El problema del dolor

“ El dolor mejor tolerado es el dolor ajeno ” . Leriche 

La International Association for the Study of Pain (IASP) define al dolor como una “ experiencia sensorial y emocional desagradable, vinculada con una lesión real o potencial de tejidos o descrita en términos de dicho daño ” . Por su parte, la American Society of Pain , considera al dolor como el quinto signo vital. 

El dolor es uno de los principales síntomas por los cuales las personas consultan y es uno de los s í ntomas que más repercuten sobre las actividades de la vida diaria, el sueño nocturno y el funcionamiento del individuo en la sociedad, llevando en ocasiones así ntomas depresivos. 

El dolor es la manifestacion más conspicua del sufrimiento. Es una experiencia universal implacable y plena de significados. En palabras de David Butler: “ nadie quiere tener dolor. Cuando lo tenemos, inmediatamente estamos pensando como liberarnos de é l ” . El dolor es un fen ó meno complejo en donde la lógica newtoniana (la intensidad del estímulo es proporcional a la magnitud de la respuesta) no es aplicable. “ El dolor por una peque ñ a lesi ó n de un dedo de la mano en un concertista de piano es diferente al de un bailar í n profesional ” . La amenaza que representa y por lo tanto el significado es diferente para el pianista. Otro ejemplo de complejidad lo constituye el dolor del miembro fantasma que nos habla del cuerpo virtual que tenemos en el cerebro. Adem á s, debemos recordar que las emociones, los pensamientos, las creencias y las conductas son importantes en el dolor. 

Llamativamente, aunque es muy frecuente su presentación, el dolor es habitualmente infravalorado. Este lamentable hecho ha sido documentado en numerosos estudios en varios pa í ses, y va en detrimento de la calidad de la atención. La infravaloració n y el subtratamiento se ha demostrado tanto en los pacientes con dolor crónico como en los que sufren de dolor agudo. Se destaca que la Joint Commission on Accreditation of Healthcare Organizations (JCAHO) establece, entre otras cosas, que el manejo del dolor es algo primordial para garantizar la calidad de la atención médica. Lo anterior contrasta con los avances logrados en el conocimiento fisiopatológico del dolor y con el desarrollo de nuevas estrategias farmacológicas y no farmacológicas de tratamiento. 

De acuerdo al tiempo de evoluci ó n se considera dolor agudo a aqu él que tiene una duraci ó n menor a 3 meses. Cuando supera los 3 meses hablamos de dolor crónico . Este l í mite es el que señala la IASP. Sin embargo, esta división temporal no es aceptada por todos. Otros autores consideran los 6 meses como el punto de separación para definir cronicidad. 

El dolor es en sí un mecanismo de defensa para evitar la lesionarse. Es así , que el dolor agudo cumple una función biológica y adaptativa, siendo necesario para nuestra especie ya que permite respuestas rápidas protectoras de nuestra integridad que tenderían a evitar nuevas lesiones y a la reparación de las ocasionadas. Lo habitual es que el dolor agudo mejore con un tratamiento adecuado y desaparezca en su totalidad cuando acaba el proceso de reparación. 

El dolor crónico , por el contrario, no cumple ninguna función útil para el individuo. Se considera desadaptativo y llega en ocasiones a convertirse en el eje central de la vida y de sus v í nculos. El dolor crónico altera las actividades de la vida diaria del paciente, sus vínculos familiares y sociales y puede llevar a la depresión. 

Por. Dr. Emilio Augusto Pastor

Médico especialista en Clínica Médica

Tratamiento del dolor. Dolor músculo-esquelético.