Cálculos en los riñones

Los cálculos del riñón constituyen una enfermedad conocida como litiasis renal. Es una enfermedad altamente frecuente, de manera tal que hasta un 12 % de la población puede presentar un cuadro doloroso. Es más común en países industrializados ya que la obesidad y el síndrome metabólico constituyen factores de riesgo, entre otros.

Un aspecto importante es que es capaz de alterar el funcionamiento de los riñones debido a las infecciones repetidas que puede producir, la obstrucción de la vía urinaria y la ingesta de antiinflamatorios para mitigar el dolor.

 La formación de la “piedra” o cálculo renal se produce por un desequilibrio en la concentración de la orina entre los promotores y los inhibidores de dicha formación. En este sentido son cuestiones a tener en cuenta la ingesta de líquidos, el clima (el calor deshidrata), la medicación y la dieta (carnes, sal e hidratos de carbono favorecen la generación). Por otra parte, los componentes más comunes del cálculo son el calcio, oxalato, fosfato y ácido úrico.

El llamado cólico renal es un dolor agudo producido por los cálculos que llegan a los uréteres, generando un espasmo de los mismos. Es típicamente severo, localizado en la zona lumbar correspondiente al riñón afectado, se irradia hacia adelante a la región genital del mismo lado y no tiene una posición que lo alivie. En ocasiones el dolor se acompaña de vómitos, sudoración e hipotensión arterial debido a su intensidad, estimándose que es uno de los más fuertes que una persona puede padecer. 

Para evaluar un paciente con cálculos renales es pertinente realizar el denominado estudio metabólico de litiasis. El mismo consta de una evaluación de orina recogida durante 24 horas en la que se contabilizan distintos componentes. El objetivo es conocer, de ser posible, el origen de la enfermedad para tratarla de la manera más adecuada.

Las dos complicaciones más importantes son la infección urinaria (siempre debe ser tratada en internación) y la obstrucción que puede deteriorar la función del riñón.

El tratamiento del cólico renal se realiza con antiinflamatorios como el diclofenac y, de persistir, se pueden usar derivados de morfina.

De acuerdo a la localización y el tamaño de los cálculos, el especialista en urología puede extraer los mismos mediante diferentes procedimientos como la litotricia extracorpórea, la cirugía convencional y técnicas más modernas como el láser. Es interesante que quede claro que no existe hasta el momento fármacos ni “remedios naturales” que destruyan ni eliminen los cálculos.

El tratamiento de fondo de esta enfermedad debe ser dirigido según la causa. Por ejemplo, en caso de que los cálculos sean de ácido úrico debe indicarse un fármaco que reduzca su concentración en sangre para que disminuya la misma en la orina. Asimismo, son muy útiles ciertas medidas dietéticas generales:

Abundante ingesta de líquidos (2 a 3 litros regularmente durante todo el día)

Evitar excesos de bebidas azucaradas (particularmente de cola)

Reducir la cantidad de sal

Restringir las proteínas de origen animal (carnes)

Reducción de peso en caso de obesidad

Debe recordarse que el manejo de esta enfermedad debería ser interdisciplinario, componiéndose el equipo con el clínico de cabecera, el nefrólogo y el urólogo, sin olvidar al  nutricionista. Es que el aspecto dietético del tratamiento puede ser vital para evitar la formación de nuevos cálculos y la prevención es el único medio eficaz para que no haya recurrencia. 

Por Dr. Alejandro Spagnolo