Crisis: Una oportunidad para progresar

 

Por el Dr. Alejandro Spagnolo

Las grandes crisis ofrecen oportunidades múltiples a la generación incontaminada, los jóvenes, pues inician en la humanidad una fervorosa reforma ética, ideológica e institucional.

José Ingenieros

Cuando se busca una definición de crisis en una enciclopedia se pueden obtener diversas respuestas. Una de ellas se refiere a la situación de un proceso cuando está en duda su continuación, modificación o cese . Este puede ser el concepto que más se aproxima a lo que solemos entender cuando pensamos en esta temida palabra. Sin embargo, al continuar ahondando en definiciones nos encontramos con lo que, en mi opinión, es una explicación más abarcadora: juicio que se hace de algo luego de haberlo examinado cuidadosamente . Pero, no satisfecho aún, me atrevería a completarla para cerrar una idea e incluiría a las medidas necesarias para paliar las dificultades que conlleva ese proceso que ponemos en duda.

Nuestro país conoce de sobra esto de las crisis aunque parecería que poco hemos hecho para que no se repitan incesantemente en sus diversas formas: económica, socio-familiar, política, cultural, etc. La última de ellas, todavía fresca en la memoria colectiva, es la del año 2001, en la que se conjugaron diferentes cuestiones de índole económica que derivaron en el colapso al que finalmente asistimos. Por supuesto que sería demasiado sencillo pensar que sólo se trató de una cuestión material cuando en realidad existía un verdadero quiebre de la estructura socio-cultural que no era ajeno a lo meramente económico.

Ahora bien, se puede apreciar que lo que nos diferencia de otras sociedades es una ausencia de líderes que emerjan de situaciones extremas capaces de mostrar a las masas las soluciones a una crisis. Esos personajes que por una conjunción de virtudes morales, aspectos ideológicos, capacidad técnica, trayectoria, fortaleza mental y valentía, iluminan el camino correcto que debe transitarse para lograr el progreso de una nación.

Por supuesto que tales líderes no provienen de una lejana galaxia, sino que son el producto de una sociedad que reacciona ante una crisis agudizando la creatividad, superando diferencias inútiles, privilegiando el esfuerzo diario y anteponiendo intereses comunes por sobre los personales. Creo que esta ardua tarea pertenece a la comunidad en su conjunto, la cual debería fomentar aquellos hábitos que nos llevan a superarnos como es la unión entre sus integrantes, la adopción de adecuadas conductas morales, la instrucción tanto formal como informal, la reivindicación de los postergados, la jerarquización del individuo en la vida cívica, el fortalecimiento de las instituciones, entre otros.

Con todo esto quisiera dejar en claro que la única amenaza lo constituyen el conformismo y la pasividad de un pueblo ante la adversa realidad que muchas veces no deja que aflore lo mejor de cada uno. El objetivo debería ser pensar el problema y buscar la solución más adecuada que sólo podrá surgir de una sociedad que lejos de temerle a la crisis entiende que ésta trae consigo progreso.