Prevención Cuaternaria

En la práctica médica existen diversos tipos de prevención: primaria, que se aplica sobre pacientes sanos para que no aparezca una enfermedad (ej.: vacunas); secundaria, busca que luego de un evento el paciente no se deteriore (ej.: aspirina en la enfermedad coronaria); terciaria, es la que abarca aquellas actividades llevadas a cabo para la rehabilitación (ej.: accidente cerebro-vascular con secuelas).

Una forma de prevención relativamente nueva, o tal vez poco conocida, es la llamada cuaternaria. Ésta incluye a todas aquellas acciones que se llevan adelante para evitar los daños producidos por el equipo de salud, especialmente en pacientes sanos.

En el proceso preventivo, los médicos podemos excedernos básicamente en cuatro cuestiones. En primer lugar, el exceso preventivo como es transformar un factor de riesgo en una enfermedad (ej.: colesterol elevado). En segundo lugar, el exceso diagnóstico como es la solicitud de una radiografía de columna a un paciente con dolor en la región lumbar de pocos días de duración. En tercer término, el exceso terapéutico, siendo demasiado frecuente la prescripción de medicamentos en pacientes en los que sería más conveniente implementar medidas no farmacológicas. Por último, tenemos la denominada “medicalización de la vida”, que representa la transformación de condiciones normales en situaciones supuestamente anómalas y la consiguiente pretensión de resolver con la ciencia médica aspectos ajenos a la profesión. 

En definitiva, debe tenerse por sentado que todo acto médico puede ocasionar daños, por lo que los estudios y tratamientos deben indicarse solo cuando los beneficios superan claramente a los riesgos. 

Los factores que pueden influir en la aparición de los mencionados daños son múltiples: temor a juicios de mala praxis, desinformación, dificultades en la comunicación médico-paciente, demandas del enfermo, escaso tiempo para la atención e intereses del complejo médico-industrial, entre otros. 

Es muy elocuente, y no exento de una cierta dosis de ironía, un pensamiento del escritor británico Aldous Huxley: “La investigación de las enfermedades ha avanzado tanto que es cada vez más difícil encontrar a alguien que esté completamente sano”. 

Para finalizar, propongo que los médicos revaloricemos la escucha y la palabra en el consultorio, indiquemos lo estrictamente necesario y nos mantengamos independientes de cualquier otro interés que no sea el bienestar del paciente. Por su lado, los pacientes deberían reforzar la confianza en su médico, reducir los miedos con información genuina de su situación particular y recordar que la medicina es un arte, no una ciencia exacta que todo lo soluciona. 

La importancia de las otoemisiones acústicas en la detección precoz de la hipoacusia.

Por Dr. Alejandro Spagnolo