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Que Es Medico Geriatra?

Que Es Medico Geriatra
¿Cuál es la función de un médico geriatra? – El geriatra es un médico de familia especializado en cuestiones relacionadas con el envejecimiento. Lo usual es que un médico geriatra trabaje en equipo con otros especialistas. Su papel principal es el de coordinar la atención general con los demás médicos. Asimismo, orienta al paciente en la elección del tratamiento. El médico geriatra tiene una visión holística ; es decir que toma en cuenta los factores biológicos, psicológicos, sociales y espirituales que están presentes en la condición de salud de un adulto mayor.

  1. Por lo tanto, su rol no se limita a tratar el organismo del anciano, sino que va más allá;
  2. El geriatra tiene el conocimiento para identificar e interpretar las enfermedades presentes en un anciano y sus interacciones;

También aborda la relación del paciente con su familia e, incluso, con su equipo médico. El objetivo es favorecer las redes de apoyo social e integrar a la persona mayor de una forma eficaz.

¿Qué hace un médico geriatra?

Que Es Medico Geriatra El objetivo primordial de la Geriatría es lograr el mantenimiento y la recuperación funcional de la persona mayor para conseguir el máximo nivel de autonomía e independencia. La geriatría es la rama de la medicina que se dedica a estudiar las enfermedades que aquejan a las personas mayores y a su cuidado. El o la geriatra considera los aspectos clínicos y también los que pueden ayudar al tratamiento, prevención y rehabilitación del o la paciente, integrando aspectos familiares y sociales.

Proporciona también herramientas para la atención de la persona adulta mayor sana o enferma, en etapas agudas, subagudas, crónicas o en situación terminal. El objetivo primordial de la Geriatría es lograr el mantenimiento y la recuperación funcional de la persona mayor para conseguir el máximo nivel de autonomía e independencia.

Para lograrlo, se requiere la participación de especialistas de la salud, la familia, las personas cuidadoras, las amistades o núcleo social cercano. Este propósito se complementa con otras acciones que en conjunto dan sostén al desarrollo de dicha especialidad.

Algunas de estas acciones son: 1. Manejo de los síndromes geriátricos, los cuales hacen referencia a las condiciones comunes que afectan a las personas mayores: demencia, delirium, depresión, caídas, trastornos de la marcha y el equilibrio, alteraciones sensoriales, trastornos del sueño, incontinencia, desnutrición, trastornos orales y dentales, dolor, úlceras de presión, fragilidad, síncope, sarcopenia, entre otros.

Optimización de la provisión de cuidados a través de la coordinación de recursos en todo el ciclo de vida de la enfermedad, basado en la evidencia científica y orientado a mejorar la calidad y los resultados (clínicos, económicos, calidad de vida y satisfacción de usuarios y profesionales) al menor costo posible, sobre todo en aquellas enfermedades crónicas o que generan dependencia como diabetes, síndrome metabólico, falla cardiaca y cáncer.

Reconocimiento de la complejidad del proceso de envejecimiento y sus desenlaces: persona adulta mayor sana, fragilización precoz, riesgo de discapacidad, enfermedad terminal. Comprensión y reconocimiento de la interacción entre envejecimiento, enfermedad, estado clínico y estado funcional del paciente.

Comprensión del uso apropiado de los medicamentos, evitando riesgos en su interacción. Coordinación del cuidado entre los posibles proveedores de salud a fin de mantener la independencia funcional y la calidad de vida. Evaluación y organización de los servicios sociales y de salud para propiciar la productividad y la inserción social de la persona mayor.

Asistencia para familiares y personas cuidadoras que enfrentan las decisiones y el cuidado relacionados con la declinación funcional, la pérdida de la autonomía, la provisión de cuidados y los retos que impone la enfermedad terminal.

Organización de sistemas de cuidados a largo plazo y cuidados transicionales. 10. Inserción de la persona mayor en la comunidad. 11. Desarrollo de capital humano en la geriatría en particular y en general, en torno al envejecimiento y las personas mayores. 12.

  • Investigación estratégica que aporte conocimiento encaminado a resolver los problemas que aquejan a las personas mayores;
  • ¿Quién debe acudir con el o la geriatra? Hay varios grupos de personas mayores que lo requieren: Personas mayores de 65 años;

De acuerdo con las características y el diagnóstico de la persona, el o la geriatra recomendará actividades preventivas personales para lograr un envejecimiento saludable. Además, ayudará a la detección precoz de disminución de la memoria, capacidad cognitiva, pérdidas insignificantes de funcionalidad o síntomas que denoten la presencia de otras enfermedades.

Personas mayores de 65 años con más de tres enfermedades crónicas. La labor del o la geriatra es el manejo adecuado de los múltiples medicamentos para frenar el avance de la enfermedad y favorecer la autonomía de la o el paciente.

Pacientes mayores de 80 años, con o sin patología crónica. Debido a que estas personas presentan disminución de sus capacidades fisiológicas, están expuestas a presentar enfermedades agudas que con facilidad requieren de hospitalización para mejorarlos.

  • Asimismo, pacientes que presentan enfermedades propias del envejecimiento como demencia, incontinencia urinaria, osteoporosis, entre otras;
  • La emisión de un diagnóstico y de medidas específicas para su tratamiento por parte de profesionales de la salud y la colaboración de la familia y personas cuidadoras, ayuda a mejorar o a estabilizar la salud del o la paciente y lentificar su deterioro a medida que envejece, además de reducir la posibilidad de hospitalización;

Es por ello y ante el envejecimiento innegable de la población, que resulta de suma importancia la labor del o la geriatra. Fuentes: Inapam. Geriatría https://www. clinicalascondes. cl/CENTROS-Y-ESPECIALIDADES/Especialidades/Departamento-de-Medicina-Interna/Unidad-de-Geriatria/%C2%BFQue-es-la-Geriatria- https://www.

¿Cuándo se debe acudir al geriatra?

Hay varios grupos de adultos mayores que requieren el cuidado de un geriatra: –  

  • Mayores de 65 años años. En ellos es necesario enfocar actividades preventivas personales para lograr un envejecimiento exitoso. El control anual permite la recomendación de estilos de vida, nutrición, ejercicio físico y actividad mental, exámenes personalizados y vacunas específicas para este grupo de pacientes.
  • Mayores de 65 años. Se recomienda ir al geriatra cuando se está con más de tres enfermedades crónicas y que habitualmente ingieren más de cinco fármacos diferentes. El foco en estos pacientes es evitar la interacción de medicamentos que produzcan eventos adversos, recomendar actividades para evitar la progresión de las enfermedades o que se agreguen complicaciones de las mismas, manteniendo la capacidad para funcionar en forma autónoma.
  • Pacientes mayores de ochenta años, con o sin patología crónica. Estos pacientes presentan disminución de sus capacidades fisiológicas y están expuestos a presentar enfermedades agudas que, con facilidad, necesitan de hospitalización para su mejora.
  • Pacientes que presentan enfermedades propias del envejecimiento, como demencia, incontinencia urinaria, alteraciones de la marcha y osteoporosis, entre otras.
  • Adultos mayores institucionalizados en casas de reposo.

¿Qué preguntas hacer a un geriatra?

¿Qué es el paciente geriátrico?

Introducción El envejecimiento poblacional ha tenido un impacto significativo en la salud pública y en la atención sanitaria. En los países desarrollados el sector de la población anciana es el que ha sufrido una mayor tasa de crecimiento en las últimas décadas.

En España representa actualmente el 20% y se estima que para el año 2050 alcance el 30% de la población general. Este incremento porcentual será aún mayor en el grupo de los mayores de 85 años. Los servicios de urgencias hospitalarios (SUH) son la puerta de mayor facilidad de acceso al sistema sanitario público.

En los últimos años, como consecuencia del crecimiento progresivo de la demanda en la atención sanitaria urgente, se viven a menudo situaciones de saturación y, en ocasiones, de colapso, que deterioran la efectividad y la calidad asistencial 1. Estudios recientemente publicados que analizaron el uso de las urgencias han evidenciado un incremento progresivo del número absoluto de las visitas a urgencias, que es más acusado en la población mayor de 65 años 2,3. Considerando que el paciente anciano se asocia a unas estancias más prolongadas en urgencias 5 y a un mayor porcentaje de ingresos 6 , el incremento progresivo de las visitas a urgencias en dicho sector poblacional puede tener un tremendo impacto en la presión asistencial de los SUH 2,3. Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, el paciente geriátrico representa hoy día un reto para los SUH. Por ello, en el presente artículo vamos a desarrollar a continuación diversos aspectos como la detección y la valoración del paciente geriátrico así como establecer ciertas recomendaciones en dicho perfil de pacientes en el entorno de urgencias.

Los datos actualmente disponibles calculan que el paciente anciano representa más del 15-25% de las consultas urgentes 4. En el área de salud de Pamplona, el porcentaje de urgencias hospitalarias atendidas en la población anciana durante el año 2008 osciló, en función del centro hospitalario, entre 20 y el 40% del total ( Tabla 1 ).

El paciente geriátrico en urgencias A lo largo de los años, y en función de la fuente consultada, los conceptos de anciano, anciano frágil o paciente geriátrico varían e incluso en algunas ocasiones se han utilizado de forma indistinta. Por paciente geriátrico se entiende aquel sujeto de edad avanzada con pluripatología y polifarmacia y que además presente cierto grado de dependencia para las actividades básicas de la vida diaria.

Es frecuente que asocie problemas cognitivos o afectivos y la necesidad de recursos socio-sanitarios. Por tanto, es evidente que la definición de paciente geriátrico engloba una serie de aspectos médicos, psicológicos, funcionales y sociales de los cuales dista el mero término de anciano.

Algunos autores distinguen el concepto de anciano frágil. El anciano frágil es aquel paciente de edad avanzada que presenta una serie de cambios consecuencia del envejecimiento en los diferentes órganos y sistemas que le otorgan una pérdida de la reserva fisiológica. El anciano suele hacer un uso adecuado de las urgencias. Cuando comparamos las visitas a urgencias en los grupos de edad de mayores o menores de 65 años, se evidencia que el paciente anciano tiene mayor probabilidad de sufrir un problema de gravedad. De hecho, son más frecuentemente clasificados con un nivel de atención de muy urgentes y urgentes 9,10 , y el porcentaje de ingresos es mayor indistintamente del motivo de consulta o el nivel de urgencias 9.

Dicho paciente conserva la independencia para las actividades básicas de la vida diaria, pero ante la presencia de un proceso intercurrente está en riesgo de sufrir un deterioro de la capacidad funcional 7,8 ( Tabla 2 ).

Los motivos más frecuentes de consulta a urgencias en los ancianos son los síntomas generales y los problemas digestivos, respiratorios y músculo-esqueléticos 10. En un estudio reciente que incluyó a más 50. 000 atenciones urgentes en un hospital terciario español, se documentó que los motivos de atención urgente más frecuentes en la población anciana eran el malestar general, la disnea, el dolor abdominal, los problemas en extremidades, el dolor torácico y los problemas urinarios 9.

  • De hecho las causas que engloban la mayor mortalidad en los ancianos son las enfermedades del corazón, el cáncer, la enfermedad cerebrovascular y las enfermedades crónicas del aparato respiratorio 10;

Los pacientes de edad avanzada tienen con mayor frecuencia un consumo más elevado de fármacos. Esta circunstancia, junto a las modificaciones farmacocinéticas y farmacodinámicas consecuencia del envejecimiento, a las enfermedades asociadas (como el deterioro cognitivo o la disminución de la agudeza visual) y a los a veces complejos regímenes terapéuticos, hace a este grupo de población más susceptible a la presentación de reacciones adversas a medicamentos (RAM).

  1. En una investigación en urgencias de más de 16;
  2. 000 pacientes se objetivaron un 3% de RAM 11;
  3. Además se ha descrito que en la población anciana son las responsables del 10% de la visitas a urgencias 12;
  4. Tener una RAM aumenta la probabilidad de ingreso, (principalmente si es anciano con demencia y dependiente), la estancia media de la hospitalización y el riesgo de muerte 11;
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Por tanto, cuando un paciente anciano visita un SUH y, más aún cuando se le etiqueta de frágil o geriátrico, se le debe considerar un paciente de riesgo. Esto es debido a que, cuando se les compara con los jóvenes, se ha visto que presenta un mayor número de complicaciones, un mayor porcentaje de ingreso, refrecuentación e institucionalización o muerte tras el alta 13-17.

Valoración del paciente geriátrico El modelo de atención del paciente anciano en los servicios de urgencias no está adaptado al paciente geriátrico 18. La valoración médica urgente es a menudo breve y dirigida por el motivo de consulta.

Por lo tanto, es generalmente unidimensional, centrada en el episodio médico sin reconocer las peculiaridades del anciano y menospreciando la valoración funcional, mental o social. Además, la formación geriátrica del personal de urgencias es limitada 19.

  1. El paciente geriátrico es un sujeto en el que la valoración médica es más compleja dada la mayor frecuencia de presentación atípica de enfermedades, de comorbilidad y de polifarmacia asociada;
  2. Tanto es así que problemas como el infarto, la sepsis o el abdomen quirúrgico en ocasiones son difíciles de identificar 20;

Además, es frecuente no encontrar un único diagnóstico sino que habitualmente encontraremos diferentes procesos clínicos independientes. Todo ello se traduce en la necesidad de evaluaciones médicas más prolongadas, con un mayor número de pruebas complementarias y consultas a otros especialistas, lo que contribuye a aumentar la estancia media en urgencias 5 y el número de ingresos 6.

De hecho, no es infrecuente el ingreso en salas de observación de los ancianos con quejas no específicas 21. Valoración geriátrica integral La valoración geriátrica integral (VGI) es una evaluación llevada a cabo por un equipo interdisciplinar que tiene la finalidad de identificar todos los problemas y establecer un plan de cuidados para mejorar la funcionalidad y la calidad de vida del paciente geriátrico ( Fig.

1 ). No existen evidencias hoy que demuestren la efectividad de un modelo concreto de valoración geriátrica aplicado en los servicios de urgencias 13 e incluso algunos autores creen que no sería el nivel asistencial más adecuado para la VGI. Desde nuestro punto de vista, una VGI adaptada a la dinámica de los SUH nos ayudaría a establecer un plan de cuidados específico a cada paciente anciano con patología médica aguda en urgencias. Esto cobra aún mayor importancia de cara a la realización de maniobras diagnósticas y terapéuticas agresivas, como la reanimación cardiopulmonar, donde la edad no es un factor determinante en la supervivencia sino que lo son otros aspectos como la comorbilidad y la funcionalidad 22.

  1. O, por otro lado, a evitar actitudes nihilistas que conduzcan a la infrautilización de técnicas de eficacia probada por el mero hecho de la edad;
  2. Valoración médica Como hemos comentado previamente, la valoración clínica del paciente geriátrico es compleja;

La atipicidad de la presentación clínica no sólo se refiere a modificaciones de los síntomas o signos habituales sino también a otras formas de presentación que incluyen cambios en la esfera mental o funcional. La anamnesis en ocasiones es difícil ya que el paciente es incapaz de suministrar la información necesaria, bien por su estado crítico o por problemas para transmitir una historia coherente.

En estos casos, es fundamental la información de un cuidador fiable, del médico de atención primaria o residencia, de la atención extrahospitalaria o de los historiales médicos 23. En lo referente a la exploración física, no difiere de la realizada en el adulto, pero requiere un mayor minuciosidad, nivel de destreza y observación del paciente.

Es muy importante evaluar la comorbilidad previa. La comorbilidad se entiende como el conjunto de enfermedades y discapacidades existentes previamente y/o que acontecen en el momento de acudir al SUH. Es recomendable apoyarse en escalas, como la de Charlson, validadas en el ámbito de urgencias 24.

En lo que respecta a la polifarmacia, recordar que ésta favorece las RAM. Las RAM son en ocasiones difícilmente reconocibles y, en otras, no se interpretan como tales sino a un proceso clínico nuevo, para el cual añadimos un nuevo fármaco y así sucesivamente (cascada de la prescripción).

Los fármacos más frecuentemente implicados son los antiinflamatorios no esteroideos, antibióticos, anticoagulantes, diuréticos, betabloqueantes, antagonistas del calcio y los agentes quimioterápicos 12. Además es importante recordar que existen una serie de fármacos que no son recomendables por criterios de eficacia o seguridad en el paciente anciano (criterios de Beers) 25.

Valoración funcional La dependencia funcional es, en ocasiones, un factor pronóstico más potente que la propia enfermedad. El deterioro funcional agudo detectado en los SUH se relaciona con la reutilización de los propios recursos y con la necesidad de ingreso hospitalario.

A su vez, el documentado en unidades de agudos al ingreso se asocia con la mortalidad, la discapacidad y la necesidad de institucionalización 26. La valoración funcional en urgencias se puede llevar a cabo mediante escalas que valoran las actividades de la vida diaria (AVD).

Para cuantificar las actividades básicas de la vida diaria (ABVD) puede emplearse el índice de Katz o el índice de Barthel y para las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) el índice de Lawton.

Valoración mental Se ha descrito la presencia de deterioro cognitivo en el 25% de los casos de los ancianos que acuden a urgencias, pero sólo es objetivado en uno de cada cuatro pacientes 27. El deterioro cognitivo en un marcador de alto riesgo, ya que se asocia a mayor probabilidad de refrecuentación e ingreso hospitalario y de deterioro funcional.

Además es un factor de mal pronóstico, asociándose a mayor mortalidad tanto a corto como a largo plazo y más aún en aquellos pacientes donde está presente y no ha sido identificado 28. Ante la presencia de un paciente anciano con deterioro cognitivo en urgencias, lo primero que hay que hacer es documentar si existía o no diagnóstico previo de demencia y el tipo de la misma o de otro antecedente psiquiátrico conocido.

Posteriormente, tras descartar un estado de coma, siempre habrá que estudiar si el paciente sufre o no un cuadro de delirium como primera posibilidad. En aquellos pacientes con diagnóstico establecido de demencia previo, el diagnóstico diferencial principal del delirium es con la demencia y, más frecuentemente, con los síntomas psicológicos y conductuales asociados a la demencia.

  • La coexistencia de delirium y demencia es frecuente, y no siempre resulta sencillo establecer en qué medida participa cada uno de los elementos en la clínica del paciente en un momento determinado;
  • En la actualidad no existe evidencia para realizar recomendaciones universalizadas sobre los instrumentos más adecuados para la detección del mismo en urgencias;

Respecto al tipo de escala a utilizar debe ser breve, sencilla y adecuada a las circunstancias específicas de cada paciente. Por ejemplo, en referencia a los test cognitivos se puede recurrir a la versión abreviada del test del informador (TIN), el « Six-Item Screener (SIS)», el « Memory Impairment Screen (MIS)», el « 1 minute Screen (1MS)» y el Mini-Cog (3-items recall and clock drawing task).

  • Otros que también han demostrado su utilidad en la valoración del cuadro confusional agudo son el « Quick Confusion Scale (QCS)» o el « Confusion Assessment Method (CAM)»;
  • Y en la evaluación del nivel de conciencia del paciente en coma el AVPU ( alert, responsive to verbal stimuli, to painful stimuli or unresponsive ) o la « Glasgow Coma Scale » (GCS) 28;

Valoración social Los pacientes ancianos ingresados por razones sociales tienen mayor mortalidad que los controles de la misma edad y sexo 29. Además, es muy importante conocer la situación social del paciente anciano de cara a establecer un plan de cuidados.

  1. Un buen ambiente y apoyo familiar que acepten la responsabilidad de seguimiento, conjuntamente con la coordinación con atención primaria y los servicios de asistencia domiciliaria, aseguran una disminución de la frecuentación a urgencias y de la pérdida de la funcionalidad;

Se considera anciano de alto riesgo social a aquél que vive solo o sin cuidador principal, sin domicilio fijo o que presenta problemas económicos. Otro problema que hay que tener en cuenta son los abusos y los malos tratos. Identificar al anciano maltratado no es siempre tarea fácil y requiere por parte del profesional un alto índice de sospecha y de búsqueda.

Los factores de riesgo son la demencia, un cuidador con alteraciones psicológicas, historia previa de violencia familiar y el ambiente familiar perturbado por causas externas. Ante sospecha o detección de maltrato, habrá que ponerse en contacto con los servicios sociales así como con aquellas otras autoridades implicadas, para una prevención e intervención precoz y eficaz.

Tras la exploración y valoración, es necesario si procede hacer un parte de lesiones y remitir al juez, manteniendo informado en todo momento al paciente. Síndromes geriátricos En los ancianos frágiles y pacientes geriátricos es común encontrar los denominados «síndromes geriátricos» (SG).

Son un conjunto de cuadros originados por la conjunción de una serie de enfermedades de alta prevalencia en los ancianos y que son frecuente origen de incapacidad funcional o social 30. Se han descrito numerosos SG recordados fácilmente como las «íes» de la geriatría.

Los más importantes son el delirium y la demencia ( intelectual impairment ), la inmovilidad ( inmobility ), las caídas y la inestabilidad ( Instability ) y la incontinencia urinaria y/o fecal ( incontinence ) 30 ( Tabla 3 ). Escalas de detección del paciente anciano de alto riesgo en urgencias La detección precoz del paciente anciano de alto riesgo es fundamental para evitar nuevos ingresos, visitas en urgencias y mejorar el nivel de función física y cognitiva. Se han descrito una multitud de instrumentos para el cribado de aspectos funcionales, mentales y sociales en el paciente anciano. Dichas valoraciones no han demostrado clara utilidad en el ámbito urgencias. Por ello, se están desarrollando escalas que ayuden al urgenciólogo a detectar al paciente anciano de alto riesgo.

Se han publicado dos escalas principales de cribado, la ISAR ( Identification Senior at Risk ) 31 y la TRST ( Triage Risk Screening Tool ) 32. La ISAR recoge aspectos referentes a la dependencia funcional (premórbida y cambio agudo), la polimedicación, el déficit de memoria y visión y la hospitalización reciente.

Se considera paciente anciano de riesgo aquél con puntuación mayor o igual a 2. A su vez, la escala TRST incluye la presencia de deterioro cognitivo, vivir solo o no, tener un médico dispuesto o preparado para prestar asistencia, la dificultad para caminar o para las transferencias, la visita a urgencias en los 30 días previos u hospitalización en los últimos 90 días y tener cinco o más medicamentos prescritos.

Posteriormente se añadió un nuevo ítem sobre «recomendación profesional» basado en el juicio de la enfermera que aplica el test sobre preocupaciones futuras como posibilidad de incumplimiento o de abuso de sustancias.

Se considera paciente en riesgo aquél que presenta deterioro cognitivo o dos o más de los otros cinco factores de riesgo. La ISAR muestra un buen valor predictivo para identificar el anciano con alto riesgo de ingreso, refrecuentación a urgencias, institucionalización y muerte a los 6 meses de la visita a urgencias.

La TRST tiene resultados comparables para predecir el riesgo de ingreso, refrecuentación e institucionalización tras el alta 29. La detección del paciente anciano de alto riesgo obliga a realizar una valoración geriátrica integral para establecer un plan de cuidados y así poder mejorar los resultados 29.

Como comentamos con anterioridad, hoy en día falta información en la literatura sobre el modelo concreto más efectivo para llevar a cabo dicha valoración en urgencias 13. Se han descrito varias modelos como la urgencia específica de geriatría, la creación de áreas específicas de atención geriátrica dentro de urgencias, la actuación especializada mediante interconsulta a equipos de soporte geriátrico durante la hospitalización o las consultas de forma ambulatoria.

Las áreas de observación (AO) y las unidades de corta estancia de urgencia (UCEU) han demostrado ser alternativas a la hospitalización ya que son unidades diagnósticas y terapéutica de alta resolución y evitan ingresos innecesarios 33.

Según nuestro punto de vista, y en consonancia con otros autores, dichos lugares pueden ser los idóneos para la VGI en aquellos pacientes ancianos de alto riesgo de cara a reducir el número de ingresos y optimizar los cuidados ambulatorios 34. Recomendaciones prácticas relativas al paciente geriátrico en urgencias – La valoración del paciente geriátrico en urgencias es compleja, por ello es necesario profundizar en la formación en geriatría de los profesionales sanitarios que atienden al paciente anciano en los SUH.

  1. – El paciente geriátrico es un paciente de alto riesgo;
  2. El modelo de atención del paciente geriátrico en urgencias debe ser global y no debe abarcar sólo el episodio médico, sino también los aspectos de la esfera funcional, mental y social;
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– Es vital detectar al paciente anciano de alto riesgo o con resultados pobres tras el alta. Para ello puede ser de utilidad escalas de cribado con el fin de seleccionar a aquellos pacientes que se beneficien de una valoración geriátrica integral y así poder diseñar un plan de cuidados específico y dar altas de forma efectiva y segura desde urgencias.

– Es importante desarrollar protocolos de actuación específicos para los diferentes problemas del anciano en el ámbito de urgencias. Por su prevalencia, se deben destacar los síndromes geriátricos, entre ellos el estreñimiento, el cuadro confusional, las caídas o el deterioro funcional así como otras patologías médicas, como la cardiopatía isquémica, la reagudización de problemas crónicos, el ictus, la fractura de cadera o el abuso y el maltrato.

– Las maniobras diagnósticas y terapéuticas no deben estar condicionadas exclusivamente por la edad. Es muy importante considerar otros aspectos como la comorbilidad y la funcionalidad. Además es importante recordar las directrices avanzadas y la futilidad de los tratamientos.

– Para conseguir una intervención exitosa en el paciente geriátrico, es fundamental contar con una exquisita coordinación entre el urgenciólogo , los equipos de valoración geriátrica y los médicos de atención primaria o de las residencias y por supuesto, en caso que sea posible, con la colaboración de la familia o el cuidador principal.

– No se puede recomendar actualmente un modelo funcional o estructural universalizado en la atención del paciente geriátrico en urgencias. Las unidades vinculadas a los SUH, como las salas de observación y las unidades de corta estancia, apuntan como áreas específicas que podrían ser efectivas en el tratamiento de la agudización de procesos crónicos y donde realizar la VGI de cara a reducir el número de ingresos innecesarios y optimizar los cuidados ambulatorios.

  • – Los servicios de urgencias deberían estar diseñados para el paciente geriátrico;
  • Tendrían que ser una estructura que facilite una estancia confortable y segura que minimizase el riesgo de caídas, con medidas que previniesen las úlceras por presión y con personal sanitario formado específicamente para la atención integral de las personas mayores;

– Es de suma importancia en los próximos años invertir y potenciar la investigación clínica específica de la población anciana, especialmente en el ámbito de los servicios de urgencias. Bibliografía 1. Sánchez M, Salgado E, Miró O. Mecanismos organizativos de adaptación y supervivencia de los servicios de urgencia.

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¿Qué parte del cuerpo trata la geriatría?

¿Cuál es el significado de geriatría? – La geriatría es una rama dentro de la medicina que se centra en cuidar la salud de los adultos mayores. Dentro de la geriatría encontramos a varios profesionales como médicos, auxiliares y hasta fisioterapeutas especializados.

¿Cómo ayuda un geriatra en el tratamiento de enfermedades y demás malestares de una persona adulta?

El geriatra te ayudará a saber que medicaciones son estrictamente necesarias según las enfermedades padecidas y te avisará de cuáles no lo son o pueden ser perjudiciales para tu salud.

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¿Cuánto cobra la consulta un geriatra?

La consulta de un especialista en geriatría puede rondar los 500 a 1000 pesos mexicanos; la variación en precios depende de varios factores, entre ellos la ciudad donde se vive, cuántos Geriatras trabajan donde vives, qué tanta necesidad hay por esa especialidad y si el médico consultado posee subespecialidades.

¿Qué es un geriatra Wikipedia?

Ejercicio profesional [ editar ] – El geriatra es un especialista en medicina que normalmente ejerce en los hospitales o en residencias de ancianos, atendiendo directamente a los pacientes. Sus actividades profesionales se desarrollan en la planta (donde están los pacientes encamados), en las consultas externa (intra o extrahospitalarias), y en los servicios de urgencia; aunque no todos los hospitales disponen de esta especialidad médica.

Enfermería geriátrica Es una de las 6 especialidades de enfermería legalmente reconocidas en España. Su denominación oficial es “enfermería geriátrica”. Para poder ejercerla hay que tener previamente el título de graduado en enfermería, superar el examen para Enfermero Interno Residente (EIR), y realizar una residencia de 2 años en un hospital acreditado.

[ 5 ] ​ [ 6 ] ​.

¿Cómo se valora a un paciente geriátrico?

La valoración geriátrica integral (VGI) es un instrumento gue permite, dentro de la valoración clínica del paciente adulto mayor, integrar los conocimientos de las esferas clínicas, psicológicas, mentales y sociales, lo gue faculta el obtener una visión amplia y clara del contexto en gue se encuentra el paciente,.

¿Cuáles son los grandes síndromes geriátricos?

Además la desnutrición se asocia a varios síndromes geriátricos entre ellos: incontinencia fecal, depresión, alteraciones del sueño, alteraciones neurológicas, sarcopenia, fragilidad, caídas y aquellos ancianos que son asistidos por un cuidador (dependencia funcional y cansancio del cuidador).

¿Cuáles son los cuidados geriátricos?

Cuidados básicos de geriatría que debemos conocer   – Los cuidados básicos de enfermería en geriatría ocupan tanto el bienestar físico como emocional de los pacientes. Por ello, además de cuidar el estado de salud de los ancianos, es importante que se estudien y cubran sus necesidades sociales y psicológicas.

¿Cuánto cuesta una consulta con un geriatra?

La consulta de un especialista en geriatría puede rondar los 500 a 1000 pesos mexicanos; la variación en precios depende de varios factores, entre ellos la ciudad donde se vive, cuántos Geriatras trabajan donde vives, qué tanta necesidad hay por esa especialidad y si el médico consultado posee subespecialidades.

¿Cuál es la diferencia entre geriatría y gerontología?

¿En qué se diferencia de la geriatría? – Considerando el amplio campo de trabajo que abarca la gerontología, la diferencia con la geriatría es que esta trata aspectos más concretos en relación a la vejez y de hecho, se puede considerar una de las ramas de estudio de la gerontología en el ámbito clínico. De forma resumida, podemos hacer la siguiente distinción:

  • Gerontología: se ocupa de estudiar el envejecimiento a nivel social, las actitudes socioculturales en la tercera edad y los servicios de asistencia a estos colectivos.
  • Geriatría: se basa en promover la salud en la vejez, así como en prevenir y tratar patologías en esta etapa de vida. Es un ámbito de intervención clínico.

En cualquier caso, ambas disciplinas son de vital importancia para garantizar la calidad de vida de las personas mayores, así como para promover un estilo saludable en la población.

¿Qué tipo de enfermedades trata un médico internista?

¿Qué es la demencia senil en el adulto mayor?

La demencia no es una enfermedad específica sino, más bien, un término general para referirse a una alteración de la capacidad para recordar, pensar o tomar decisiones, que interfiere en la realización de las actividades de la vida diaria. La enfermedad de Alzheimer es el tipo más común de demencia. Si bien la demencia afecta principalmente a los adultos mayores, no forma parte del envejecimiento normal. ¿Qué tan común es la demencia? Entre las personas que tienen por lo menos 65 años de edad, se estima que en el 2014 hubo 5. El envejecimiento normal puede incluir el debilitamiento de los músculos y los huesos, el endurecimiento de las arterias y los vasos sanguíneos, y algunos cambios en la memoria relacionados con la edad que podrían manifestarse de la siguiente manera:

  • Perder las llaves del auto de vez en cuando
  • Tener dificultad para encontrar una palabra, pero recordarla después
  • Olvidarse del nombre de una persona conocida
  • No acordarse de los hechos más recientes

Normalmente, los conocimientos y las experiencias que se adquirieron a lo largo de los años, los viejos recuerdos y el idioma se mantendrían intactos ¿Cuáles son los signos y síntomas de la demencia? Como demencia es un término general, sus síntomas pueden variar ampliamente de una persona a otra. Las personas con demencia tienen problemas con lo siguiente:

  • Memoria
  • Atención
  • Comunicación
  • Razonamiento, criterio y resolución de problemas
  • Percepción visual, más allá de los típicos cambios en la vista que están relacionados con la edad

Los signos que podrían indicar demencia incluyen:

  • Perderse en un vecindario conocido
  • Usar palabras inusuales al mencionar objetos conocidos
  • Olvidarse del nombre de un familiar o amigo cercano
  • Olvidarse de viejos recuerdos
  • No poder completar tareas de manera independiente

¿Qué aumenta el riesgo de demencia?

  • Edad El mayor factor de riesgo conocido de la demencia es el aumento de la edad; en la mayoría de los casos afecta a personas de 65 años o más.
  • Antecedentes familiares Quienes tengan padres o hermanos con demencia tienen más probabilidad de presentar ellos mismos esta enfermedad.
  • Raza/grupo étnico Las personas afroamericanas de mayor edad tienen el doble de probabilidad de presentar demencia que las personas de raza blanca. En las personas hispanas, la probabilidad es 1. 5 veces mayor que en las personas de raza blanca.
  • Salud deficiente del corazón La presión arterial alta, el colesterol alto y fumar aumentan el riesgo de demencia si no se tratan de forma adecuada.
  • Lesión cerebral traumática Las lesiones en la cabeza pueden aumentar el riesgo de demencia, especialmente sin son graves o suceden en forma reiterada.

¿Cómo se diagnostica la demencia? Un proveedor de atención médica puede realizar pruebas de atención, memoria, habilidad para resolver problemas y otras capacidades cognitivas con el fin de determinar si hay algo preocupante. Un examen físico, los análisis de sangre y los estudios de imágenes cerebrales, como las tomografías computarizadas (TC o CT, por sus siglas en inglés) o las imágenes de resonancia magnética (IRM o MRI, por sus siglas en inglés), pueden ayudar a determinar la causa subyacente. ¿Cuáles son los tipos de demencia más comunes?

  • Enfermedad de Alzheimer. Esta es la causa más común de la demencia y a la cual se deben entre el 60 y el 80 por ciento de los casos. Es provocada por cambios específicos en el cerebro. El síntoma característico es tener dificultad para acordarse de hechos recientes, como una conversación ocurrida hace unos minutos o unas horas, mientras que la dificultad para acordarse de los recuerdos más lejanos ocurre más adelante en la enfermedad.
    • 0 millones con demencia, y se proyecta que para el 2060 la cifra estará cerca de los 14 millones;
    • ¿No es la demencia una parte común del envejecimiento? No, muchos adultos mayores viven su vida entera sin presentar demencia;

    Los otros motivos de preocupación, como la dificultad para caminar o hablar, o los cambios en la personalidad, también aparecen más tarde. Los antecedentes familiares son el factor de riesgo más importante. Tener un pariente de primer grado con la enfermedad de Alzheimer aumenta entre un 10 y un 30 por ciento el riesgo de presentarla.

  • Demencia vascular. Aproximadamente el 10 por ciento de los casos de demencia están vinculados a accidentes cerebrovasculares u otros problemas relacionados con el flujo de sangre al cerebro. La diabetes, la presión arterial alta y el colesterol alto también son factores de riesgo.
  • Demencia con cuerpos de Lewy. Además de los síntomas más típicos, como la pérdida de la memoria, las personas con esta forma de demencia pueden tener problemas de movimiento o equilibrio, como rigidez o temblores. Muchas personas también presentan cambios en su estado de alerta, como somnolencia durante el día, confusión o ausencias.
    • Los síntomas varían según sea el área del cerebro afectada y su tamaño;
    • La evolución de la enfermedad se da en forma escalonada, lo cual significa que los síntomas empeorarán repentinamente a medida que la persona tenga más accidentes cerebrovasculares o accidentes isquémicos transitorios (pequeños accidentes cerebrovasculares);

    También pueden tener dificultad para dormir a la noche o presentar alucinaciones visuales (ver personas, objetos o formas que en realidad no está allí).

  • Demencia frontotemporal. Este tipo de demencia con mayor frecuencia provoca cambios en la personalidad y el comportamiento debido a la parte del cerebro que afecta. Las personas que tienen esta afección pueden hacer cosas que los avergüencen o comportarse de un modo inadecuado.
  • Demencia mixta. A veces en el cerebro se presenta más de un tipo de demencia, especialmente en las personas de 80 años o más. Por ejemplo, una persona podría tener la enfermedad de Alzheimer y demencia vascular. No siempre es evidente que una persona tenga demencia mixta ya que los síntomas de uno de los tipos de demencia podrían notarse más o podrían coincidir con los síntomas del otro.

    Por ejemplo, una persona que solía ser prudente podría hacer comentarios ofensivos y no cumplir con sus responsabilidades en casa o en el trabajo. También podría tener problemas con las destrezas del lenguaje, como hablar o comprender.

    La evolución de la enfermedad podría ser más rápida que cuando se tiene un solo tipo de demencia.

  • Causas reversibles. Las personas con síntomas de demencia podrían tener una causa subyacente reversible, como el efecto secundario de un medicamento, una mayor presión en el cerebro, una deficiencia vitamínica o un desequilibrio de la hormona tiroidea. Los proveedores médicos deberían hacer pruebas de detección para determinar si hay causas reversibles en pacientes con síntomas de demencia.

¿Cómo se trata la demencia? El tratamiento de la demencia depende de la causa subyacente. Las demencias neurodegenerativas, como la enfermedad de Alzheimer, no tienen cura, si bien hay medicamentos que pueden ayudar a proteger el cerebro o manejar los síntomas como la ansiedad o los cambios del comportamiento. Las investigaciones para el desarrollo de más opciones de tratamiento están en curso. ¿Qué hacer si un ser querido sospecha que tiene demencia?

  • Hable con su ser querido. Hablen acerca de consultar pronto a un proveedor médico sobre los cambios observados. Hablen sobre el tema de manejar y siempre llevar una identificación.
  • Evaluación médica. Vaya a un proveedor con el que se sienta cómodo. Pregunte acerca del examen anual de bienestar de Medicare.
  • Reunión familiar. Comience a planear y a reunir documentos, como las directivas para la atención médica, poder notarial para la atención médica, el plan de herencia.
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