femenino para que la paciente se sienta satisfecha durante su atención médica. La búsqueda de la calidad del servicio representa un desafío o incluso una prioridad estratégica para los profesionales en salud del nuevo milenio.

  • Palabras claves: Calidad, principios de calidad, cliente-paciente, satisfacción, eficiencia-eficacia, Ministerio de Salud, CCSS, Programa de Reforma del Sector Salud;
  • Quality in medical attention Summary Quality is receiving a growing attention all around the world because it is essential in every human activity;
See also:  Como Saber Si Mi Medico Me Ha Dado La Baja?

For this reason, we have the urgent need to change and develop all health services to better grades of quality and competitive attention, specially in services such as gyneco-obstetric, where the physician must have the patient’s complete trust. Gynecology and obstetric are fields of medicine where it is necessary take care of female shyness in order to make the patient feel satisfied during her medical attention.

The search for quality in the services represent a challenge, and also a strategic priority for health professionals of new millennium. Keywords: Quality, quality principles, patient-client, satisfaction, efficiency-efficacy, Health Ministry, CCSS, Reform Program in Health Sector.

Calidad La raíz del término calidad es de origen griego Kalós , venía a significar conjuntamente bueno y bello y de ambos modos fue trasladado al latín como Qualitas , la cual los diccionarios la definen como el conjunto de cualidades que contribuyen en la manera de ser de una persona o cosa.

Actualmente podemos definir “calidad como la totalidad de funciones, características o comportamientos de un bien producido o de un servicio prestado, que les hace capaces de satisfacer las necesidades de los consumidores.

” Se trata de un concepto subjetivo dado que cada individuo puede tener su propia apreciación o su particular juicio de valor acerca del producto o servicio en cuestión” 1. Sin embargo, buscando una manera más clara del término y relacionándolo con la salud pública tenemos que calidad se refiere a diferentes aspectos de la actividad de una organización: el producto o servicio, el proceso, la producción o sistema de prestación del servicio o bien, es el grado de satisfacción que ofrecen las características del producto con relación a las exigencias del cliente.

  1. La calidad de atención se basa en ofrecer un servicio o producto de acuerdo a los requerimientos del paciente más allá de los que éste puede o espera;
  2. Es satisfacer las necesidades del cliente de manera consciente en todos los aspectos;

6 La calidad asistencial es un acto que consiste en conseguir una atención sanitaria óptima, logrando el mejor resultado con el mínimo riesgo iatrogénico, para la máxima satisfacción del cliente en el proceso. Debe tener tres elementos en cuenta: Científico-técnico Interpersonal Entorno Principios de calidad 2 La calidad es un bien en sí misma La calidad es un valor vital y de utilidad La calidad es un derecho La calidad es un imperativo ético, un deber Las dimensiones de la calidad asistencial 5 Eficacia: Algunos autores la definen como la relación entre los objetivos previstos y los conseguidos en condiciones ideales o experimentales.

  1. Eficiencia: Relación entre el impacto real de un servicio o programa y su coste de producción;
  2. Un servicio es eficiente si consigue el máximo logro con el mínimo número de recursos posible, o con los recursos disponibles;

Eficiencia clínica: Está subordinada a la actuación del profesional, que no debe emplear recursos innecesarios. Su evaluación se realiza por medio de auditorias que son equipos técnicos que revisan la documentación clínica. Pueden ser equipos internos al hospital o institución o un equipo externo que realiza auditorias.

Accesibilidad: Facilidad con que se obtienen, en cualquier momento, los servicios sanitarios, a pesar de posibles barrera económicas, geográficas, de organización, psíquicas y culturales. Disponibilidad: Grado en que los servicios sanitarios se hallan en estado operativo.

La disponibilidad incluye la accesibilidad. Calidad científico-técnica: Nivel de aplicación de los conocimientos y la tecnología disponible en la actualidad (actualización constante de conocimientos: formación continuada). Aceptabilidad , aquí también se incluye: La satisfacción del cliente: Grado de cumplimiento de sus expectativas en cuánto a la atención recibida y los resultados de la misma.

  1. Incluye la satisfacción con la organización, la asistencia recibida, los profesionales y los resultados de la atención sanitaria;
  2. Cooperación del paciente: Grado en que el paciente cumple el plan de atención;

Depende de la relación que se establece entre el paciente y el profesional. Es un componente de gran importancia en la atención médica ambulatoria. Continuidad: Tratamiento del paciente como un todo en un sistema de atención integrado. Los servicios deben ser continuos y coordinados para que el plan de cuidados de un paciente progrese sin interrupciones.

  • Competencia profesional: Capacidad del profesional de utilizar plenamente sus conocimientos en su tarea de proporcionar salud y satisfacción a los usuarios;
  • Se refiere tanto a la función operacional y a la relacional, tanto del profesional sanitario como de la organización;

Seguridad: Balance positivo de la relación beneficios / riesgos. Máxima satisfacción del cliente Cliente: Persona a la que el programa o institución atiende, es el consumidor final de los productos o servicios de la organización, es por ello que el término cliente-paciente se puede usar indistintamente pues al final tiene la misma repercusión, ya que cada institución o programa de salud necesita definir cuál es el sector de la población que va a atender, cuáles son sus características, necesidades y expectativas para saber qué servicios ofrecer y cómo ofrecerlos.

  1. Dichas necesidades y expectativas del cliente se dan a conocer a través del lenguaje verbal o no verbal;
  2. (encuestas, sugerencias, observaciones);
  3. Lo cual nos permitirá saber qué piensa el cliente del servicio brindado;

La satisfacción implica una experiencia racional o cognitiva percibida entre aspiraciones y logros, derivada de la comparación entre las expectativas y el comportamiento del producto o servicio. 6 Elementos de la calidad de atención Disponibilidad y oferta de insumos Información al cliente Capacidad técnica del prestador de servicios Relaciones interpersonales con el cliente Organización de servicios Situación en Costa Rica Costa Rica cuenta con índices de salud muy satisfactorios, producto del esfuerzo colectivo a lo largo de muchos años.

Sin embargo, tras esa imagen se esconden problemas que pueden empañar la figura que se ha alcanzado hasta hoy; algunos ejemplos de ello son: la tendencia creciente de los gastos en salud, sin cambios en los indicadores y en la productividad de los servicios de salud.

Además, existe la necesidad de hacer más racional la utilización de los recursos y garantizar cobertura universal con calidad y equidad, reduciendo la insatisfacción de las personas por el servicio que reciben. Hoy en día, nuestro país tiene múltiples quejas a cerca de la atención que reciben en la consulta externa de centros médicos públicos, por lo que se convierte en una interrogante el hecho de saber si en nuestros servicios de salud se brinda una atención de calidad, principalmente en los servicios de ginecoobstetricia.

Todos estos factores afectan al sector salud y requieren de un proceso profundo de reforma y modernización. Con el propósito de enfrentar las debilidades del sector salud, actualmente se está implantando un Plan de Modernización que incluye: la readecuación del modelo de atención basado en las prioridades de salud de la población, el fortalecimiento de la capacidad financiera de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) en la recaudación y asignación de recursos, el fortalecimiento de la capacidad de gestión de servicios descentralizados del primer nivel de atención y los hospitales de la CCSS y el establecimiento de reformas en el nivel central y regional para la implantación de medidas de descentralización.

Sector Salud Su misión es “Garantizar que la producción social de la salud se realice de manera eficiente y contribuya a mantener y mejorar la calidad de vida de la población y el desarrollo del país, bajo los principios de equidad, solidaridad y universalidad”.

El Ministerio de Salud como institución rectora del sector salud le corresponde la planificación estratégica del sector; la vigilancia de la salud; la investigación científica y tecnológica; y la regulación de los servicios de salud.

Además, estratégicamente desarrolla programas de alimentación y nutrición, salud ambiental y promoción de la salud. La readecuación del modelo de atención pretende garantizar a los costarricenses, bajo un concepto de universalidad y solidaridad, el derecho a la atención básica para protegerlo del riesgo de enfermar, así como facilitarle las condiciones básicas para el pleno desarrollo de sus potencialidades y el logro de sus aspiraciones.

La estrategia para la implantación del modelo incluye: la creación de 90 áreas de salud con servicios de salud básicos e integrales, con énfasis en las acciones de promoción y prevención, a cargo de Equipos Básicos de Atención Integral en Salud (EBAIS) y de un equipo de apoyo conformado por profesionales y técnicos en nutrición, registros y estadísticas de salud, trabajo social, medicina familiar y comunitaria, Psicología, microbiología, farmacia, enfermería y odontología.

3 Instituciones del sector salud Ministerio de Salud Caja Costarricense de Seguro Social Instituto Nacional de Seguros Acueductos y Alcantarillados Ministerio de salud Misión: Garantizar que la producción social de la salud se realice en forma eficiente y eficaz, mediante el ejercicio de la Rectoría, con plena participación de los actores sociales para contribuir a mantener y mejorar la calidad de vida de la población  y el desarrollo del país, bajo los principios de equidad, solidaridad y universalidad.

La función estratégica de regulación esta asentada en los procesos de normalización, control y evaluación de aquellas áreas del quehacer en salud que determinan los costos y la calidad de atención. Los suministros, incluyendo en éstos los medicamentos y equipos.

Los recursos humanos en salud, incluyendo aspectos de formación, capacitación, incentivos laborales, salarios, distribución geográfica. Los procesos de protección y control del ambiente humano. La garantía de calidad en la atención en salud que obliga a establecer estándares para la medición de la calidad y apoyar esfuerzos sistemáticos y continuos para alcanzar niveles cada vez más altos de calidad y equidad en la atención en salud.

Con el propósito de que “las diferencias entre los niveles de calidad proporcionados por diferentes tipos de prestadores de servicios de salud, sean minimizados para proteger efectiva y eficientemente la salud de las personas en cualquier tipo de servicios de salud y en cualquier región del país”.

4 Caja Costarricense del Seguro Social 5 Misión: Proporcionar los servicios de salud en forma integral al individuo, la familia y la comunidad, y otorgar la protección económica, social y de pensiones, conforme la legislación vigente, a la población costarricense, mediante: el respeto a las personas y a los principios filosóficos de la seguridad social: universalidad, solidaridad, unidad, igualdad, obligatoriedad y equidad.

El fomento de los principios éticos, la mística, el compromiso y la excelencia en el trabajo en los funcionarios de la Institución. La orientación de los servicios a la satisfacción de los clientes. La capacitación continua y la motivación de los funcionarios.

La gestión innovadora, con apertura al cambio, para lograr mayor eficiencia y calidad en la prestación de servicios. El aseguramiento de la sostenibilidad financiera, mediante un sistema efectivo de recaudación. La promoción de la investigación y el desarrollo de las ciencias de la salud y de la gestión administrativa.

El programa de reforma del sector salud Como parte del proceso de reforma del Estado, este programa busca corregir y mejorar la capacidad operativa de las Instituciones en este sector, e introducir modificaciones al modelo de prestación de servicios de salud y a su funcionamiento.

Implica un amplio proceso de desarrollo institucional a nivel sectorial, cuyo propósito es garantizar el ejercicio de la rectoría del sector por el Ministerio de Salud. Para lograr esos propósitos, plantea ocho componentes, o proyectos pilares: 7 Rectoría y fortalecimiento del Ministerio de Salud Readecuación del modelo de atención Fortalecimiento institucional de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) Fortalecimiento institucional del Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (INCIENSA) Financiamiento Sistema de información Sistema de suministros Fondo Nacional de Formación y Capacitación en Salud Servicios de ginecología y obstetricia La ginecoobstetricia es una de las especialidades médicas que ha sido pionera en la incorporación de estrategias para la prevención y combate de enfermedades propias de la mujer.

Algunas técnicas como la citología vaginal, la colposcopía, la endoscopía pélvica, el manejo de problemas de estática pélvica así como la atención de las adolescentes embarazadas. Los hospitales públicos cuentan con camas para internamiento para cirugías ginecológicas, partos, cesáreas y pacientes catalogadas como de alto riesgo.

Además, cuentan con departamentos de perinatología, monitoreo, unidades de ultrasonido, salas de parto y cirugía y consulta externa. Materiales y métodos Para nuestra investigación se contó con una población de 94 pacientes de la consulta externa de ginecología y obstetricia de un hospital público del área metropolitana en San José, Costa Rica durante el mes de octubre del 2003; se les aplicó un cuestionario anónimo compuesto por 13 preguntas de respuesta cerrada y una pregunta de respuesta abierta. Resultados                                                    Discusión Se encontró que la mayoría de las pacientes consideran que la atención el día de la cita fue puntual. Esto es un hallazgo bastante positivo; no obstante, es bueno recalcar que este fue el punto que más presentó respuestas negativas por parte de las usuarias, un 22. 3% de las encuestadas manifestaron que su atención no fue puntual, esto va en contra de lo ya revisado como quinto elemento importante en la calidad asistencial, donde se comenta que uno de los principales factores para garantizar una adecuada organización de los servicios en pro de una mayor satisfacción, es disminuir los tiempos de espera.

A continuación los resultados más importantes. Otro resultado muy satisfactorio fue que la amplia mayoría de las pacientes coinciden en que el médico fue cortés y respetuoso en el trato brindado ( 94. 6% ) Es digno de hacer notar que prácticamente todas las pacientes que hicieron comentarios en la encuesta tocaron el tema referente a la calidad de la atención con respecto al ámbito de la empatía que debe existir de parte del médico hacia ellas.

Muchas hicieron críticas sobre los médicos, argumentando que no parece que estuvieran interesados en lo que les están diciendo y que no tienen una manera respetuosa de hablarles. Otras enfocaron sus comentarios para elogiar la atención brindada por quienes las atendieron y cuánto significó para ellas en lo que a su bienestar se refiere.

Las relaciones interpersonales (interacción social y psicológica) son importantes como criterio del acto asistencial entre el médico y el paciente como reflejo de satisfacción y por lo tanto, de calidad del servicio dado.

En cuanto a la información dada a las pacientes, un 81. 9% manifestó que se le explicó adecuadamente el procedimiento realizado y un 86% expresó que el médico le dio indicaciones acerca del tratamiento a seguir. Los resultados mostraron que la mayoría de los médicos se tomaron el tiempo para explicarle a las pacientes su enfermedad y sus implicaciones en el manejo, y que también, se preocuparon porque realmente comprendieran lo que les estaban diciendo.

  1. Esto significa que los médicos están informando adecuadamente y evitando fallas en los tratamientos por falta de comunicación, pues como se ha visto, “muchas veces el médico da información excesiva y termina por saturar al paciente, o da información muy técnica que no es adecuada en relación al nivel educativo del paciente”, que no siempre es el más adecuado;

Sin embargo, a este aspecto se le debe dar todavía más énfasis en la consulta para el bienestar de las pacientes ya que, uno de los principios de la bioética es el derecho de los pacientes a ser informados, de lo que se les va a realizar con la posibilidad de negarse (consentimiento bien informado).

  1. También, las pacientes refirieron en un 17% de los casos, que no se les atendió con privacidad y además, muchas de ellas se quejaron del hecho de que las puertas de los consultorios permanezcan abiertas durante su atención, por lo cual sienten vergüenza de tocar ciertos temas acerca de su vida sexual y de que muchas personas los podrían escuchar;

Este porcentaje es preocupante, por el hecho de que altera la percepción, por demás buena, de muchas pacientes acerca de la calidad del servicio recibido. Además, como es de esperar, en un servicio de ginecología y obstetricia es donde más se va a exigir privacidad en la atención.

Una de las principales quejas de las pacientes en el cuestionario, fue el hecho de que no se les permita consultar siempre con el mismo médico; ellas manifiestan que no pueden entablar una relación con su médico, y que en algunas ocasiones, al cambiar de médico también cambia el manejo de su patología, lo que en la mayoría de los casos las hace sentir inseguras.

Esto debe tratar de cambiarse, pues como se sabe: “Los servicios deben ser continuos y coordinados para que el plan de cuidados de un paciente progrese sin interrupciones”. Finalmente, los resultados son claros en cuanto a que las pacientes opinan que en términos generales la calidad de la atención de la consulta externa es buena, menos de la cuarta parte creen que es regular, un porcentaje muchísimo menor cree que es mala y sólo una paciente no quiso opinar.

Conclusiones El conocimiento de la opinión del paciente sobre los servicios recibidos es una vía para mejorar la calidad de las prestaciones y la propia imagen del centro. La satisfacción del usuario es el objetivo y resultado de la asistencia sanitaria y una medida útil de su calidad.

La relación médico-paciente es importante como criterio del acto asistencial, como reflejo de satisfacción y por lo tanto, de calidad del servicio dado; constituye lo que se conoce como el “arte” de la medicina que es de igual importancia que su parte científica.

  • El consentimiento bien informado constituye un derecho fundamental de todo paciente y por ende, su puesta en práctica garantiza una mayor satisfacción de los usuarios y al mismo tiempo, una mayor calidad de la atención médica;

Con base en el concepto de calidad aplicado a la atención médica, definido como: “la capacidad que con distinto grado, puede tener una organización o un acto concreto de asistencia sanitaria, para satisfacer las necesidades de los consumidores de servicios de salud”; se puede decir que el servicio de ginecología y obstetricia del hospital analizado cumple con el punto evaluado en la presente investigación.

  1. “La calidad asistencial es: conseguir una atención sanitaria óptima, lograr el mejor resultado con el mínimo riesgo iatrogénico y la máxima satisfacción del cliente en el proceso”;
  2. Por lo tanto, ya que el presente trabajo se orientó en valorar la calidad de los servicios de salud con base en la satisfacción de las usuarias, quedan otros puntos que podrán ser evaluados en posteriores estudios;

A pesar del buen resultado de la investigación, no hay que pasar por alto que se deben hacer mejoras en todos los campos pero, principalmente en cuanto al tiempo de espera el día de la cita, el derecho al consentimiento bien informado y el derecho a tener una atención con privacidad, los cuales fueron los aspectos que más respuestas negativas evidenciaron en la encuesta.

  1. “Garantía de calidad es un proceso continuo de revisión de estructura, procesos y resultados de la atención en salud, de acuerdo con los adelantos recientes de las ciencias médicas, para alcanzar un resultado óptimo deseado”, por eso, le corresponderá a los servicios de ginecología y obstetricia la labor de tomar las medidas necesarias para que se mantenga la calidad de la atención y a la vez, trabajar en los puntos débiles para garantizar una mejora a futuro;

Bibliografía Cebrián, Santiago; Glosario de economía de la salud , PALTEX. Organización Panamericana de la Salud. España: 1995. [ Links ] Juran, Juan M; Manual de control de calidad. REVERTE, España: 1990. [ Links ] Ministerio de Salud. Programa nacional de garantía de calidad en Costa Rica 1994-2003.

  • San José, Costa Rica;
  • http://www;
  • ministeriodesalud;
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  • cr/dirservi/programa         [ Links ] Sánchez, Rocío; Equidad, eficiencia, cobertura y calidad de los servicios de salud en el modelo tradicional de asignación de recursos financieros, comparado con el nuevo modelo en Costa Rica 1995-1997;

http://modsjoweb01. ccss. sa. cr:81/pub/biblioteca/articuf0. html         [ Links ] Varo, Jaime; Gestión estratégica de la calidad en los servicios sanitarios. DIAZ DE SANTOS, S. España: 1994. www. netsalud. sa. cr/ms/ministe/reform. htm         [ Links ]   * Estudiantes cuarto año, Curso Medicina Legal, Escuela de Medicina.

¿Cuáles son las necesidades de los pacientes?

Cosmogonia yaquis – 1607 palabras | 7 páginas Autocuidado Las necesidades humanas se manifiestan a través de conductas, las cuales son la expresión de dichas necesidades. Estas necesidades se encuentran presente a lo largo de nuestra vida y van desde las necesidades fisiológicas básicas (para mantener la homeostasis) hasta la autorealización que representa a necesidades y deseos más elevados.