Síndrome Urémico Hemolítico

Con motivo del Día Mundial del Riñón, cuyo lema este año es “La enfermedad renal y los niños”, resaltamos los aspectos más relevantes de esta entidad que afecta especialmente a tantos chicos de nuestro país. 

Por Dr. Alejandro Spagnolo

El Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) representa la principal causa que conduce a una falla del funcionamiento de los riñones en pacientes pediátricos entre 1 y 10 años, siendo la edad promedio de aparición de 14 meses. Si bien se conoce desde 1955, no es sino el prestigioso pediatra argentino Carlos Gianantonio (1926-1995) quien la describe minuciosamente en la década del 60. 

Es altamente frecuente en la República Argentina , donde muestra una aparición estacional con picos en verano. Aunque existen varias causas, la más importante es la toxina producida por la bacteria Escherichia coli que contamina carnes que se ingieren poco cocidas, aguas contaminadas o leche no pasteurizada. 

El SUH “clásico o epidémico”, también conocido como D+, se caracteriza por presentarse como una diarrea con sangre, vómitos y dolor abdominal en un niño previamente sano, seguido de una caída de los glóbulos rojos (anemia) por destrucción, nivel de plaquetas bajas en sangre e insuficiencia renal aguda. Además, se observan manifestaciones neurológicas como temblores, convulsiones, obnubilación y coma. 

Una parte mayoritaria de los pacientes se recupera en la etapa aguda de la enfermedad. Debido a una mejora del tratamiento mueren menos de 5 pacientes por cada 100 casos. Sin embargo, en el seguimiento de los pacientes a 10 años de haberse enfermado se observa que un 15% presenta presión arterial elevada y/o fallo renal crónico. 

El tratamiento está dirigido al manejo del mal funcionamiento de los riñones, la anemia y las alteraciones neurológicas. Ante la falta de respuesta se indica diálisis, la mayoría de las veces en su modalidad peritoneal. No deben administrarse antibióticos ni antiespasmódicos intestinales porque agravan el cuadro. 

Las medidas preventivas más importantes son: 

– Respetar la cadena de frío de carnes y lácteos 

– Lavado de manos luego de ir al baño y tocar carne cruda (con agua tibia y jabón durante 20 segundos) 

– Adecuada cocción de la carne (70 º C) sin dejar zonas rojas en el centro 

– No utilizar los mismos cubiertos con la carne cruda y cocida 

– Lavado adecuado de frutas y verduras 

Para finalizar, debemos recordar que no existe un tratamiento de la causa que lleva a esta enfermedad, solo de las graves consecuencias que produce, por lo que sigue siendo primordial la prevención. 

* Miembro vocal titular de la Comisión Directiva del Círculo Médico de San Nicolás